Los sueños son ideas de deseos reprimidos, lo cual, hace pensar en los innumerables sueños que se han tenido de compartir la piel con una manos delicadas, suaves y pequeñas, que puedan conocer la figura fémina igual a la de ella; que pueda reconocer los maravillosos puntos que exaltan las delicias de una buena estimulación
Así fue como esa noche, hubo uno con ella. Ella, de estatura mediana, con el cabello al hombro, algo enredado por el trajín del día, quien vestía un ajustado pantalón, que era lo bastante insinuante, como para activar la imaginación de cualquiera, sus senos eran aun más llamativos, con un escote que invitaba a perder la conciencia en medio de él, y su rosto suave, con grandes ojos cafés, que demostraba satisfacer sus deseos de la mejor manera.
Por su parte, Angela era una mujer grande, con unas caderas prominentes que harían que cualquier verga se perdiera entre ellas, sus piernas eran grandes y gruesas, y su cintura, aunque no pequeña, se diferenciaba muy bien. Su piel blanca, estaba cubierta de pecas, que llamaban al sexo apasionado, cosa que le encantaba a Ana.
Angela era un poco más alta que Ana, con el color de cabello castaño y brillo rojizos y llegaba más abajo de los hombros.
Angela observaba detalladamente las pequeñas manos que estarían tocando sus tetas pequeñas y redondas, que de sólo verlas se excitaba.
Esa tarde con Ana, se encontraron y se dirigieron al apartamento de Angela, conversaron un rato, y en un momento de calidez, Angela le besó los labios dulcemente para conocer su sabor y su aliento.
Ana, tomo la cara de Angela y le correspondió con un beso apasionado llevando sus manos a la cintura para sintiera el rigor de sus pezones. Las manos de Angela, comenzaron a sentir la dureza de las tetas de Ana y le introdujo la mano, entre la blusa sintiendo calor y aun más deseo; su lengua recorrió el cuello y sus dientes los pezones de Ana, que estaban tibios.
Ana mientras tanto, comenzaba a dilatar sus piernas, abriéndolas mas en cada momento, calentando y humedeciendo su coño, por lo que comenzó a masturbarse, pidiéndole a Angela que la observara, sus dedos se perdían en sus piernas entre el abrir y el cerrar, sus dedos salian mojados con olor a que deseaba más, llevo, la cara de Angela a sus piernas, obligándola a lamerla, y que metiera su lengua en lo profundo de su vagina mientras sus dedos se perdían en su culo.
Angela, la desvistió y comenzó a lamer cada una uno de sus espacios introduciendo los dedos; Ana gimiendo besaba a Angela fervientemente, tomándola fuertemente de su coño, el cual estaba mojado, por lo que entraron su dedos sin restricciones.
Llegaron al punto de no saber cuál era la piel de cada una, y cuál era el sabor de otra. Así, entre mordidas, lamidas, cogidas, dedos perdidos en medio de piernas, olor a sexo, pieles perdidas unas en otras, dilataciones, excesos de endorfinas y mucho placer, Angela despertó con el deseo a flor de piel, y en medio de la ducha, terminó masturbándose pensando en Ana.








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