Tuve la necesidad de ir a un centro comercial de una gran cadena muy temprano para recoger unos dineros que me debían entregar, fue por este motivo que conocí a dicho centro y que sucedió lo que paso a relatarles. Muchos dirán que inseguro, que peligroso, pero es que como la canción de Roberto Torres, Caballo Viejo, cuando la oportunidad se le da a uno tiene que tomarla, porque no se sabe si habrá otra!
Es así que hecha la gestión, fui al almacén de la gran cadena para comprar un regalo para una amiga especial que vive en otra ciudad y decidí enviarle una ropa interior; fui a la sección y escogí dos juegos y tres panties bien “escabrosos”. Luego un sobre de manila para enviar todo y otras dos cosillas que ella me había manifestado necesitar.
Busque un punto de pago. Estaban todos disponibles. Brillaba la clientela por su ausencia. Y bueno, en el que escogí, una chica, trigueña oscura, con grandes rasgos de nuestras etnias autóctonas, muy linda por cierto. Aun no se su nombre. Y le di la siguiente orden:
No quiero los ganchos y por favor revisa que todo sea talla M y brasier 34.
Empezó a retirar los ganchos, a registrar por código de barras y al llegar a un conjunto de color negro, se quedó mirándolo y me dijo con una sonrisa en los labios:
-Que conjunto tan lindo… muy hermoso! Tiene buen gusto para regalar!
-Te gusta? Le respondí.
-Ay! Si es hermoso!
Rápidamente se retorció mi cabeza y sin más preámbulos le conteste:
-Podemos hacer un cambio, si te parece y te doy uno!
Sonrió aun más pícara y me dijo: -Y cómo que sería?
-pues que tal una ‘mamadita’?
Pensé: o se arma el alboroto o me dice que si… ya veremos. Estaba dispuesto a lo que fuera!
-Siii… aguanta! Yo salgo a desayunar a las 9 y media! Espéreme en la salida 3 y vamos! Respondió.
-ok, entonces terminemos con esto y ya traigo el suyo para que lo registre y nos veríamos a esa hora! No se diga más!
Se me alboroto la vida, me puse nervioso, mi mente no pensaba en otra cosa. Entonces, fui al punto, recogí el juego de ella en las mismas medidas y pasé por el punto de pago para que viera que si estaba hablando seriamente. Ya había más personas, sonrió, me dio su aprobación silenciosamente. Ya afuera del almacén, procedí a empacar lo que tenía que enviar, fui a un punto de mensajería y al terminar quedé en espera cerca a la puerta 3 a que ella saliera.
Me quedé cavilando en algo: que algunas mujeres, hacen lo que sea por algo que les gusta; que no tienen escrúpulos cuando se trata que el hombre engañe a otra; que la forma de pensar de muchas mujeres ha cambiado.
Un poquito después de las 9 y media apareció ella menudita, con un caminadito apurado y al pasar a mi lado me dijo sígueme. Pasamos por un ala del centro y luego, ascendimos dos pisos por una escalera de servicio y llegamos a un espacio que parecía que eran los auditorios del lugar. Había varias puertas y abrió una de ellas y entramos a un espacio oscuro. Encendió la luz y aprecie que era una habitación con dos sillas y una mesita y otra puerta. Cerró con llave.
Inmediatamente cerró, se quitó la blusa, el brasier y me pidió el paquete. Tenía unos senos bonitos firmes, con aureolas muy oscuras y los pezones paraditos. Luego se quitó los zapatos, el pantalón y el cachetero de colores que traía puesto. Se puso la tanguita, la cual le quedó divina. Pude apreciar que estaba toda depilada.
-Uyyy que lindo que rico que se siente… es hermoso… gracias papito… así me gustan los hombres generosos, sin miedo! Bueno pasemos a lo que vinimos! Dijo
Me baje el pantalón, me baje un poco el bóxer y fue cuando ella me tiró sobre la silla, se arrodilló y empezó a chupármelo.
Metió una mano entre mis piernas, llevando un dedo hasta mi culito y empezó a hacerme cosquillas y con la palma me sobaba las huevas. Era delicioso… sabía lo que hacía. Mi amigo se puso erecto al punto de poder quebrar una panela con él. Fueron dos o tres minutos y pronto logró que eyaculara profusamente dentro de su boca. No desperdició nada. Se le veía en los ojos que le gustaba lo que hacía. Cuando al fin lo sacó, estaba húmedo pero limpio sin trazas de esperma por ninguna parte.
-Te gusto? Pregunto…
-Si, y mucho! Le dije…
Ella se incorporó y mandé mi mano a su entrepierna. Estaba toda hidratada, viscosa. Hice a un lado la tela y metí dos dedos y los extraje, oliendo y chupándolos luego. Sabían exquisito. Volví a hacer el mismo ritual y se los pase a la boca de ella. Un espasmo recorrió su cuerpo.
Así sentado como estaba y como mi pene aun se encontraba en alto, la senté en mis piernas de frente a mí, hice otra vez a un lado la tela y metí a mi amigo en su húmeda y tibia caverna.
-Arggg!!! Que rico, viejo! Que rico!!! Exclamó.
Empecé a moverme duro, ella también. No duró mucho cuando sentí que empezaba a respirar cada vez más corto y más duro, hasta que sentí que se relajo, un suspiro profundo salió de su garganta y su vagina empezó a apretar mi pene. Parecía que una mano fuerte lo estuviera estrujando. Pero seguía el movimiento. –No pares papi, no pares! Me dijo.
Seguimos moviéndonos, hasta que sentí que no aguantaba más y que yo ya venía con una nueva eyaculada. Le dije que me iba a venir y solo me apretó aun más. Cuando solté toda la esperma que me quedaba y un dolor intenso me acogía en el fondo de mi culito, ella dio un suspiro fuerte profundo, gutural, sus ojos se blanquearon, su cuerpo se movía en espasmos y su vagina igual, apretaba durísimo mi pene, sacándole las últimas gotas de leche. Nos quedamos abrazos un tiempo… cuanto? No sé. Ella se retiró y se hincó para tomar entre sus labios mi fláccido pene y darle una nueva chupada. Lo limpio prolijamente y lo guardó en mis bóxers. Luego se incorporó, sacó un pañito, se limpió y empezó a vestirse rápidamente.
-Papi hoy voy a trabajar tan delicioso! Que rico! Me hacía falta un polvo de estos… Gracias!
Ya organizados y a punto de salir, saqué dos billetes y se los metí en el bolsillo del pantalón. No dijo nada… Solo –Gracias amor, tenemos que repetirlo… eres muy rico!
Al salir de la habitación, me dijo: -No me sigas, allí hay otra escalera que te lleva al primer piso, yo me voy por acá! Y salió rápidamente con su pasito cortico pero veloz. Cuando llegue al primer piso, ya ella estaba en su lugar alistándose para reiniciar su labor.
No supe su nombre.








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