En La Cocina De Mi Restaurante
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 14 min de lectura calendar_today Mayo de 2013

En La Cocina De Mi Restaurante

Era un restaurante gourmet, lo cual, junto al excelente menú que se ofrecía, hacía que fuera visitado por clientes de muy buen nivel socieconómico, principalmente empleados administrativos de las muchas oficinas que existen en la zona, varios residentes del sector e incluso turistas....

casadode40

Soy hombre heterosexual

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Era un restaurante gourmet, lo cual, junto al excelente menú que se ofrecía, hacía que fuera visitado por clientes de muy buen nivel socieconómico, principalmente empleados administrativos de las muchas oficinas que existen en la zona, varios residentes del sector e incluso turistas extranjeros.

Cierto día fue por primera vez una mujer bastante atractiva, elegante, alta, de muy buenas curvas; le calculé unos 35 años, acompañada de 4 hombres, igualmente elegantes. Supuse que se trataba de un grupo de compañeros de oficina que salía a almorzar, normal.

-Muy buenas tardes – dijo ella, con una voz que me sonó tremendamente sensual, pero natural. Tenia una presencia arrolladora, ojos grandes café claro, labios carnosos, muy bien maquillada y con manos “de seda”. Vestía un sastre azul oscuro, una blusa blanca, minifalda y zapatos negros. Calculé que debía tener un sostén talla 38 para sus grandes pechos en concordancia con sus grandes caderas… simplemente divina.

-Buenas tardes – respondí. – Bienvenidos.

-Nos contaron que aquí sirven una comida deliciosa. – Dijo ella. Su sonrisa y mirada fija me hicieron poner nervioso.

-Así es, tenemos platos gourmet saludables a la carta, para disfrutarlos en medio de este sol!. – Respondí, con un tono de voz nervioso, que creo que se me notó.

-Que rico!, vamos a probar… y ¿tienen postre? – preguntò ella.

-Si claro!, como para saborearlo una y otra vez – le dije, con una sonrisa, mirada y tono medio morboso.

-Humm, mejor… me encantan los postres así – respondió ella, correspondiéndome con la sonrisa y la mirada.

Bueno, ese dia no pasó nada más allá. Los 5 almorzaron normalmente, hablaban, reían (al parecer de cosas que no todo el mundo debía oír, pues susurraban y se miraban en forma pícara antes de reir). Yo observaba discretamente la escena, sobre todo a ella, y la verdad me pareció que la confianza que se tenían sobrepasaba la de ser solamente compañeros de oficina. La verdad, pensé para mis adentros, “uno de estos tipos ó todos, se la quieren comer y al parecer ella también a ellos”. En un par de ocasiones ella se dio cuenta que yo la miraba, pero al parecer no le molestaba y seguía normal, solo me sonreía y agachaba la mirada. Al momento de pagar, tuve la oportunidad de rozar sus dedos con mi mano al darle las vueltas…

-Por acá seguiré viniendo, la comida y la atención estuvieron muy bien, pero me quedaron debiendo el postre prometido. – Dijo ella.

-Cómo? – Dije con cara de extrañeza y ya mirando a uno de los meseros, con cara de pocos amigos. – No se lo ofrecieron?

-El de maracuyá sí, muy rico, pero el que usted prometió, me lo queda debiendo… - dijo sonriendo coquetamente, sin importarle que estaba acompañada. Se escucharon unas tenues risas.

Como podrán imaginar, quedé de una pieza, sudando frio, con los cables cruzados en mi cabeza y creo que haciéndole cara de pendejo mientras se alejaba. Sólo atiné a decirle una babosada… “con gusto, cuando quiera”… a lo que sus acompañantes rieron con mas fuerza y sus miradas me hicieron sonrojar… Mi “consuelo” fue ver como se alejaba ese grandioso culo que se meneaba de un lado al otro…

En las semanas siguientes el cuadro se repitió 1 o 2 veces por semana, el mismo grupo, comentarios pasaditos de tono, miradas coquetas, sonrisas cómpices… y siempre al final, terminaba yo admirando y morboseando sus curvas meneantes.

Un dia cualquiera, fue ella sola. Ya era tarde, tanto que yo ya había despachado a los meseros y quedaba solo la cocinera, haciendo aseo. El grado de confianza entre nosotros era un poco mayor pues habíamos conversado antes, pero yo siempre un poco cohibido, por sus acompañantes.

-Hola Jorge, como estás? Todavía tienes almuerzo? – No se notaba apurada.

-Si claro, Cecilia, para ti a cualquier hora. – Me atreví a decirle, tratando de disimular mi mirada que se iba directo a su pecho para apreciar 2 hermosos pezones marcados por encima de su blusa gris oscuro, bastante transparente.

-Gracias, tan bello. Y esta vez si viene el postre? – Dijo sonriendo pícaramente

-Todos los días viene y espera a que tu vengas por él. – Dije sonrojado. Pensé “esta vieja me va a cachetear”, al tiempo que sentí crecer mi verga bajo el pantalón, oculta por la vitrina del mostrador.

-Ja ja ja ja ja ja , hasta no ver no creer… - Dijo, alejándose lentamente hacia una mesa, como asegurandose que viera su magnífica tanga tipo “Y” marcada por debajo de un pantalón blanco muy ajustado a sus hermosas y firmes nalgas. Mi verga crecía mas.

Como estaba sin meseros y la cocinera ya estaba limpiando, le dije al pasar por la mesa que había escogido “ahora vas a conocer mi sazón”… Cuando llegué a la cocina le dije a la cocinera “Gladys, tranquila, váyase que yo atiendo a la señora”. Ella asintió, sin sospechar mis intenciones, creo yo.

Como solo era montar el plato, con cosas ya hechas, le serví a Cecilia rápidamente su pedido y al tiempo ella me indicó con su mano una silla junto a ella, para que me sentara... creo que empece a sudar.

-Y como ha estado el negocio Jorge? – Preguntó.

-Muy bien, creciendo y mejorando. – Le contesté.

-Pues con un administrador tan pilo, como no! – Dijo sonriendo.

-Ja ja ja, gracias… solo hago mi trabajo.

-Y lo haces bien? – Dijo sonriendo otra vez, en forma algo morbosa… con doble sentido

-Yo creo que sí, al menos no me han despedido. – Le contesté como haciéndome el loco. – Aunque la última palabra es la del cliente. – Dije mirándola a sus hermosos ojos.

-Ahhh claro, pero tienes que cumplir lo que les prometes…

-Yo siempre, por ejemplo hoy te tengo postre de chocolate.

-Hummmmm, deli, y no tendrás unas fresitas…

-Claro, y cremita de la blanca, también, si deseas

Nuestras risas pícaras se fundían con cada comentario, con cada mirada, su forma de tomar el pitillo entre sus labios, su coqueteo con el cabello, sus cruces de piernas, todo… era una sinfonía para mis sentidos, que se reflejaba en mi gran verga tiesa bajo el pantalón, la cual hizo que me demorara un poco en levantarme de la silla cuando ella acabó su plato… sin embargo lo hice, me puse de pie y casi que frente a ella quedó mi gran bulto expuesto.

-Con permiso te retiro los platos.

Ella, por primera vez en lo que tenia de conocerla, se sonrojó, y esbozó una sonrisa.

-Permiso totalmente concedido Jorgito – Dijo, alzando la mirada hacia mi. – Tienes todo el permiso…

-Bueno, te traigo ya el postre?

-Pero primero me gustaría conocer tu negocio.

-Claro encantado, sigue por acá.

Se levantó ella de su silla y caminó junto a mi, mientras yo le mostraba y le describia las distintas zonas del local y la dirigía a la cocina. Ella me cogió de gancho y me decía que tan bonito todo. Mi mirada volaba de un lado a otro, admirando la comisura de sus grandes senos y viendo de reojo sus caderas pavoneándose.

Ya en la cocina, me quedé al pie de la puerta, mientras ella observaba los equipos, los utensilios y preguntaba que era cada cosa o para que servía. Creo que ambos lo hicimos con el fin de que yo la morboseara más… era un regalo ver ese culote forrado en ese pantalón con tanga marcada, o ver su senos descolgando, cuando se agachaba a mirar algo a nivel del piso. Pude comprobar que no llevaba puesto sostén, pues uno de sus pezones casi se sale de la blusa… Mi verga y mi corazón estaban a mil… sudaba… mi bulto era enorme, me dio algo de pena… asi que coloqué mis manos cruzadas sobre el para tratar de ocultarlo.

-Si me sigues mirando así, por más que te tapes, se te va a salir el postre del pantalón…

Quuuuueeeeeeeeeeeeeeee???????????, sentí escalofríos y no atiné a decir nada. Ella solo se me acercó y me susurró al oído: “tranquilo, siempre que vengo te pasa lo mismo y eso me encanta”

Bueno, con esa luz verde decidí actuar, así que la tome firmemente por la parte baja de la espalda y le dije “no sabes como fantaseaba estar contigo asi en este momento”. Ella dijo “lo sé”… y comenzamos a besarnos apasionadamente, compartiendo nuestras lenguas juguetonas, chupandolas con fuerza, mientras yo masajeaba con mis manos sus grandiosas nalgas y ella tocaba mi verga dura y abultada. No pasó mucho tiempo, para que yo le diera vuelta y teniéndola de espaldas, le restregara mi erección en su espalda baja y sus nalgas, al tiempo que metí mi mano por debajo de su blusa hasta encontrar esos pezones erectos que me enloquecían.

Ella solo comenzó a decir suavecito…”sssssiiiiiii… rrrriiiiicooooo”, mientras yo con locura y deseo besaba su nuca, su cuello, lamía sus oídos y la manoseaba por todas partes, hasta llegar a su entrepierna y posar mis dedos sobre su vulva, que se notaba caliente y lubricada… Mientras tanto, ella desabotonó mi pantalón, el cual cayó a la altura de mis tobillos, dejándome lucir una verga apretada y gruesa que luchaba por salir de mis boxers negros.

De repente ella se giró y me dijo ya con la arrechera del momento… “yo quiero mi postre” y acto seguido, me bajo los boxers a la altura de las rodillas y comenzó a lamer mi pene de una forma alocada, disfrutándolo con ganas, metiéndolo completamente en su boca hasta casi atorarse… le escupia y volvia a meterlo en su boca, jugaba con mis bolas rasuraditas, lo besaba y lo chupaba como un verdadero y jugoso postre… yo sentía como me succionaba con su lengua, como si fuese un tetero al cual ella quería sacarle la leche… mejor dicho, que mamada tan deliciosa la de Cecilia. Asi estuvimos por unos 10 o 15 minutos, hasta que tuve que alejar su cabeza de mi entrepierna pues ya estaba a punto de eyacularle todo mi semen…

-Eeeeehhhh y no me vas a dar la crema? – Dijo en medio de la excitación

Uuuuyyyyycccchhhhh… fue lo único que dije, antes de eyacular potentemente mi leche sobre su cara, untando varios de sus rizos negros, sus aretes y el piso mismo de la cocina. La verdad, en esos días estaba pasando por un “verano eterno” y con varios días de no masturbarme, creo que me había “acumulado”. Parecía que me había desocupado por completo… Ella seguía como loca, metiendo en su boca mi verga recién explotada, deleitándose con ese rico néctar.

Acto seguido, cerré la puerta de la cocina y entramos a la bodega de insumos. Allí, la recosté sobre una mesa, abrí sus piernas y con mis manos bajé rápidamente ese pantalón blanco, que pude constatar ya se encontraba manchado y húmedo en la zona de la entrepierna. Su olor a hembra en celo me hizo agua la boca. Admiré por un momento su tanga, para luego bajarla hasta dejarla caer de sus piernas y comenzar a lamer ese hermoso coño depilado que parecía latir por si mismo, empapado, caliente, urgido de lengua y verga… tenía unos labios muy gruesos, oscuritos, algo arrugados pero que afloraban como un girasol. Los abrí con mis dedos y al punto pude ver su vagina en todo su esplendor… rosadita, humeante, llena de néctar… Simplemente dirigí mi lengua inquieta hacia su interior, como penetrándola, a lo cual ella contestó con un increíble gemido que hizo que mi verga comenzara a despertar nuevamente luego de tremenda llegada…

Busqué ansioso su clítoris en medio de esa flor hasta hallarlo… pequeño, pero brillante como una perla y me dediqué a besarlo, lamerlo y succionarlo suavemente con mi boca durante varios minutos, estimulándome con sus ricos gemidos y su cuerpo estremecido… Cecilia con sus manos me halaba el pelo y acercaba mi cabeza más hacia su concha, como queriendo que se la metiera toda… mi boca y mi nariz se llenaron rápidamente de sus jugos, los cuales yo combinaba con mi saliva, para escupirlos nuevamente a su vulva y seguir lamiendo… comenzaban a escurrir por su ingle y a mojar su culo…

Comencé a estimularla con los dedos de mi mano, buscando su punto G. Ella comenzó aun más a estremecerse y a gemir…. “Huuummmmm sssssiiiiii…………… uuuuyyyyy jueputa que si la mamas rico Jorge…. me vas a hacer llegaaarrrrr…… aaaaayyyyyyyy sssssiiiiii……..”

En un momento dado, ella apretó sus muslos contra mi cabeza, me tomo la cabeza a dos manos y dando un leve grito como de ahogo.. “aaaahhhhgggggg” me entregó su fabuloso orgasmo ante mi boca y mis ojos… al punto vi como de su vulva comenzó a salir esa rica lechesita blancuzca de su eyaculación, seguida por un liquido transparente, que noté que era orina…. Mojó totalmente la mesa y el piso, además de mi boca

Uuuuuffffffffff, pensé, que orgasmo tan delicioso…. Para ese momento mi verga estaba totalmente recuperada y lista para más acción. Este nuevo aire se incrementó con el profundo beso en que fundimos nuestras lenguas, juguetonas, compartiendo y degustando salvajemente nuestros orgamos mutuos.

-Ahora culéame como nunca Jorge… quiero mucha verga.!! – Dijo Cecilia acomodándose de pie frente a la mesa, pero de espaldas a mí, agachándose para colocar sus manos sobre la mesa.

Yo primero me le abalancé un poco lamiéndole toda la espalda de abajo a arriba, para llenarla de la mezcla de nuestros jugos, sintiendo su piel caliente… hasta llegar a su cuello. Luego tomé sus grande nalgas con mis manos y las abrí lo más que pude, quedando expuesto un delicioso ano humedecido que pujaba de placer. Nuevamente mi boca hizo agua (he de decir que me fascina practicar y recibir sexo oral, es como una obsesión) así que no tuve mas remedio que posar la punta de mi lengua sobre ese delicioso culo, a lo que ella se estremeció con un pequeño gemido… aaauuuchcc… para luego pasar a besarlo y llenarlo de saliva… de vez en cuando bajaba un poco más para darle lengüetazos a sus protuberantes labios colgantes, humedecidos de sexo…

Cuando ambos estábamos nuevamente con la arrechera a flor de piel, la tomé firmemente de sus nalgas, las abri un poco y comencé a deslizar suavemente mi verga hinchada entre sus labios vaginales… ni siquiera tuve que hacer fuerza…. Nuestros lubricantes naturales facilitaban todo e incrementaban el placer. Cuando iba a empezar a martillarla un poco más fuerte, me dice algo que me subió al cielo

-Si quieres llega por dentro, que hace mucho no puedo tener hijos.

Huuummmm, esto me motivó mucho más para clavarla bien rico, aunque por supuesto pensé en aquello del condón o las enfermedades. pero la verdad pudo más la arrechera del momento y no dejé que esto me desconcentrara…

Conforme aumenté el ritmo, ella comenzó a estremecerse mucho y a decir vulgaridades, una dulce sorpresa para mis oídos:

-Eeeesssooo… culéate bien rico a esta perra!!... Mmmmaassssss….. que hijueputa pa’ culiar rico… y gemía mientras lo decía.

Me dio entonces por tomarla de sus rizos negros, como cabalgándola, halándola con fuerza y diciéndole al oido… “te gusta asi puta!!”… “tu también lo mueves bien perra culiona”… En medio de nuestros fuertes movimientos de vaivén, yo le mordia los hombros, la espalda y le decía sandeces… mientras apretaba fuertemente sus senos con mis manos, casi que pellizcaba sus pezones….”mmmmasss duro peeerrrooo, masss duuuroo” hasta que presintiendo mi segundo orgasmo, paré y se la saqué para descansar un poco… restregándosela entre las nalgas húmedas de nuestra lubricación..

Rápidamente la volteé hacia mí, nos besamos con locura y la lamí hasta llegar a sus dulces y enormes senos… eran blancos como la nieve, firmes y con pezones casi negros, de aureola grande y lisa, que estaban muuyyyy erectos y duros. Yo se los chupaba como un pájaro pegado a una flor, los lamía como quien lame un helado y los mordia suavecito.

-Muérdelos bien – Dijo con voz de placer.

A lo cual yo respondí con un mordisco más fuerte de mis labios, a lo que ella respondío “aaaassssiiiiiiiiii”… entonces cambié mi técnica y ahora se las chupaba con fuerza, agarrando la teta libre con mi mano y tratando de meter la otra en mi boca que se la devoraba, mis dientes rozaban sus pezones y esto la excitaba demasiado….al rato sentí con sus uñas casi clavadas en mi espalda y mis rodillas inquietas rozando su cuca, que nuevamente estaba a punto de estallar, por lo cual la tomé por debajo de las rodillas, la izé y la baje sobre mi verga ya recuperada, haciendo un fabuloso ascensor… subia y bajaba clavada en mi pene, yo sosteniéndola de sus nalgas abiertas, haciendo mucha fuerza con las piernas para no caerme…

Ella ya parecía como ida…yo solamente me concentré en clavarla bien rico, entre gemidos y susurros, llegué nuevamente a borbotones… por dentro como dijo ella, pero alcancé a sacarle la verga para untar algo de sus senos con mi semen…

Luego de esta intensa sesión, reinó el silencio, levemente interrumpido por respiraciones de descanso de los dos… Nos vestimos, nos arreglamos un poco y nos dispusimos a salir de la cocina, hacia la zona de las mesas… nos dimos un profundo beso, luego del cual Cecilia me dijo “si asi es el postre todos los días, vengo con gusto”… Yo le dije, “y se puede poner mejor”…

Durante las semanas siguientes, ella continuo yendo al restaurante con sus acompañantes de siempre pero con menos frecuencia, siempre en la misma actitud inicial. Solamente cruzábamos miradas y sonrisas, nada más. No sabía donde trabajaba, si era casada, nada más que su nombre y los recuerdos de ese fabuloso polvo. Algo si cambió: ahora no se acercaba a la caja ni al llegar ni al salir, siempre se acercaba uno de sus compañeros, que parecían más sus guardaespaldas, así que no volví a hablar solo con ella.

Luego de un tiempo extrañé que no volvió a entrar, ni ella ni sus compañeros. Simplemente desapareció. Solamente me quedaron los recuerdos que traje del pasado para compartirles este relado.

Saludos!!

— casadode40

28 de mayo de 2013

visibility 790 lecturas chat_bubble1
casadode40

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
  • andressinmiedo
    andressinmiedo · 28 de may de 2013

    Excelente relato muy buena ortografia te engancha desde el principio voto para que este el la pagina principal de guia.

Sigue leyendo

Otros relatos hetero: general

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 11 horas
schedule 7 min
visibility 142favorite 0chat_bubble 0
Mujer Grande.

Fantasías

Mujer Grande.

elmen21elmen21·hace 13 horas
schedule 1 min
visibility 101favorite 0chat_bubble 0