En este relato yo no soy el invitado en el trío. Tengo una amiga muy querida con la que compartimos el gusto por el sexo abierto y es tanto o más caliente que yo. Su nombre es Consuelo. Una vez, queriendo experimentar algo nuevo, ella me dijo que quería hacerlo con un negro vergón. Esa idea me pareció muy excitante y nos pusimos a buscar en la página de guiacereza un perfil que cumpliera esas condiciones.
Hicimos una selección y les escribimos a cuatro perfiles de hombres solos, de raza negra y cuyas fotos mostraban vergas gigantes. En los siguientes días recibimos respuesta de dos de ellos y luego de chatear y hablar por teléfono decidimos invitar a uno de ellos, llamado Johnny. Resulto ser una persona muy agradable, con experiencia y de muy buenas maneras.
Lo único que nos pidió es que si de verdad estábamos interesados fuéramos al grano y evitáramos las eternas conversaciones o citas previas. En eso estuvimos de acuerdo porque a nosotros tampoco nos gustan los preámbulos interminables sino ir directamente al sexo, si hay química por supuesto. Lo invitamos a venir a la casa una tarde después del trabajo
Sobra decir que mientras chateábamos con nuestro nuevo amigo, Consuelo y yo nos excitamos mucho imaginándonos el trio y aprovechamos para tirar como solemos hacerlo. Aprovecho para contarles que Consuelo es multiorgásmica, nuestro record es de treinta orgasmos en una sesión. Sus orgasmos la hacen casi convulsionar, grita y gime de una manera que a mí me excita mucho.
Cuando Johnny llegó, confirmamos la impresión positiva que teníamos de él. Mide 1.85, y tiene muy buen estado físico, parecía deportista. Después de una breve charla introductoria, Consuelo le pidió que le mostrara su pene. Él se abrió el pantalón y se lo sacó, lo tenía flácido pero aun así se veía enorme. Mire a Consuelo y le vi la emoción en su mirada de arrecha.
Ella se lo agarró y empezó a acariciarlo. Además, Johnny tenía unas bolas enormes que le colgaban hasta más abajo de donde terminaba su pene en reposo. Ante las caricias de Consuelo, el pene se convirtió en una verga portentosa, negra, gruesa, recta, con la punta brillante. Ella no se aguantó y empezó a mamarlo –valga decir que es una experta en eso y lo hace delicioso-.
Mientras tanto yo me había bajado los pantalones y me masturbaba viéndolos. Consuelo me estiró su mano sin dejar de mamarlo y me acerco a ella para mamarme a mí también intercambiándose entre él y yo. Mi verga, que es de buen tamaño, parecía de niño al lado de la del negro. Los tres estábamos tan excitados que terminamos de quitarnos la ropa en un segundo.
Efectivamente Johnny tenía un espectacular cuerpo de atleta. Los músculos duros y marcados, su cola redonda y parada que Consuelo no dudo en agarrar y acariciar mientras lo mamama. A él también le gustó la cola de Consuelo que por cierto es redonda, grande parada y deliciosa y de inmediato la puso en cuatro para clavarla. Consuelo que es una come-vergas insaciable tuvo que relajarse y usar todas sus habilidades para recibir sin problemas el tamaño descomunal de esta verga de ébano.
Por supuesto desistimos de la idea que teníamos de hacer una doble penetración. Literalmente no quedaba resquicio por dónde meter mi verga ya que la de Johnny llenaba plenamente los orificios de Consuelo.
Una vez que la hubo penetrado y mientras ella me seguía mamando, Johnny empezó a bombearla con un ritmo que la hizo derramar muy rápido. Yo veía su cara y oía sus gemidos de placer, lo que hizo que casi me viniera por lo que saque mi verga de su boca para descansar mientras él la seguía penetrando en cuatro. El negro agarraba sus nalgas, las abría, las acariciaba y le daba palmadas mientras se la culiaba. El ruido de las nalgadas, mezclado con el que producía su verga cada vez que entraba y salía salpicando sus fluidos, los gemidos de Consuelo y los jadeos de Johnny producían una atmósfera de sexo y placer difícil de describir.
Consuelo nos pidió que él y yo nos sentáramos de frente para poder unir nuestras vergas y pajearlas al tiempo. La verga de Johnny ya tenía una gota de semen en la punta lo que nos indicó que estaba por venirse. Cuando Consuelo vio eso nos pidió que nos derramáramos en su cara. Ella se arrodilló, abrió la boca, cerró los ojos y ambos nos paramos y nos masturbamos apuntándole nuestras vergas a su cara. Yo me vine primero y ella se tragó casi todo mi semen. El negro aguantó unos segundos más hasta que Consuelo empezó a acariciarles las bolas, cosa que hizo que se viniera a chorros. Ella no pudo recoger todo su semen y parte terminó en su pelo y en sus tetas.
Fue una muy buena primera vez. Desde entonces nos hemos hecho muy amigos y compartido con él otras aventuras. A propósito, el perfil del negro en guiacereza es Negrodotadox, se los recomiendo. Me gustaría conocer sus opiniones y comentarios 📧








Comentarios
2 comentarios
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login EntrarY tu no mataste esa verga?
hola. buen relato 5 ptos