Desde hacía varios meses atrás nos atraía la idea de conocer el mundo swinger, pero por falta de valor no nos atrevíamos a dar el primer paso, fue asi que una noche en la cama con mi esposo discutiendo el tema y después de meditarlo con caricias y besos calientísimos entre nosotros, decidimos entrar en la pagina y buscar a un afortunado. Solo queríamos aun hombre para que satisfaciera la fantasia de mi marido de verme coger a otro pene.
Fue así que para entonces conocimos a un hombre que para esta historia lo llamaremos “Máximo”. Todo sucedió una tarde de marzo del año 2011 cuando decidimos llamarlo contado con la fortuna de que estaba en la ciudad. Yo por supuesto estaba llena de nervios, sentía que el estomago me daba vueltas solo de imaginar lo que estaba a punto de suceder. Lastimosamente mi amado esposo recibió una llamada del trabajo lo cual impidió que me acompañara y por ende disfrutar y sacar el monstruo del sexo que llevaba dentro, pues eso fue una de sus cualidades que hizo que me casara con él. Decidimos entonces que yo iría sola al gran encuentro. Pactamos encontrarme con Máximo en una de las plazoletas de la ciudad. Yo me había vestido de a acuerdo a la ocasión: una blusa que colgaba y dejaba al descubierto mis hombros una falda corta que dejaba ver la mitad de mis atractivas piernas, unos zapatos plataforma y una tanga que horas minutos después se correría y dejaría mi vaginita al alcance de tremenda presa.
Ya estando een el punto de encuentro por un momento pensé en arrepentirme y devolverme, pero entonces quedaría con la incógnita de no saber cómo habría sido aquella tarde de lujuria y pasión. Asi que empece a sudar frio, mis piernas me temblaban, reía pero era risa muy nerviosa no mas de imaginar que yo iba a tocar otro hombre diferente a mi esposo. Miraba para todos aldos hasta que divise mi objetivo, llego en su carro, me dirigi a el pero con pasos lentos y ya decididos. Subi al asiento delantero, lo salude con un beso en la mejilla a lo que él respondio de la misma manera.
Por un momento hubo algo de silencio, solo se escuchaba el motor del carro, entonces él volteo y me miro con una risa algo llena de picardía diciendo “tranquila, no va apasar nada de lo que tu no quieras”. Eso me dio algo de tranquilidad. Compro alguna cervezas y luego nos dirigimos al lugar donde íbamos a ser invadidos por la lujuria la pasión y en donde mi cosita iba a ser llenada hasta saciarse. Subimos al cuarto, yo me sente en la cama, se notba algo de nervios y timidez entre los dos, luego empezó a abesarme el cuello y los hombros desde atrás a lo que yo obvimente respondi inclinando mi cabeza a un lado para permitirle a él empezar con la gran faena. La blusa salió de mi cuerpo me acostó en la cama y empezó a besar y tocar mis pequeños senos, yo ya estaba excitadísima, pues Máximo hacia que me sintiera asi. Se deslizo hacia mi vagina hizo a un lado la tanguita blanca con encaje que llevaba puesta y se dispuso a acariciar mi sexo con su legua y dedos , fua tan exitante ese primer momento que derrame mis jugos vaginales casi sin darme cuenta; y mientras tanto acariciaba su gran pene, lo saque de su pantalón y haciendo la pose del 69, me lo introduci a mi boquita, lo lamia, lo tocaba, era tan diferente la sensación se sentía al sabe que era un pene muy diferente al de mi esposo, y no solo sino también su cuer, manos y caricias, pues hacia que la sensación de placer aumentara cada segundo y que me hacia blanquear mis ojos. Sentía que sus dedos llegaban hasta mis ovarios en el buen sentido. Estaba súper excitada. ¿“te gusta”? peguntaba, “ufff, si me encanta”. Respondí casi tartamudeando debido al placer, luego nos quitamos toda la ropa hasta dejar descubierto nuestros cuerpos, los cuales se rozaban con cada movimiento en las poses adquiridas aquella tarde de lluvia que luego poco a poco se fue calentando por nuestra culpa. Como dice el titulo el placer vencio la timidez, yo empece a descararme, aunque quedo algo de timidez se quedo en mi. A él se veía que le encantaba, pues lo demostraba cuando acariciaba mi clítoris cada vez con mas pasión,pues besaba mi vaginita como si se la fuera a devorar… hhmmm… al introducir su pene en mi , sentí que esa parte de mi cuerpo se me desgarraba de placer, nunca le pregunte si lo había aruñado, perro creo que si. Empezamos con movimientos suaves, luego se fieron incrementando al punto dvagina e que nuestros cuerpos chocaban tan fuerte que crei que afuera el cuarto se escuchaba. Yo estaba llena de placer mis quejdos aunque silenciosos dejaban al descubierto mi pasión, a demás era tanta la sensación que llegaba con gran facilidad.
El encima mio permita que nos besaramos con gran pasión que sentía que su lens¿gua envenenaba mi garganta. Luego tomamos la pose del perrito, sentía que su deliciosa presa atravesaba mi cuerpo, el me tocaba mis senos y mi vagina, volvia a decir “¿te gusta, que tanto?” yo respondia que si, que era demasiado. Tomamos un pequeño descanso, luego seguimos, pero esta vez introduo su pene en mi gran trasero era la primera vez que sentía algo asi. El placer era inmenso que casi no mje e doy cuenta que estaba explorando una persona ajena a mi marido otra parte de mi cuerpo. Fue muy delicioso y excitante.
Jamas imagine desde el momento en que me caseque otra persona diferente a mi marido disfrutara de este cuerpazo, y yo de otra herramienta tan grande y placentera. Pues bien, acabando la faena y la tarde tomamos un ultimo descanso acostados en la cama. El dijo “hazme un masaje en el cuello”, en mi inocencia y falta de experiencia, creía que era el cuello de verdad, pues dirigi mi mirada ahí, y dijo riéndose “no, ese no, mi otro cuello, bajando la cara hacia su pene. Lo tome con mis manos y empecé a masturbarlo, luego volvimos a empezar, era mucha la sensación que su teléfono sonó y no contesto, asi estubios por algún rato mas. Después de vestirnos y disponernos a salir, me pidió un beso de despedida, al dárselo me abrazo y en la puerta del cuarto volvimos a empezar por quinta o decima vez saco su pene, hizo a un lado mi tanguita y lo intrdujo, fue tan excitante ese momento, pues fue el que mas me gusto,eyaculo nuevamente en mi. Nos besamos y salimos. Bajamos los escalones, subimos al carro y nos dispusimos volver a la ciudad.
Fue una tarde llena de mucha lujuria y pasión, nervios y ganas de vivir por primera vez una experiencia de tal magnitud. Cabe destacar que escribiendo este relato, estoy mojando y quisiera repetirlo de nuevo con Maximo o un nuevo voluntario, pero con la compañía de mi marido………








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login Entrarholas nos gustaria conocerlos somos de villao somos pareja seria deli los 4 o si tu esposo te deja salir hacer un trio bien rico mi esposa desea otra nena respondanos bye