Comenzaba la primera década del 2000 y abría por todo lo alto, entre celebraciones y buenos regalos. Mi padre me obsequió un carro del año, por haberme graduado como Abogado, y como bien sabemos, el tener un automóvil, ir al gimnasio, vestir bien, ser bien parecido, y tener dinero en el bolsillo, siempre te hace estar rodeado de chicas bellas disponibles para cada ocasión, y también, es mucho más fácil llevarlas a la cama. Sin embargo, yo siempre había sido muy tímido, al contrario de mi amigo Raúl, que le llovían las mujeres, muy a pesar de ser proveniente de una familia humilde, pero tenía una labia y era tan extrovertido, que solo abría la boca y ya las nenas estaban rogando por él.
Raúl y yo estudiamos juntos en la Universidad, a pesar de ser un loco, era muy inteligente. Muy pocas veces llevaba cuadernos a clases, e irónicamente tenía un promedio que picaba por lo excelente. Congeniamos desde el primer día de clases aun sin ser parecidos en cuanto a personalidad, pero la gente nos preguntaba si éramos hermanos porque nuestro parecido físico sí era bastante. Ambos mediamos 1,80, muy blancos, y con el cabello negro. Vestíamos similar, siempre a la moda. La única diferencia: yo usaba lentes y Raúl no. Ambos íbamos al gimnasio, nos manteníamos en forma. A mí no me faltaban mujeres, pero mi amigo, no, ese si era un verdadero gigoló, conquistaba cualquier mujer que se le atravesara, al punto que llegaban a pagar sus gastos de discos, e incluso de ropa y hoteles.
Mis padres se encariñaron mucho con él, tanto así que se quedaba en mi casa, estudiábamos juntos, y Raúl hasta le llegaba a pedir la bendición.
Un día nos salió una invitación a unos 15 años, de la hija de una cliente de mi padre. Mami nos preguntó si queríamos ir, y muy a pesar de que no era nuestro agrado las fiestas de coñitos, decidimos no hacerle el desprecio y asistir con los viejos a la fiesta. Llegamos y todo era de lujo, muchas carajitas de la edad de la cumpleañera, pero también mucha gente de nuestra edad (22 años). Empezamos a relacionarnos como era costumbre y una hermosa hembra que nos llevaba 8 años, inmediatamente nos echó el ojo, escaneándonos de pie a cabeza.
No se que me pasó, pero ver esa mujer me produjo una excitación tan grande, que no puedo describirla. Una morenaza de tetas grandes, un culo redondo, su piel de lo mas lisa, abrillantada, un cabello con mechitas que le combinaba perfectamente con sus ojos miel, ufffff esa mujer me descolocó en esa fiesta.
La noche transcurría de lo normal, yo con ganas de bailar la invité y ella accedió tan rápidamente que daba la impresión de haberlo deseado desde hacía rato. Fue todo un espectáculo, ella y yo bailando tan cerca, hablando, yo estaba muy desinhibido, la hacía reír, me miraba con mucha lujuria, y ya cuando la tenía cerca me acerqué al oído y le dije “me gustas mucho” ella como respuesta me dio un beso en la nuca, que por poco me hace acabar en plena pista de baile.
Ya la primera parte estaba a pedir de boca, nos salimos un rato a fumar un cigarro a escondidas puesto que yo fumaba a escondidas de mis padres, charlamos y hasta un rico beso nos dimos. Raúl que no perdía la pista, siempre cuidándome, me estaba buscando hasta que se imaginó que debía estar fumando en algún lugar escondido. Me halló y yo creía que mis planes se habían aguado, pero sucedió lo contrario. Él como experto mujeriego, le comenzó a sacar mas información a la mujer en cuestión. Cosa que yo no había hecho del todo bien, pero Raúl a pesar de ser 3 meses menor, se comportaba como mi hermano mayor, siempre protegiéndome, y sabía que esa mujer fácilmente me iba a enamorar. Nunca quiso que yo me enamorara y sufriera por amor.
Pudimos saber esa noche que ella era casada con un tipo que la mantenía como una reina, pero que a ella no le gustaba, que solo lo hizo para salir de su casa y tener una un nivel de vida mas alto. El esposo de ella podía ser nuestro padre, ya que era 24 años mayor que nosotros. De una estabilidad económica similar a la de mi familia, con la diferencia de que la de mi familia, era gracias a un trabajo y esfuerzo honrado y honesto.
Con más detalles que no van al caso, el hecho era que ella deseaba estar con alguien más y poder sentir esa satisfacción que tanto había anhelado, pero que la persona le atrajera tanto como para poder vivir una experiencia de la cual sabia que podía disfrutar a millón; mientras nos guiñaba un ojo de complicidad, y en seguida me di cuenta que no solo quería conmigo, sino con Raúl también.
Mi mente comenzó a rondar esa idea, y aunque en todo el tiempo que Raúl y yo llevábamos conociéndonos, siquiera nos habíamos visto desnudos, salvo las veces que estábamos en boxers por mi habitación o la suya. Nunca había cruzado por mi mente la idea de un trio, mucho menos de uno hmh, pero ahí estaba yo, apartando a Raúl a un lado para decirle que la convenciera, ya que él sabía cómo llegarle a una mujer para cumplir sus deseos. Él atónito, y con cara de incrédulo, me preguntó si de verdad quería eso. Yo le dije que sí, que haría todo por estar con esa mujer que me tenía fuera de mis cabales y de mis principios.
Pasada la 1:00, mi padre me dice que se iban a ir de la fiesta, puesto que mi madre se sentía un poco mal. Aún así, yo le digo que me quiero quedar en la fiesta, ya que todo estaba muy animado, le digo que no se preocupe que yo llego temprano. Él emocionado con mi actitud, ya que al principio yo no tenía ánimo para ir a los 15 años, y ahora le comento que me quiero quedar, se puso contento y me dijo que no había problema, que disfrutara al máximo y manejara con prudencia.
Mientras… Raúl ya estaba hablando con la morena que me tenía loco, y cuando me les acerco, me sonrieron con una complicidad que mis sentidos pudieron captar con gran facilidad. Él me dice, vámonos a otro sitio que ya no queremos estar aquí. Ella nos hace una petición: yo estoy con mi tío, y deseo irme con ustedes, pero solo con la condición que me envíen en un taxi hasta mi casa antes de las 8 am ya que su marido llegaba ese día y necesitaba descansar antes de que él llegara.
Salimos en mi carro, llegamos a un depósito, compramos una botella de vino para ella, y nosotros teníamos whisky para nosotros. Ella a un lado de mí, Raúl en el asiento trasero. Ella coloca su mano en mi pierna y nos guiñamos un ojo. Raúl interrumpe el silencio que había y dice que esto se estaba poniendo caliente. Ambos volteamos y lo miramos y sonreímos.
Ella me da un beso en la mejilla y con una voz temblorosa me dice: estoy muy caliente, tanto que no se si me la pueda quitar del todo con solo una noche. A estas alturas mi pene estaba por reventar, se me notaba el pene por debajo del pantalón… la ropa me fastidiaba, ya quería llegar al hotel y probar esa hermosa hembra, que era mi deseo.
Que lindura, cuando ella baja de mi carro, con ese vestido negro largo, con una abertura hasta el muslo, con ese escote en su espalda, su olor tan femenino, su mirada tan provocativa, su dentadura perfecta…. Por DIOS, me cargas loco le dije, mientras le di un beso y Raúl solo nos miraba.
Entramos a la habitación. Nadie se quitaba la prenda de vestir, se hizo un silencio, Raúl, ella y yo temblábamos, no sabíamos que hacer; esta experiencia era nueva para nosotros.
Ella me agarra de la mano, y hace lo mismo con mi amigo. Nos lleva hasta ella y nos da un beso alternado, primero a uno, después al otro. Mi pene respondía a ese beso, mas de lo que yo deseaba, sentía mi lubricación brotar y brotar de mi pene. Hasta que ella nos atrajo hacia sí para darnos un beso entre los 3 al mismo tiempo. Era rico, pero sentía que había algo que se nos escapaba de las manos… Raúl y yo nos estábamos rozando las lenguas también.
Sentía algo extraño, a él lo consideraba mi hermano, no podía pensar lo que estuviera pasando en ese momento, pero la calentura me hacía olvidar todo, estaba pasando de lo mejor; por un momento me doy cuenta que los tres nos besábamos con lujuria estábamos abrazados tocándonos el cuerpo. Mis limites se estaban sobrepasando, yo que nunca hubiese podido imaginar el solo hecho de estar con un hombre, también estaba tocando a mi mejor amigo, a mi hermano.
Nos separamos y empezamos a quitarnos la ropa. Raúl y yo no nos mirábamos siquiera, tal vez por vergüenza, tal vez porque nunca habíamos hecho tal cosa. El hecho es que estábamos excitados. Una vez en bóxer, la hembra que teníamos a nuestra merced, nos tocaba el bulto por encima del bóxer, aunque el mío estaba empapado por la excitación, y la de Raúl logré ver de reojo que se le notaba un punto de humedad.
Ella nos quito el bóxer y al ver esas 2 herramientas dijo un “ufffffff” con mucho morbo…. Yo no lo podía creer, no imaginaba esa situación y me estaba gustando. Mi mejor amigo enfrente de mi, con su pene apuntando al techo, como el mío, babeando. Con una mujer de rodillas, una morenaza muy caliente que nos llevaba a la gloria, mamandonos el pene alternadamente. Y de pronto, dos vergas en su boca, diooooossssss, era placer increíble, el roce, su boca, me estaba excitando muchísimo mas de lo que ya estaba.
No aguantaba mas, necesitaba ver su cuerpo desnudo, ver esos senos firmes, su cuca… estaba poseído por el placer de la carne… la levante, la desvestimos… tal cual como imaginé, sus tetas eran duras y grandes, su abdomen firme, su hilo era negro, sus piernas eran duras, firmes y torneadas… le quite el hilo y lo olí, estaba húmedo, lo saboreé, mire su cuca, depilada, hermosa, lista para pasarle la lengua, y así lo hice… no podía esperar. La tiré en la cama, y me prendí de su sexo como un loco… no quería saber de más nada, ella era todo lo que existía en esa habitación para mí.
Pero de pronto volví a la realidad, Raúl estaba en la habitación y ella estaba dándole una mamada que lo tenía mirando hacia arriba, gimiendo. Me acerque a ella, le volteé la cara y le di un beso apasionado, y luego le metí mi pene en su boca. Por un momento llegué a pensar que tenía celos cuando ella lo tocaba a él. La quería solo para mí.
Ella logró notar algo de lo que yo sentía, se puso de rodillas tal como yo lo estaba, y me susurró al oído ¿qué pasa? Disfruta el momento, yo me la estoy pasando de maravilla… se puso en cuatro y nos volvió a mamar los 2 penes al mismo tiempo. Me tomo de la mano y la guió al pene de mi amigo. Instintivamente la quité, y lo miré, él me guiñó el ojo, como diciendo que no había problema. Creí estar borracho, porque no entendía lo que pasaba… me hice el loco a seguir disfrutando de la mamada que ella me hacía, pero de pronto sentí la mano de él tocando mi pene. Cuando reaccioné, la quise quitar pero ella subió inmediatamente y me dijo, “déjate llevar, te siento tenso”. Puse una cara de no querer seguir con lo que estaba pasando, pero ella me beso y sentí más agudas las caricias de mi amigo en mi pene. Bajando y subiendo su mano que combinado con el beso de ella, me estaban volviendo loco.
Así pasó, hasta que ambos me tumbaron en la cama y me di cuenta que los 2 eran complices… lo habían planificado… me comenzaron hacer una mamada que no daba crédito a nada de lo que veía. Pero lo que sí era verdad es que me estaba mordiendo los labios, rogando no acabar tan rápido, al ver la escena de ellos mamando mi guevo, comiéndoselo y disfrutándolo, pasando la lengua por mis bolas, saboreando cada jugo que salía de mi ya extremadamente duro pene.
Le pasaba mis dedos por su rajita húmeda, le metía un dedo, dos, y hasta tres. Ella gemía con tanto placer. Pero el placer también me invadía y miraba a mi otro lado, viendo el cuerpo de mi amigo, con su pene erecto, y me dieron muchas ganas de tomarlo entre mi mano para masturbarlo… sabía que había rebasado los límites de lo permitido, pero no podía con tanto, habíamos abierto la Caja de Pandora y éramos unos terremotos sexuales en una habitación donde solo se escuchaban gemidos.
Como pude la lleve sobre mi cuerpo haciendo un perfecto 69, mientras mi amigo seguía prendido de mi pene con ella… pero no tardó tanto, para sentir como elevaba mis piernas y dejaba expuesto mi culo para su lengua. Me lo mamaba a la vez que ella gozaba con mi guevo. Yo estaba mas alla de la razón, no solo me dejaba llevar, sino que moria con cada lengua en cada una de mis partes íntimas. Era un juego de a 3 que me carcomía de lujuria.
En eso veo que el intenta penetrar a la hembra, tal y en la posición que yo estaba con ella, en el 69. No lo podía creer que mientras yo le mamaba su cuca, él la estaba penetrando al mismo tiempo, rozando sus bolas con mi nariz, y eso me excitaba mucho, era rica la experiencia. Yo no sabía cómo responder, pero lo que si era cierto, es que estaba delirando con la imagen. Mi amigo al igual que yo tenia un pene blanco-rosado, con unas bolas perfectas y grandes. Me dieron muchas ganas de tenerlo en mi boca, de tener por primera vez un guevo en mi boca, y aunado a la mamada que me daba nuestra chica, estaba al borde del placer. Tuve mucho aguante de no acabar al instante.
Lo que sí, no pude aguantar y con mi mano tocaba las bolas de mi amigo, a la vez que le mamaba la cuca a esa hermosa hembra. Él, al ver notar la situación sacó su pene para ver si iba a atreverme hacerlo, y en efecto, no aguanté. Le quité el condón, lo metí en mi boca, era extremadamente rico su sabor. Lo mamé como un poseso, jamás me pensé que me gustara tanto. Su tamaño crecía en mi boca, lo sentía palpitar y sus gemidos eran increíbles. Ella al notar lo que estaba haciendo se volteó, fue por otro condón, me lo puso y se sentó sobre mí. Su cuca estaba muy caliente. La sentí de una manera tan rica, que me hacía delirar. Ella me acompañó a mamárselo a mi amigo, nos besábamos con ese trozo entre las bocas, yo no podía con más…. Y en cuestión de segundo se lo saqué, me quité el condón y pegué un grito que quién sabe hasta donde se escuchó, pero estaba botando tanta leche como nunca.
Ella me masturbaba lentamente y yo seguía prendido del pene de mi amigo, pero lo que más me asombró es que él fue por mi leche recogiéndola con su lengua, limpiándome todo el abdomen y llevando mi guevo a su boca nuevamente. Ella supongo que se estaba dando con el dedo porque se escucharon sus gritos y el temblor en la cama era incontrolable. Al ver esto, mi amigo se puso el condón y la penetro con tanta fuerza que ella viraba sus ojos, mientras yo le daba golpes con mi guevo en sus tetas, lo tomé entre ellas y me daba una rusa. Raúl no aguanto más, lo sacó de su vagina y acabo 7 chorros que algunos llegaron a dar a mis nalgas. Yo me volteé y acabe por segunda vez.
Eran las 4 de la mañana, y nosotros estábamos recostados con ella en el medio, descansando un poco, acariciándonos, y al cabo de un rato estábamos al tiro de nuevo, nos besábamos los 3. Una vez ella con él, otra conmigo, una él y yo, y nuevamente los 3. Ella nos decía que hacía tiempo no pasaba una noche tan rica. Estaba muy excitada, y nos pidió hacerle una mamada de cuca entre los 2. Nuestras lenguas se rozaban y aprovechábamos para besarnos, era como un sello de hermanos, nadie nos conocía como nosotros 2. A pesar de que nunca llegue a darme cuenta que él pudiera sentir atracción hacia un hombre. La hicimos acabar, pero estábamos tan excitados él y yo que no desperdiciamos el momento para hacerle una doble penetración. Fue tan fuerte la situación que ella llegó dos veces casi seguidas, y en la segunda acabamos simultáneamente los tres.
Nos quedamos un rato así, nos fuimos al baño, nos rozábamos los cuerpos, nos besábamos sin límites. Salimos, ella se vistió, le llamamos un taxi. Le dimos un beso delicioso a 3 bandas. Con la lastima de estar con ella esa sola noche. Pero Raúl y yo decidimos quedarnos en el hotel para “DESCANSAR”, estábamos exhaustos. Pero eso no significó el fin de la noche, aun hubo más.








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