este hombre del que voy a relatar se llama Daniel, es uno de los pocos que me conmovió aunque no resultó como quería, por lo menos pude disfrutar de buenos momentos con el.
A el lo conocí una tarde en una cafeteria en la que estaba rendida, habia tenido un día duro de andar de juzgado en juzgado, conociendo de mi labor como dependiente judicial, estaba agotada y la sed me venció. Ya eran las 5 pm, hora de cierre, así que por ese día había terminado mi labor, decidí entrar en un cafetería a tomarme una cerveza fría y refrescante, justo lo que necesitaba, allí estaba el, solo al otro lado del salon. Luego de un rato, me tiraba coemntarios de que me aniamra, que todo estaba bien, y pues lo invite a mi mesa a conversar, y terminamos conociendonos, nos dio la noche. Hubo quimica y confianza, me conto que no era casado, tenía 43 años, tenía una hija, y que tenía su propia empresa, entre otras cosas. Y yo le conte que tenia 24 años, trabajba de dependiente judicial, y pues cosas asi.
ese día y unas cuantas citas despues no pasaba nada, el es uno de esos hombres muy caballeroso, y pues se ntoaba que se tomaba su tiempo para todo, yo estaba fresca y simplemente ver hasta donde llegaban las cosas.








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