Es esta la primera vez que escribo respecto a estos temas, así que por favor, sean benévolos conmigo.Anoche, mientras pasaba un rato en el chat, por algo que escribió una usuaria: "no sea después te arrepientas de no hacerlo", quedé pensando en aquellas cosas que hubiese querido hacer y por tonta, me quedé con las ganas. Esta historia se refiere a una de las tantas veces que no hice lo que quería.Estábamos con mi amiga y su familia en un campamento en el Tayrona. En este lugar, al que siempre iba porque me parece divino, siempre tienes agua dulce y si quieres, ellos te preparan la comida. Esta vez había un chico samario, joven, alto atlético, moreno (tampoco se crean que era un Blair Underwood) pero sí bastante atractivo y además, bien dotado. Este chico era el encargado de recibir a la gente de ayudar a armar las carpas, recoger maletas, etc. Nada especial.Y la verdad no se me habría cruzado ningún muy malo pensamiento de no ser porque una mañana muy húmeda en la que no podía dormir, me levanté a buscar un café y cuando iba para el baño (estos quedan al fondo como en una ramada y detrás están los lavaderos y las duchas que no tienen puerta sino unas cortinas de plástico), escuché que alguien se estaba bañando - normal con ese calor húmedo que se pega toda la ropa. Salí del baño y al ir a lavarme las manos en los lavaderos, alcancé a ver al samario este, con la cortina sin cerrar completamente, bañándose. Eché un ojito y la verdad, estaba más bueno de lo que inicialmente pensé. Unas nalgas morenas, bien paraditas, como para morderlas por horas, buena espalda, y yo como una idiota (con el corazón y el chocho a mil). Él se alcanzó a voltear para agarrar el jabón y ahí comprobé que efectivamente tenía tremendo paquete a pesar de estar encogido por el agua fría. Delicioso. Cuando cerró la llave, salí corriendo a comprar mi café. Ni siquiera recuerdo si me lo tomé. A partir de ahí cada vez que lo veía, me lo imaginaba sin ropa, que rico. Y él tan inocente y atento.Esa noche no lo pude evitar, me toqueteé pensando en su verga, en su espalda, en su culo. Mojadita totalmente, imaginándome haber entrado en la ducha y haberme metido ese vergón hasta el fondo de la garganta, sintiendo como por el calor de mi boca, éste se iba haciendo más grande y más grande. Sólo espero que mi amiga no se haya dado cuenta de lo que pasaba, pero tenía mi chocho hinchado, caliente y muy mojado. Me hubiese encantado tener algo a la mano para poderme masturbar, pero si lo hacía sería más evidente lo que pasaba. Me conformé con meterme un dedo en la vagina y otro en mi culo, moviéndolos despacio, sin despertar a nadie. Un pellizco en el pezón imaginándome su boca y sus dientes apretándolos. Exhausta.Al otro día nos fuimos al Cabo. Como siempre, extranjeros tratando de ligarte, una que otra chica linda pero yo lo único que pensaba era en lo bien que me la habría pasado con el samario.En la tarde, llegamos mamadas, y llenas de arena. Decidimos ir a bañarnos y siempre lo hacíamos acompañadas (una cuidaba la cortina mientras la otra se bañaba) por esto de que cualquiera abriera la cortina y quedáramos ahí en bola. Cuando yo me estaba bañando, mi amiga se fue para la carpa a algo. Le dije que no se demorara, sin embargo seguí bañándome, sin saber que era el momento de devolverle el favor al samario. Él, muy inocente se acercó a buscar unas cuerdas para amarrar unas hamacasY yo muy disimulada con el pie abrí un poquitico la cortina de la ducha. Efectivamente, él volteó a mirar y yo disimuladamente empecé a pasarme el jabón por los senos bien puntudos (haciéndome la desentendida), me moví a un lado y me agaché a quitarme la arena de los dedos de los pies, dejándole ver toda mi retaguardia. Abrí las piernas lo más que pude para que él pudiera verme completica, me levanté y después dejé correr el agua fría frente al estómago. No sé qué habría pasado, pero cuando él escuchó a mi amiga que venía diciendo no sé qué cosas, agarró las cuerdas, la saludo y se fue. Yo cerré la ducha y agarré la toalla y abrí la cortina para reclamarle dejarme sola. Sé que él me vio, porque se demoró más de lo debido agarrando las cuerdas y salió corriendo cuando mi amiga se estacionó allí. Esa noche, en la comida, lo veía ahí riendo con sus compañeros y yo pensando en que habría pasado si estuviera más de noche, si mi amiga no hubiera llegado. ¿Habría sido capaz de meterse conmigo a la ducha y metérmela con toda? Bueno por lo menos le di un regalito, pequeño pero calientico y con ganas de que lo probara.Al otro día volvimos a Santa Marta, él también bajaba a la ciudad, pero era tan tímido y tan decente que efectivamente no pasó nada. Eso sí él muy querido me ayudó a bajar del bus, me llevó la maleta y cada vez que podía, rozaba su cuerpo contra el mío. Inmediatamente sentía que un animal me salía dentro de los pantalones, pero simplemente me quedé con las ganas. Umm, me acuerdo y se me va mojando todo.

Relato de comunidad Fantasíasschedule 5 min de lectura calendar_today Abril de 2013
Me Quedé Con Las Ganas De Disfrutar De Ese Rico Samario
Es esta la primera vez que escribo respecto a estos temas, así que por favor, sean benévolos conmigo.Anoche, mientras pasaba un rato en el chat, por algo que escribió una usuaria: "no sea después te arrepientas de no hacerlo", quedé pensando en aquellas cosas que hubiese querido hacer y por....
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