Mi Masajista Ganoso
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 5 min de lectura calendar_today Abril de 2013

Mi Masajista Ganoso

En la universidad solía nadar tres o cuatro veces por semana, antes de entrar al agua y en cuanto salía trabaja un poco mi abdomen… en fin esas épocas en las que uno podía dedicarse exclusivamente a cuidar su cuerpo y a estudiar sin muchos afanes.Normalmente en la piscina se hacían algunas....

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En la universidad solía nadar tres o cuatro veces por semana, antes de entrar al agua y en cuanto salía trabaja un poco mi abdomen… en fin esas épocas en las que uno podía dedicarse exclusivamente a cuidar su cuerpo y a estudiar sin muchos afanes.

Normalmente en la piscina se hacían algunas amistades de otras facultades, cuando estaba apenas en segundo semestre fue así como cualquier día conocía Giovanni un muchacho interesante y que estudiaba educación física. Cualquier día se me acercó y me dio cátedra sobre los abdominales oblicuos y me enseñó unos cuantos para que variara y se favoreciera mi abdomen. Después de eso comenzamos una relación que se daba exclusivamente en la piscina, nos quedábamos un rato después de nadar, hacíamos algo de deporte y nos bronceábamos. Él tenía un cuerpo delicioso, no muy musculoso pero súper rayado, unas piernas y trasero trabajado, un abdomen marcado y unos brazos muy bien definidos y tonificado… en pocas palabras estaba como decimos las mujeres “muy bueno”.

Un día cualquiera yo llegué a la piscina un poco tarde porque estaba dudosa, ya que tenía dolor de cuello, solo estiré y me metí al gua. Él se me acercó y me preguntó que si me pasaba algo y le conté lo del cuello, entonces me dijo que si quería él era masajista podíamos ir a su casa y el me ayudaba con lo del cuello, yo de una acepté… nos fuimos en su moto y cuando llegamos me dio una toalla y me dijo que me iba a dar un masaje relajante, que me quitara la blusa y me quedara solo en brasiere si quería solo en espalda y cuello, que si quería en todo el cuerpo me quedara en ropa interior, yo no le vi problema igual siempre que nos veíamos estábamos en vestido de baño y no le vi diferencia. Me quite la ropa, el encendió un incienso, velas y puso música. Yo me dispuse en la camilla, entonces vio mi bra y dijo que estaba muy nuevo que se me iba a dañar con el aceite, no vi problema en quitármelo, igual estaba de espaldas.

El empezó a masajear mi cuello bajando hasta la espalda durante un largo rato con múltiples movimientos suaves y relajantes, me masajeaba los brazos y la cintura con una gran experticia, llegó a la cadera y súper rico, hasta que se dirigía a mi entrepierna y sentí que se me empezó a tensar el abdomen y los músculos de mi vagina, pero trate de relajarme, siguió hasta los pies y empezó a coger cada dedo de una manera súper sexi y yo ya me iba a reventar. Ya estaba súper ganosa y toda húmeda, entonces me pidió que me pusiera boca arriba y yo con segunda intensión no me puse la toalla y dejé mis senos al descubierto, lo único que él dijo fue: “tienes un bronceado muy provocativo esas marquitas se te ven muy bien” y empezó a masajearme con mi reacción cuando volteé el sabia por donde íbamos y me masajeaba el abdomen y los senos y se centraba en mis pezones hasta que estaban erectos y no aguanté y lance un suspiro con sonido más de gemido, el me halaba los pezones y los apretaba con su índice y pulgar y yo sentía que me iba a derretir y el seguía masajeando mi abdomen y bajaba hasta mi monte de venus y lo masajeaba con toda su mano, pero no se acercaba a mi cuquita que gritaba por esas manos, así siguió por mi cadera y bajo por mis piernas hasta mis pies y yo me moría en esta deliciosa tortura, hasta que subió nuevamente y se quedó en mi entrepierna y yo le dije: “no me estás relajando para nada, estoy muy tensa” él se rio y me dijo: tranquila sé exactamente lo que hago y el desespero se apoderaba de mi, entonces el empezó a rozar los labios de mi vagina en una mano y con la otra me acariciaba el monte de venus hasta llegar a mi clítoris y mi cuerpo se empezó a contorsionar, y el empezó a meterme un dedo por la vagina y no lo pude evitar y pegué un gemido de placer y el me acariciaba aún lentamente e iba incrementando la velocidad hasta que llegué al orgasmo una y otra vez hasta derretirme y él me dijo… me deja chuparle esa cuquita y yo sin palabras le cogí la cabeza la llevé hasta mi vagina toda peladita y llena de líquidos y el empezó a meterme la lengua y a succionar deliciosamente y yo me corría una y otra vez y le dije ya te quiero adentro, pero me dijo todavía no, y se quito la pantaloneta y puso su pene en mi cara y mientras yo se la chupaba deliciosamente lamiéndolo, succionándolo, mordisqueando sus testículos , el me acariciaba la cuquita y me halaba los pezones. Hasta que me dijo vamos mejor para la cama que esta camilla es muy pequeña, yo me tire de un brinco y en la cama se me subió encima desesperado como yo y empezó a cabalgarme fuertemente, yo solo gritaba de placer ante sus embestidas, en un rápido y experto giro quedé yo encima y lo cabalgaba con todas las fuerzas hasta que en un grito llegamos los dos, caí totalmente desmadejada y relajada a su lado, le dije de verdad ese era un masaje, después de eso de tanto en tanto después de nadar íbamos de tarde de SPA, con él mi masajista ganoso.

— wildkitty

14 de abril de 2013

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wildkitty

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