LA BIENVENIDA
Relato de comunidad Fantasíasschedule 4 min de lectura calendar_today Marzo de 2013

LA BIENVENIDA

Los pasos largos y fijos se sintieron fuertes en medio del salón vacio. Él supo que llegaba, que necesitaba preparase para ella, sus pensamientos del deseo de conocerla poro a poro, lo invadieron, y apenas podía escuchar y sentir su corazón bombeando tanta sangre a su verga, que la sentía dura....

angelsu1981

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Los pasos largos y fijos se sintieron fuertes en medio del salón vacio. Él supo que llegaba, que necesitaba preparase para ella, sus pensamientos del deseo de conocerla poro a poro, lo invadieron, y apenas podía escuchar y sentir su corazón bombeando tanta sangre a su verga, que la sentía dura pero controlable. Él vestía un pantalón caqui bien planchado, con una camisa blanca de cuello impecable, su olor a hombre invadía la amplia oficina llena de papeles. Él no dejaba de arreglarse el cuello de la camisa en espera de ella. Tenía los pies subidos en el escritorio, lo que hacía visible su verga lista para penetrarla.

El viento de la noche, le llevó el olor de su perfume, ahí la sintió aun más cerca. Ella, traía un abrigo rojo, que al dar cada paso, dejaba ver las grandes piernas, demostrando la fuerza de cada una de ellas. Entró a la oficina que apenas se veía iluminada por la luz tenue de la lámpara.

Se dio cuenta que ahí, en el sofá, estaba Ana, la fiel compañera de Camilo, que a ratos parecía más su esclava. Angela se sentó tranquila sin decir palabra, pero sus ojos miel, miraban con algo de desconfianza a Camilo, en ese momento, Ana se levantó y le sirvió vino, al entregarle la copa, le rozo las manos.

Ana no era muy alta, el cabello era tan negro como una noche sin luna, con grandes ojos cafés, tenía un aroma dulce que inspiraba besarla en cada espacio sin detenerse ni a respirar. Angula se estremeció y sintió como el calor corrió por medio de sus piernas, dilatando sus enormes muslos, por la sorpresa del gusto por Ana. Camilo al ver la reacción, se acercó a Angela y le pidió que se dejara llevar, que la había llamado para que disfrutara la sorpresa que le tenía. Se sentó a su lado, y tomó otra copa.

En ese instante, Ana comenzó a desnudarse muy despacio frente a Angela, quien estaba inmóvil, su pequeño cuerpo se movía como si el viento la arrastrara; comenzó por el abrigo negro que la cubría hasta las rodillas, quedando en un suave vestido que enseñaba, los delicados y suaves pezones, y sus senos que parecían haber sido hecho para las manos de Camilo. Ana se tocaba despacio su coño por encima del vestido, quitándose los zapatos y desnudando sus pies. Mientras tanto, Camilo tomaba la mano de Angela para que sintiera su deliciosa verga y masturbaba el coño de Angela. Ella sólo pudo abrir sus piernas para disfrutar los deliciosos dedos de Camilo que jugaban en su clítoris, enredándose con el hilo de encaje negro, que ya estaba húmedo.

Ana se quitó el vestido y se arrodilló frente a Angela, cuando fue a besarla en medio de sus piernas, Angela reaccionó y no quiso que Ana la tocara, ya que no esperaba ni se imaginaba tirar con otra mujer; pero Ana se puso de pie, tomo las manos de Angela, y comenzó a besarlas despacio, lamiendo sus dedos y desvistiéndola con delicadeza, solo le pidió que cerrara sus ojos y lo disfrutara. La sentó de nuevo desnuda en el sillón, y comenzó a lamer su coño acelerando el ritmo cada vez más.

Camilo, ya se había desnudado, y pus su verga en la boca de Angela para que se lo mamara y se lo tragara completo. Las manos de Angela estaban en la cabeza de Ana, obligándola a ahogarse en sus líquidos vaginales. Camilo le gritó a Ana: quítate esta perra es mía!! A Angela poco le importó la actitud de Camilo. La puso en cuatro y la clavó directo y fuerte, lo que hizo que Angela emitieras un grito de dolor y placer. Ana se paró frente a la cara de Angela y la obligó a que le practicara sexo oral. Mientras Camilo se la culeaba.

Ana tomó un consolador y le pidió a Angela que se lo metiera por el culo, ella no titubeo, lo chupo, y se lo metió hasta el fondo- al ver eso, Camilo le metió la verga en la boca a Ana, para que lo lamiera como una perrita obediente y se tragara el semen cuando él se lo ordenara. Angula seguía jugando con el consolador en el culo de Ana mientras se masturbaba.

Camilo no pudo más, y se derramó en la boca de Ana, untándola por completo. Ana se levantó y le introdujo el juguete a Angela hasta hacerla acabar. Con un gemido de placer, Angela cerró las piernas apoderándose de él en sus piernas. Al sacarlo de su coño, escurrieron sus líquidos calientes de placer.

Ana se levantó y se perdió en la oscuridad. Al quedar solos Camilo le susurro a Angela que así se celebraban los ascensos en su oficina y que le daba la bienvenida. Se levantó, la vistió, y la dejo ir.

— angelsu1981

29 de marzo de 2013

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