Cierto día entre semana me dio por irme a un sector comercial del centro de la ciudad, iba en plan de comprar una chaqueta que necesitaba, después de dar vueltas y vueltas y ya cansado de no encontrar una a mi gusto decidí tomar un descanso y sentarme en una de las aceras de la calle que sirven a modo de silla para los transeúntes; ya descansando prendí un cigarrillo y me dispuse a mirar las vitrinas que daban a mi espalda, grandes ventanales que usan para mostrar el surtido de las tiendas y en uno de esos trayectos visuales me encontré con una vista muy erótica para mí, se encontraba una de las vendedoras del almacén arrodillada leyendo una revista que tenía en una silla dándome la espalda; era una vista muy agradable, ella de cabello oscuro y lizo hasta la mitad de la espalda, una blusa que cubría apenas hasta un poco más arriba de su muy bien detallada cintura y más abajo se asomaba un encaje blanco que contrastaba con un pantalón negro del cual una cola muy hermosa le daba forma, el encaje era muy delgado y ya me podría imaginar el resto de la prenda lo que me generaba de un momento a otro una leve erección.
Me encontraba ya haciendo uso de mi morbosa imaginación y desnudándola suavemente en mis pensamientos, podía ver como la agarraba así como estaba de la cintura, le corría a un lado el cabello y comenzaba a darle suaves besos en el cuello mientras mis manos recorrían sus hombros hasta detenerse en sus hermosos pechos, una de mis manos esquivaba hábilmente por la parte superior de su blusa y recorría con mis dedos esos suaves senos hasta encontrarme con un pezón durito, mi otra mano se acercaba a su boca y mis dedos pedían ser lamidos, suplicaban por unas gotas de su saliva que luego irían a humedecer uno de sus pezones, y así fue; ella abrió la boca y saco su lengua un poco húmeda y jugaba con mis dedos, era una invitación a que introdujera allí algo más que un dedo.
Rápidamente libere mi mano izquierda, la primera que había aventurado a sentirla, y al bajarla por su espalda llegue al fin a esas finas y delgadas tiras con encaje de su tanga, en ese momento sentí como mi pene mostraba ya por encima de mi pantalón su máxima expresión queriendo salir, esa misma mano que recorría las tiritas desembocó en un botón que fue fácil soltar permitiéndome tener mayor acceso a las delicias corporales que cubría, dos dedos fueron los elegidos para continuar la travesía, el corazón y el índice, continuaban por la ruta que demarcaba su pequeña tanga, al llegar a la parte inferior pude sentir como esta prenda tenía un muy detallado agujero, que sensación más placentera para mi mano que al mover con el dedo índice a un lado pude sentir con el corazón (y no el de pálpitos) su vagina húmeda, esa sensación similar al de tocarle la parte interior de su boca; húmeda y suave la continuaba sintiendo pero esta vez de abajo hacia arriba y devolviéndome, soltó un leve gemido y realizo un movimiento suave incitando que introdujera un dedo y qué más podía hacer… Y así lo hice.
Mi otra mano continuaba recorriendo sus senos, dando pequeños pellizcos a sus pezones duros, que sensación tan inolvidable, ya mi boca se llenaba de saliva y con los ojos cerrados podía sentir como si mi boca se encontrara en lugar de los dedos… No más!!! No aguanto más… Su silencio y deleite eran ya pruebas suficientes de aceptación así que con una mano sacaba torpemente mi pene y con la otra la tomaba del cabello para luego girarla y fue en el instante pleno en que su lengua salía ya a punto de tocar la punta de mi glande cuando… Una voz, una maldita voz de una persona que pasaba por allí me devolvió de nuevo a mi realidad, a la realidad de estar sentado viendo a la vendedora del almacén leyendo una revista y mientras arrojaba la ceniza del cigarrillo y regresaba a mi placentera vista sentí su mirada acusadora sobre mí, no supe que más hacer y desvié mi mirada rápidamente hacia otro punto; Mierda!!! Pensé, me pillo.








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1 comentario
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login EntrarBautizalo la perfecta mentira como todo lo tuyo.,,. Y tu sabes porque te lo digo. Decir si y luego decir no.,, jajaja