La Sed De María
Relato de comunidad Fantasíasschedule 7 min de lectura calendar_today Abril de 2013

La Sed De María

María, una buena maestra, madre y esposa. Quiere tener un escape de la rutina. Una invitación familiar puede lejanamente acercarse a su deseo común pero puede acercarla demasiado a deseos ocultos. Después de reunirse en dicha invitación festiva con su familia, localizada en una hacienda sobre....

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

María, una buena maestra, madre y esposa. Quiere tener un escape de la rutina. Una invitación familiar puede lejanamente acercarse a su deseo común pero puede acercarla demasiado a deseos ocultos. Después de reunirse en dicha invitación festiva con su familia, localizada en una hacienda sobre las montañas de Antioquia quiere estar a solas y disfrutar de la naturaleza del sitio.

Decide escapar y recorrer a pie los caminos abiertos y polvorosos que recorren el terreno escarpado, solo guía su rumbo el sonido del agua que choca con su lecho de un rio cercano mientras que su recorrido es iluminado por el atardecer. La naturaleza que observa se torna de diferentes matices a medida que la luz del sol se disipa.

Una brisa cálida acaricia su piel y siente que esa ella atraviesa su short y su camisilla acariciando serenamente su cuerpo, esto hace que se sienta mucho mas fusionada con el entorno.

Después de desaparecer el sol y cubrir todo el ambiente con el azul nocturno, llega a su destino sonoro. Destino que toma los débiles aces de luz y los refleja de manera potente sobre su superficie, el rumor de las aguas la invitan a someterse de manera hipnótica a dejar caer su ropa, quedándose solo con su ropa íntima.

Su cuerpo se sumerja lentamente en el agua permitiéndole al sometimiento del elemento actuar en ella, sintiendo el choque del aire tibio contrastado con el frio de ella, ese frio que refresca, que aliviana el cuerpo y a la vez lo coloca tenso y firme para oponerse a la corriente, siente como tensa sus piernas, su abdomen, sus glúteos, como posa su cuerpo sobre él, moldeado con siluetas pronunciadas propias de una mujer descendiente de esta región.

Y el agua torna su piel blanca, en un matiz mágico hecho por el halo de agua volviéndola resplandeciente, pero su interacción con el agua hace que se transforme en algo más intenso al ir acercando lentamente sus senos a ella, siente como la base de ellos se sumergen, siguiendo a estos orbes sus pezones, ahora endurecidos. Los pezones de ella son como aceitunas; primero debes chuparlas, despacio, para luego morderlas y descubrir su sabor, ese sabor se diluía en la corriente del agua. Su cuerpo ya se ha sumergido por completo y este gradualmente fusionaba su sentido del tacto con ella.

Siente que su tanga se ha desasido, no siente q ella toque su piel. Ahora lo que siente es el agua correr por sus partes íntimas. Sus labios, en el interior de ellos y luego rosando por detrás.

Es una sensación continua, una presión constante. Aunque con una unica dirección.

Ella piensa lo delicioso que sería si esa fuerza y presión unidireccional se convirtiera en un fenómeno consiente, voluntarioso, impredecible, lo que hacía que su sexo se humedeciera más por fantasiosa. Siente como su fluido vaginal tibio choca con la rapidez y fluidez del agua.

El agua solo acentúa más su excitación, estaba tan sumergida en sensaciones y deseos que no noto que alguien se acercaba.

El había visto todo, el deseo por tocar su piel era más fuerte que la vergüenza. Sin que ella lo viera se desnudo y se acerco a ella. La ilusión y el deseo contenido estaban de su lado.

Y su deseo de que el agua se convirtiese en una fuerza consiente se volvió real, sintió como el elemento tomo la forma de un hombre.

Aquella forma la empezó a atraer contra si, sentía en detalle su corporeidad, sentía como un miembro viril rozaba su espalda mientras estos brazos la sujetaban por su cintura y sus pechos. Lo único que deseaba era que esa figura no se despegara de ella

Se abrumaba al pensar en tener ese miembro dentro de ella. Nunca sintió miedo, solo un deseo que crecía. Quiso conocer el rostro de su deseo, intento darse vuelta, él lo impidió. Pegada a su cuerpo, solo tocándola... Así quería él.

Ella sentía su cuerpo arder y vaya que si contrastaban las sensaciones con el agua fría.

El la besaba por su cuello, sus hombros, mientras sus manos y el vapor calcinante de su calor corporal recorrían cada rincón de ella

Deliciosa sensación. Un trozo de fuego encendido, derretía la cordura que de ella quedaba haciéndola deshacerse en fluidos cálidos

El centro su interés por un momento casi eterno sobre los bellos pezones, el atizaba ese fuego deslizando su lengua por aquellos botones oscuros dejando una aura de saliva en ellos

El fuego debía seguir ardiendo y debía consumir cada parte de su cuerpo que lo pudiese mantener vivo

Sus labios aun recorrían sus senos. Ella susurro, "muérdelos"… ummm. Un sabor exquisito recorrió su gusto

Su boca quería más de este jugo

Pero no quería q ese fruto se secara, se concentro en recorrer las texturas de cada curva de su cuerpo. Eran exquisitas, la piel y la carne suavizadas por el agua, la sal exudante y ese vapor no tenia par.

La sazón de la noche solo intensificaba el instinto de seguir bebiendo de esta fuente femenina mientras ella solo deseaba que jamás terminara...

Saborear ese milagro no tenia fin. Esas nalgas tan apretadas y grandes con esa línea que solo conducen a otro fruto exquisito. Su forma indicaba como debía ser comido

Mordía esas nalgas suavemente, marcando sus dientes, produciéndole dolor y placer al tiempo, lamiéndole las marcas y ver como esas carnes volvían a su forma original después de insizarlas

Pero era irresistible el no lamer esa línea, recorrerla despacio, sentir ese sabor y llegar a ese fruto prohibido… Sintiendo sus alientos. Cada vez más agitados...

Pequeño, levemente pronunciado

Lamerlo despacio, introducirle lentamente la lengua

Dilatarlo

Es tan delicioso

Es delicioso sentir como esta fruta de abre lentamente. Pero debía esperar por la que tentación se basa en la elección entre hacer lo correcto o lo corrupto.

Pero la tentación no seria tentación si no escogiese lo incorrecto.

Tomo el cuerpo dócil de ella, apoyo sus brazos contra una piedra, la inclino lo suficiente para que sus nalgas y su ano estuviesen expuestos fuera del agua.

El coloco un dedo en su boca, mojándolo, y luego lo introdujo en ese pequeño fruto, lo movió, lo saco y lo metió para saber si ya ese fruto había madurado, si la fruta estaba en condiciones de ser comida.

Y así era.

Tomo su miembro, lo remojo en el agua. Lo coloco encima del fruto. Ella simplemente se estremeció al sentir ese órgano sobre algo tan delicado, pensaba en lo grande y q tal vez le haría daño. Pero el placer y el deseo habían nublado sus sentidos.

Así q ella simplemente se concentraba en q su ano cediera todo lo q pudiese.

Empezó a introducirlo, mordía sus labios. El sentía como esta estrecha parte tibia se dilataba y contraía, el dolor se mescla con el placer. Sentía como su ano sudaba de manera intensa.

Su cuerpo estaba deseoso de tener su verga mas adentro.

El mecía su cadera hacia adelante, con movimientos cada vez más fuertes dentro de la medida del sudor que el ano de ella lo permitía. En instantes tenía todo su pene abriendo su estrecha cavidad y lo siguiente simplemente fue pecaminosamente delicioso.

Apretaba con sus manos las nalgas de ella, se movía de adelante hacia atrás. Su pene estaba bañado en sudor y fluidos mientras él veía el fruto prohibido de ella rojo y hinchado.

Ella echaba una mirada maliciosa. Tornaba sus ojos con expresión de fiereza apretando y mostrando sus dientes a la vez que presionaba la piedra de manera violenta. Agarrando de esta fortaleza

Ahora ella movía su cadera de manera circular. La sensación era poderosa, no había necesidad de decirle como debía moverse, él y ella se colocaron a compas. Ella cada vez movía más su culo, lo apretaba y quería que ese falo estallara en ese líquido tibio y espeso.

El con una mano se apoya en su cuello. Empieza a respirar más hondo, acompañando estas exhalaciones con gemidos.

No puede retenerse más. El ano de ella es más fuerte.

Acaricia su rostro y él le dice: "espero extasiarte".

"Ah ah ah ah ummmmmm ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh".

El semen de manera vertiginosa llena su culo.

Ella está con sus ojos desmedidamente abiertos, con su boca abierta sin control. Sin palabras.

Sus brazos flaquean y se doblan sobre la piedra, deja que su torso descanse sobre ella.

El saca su pene lentamente de su ano, lo último que ella puede hacer es gemir de manera intimidante. Aliviando el paso silencioso ese estado extraño y trascendente “choque” que deja el orgasmo

"Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy".

Dejan que la respiración y la piedra atenúen sus cuerpos y sus corazones.

Ahora ellos sin nada más que su experiencia orgásmica, dejan que la brisa y el calor los arrope para dormir bajo el azul de la medianoche.

— northwood1985

13 de abril de 2013

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northwood1985

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Soy hombre heterosexual

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