Mi esposa se fue de viaje para hacer una pasantía por 5 semanas,,, fue un largo tiempo para estar separados y aunque un par de veces experimentamos unas ricas sesiones de sexo virtual, nos estaba haciendo mucha falta estar juntos, así que pensé en recibirla de una manera especial, darle un regalo. Un regalo es siempre bien recibido y más cuando te regalan algo que te hace falta, incluso si no eres consciente de ello y eso fue lo que le regalé en aquella ocasión a mi querida esposa, algo con lo que acabó disfrutando plenamente…
Para su regreso, me planteé compensarla de alguna manera, de hacerle un buen regalo, así que después de pensarlo mucho, y de valorar todo lo que podía ofrecerle, acabé tomando una decisión, escogí algo especial, le iba a regalar una sesión de masaje relajante. Busqué en internet y ví que había varios centros de masaje de todo tipo, con chocolate, agua salada, agua dulce, calor, piedras calientes y muchas variantes más, pero entonces, cuando iba a llamar a uno de esos centros, se encendió dentro de mí "la luz oscura" y pensé otra cosa: ¿Por qué no regalarle el masaje, pero con final feliz ?, es decir, conseguir alguien que pudiera darle un buen masaje claro, pero con una variante: si la cosa funcionaba y el man se la iba trabajando poco a poco y ella entraba en el juego, acabaría siendo follada y relajada física y sexualmente, si no, siempre estaba la salida normal, acabar el masaje y cada uno a su casa.
Yo siempre quise verla a ella gozar con otro hombre, alguien que lo tuviera más grande que el mío o que durara un poco más, incluso hemos hablado de swinger y estado un par de veces en cuchiecheos pero sin intercambio… esta vez yo quería que ella quedara COMPLETAMENTE SATISFECHA, como nunca antes!! Y para eso requería ayuda. No me lo pensé mucho más, después de elegir entre varios "manes buenos" de la guía cereza e intercambiar algunos mails, donde me garantizaban un buen trabajo tanto en el masaje puramente, Como en el resto del "trabajo", escogí a uno que pensé le gustaría de entrada a mi esposa, era un chico normal, con buen cuerpo y gran atractivo físico, gracias a su enorme miembro.
Le expliqué mi intención, principalmente estaba el masaje relajante y luego pasar a la segunda fase si ella se mostraba predispuesta, si no, ahí acababa todo sin más, sin presionar ni forzar a nadie. Él estuvo de acuerdo y me aseguró que no me defraudaría, pues había resuelto casos como el mío e incluso algunos más difíciles, con mujeres que jamás habían tenido otra relación, nada más que con su marido y gracias a su habilidad habían caído en la "trampa" que su esposo les había preparado. Quedé en llamarle cuando estuviéramos listos para salir a Aries el motel donde pensábamos para pasar un rato alejados de los niños, solos y así empezó todo, fue una semana de espera impaciente por mi parte ya que mi esposa no sabía mucho, solamente que cuando estuviéramos juntos íbamos a tener una sesión de masaje relajante y algo muy especial que nos iba a dejar sexualmente satisfechos después de tanto tiempo…
Llegó el día, entramos al motel y después de instalarnos y tomarnos un amaretto, le pregunté cuando quería que llamara al masajista a lo que me respondió que cuanto antes, ya que estaba muy ganosa y quería probarlo, pues nunca había pasado por una sesión de ese tipo, así que me lo puso como un riel, cogí el celular y llamé al chico que tardó poco en llamar a la puerta del motel. Nos presentamos, nos tomamos otro par de tragos en las salita y luego le dio a mi mujer instrucciones antes de iniciar el masaje. La hizo ducharse con un gel relajante que traía él mismo y luego la hizo tumbarse boca abajo sobre la cama de la habitación, cubriendo con una toalla su trasero, dando la sensación de que la cosa era seria y formal. Eso me empezaba a gustar, el chico sabía lo que hacía, así que guiñándome un ojo se dispuso a iniciar el trabajo.
Sus manos, impregnadas de una crema de olor agradable, comenzaron a pasar por su espalda y a presionar en lugares que la hacían proferir algún suspiro de bienestar, espalda, brazos, cuello, costados, piernas, no quedaba ni un centímetro de esas partes sin masajear, él sabía hacerlo, sabía en qué músculo había tensión y se dedicaba a relajarlo con su técnica que por el momento complacía enormemente a mi mujer, pues aparte de suspirar cándidamente, observé desde el sillón donde me encontraba presenciando la sesión, como una sonrisa de satisfacción no desaparecía de sus labios. La cosa iba bien. Cuando la tuvo totalmente relajada, y viendo aquella sonrisa que no desaparecía, el chico me guiño un ojo indicándome así que aquello funcionaba y que iba a pasar a la segunda fase, es decir, al trabajo "extra" que era lo que yo estaba esperando totalmente excitado y expectante.
Ella estaba con los ojos cerrados, sus músculos habían sido descongestionados y se sentía tan aliviada que no era capaz ni de hablar, estaba totalmente sosegada, no en estado de éxtasis exactamente, pero tan a gusto que ni se dio cuenta de que las manos expertas del chico, nuevamente embadurnadas de otra crema diferente a la anterior, comenzaron a pasar por sus pantorrillas, subiendo lentamente por sus muslos para acabar masajeando los glúteos con mucha suavidad. La toalla había sido desplazada un poco al mismo tiempo sigilosamente dejando al descubierto el culo de mi mujer, y las manos del muchacho, con verdadera maestría estaban ahora presionando sus cachetes.
Ella permanecía con los ojos cerrados, ni había pestañeado ante aquella acción, y eso era una buena señal, pues indicaba que estaba entrando sin darse cuenta en el juego que la iba a llevar al frenesí en pocos minutos. Yo, espectador silencioso de todo aquello, estaba sentado sin casi poder moverme por la terrible erección que tenía, la visión del chico sobando su cuerpo era todo un espectáculo, y también noté como él ya se estaba poniendo "a tono" pues a través del pantalón blanco se notaba un bulto que mostraba claramente que ya no había marcha atrás, al menos por el momento.
Cuando el masajista comprobó que ella no oponía ninguna objeción a sus sobeos, que eran muy precisos por cierto, inició otra maniobra más atrevida. Esta vez, sus manos pasaban por sus glúteos y sus dedos pulgares entraban sutilmente entre sus piernas, rozando casi imperceptiblemente los genitales de mi mujer. Esa era la prueba de fuego, si a esa altura ni protestaba ni cortaba al chico, la operación seguía adelante tal como se había acordado, así que de alguna forma los dos estuvimos expectantes cuando sus manos volvieron a pasar por el mismo sitio y sus pulgares entraron un poco más entre sus piernas. Yo me acerque un poco para darle seguridad y le empecé a acariciar el pelo, quería que sintiera que yo estaba con ella, apoyándola…
Sorpresa total!!! Lejos de decir o hacer nada, abrió las piernas ligeramente permitiendo que el masajista pudiera actuar más cómodamente, así que éste, abriéndole un poquito más las piernas, palpó directamente con la palma de la mano el coño de mi esposa ya caliente, rozando su clítoris con el dedo cremoso haciéndole emitir un suspiro, pero ésta vez sin el contenido de candidez anterior, sino un gemido de placer sexual en toda regla. Ahora sí que abrió los ojos y me miró fijamente, sin perder la sonrisa, se pasó la lengua por los labios, humedeciéndolos y giró la cabeza para mirar al masajista, pasándose nuevamente la lengua por los labios en señal de agradecimiento por lo que le estaba haciendo. Éste, al ver que ella ya estaba totalmente dispuesta para lo que iba a venir después, se quitó la camiseta blanca dejando ver su torso fibrado y un cuerpo de escándalo, os lo aseguro. Mi mujer, tal como estaba boca abajo, alargó un brazo y agarró a través del pantalón la polla del chico que estaba dura y preparada para rematar la faena, así que apartando su mano, se quitó el pantalón y quedó totalmente desnudo a su lado.
Ya también me quite la ropa y me quede sentado junto a ella, que miraba maravillada el cuerpo del muchacho y la sorpresa que nos llevamos mi mujer y yo fue que no contábamos con que la polla del tipo tendría aquellas dimensiones, era enorme, larga, gorda y dura; vamos, de esas que dan envidia, así que me alegré por mi mujer, pues el disfrute estaba asegurado, esta vez no quedaría empezada; pues aunque ella me dice que no le hace falta, yo a veces siento que ella podría aguantar una faena mas dura!!
Sin mediar palabra y sin dejar de masajearla, la hizo incorporarse un poquito para colocar bajo su vientre las almohadas de la cama de manera que quedaba un poco en pompa. Ella ayudó a ello, claro está, y cuando estuvo bien acomodada, él le abrió las piernas y se agachó acercando su cara al coño de ella. Su lengua comenzó a lamer los labios genitales de mi hembra y ésta ya sin cortarse para nada empezó a emitir grititos y profundos suspiros de placer, mientras cogía mi pene y se lo metía a su boca… ella no sabía coordinar muy bien las dos cosas así que opto por relajarse, así que decidí ayudarle metiendo y sacando mi polla de su boca. El muchacho, viendo la situación ya desatada, comenzó a follarla por detrás, pero con la lengua. Se la metía hasta el fondo y la removía, haciéndola temblar, entraba y salía de ella como si fuera una polla, y así estuvo durante unos minutos hasta que mi mujer, en una explosión de gusto, se corrió salvajemente, convulsionándose y quedando agotada sobre la cama. Yo sin poder aguantar tanta emoción, la mire y encontré una señal de aprobación para venirme en su cara, lo cual no era frecuente en ella, solo lo hacia a veces por darme gusto, pero en esta ocasión pareció disfrutarlo y me dejo vaciar mi leche en su boca…
El chico no le dio tregua, estaba dispuesto a acabar bien su trabajo, así que le dio la vuelta y la dejó boca arriba, jadeante y sudorosa por el orgasmo que acababa de tener. Esta vez fue él quien me pidió que colaborara y no me mantuviera al margen, así que me puse sentado apoyando la espalda en el cabezal de la cama y a ella la hicimos sentarse sobre mí a modo de asiento, de manera que yo le pudiera sujetar las piernas abiertas y aguantarla así mientras él se colocaba entre ellas y agarrando su gran polla la apuntó a su coño metiéndola suavemente hasta el fondo, hasta que sus huevos hicieron tope para seguidamente comenzar una follada con mete y saca que duró al menos diez minutos.
Tenía un aguante pasmoso el chico, la folló sin descanso, ella se corrió al menos dos veces más mientras profería todo tipo de insultos morbosos y yo, aguantándole las piernas disfrutaba del espectáculo. Ella se retorcía de placer sobre mí y mi polla dura se clavaba en su espalda; de vez en cuando se giraba y me daba la lengua que yo gustosamente metía en mi boca y lamía, notando la tensión a que estaba expuesta con aquella follada. El sujeto encontrado en guía cereza, desde luego, se había ganado con creces la reputación que había expresado en el chat, estaba demostrando saber hacer bien su trabajo, pues al cabo de quince minutos aproximadamente, cuando mi mujer ya no podía más de gusto, sacó su polla del coño de ella y colocándose de rodillas entre sus piernas, comenzó a meneársela hasta que un chorro a presión de leche roció el pecho y la cara de la hembra caliente que tenía debajo.
Cuando acabó de correrse sobre mi esposa, y se apartó cayendo sobre la cama para recuperarse, ella se dio la vuelta y agarrándome la polla de nuevo la comenzó a menear, lamer y chupar hasta que yo , sin poder aguantar más y después de tanta excitación, solté un nuevo chorro de semen que regó su cara y pecho para después limpiar con su lengua cualquier resto que pudiera quedar en mi miembro, esto si no la había hecho nunca y fue súper excitante sentir su lengua caliente en mi miembro exhausto…
Cuando acabó la sesión y con mi mujer sobre la cama satisfecha, el muchacho se baño, se vistió y muy discretamente nos dejo en nuestra propia intimidad. Aprovechamos y nos metimos en la bañera con espuma hasta taparnos, un pequeño pero necesario sueño se apodero de nosotros y cuando menos pensamos ya había pasado una hora… salimos y nos vestimos, ella se puso una tanguita que había traído de Brasil y la salida de baño, alrededor de un trago nos pusimos a hablar de lo acontecido,,, yo aun no salía de mi dicha al recordar como había podido realizar esta fantasía y ella aun no creía que se había atrevido por fin a romper esos modelos mentales que le habían limitado su sexualidad a experiencias como esta; nos reímos y al revivir las escenas, nuestras manos involuntariamente recorrían nuestro cuerpo… pero esta vez era distinto, más lento, con mas besos… con mas amor! Adoptamos un 69 para satisfacernos mutuamente, diez años de casados me habían enseñado todos sus secretos, así pues acompañe mi lengua con un dedito en su culito suavemente, despacio. Aprovechando los recursos disponibles ella se acomodo boca abajo en la silla del amor del motel en una posición que permitía a su culo estar en popa y abrir su chochita ampliamente.
Me encantaba la vista que tenia, así que tome algunas fotos y luego la penetre sin afán, mi pene entraba y salía, mientras ella giraba su nalga, luego en posición de ginecólogo la seguí follando sin afán, pero con gran pasión, como solamente pasa cuando el sexo es mezclado con el amor. Luego la cargue y la lleve a la cama donde seguí con mi faena, ella acostada con las piernas abiertas, la tanga a un lado mi pene en su lento pero constante entrar y salir… finalmente fundidos en un fuerte abrazo nos dejamos llevar por la embriagadora sensación que se experimenta al venirse conjuntamente, sentíamos el entrelazar de líquidos acompasados por nuestra respiración, todo en perfecta sincronización,,, es en momentos como estos que sin hablar sientes que estas con la persona que más te importa en el mundo y con la cual compartirás el resto de tu vida… fue una noche perfecta, es por esta razón que me he animado a escribirla…. Espero les guste!








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarFascinante relato muy excitante que hace volar la imaginación.