Anoche volviste a verme en aquel bar donde nunca nos conocimos, donde simplemente coincidimos. Y te acercaste a mí, rodeando mi cintura por la espalda, rozando mi cuerpo y diciéndome al oído —¿Cómo estás mi pequeña Puta?— Me di la vuelta enfadada, con ese fuego, con esa llama de ira encendida en mi mirada y abriendo los brazos te tomé, pasando mis dedos por tu cabello, bajando hasta tu nuca, con furia mis labios arremetieron contra tu boca y te mordí…
"No, no estaba enfadada, sencillamente estaba excitada".
Se bien que es aquello que quieres decir cuando me llamas Puta, se que no es un insulto, que no me menosprecias, que no me humillas, no me duele, no me molesta, no me importa, me excita no sólo que me lo digas, sino también que me lo hagas sentir, sentir que soy tu Puta, porque en ese momento soy libre de golpe mis cadenas se rompen, y puedo ser yo y me convierto en lo que realmente soy, un animal lujurioso de oscuros deseos atrapados, censurados, escondidos y llenos de temores, deseosos de salir, gritar y gemir, rogando por ser libres una vez más; en una bestia lasciva y sensual de movimientos seguros, arrogantes y felinos, como una pantera.
Y me miras y yo te miro y me lo repites —Puta… Puta… Puta.— Gimo y gruño, enloquezco te beso, te muerdo, me excitas, me mojas y te deseo…
Me gusta cuando me preguntas —¿Desde cuándo no lo sientes?— Y sé que no es sólo lo que al oído me susurras, o que soberbio me lo digas, sino que me lo hagas sentir con tus manos entre tus brazos, con tu fuego, con la forma de tomarme, con la forma de tenerme y dominarme, es lo que soy, la más dulce, bella y sensual… Puta, tu Puta que te ama... y que te desea insaciablemente.








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1 comentario
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login Entrarque rico todas esas palabras me exitaron jajajjaaj beso bb hermosa