Un día cualquiera en temporada final de clases en la u, lleve a mi novia a la biblioteca, un gran amigo mío allí, se me acerca y me dice - "Hermano tengo que hablar con usted una cosa seria, pero en otro momento, que se puede meter en problemas." - Yo, solo le dije que listo, luego hablamos y ya.
Unos días después me acerque a hablar con él, pues me tenía muy intrigado ese comentario, y sobre todo la forma como me miro esa noche... - Listo, aquí estoy, cuénteme pues de que se trata. - Hermano, mi novia es una chica de mente abierta, pero quiere que se la coman entre dos un pelao así como usted, joven, pintoso, arriesgado... en fin usted me entiende, y yo, eso sí, nada entre nosotros...(Ella y el eran profesores en la U)
- Yo me quede callado por unos instantes, luego suspiré y le dije: "Listo, si usted quiere que me coma a su novia, pues hágale, ¿cuál es el problema?”
Días después nos vimos en el centro, nos encontramos en un bar, un par de cervezas y una rica charla. Y llega ese momento frio, un poco extraño porque ya sabíamos que se avecina; mi amigo se pone de pie y se va cancelar la cuenta, nos deja solos un momento, entonces ella se me acerca y me dice al oído "¡Papito usted está como rico!" y luego de eso me manda su mano a mi verga, (Como era mi primera vez, yo ya estaba muy caliente) me dice... - ¡Nervioso y ganoso, jummm!
Nos fuimos para el apartamento de ellos, mientras ella y yo hablábamos, el parcero organizaba la sala. Bailamos un poco como para romper el hielo. El parcero ya estaba sentado y solo observaba lo que iba a pasar. Con sus manos me hacía señas, que le cogiera las tetas, el culo y la manoseara, a mí me daba un poco de pena, pero después de un gran trago, toda esa pena se fue.
Ya estaba muy, muy caliente, mi verga parecía que se fuera a salir del pantalón, entonces ella me tumbo sobre un sillón y con muchas ganas se agacho a chuparme la verga... ¡que mamada tan monumental! yo miraba a mi amigo que se masturbaba suavemente mientras nos observaba. Entre los dos la cogimos, la desnudamos, y tiramos al sofá grande, y ya los tres desnudos, bien calientes... esa mujer gritaba de una forma inusual, se sentía el gusto que tiene por el buen sexo. No hubo cruce de palabras, el resto de la noche cambiábamos de posición sin siquiera mirarnos, todo fluía como si fuéramos uno. Que noche tan inolvidable.
En fin este es mi primer relato, espero les guste.








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