Debo confesar con honestidad, que el estar relacionada tan profunda y seriamente con una mujer no era lo que planeaba; solo quería entender lo que sería estar con una mujer...
Y me encuentro con que me siento perdidamente enamoraa de una chica cuya mirada me pone de rodillas...
Siempre que tenemos sexo... perdón... Siempre que hacemos el amor es como si fuese la primera vez; tal vez sea muy pervertida pero es a tal grado mi pasión por ella, su cuerpo, toda ella; que si fuera hombre seguramente mantendría una erección permanente...
Esto lo comprobé hace poco, cuando a mis 21 años comencé a masturbarme por primer vez... SI, EN SERIO... Nunca siquiera me interesé en saber que era esa cosita triangular chiquita en mi entrepierna, HASTA AHORA.
Era una noche calurosa, hace poco que vivimos juntas entonces descansábamos mientras yo veia unas pelis en TNT (creo que era Resident Evil 2 XD)
De repente ella despertó de un sueñecito y comenzó a acariciar inocentemente mis dos pechos; hacia circulos en mis pezones encima de la blusa de dormir (ella dice que le encanta como se siente la textura de mis pezones cuando están dormidos XP) así que seguía tocándolos y jugando con ellos... aun cuando se endurecieron... LÓGICO, comencé a excitarme...
Ella es toda una malvada! sabía lo caliente que estaba poniéndome y comenzó a morder sobre la camisa mis pechos alegremente pero con cuidado; y yo comenzaba a calentarme más y más... De repente subió mi camisa y comenzó a lamer uno de ellos y cn la otra mano empezó a apretar con firmeza mi pezón.
...Ahí lo sentí...
Esa necesidad extraña en mi sexo, ese picor que comenzaba a darme de espasmos en mi clítoris constantemente. Mi mano cobró vida propia y se introdujo en mis shorts.
...Ella se detuvo de apretar y lamer mis tetas y miró lo que hacía... Su respiración se empezó a acelerar mientras miraba mi mano moverse en mi vagina. ¡Ahora era mi turno!
Bajé mis shorts y abrí mis piernas tanto como pude. Agarré su mano y la puse entrelazada con la mia. Ambos dedos del corazón nuestros tocando mi caliente y duro clitoris, tan humedo que nuestros dedos resbalaban y goteaban cada que los levantábamos. Ella empezó a gemir, a suspirar en mi oido y a arañar mis brazos y estómago.
Ya no me importaba que ella me viera masturbarme por primer vez ¡Lo disfrutaba! Estaba en medio de un total climax de deleite con ella tocándome y yo tocándome también ¡Me fascinaba!
Tanto me gustó, que en el primer orgasmo mojé las sábanas ¡Por Dios, lo que había ocurrido solo 2 veces! Me vine tanto que una linea marcó la cantidad y distancia que se disparó de mi interior... Y ella, mi Katherine... ¡Se vino también en sus pantalones totalmente humedecidos!
...Esa noche calurosa, ahora era una noche ¡ARDIENTE!








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