Llovía a cántaros, nos bajamos en el Corral del Parque del Perro, el hambre era atroz, no habíamos almorzado y recién nos desocupábamos de nuestro trabajo. Realizamos el pedido y subimos a los baños del segundo piso, en las escaleras Miguel me dijo “flaquita hoy está muy linda” y pasó sus manos por sus caderas. Sus palabras me despertaron, me sacaron del cansancio de todas la sesión de fotos que habíamos realizado ese día, le sonríe, tu también estas muy guapo. El era nuevo en la empresa, algo tímido, habíamos bailado en un par de reuniones, no habíamos besado y rastrillado un poco.
Salimos de los baños, nos miramos, me tomo por la cintura y me beso, quede anonadada con su iniciativa, respondí a su beso, sus manos recorrieron mis caderas y mis glúteos. Fue un beso largo y cadencioso, no fue fuerte, fue cálido, tierno pero cargado de placer. No sentamos en la parte de atrás, cerca de una mesa al juego de los niños, me percate que el segundo piso estaba solo, nuestra posición era privilegiada podíamos observar si alguien subía; miguel m beso de nuevo y sin pedir permiso, deslizo su mano entre mi vestido, sus dedos hurgaron en mi chocho y pronto se coloraron en él. No proteste, no dije nada, me gusto su iniciativa, su osadía. Con mi mano busque su verga, la toque, estaba erecta.
Retiro su mano de mi vagina, dejo de besarme, se levantó, abrió su pantalón y me la mostro, huao, bingo, que vergota, la disfrutaba con mis ojos cuando me tomo del pelo y me llevo hacia ella, y me ordeno que se la mamara. Sentí el olor a polla, sentí sus juguitos y vi una cabezota enorme que venía contra mis labios, abrí la boca y lo recibí, se lo chupe. Casi me vomito con el primer envión y con los siguientes. Me tenía agarrada del pelo y me metia la verga sin compasión, apenas si podía abrir la boca, tomar aire y controlar las arqueada cuando ese animal de pene volvía a entrar en mi boquita.
Miguel acompañaba su vergazos a mi boca con palabras obscenas: el chupa perra, puta mamona, sucia mamona, me enloquecía, me arrechaba, como me calentaba cada vez que halaba mi pelo. Un trueno y el encendido del indicador de que estaba listo nuestro pedido nos saco del momento de placer…. Me dijo yo voy por el pedido quítate los calzones perra sucia que te voy a clavar. La frase me excito, obedecí.
Regreso con el pedido, lo puso sobre la mesa, no hay nadie en este local, lista, sonreí, me recosté sobre una pared y le mostré el sexo, su verga esta erecta, se puso un condón y sin miramiento me la clavo. Huo, que delicia de verga, estaba mojada, no tanto y sentí su tamaño, su cabezota abriéndome la chocha, abriéndomela hasta lo más profundo, porque además de gruesa y cabezona era larga. Dame duro hijo de puta fue lo único que atine a decir, el si miramiento me tomo de la cadera y me ensarto una y otra vez con fuerza.
El malparido del Miguel me estaba pichando en la mitad de un aguacero en un local comercial, quien lo creyera, y eso me calentaba, sentía mucho placer en cada envión, en cada pollazo. Estas gozando perra, la pregunta me molesto, claro que estaba en la gloría, si perro dame, dame, dame verga y en me daba rienda sin cesar.
Alguien viene fueron sus palabras, deje caer el vestido nos sentamos, mordí la hamburguesa, era una de las dependientes del local, nos entregó unas papitas francesas, y se fue. Mire como desaparecía, gire para seguir comiendo y Miguel ya tenía la verga afuera, parada. Al diablo con el hambre, me subí el vestido y me senté en esa polla. Lo cabalgue un rato, tres, cuatro, cinco minutos, lo hice con fuerza, subiendo y bajando en ese tronco, sentí su respiración, sucia no aguanto fueron sus palabras, me desmonte le quite el condón y se lo mame, se corrió en mi boca, me lleno la jeta de leche, no me la trague, me levante, me acerque a su cara, y se la escupí en el rostro, lo bese y la lamí la cara.
Comimos en silencio, salimos del local, te llevo a casa, le dijo no, tranquilo quiero caminar bajo la lluvia, se sorprendió, llegue a la esquina, disfrute de la gotas de agua cayendo sobre mi, mientras mi vagina palpitaba, aborde un taxi y regrese a casa. Entre me senté en el sofá y me masturbe pensando en la rica verga que acababa de comerme.
Caro








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1 comentario
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login EntrarQue sensacion tan buena la que se siente cuando un relato es verdadero y mas cuando se nota que en verdad lo disfrutó FElicitaciones