En uno de mis relatos, considere chévere contarles sobre mi primer orgasmo, en esta ocasión les puedo relatar como una de esos muchos hombres que no hacen oral a la mujer, con sus mil excusas, cambio de parecer conmigo.
A este muchacho, lo conocí hace mucho, y al día de hoy no he vuelto a saber nada de el, espero este bien...
Simpático, alto, acuerpado (no por gordito, sino por musculoso), un poco extraño en su manera de ser, pero llevadero, por decirlo de alguna manera.
Muy singular y todo, hubo cierta química, siendo muy sincera no es que me convenciera del todo pues tenía sus momentos que yo no lo entendía.
Nos vimos muy pocas veces, yo tenía muchas cosas en la agenda con mis estudios y cosas personales, y el estudiaba para ser chef, creería que por eso era un poco loquito. En fin, después de dos encuentros y note que ni por curiosidad me hacía oral, en una llamada que el me hizo, sin pudor le pregunte por qué, el me dijo que era porque no le apetecía y que muchas mujeres olían raro en esa zona. Yo le respondí que si no lo había intentado en el agua, en la ducha o algo así, no me dijo nada, pero lo deje con la duda por lo menos.
En un tercer encuentro, nos vimos en Chapinero, hablamos un rato en un cafetería y me preguntó si estaba con ganas de desordenarme un rato con el, sin pensarlo dos veces acepte, además de estar haciendo mucho frío y que la conversación no salió del tema de que ropa interior no traía puesta... ya estaba incomoda dando tanta espera a lo que evidentemente quería de él.
Mientras caminábamos a la zona motelera el me pedía que caminaba frente a el, yo llevaba una minifalda y una chaqueta, con ligueros y tacones, con disimuló me levantaba la falda para ver si era cierto mi falta de ropa interior, y con cierto aire de burla me dijo al oido que me iba a tener que comprar ropa interior sino me iba a dar un ventarrón por allá, entre picardía y emoción nos reíamos de la situación.
Entramos al fin a un motel, uno de los mas bonitos de esa zona, pidió una habitación sencilla, entramos al cuarto pagó lo que se debe, pidió dos botellas de agua sin gas, listo ya teníamos el cuarto a nuestra disposición completa. Mientras se quitaba la chaqueta y hablaba casi que solo, por eso de su locura, yo ni le ponía atención, me acerque despacito por la espalda y le dije que se sentara en una silla que estaba en un rincón de la habitación, puso música rock, y se sentó relajado en la silla, le susurre al oído las ganas que tenía que me tocara la entrepierna y me mando la mano y yo con la pierna lo aparte y empecé a bailar frente a el, subía mi falda con picardía daba la vuelta, no podía ver nada, bailando me quite la chaqueta frente a el, tampoco tenía blusa ni brasier, el estaba sorprendido de mi, apenas si se reía sin decir nada, me senté sobre su regazo y me empecé a mover sobre su entrepierna, ya estaba mojada así que el roce del jean me conmovía mas, con mis manos sujetaba las de el sobre sus piernas para que no me tocara, solo hasta cuando yo quisiera, me di la vuelta y sobre su cara levante mi falda mostrándole todo mi culote desnudo y deseoso de sentir a el, me pego una nalgada y me dijo que era una ganosa, que me iba a dar duro por arrecha y pervertida de andar por ahí sin ropa interior. Se levanto de la silla me tomo por la espalda a manosearme por todos lados diciéndome un montón de vulgaridades y perversiones que me prendían mas... Se bajo el jean se puso el preservativo, y sin mas espera me puso en cuatro sobre la cama y me clavo duro, me tomo del pelo y me decía lo rico que se sentía tenerme así, que adora mi culo, que yo era su sueño húmedo todas las noches que estuvimos separados, que no paraba de imaginarme y que estaba demasiado arrecho para dejarme ir, mis gemidos y palabrotas eran el coro de ese cuarto, sentir esa vergota dentro mío era delicioso, me daba mas duro y con mas ganas, tanto así que no pude seguir sosteniéndome en cuatro hasta tirarme a la cama tal cual y el no paraba de penetrarme, mojo sus dedos y los metía por mi ano, era demasiado placer junto, me venía una vez dos veces, hasta perder la cuenta, me dio la vuelta levanto mis piernas sobre sus hombros, me ordeno que me masturbara mientras el seguía clavándome, me decía que lo hiciera mas duro, mas rápido, mientras el acariciaba fuertemente mis senos erizados, siguió así esa vergota sentía como si me fuera a partir en dos, largota y gruesa como me gusta, apretaba mis piernas sobre su pecho duro y esos brazos gruesos, mordía sus labios de gusto, eso me volvía loquita... se recostó a mi costado y me pidió que me quitara la falda que quería verme todita, me pare sobre la cama y me baje la cremallera despacito y la baje mostrándole todo a ese papasito, me senté sobre esa vergota deliciosa sin meterla, así podría masajearla con mi vagina y podría masturbarme, así lo hice, tomo mis piernas y las puso sobre su pecho, así podía ver mejor, sentir la punta de su verga contra mi clítoris me estremecía y me mojaba el frotarlo adelante-atrás me excitaba demasiado, en el ir y venir casi lo metía así lo hice varias veces hasta cuando levanto mis caderas y lo metió todo, grite de la sensación de tenerlo tan profundo, me dolió pero igual tomo mis caderas y me hacia cabalgarlo a su gusto, sentía un frío por todo mi cuerpo, me fascinaba. Pude soltar mis piernas y ponerme en cuclillas para poder moverme mejor y tomar el control de la situación, saltaba sobre esa vergota, y el tomo mis senos con firmeza, me pidió parar, se iba a venir, me detuve, no quería que el terminara tan rápido, deseaba mas... El se sentó y cruzo sus piernas y yo me movía lento y en círculos, el besaba mi cuello y hombros, metía sus dedos en mi boca para lamerlos y chuparlos, para luego rozarlos con mis pezones en punta, me recosté y el siguió moviéndose despacio, era como un momento de calmarnos un poco, disfrutarnos observarnos, me pidió que sin mover mis caderas masajeara su pene con mi vagina, así que cerré mis ojos y me concentre en hacerlo así, sentía e imaginaba apretándolo, sin tocarme ni nada, sentía como lo masajeaba y apretaba luego soltaba, era muy rico, el me decía que lo hiciera mas rápido, seguía así mas y mas, hasta cuando lo escuche y el decía que se estaba viniendo, que no podía seguir mas, su respiración agitada y sus manos grandotes apretando mis piernas, me gustaba verlo así, era lo máximo...
Nos consentimos un rato entre las sabanas, hablando bobadas, y después le dije que me quería duchar, que me sentía todo pegajosa, salí de la cama y a la ducha. Delicioso esa agua calientica con todo mi cuerpo sentía mi vagina un poco irritada, por la fricción del preservativo, así que apenas me enjabone para limpiarme, dure un buen rato en la ducha y me di cuenta que el estaba en el lavamanos mirándome, le reste importancia y se metió conmigo a ducharse, le di permiso, el se baño se enjabono y me dijo que me pusiera debajo de la regadera, se sentó en el piso, frente a mi y me dijo que ahora si quería saber a que sabia el oral conmigo. No lo niego casi me muero en ese momento, que emoción había cambiado de parecer y lo quería hacer conmigo por primera vez, obvio no me iba a negar ni loca, le hice caso y tomo mi pierna derecha y la poso sobre su hombro, y saco su lengua deliciosa y lamia mi vagina despacito era muy rico, con círculos empezó a masajear mi clítoris lento, sentía como me volvía a excitar de sentirme tan deseada, acariciaba mis nalgas y mis piernas, seguía lamiéndome, metió su lengua en mi vagina estrecha y un poco irritada, me incomode un poco pero el entendió y no insistió mucho así que continuó lamiendo mi clítoris lo chupaba suavecito, le pregunte si quería seguir y no me respondió nada, continuo su tarea, yo movía mis caderas y el chupaba mas mi clítoris hasta cuando sentí un calor sensacional y no pude mas y me vine en su boca, no sabia como iba a reaccionar, pero igual no se quito, antes mas me aprisionaba contra sus labios y su lengua se movía mas rápido, seguía viniéndome mis piernas se me destemplaron y caí sobre el, me recostó sobre su pecho dándole la espalda y mientras nos seguía cayendo agua caliente, el me acomodo para que cayera sobre mi entrepierna, abrió delicadamente mis piernas sobre las suyas, y con sus manos cubrió mi vagina, me susurraba que mi vagina era deliciosa, que era hermoso sentir tan rica en su boca, me pregunto si quería seguir, pero no podía estaba muy irritada, no me dijo nada más, me beso el cuello cerro la llave y nos quedamos ahí un ratico abrazándonos, fue hasta tierno ese momento, me emociono mucho poder compartir algo tan bonito para el, y para mi tan excitante.
Bueno la ducha termino, nos arreglamos, salimos del motel nos despedimos y chaolin.
Creo que desde ese día yo ya no quise saber de él, suena un poco tosco pero no creí que era lo mas indicado seguir esa cuestión, si me preguntan porque, ya ni me acuerdo, así que ni me insistan.
El caso es que un ignorante menos y un hombre mas que es parte del grupo de los que SI hacen oral. Cambio de opinión, por mi, no se, pero parte de su inicio a entender que el placer del sexo es hacer oral y el capto que si se puede.
Ahora, para que una mujer desee que le hagan un oral delicioso, por favor, el aseo fundamental, depiladitas ojala, en mi caso así lo prefiero. Y un hombre que este dispuesto a dar el amor de los gustos en la cama, no hace alta que se lo pidan, háganlo por gusto ya verán que serán bien recompensados...
Espero comentarios.
Besos por donde quieran.
CandyCaro.








Comentarios
1 comentario
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login Entrarqué relato tan rico, dar placer oral es lo mejor. Me imaginé siendo yo quien te bésaba tu rica y deliciosa vagina.