Primero debo aclarar que no voy a contar aventuras. No voy a hacer ofertas o propuestas. No soy un puritano y sólo quiero hacer una pregunta, dejar una tesis y alimentarla con comentarios inteligentes y constructivos. Aporta!
Pregunta. ¿Es incongruente la forma en que llevamos y vivimos la vida sexual con la posibilidad de ganar un cupo en la eternidad?
Oh no!, no soy cristiano, ni evangélico, ni testigo. Pero tanto la Biblia Hebrea, como el Nuevo Testamento abordan directamente asuntos de sexualidad y envían mensajes que son muy diferentes los que le enseñaron a la mayoría de la gente en sus grupos y denominaciones religiosas y quiero demostrarlo.
Soy comunicador social con varias especializaciones, entre ellas Psicología de la comunicación que enfoqué a la sexualidad y amor. Pero por mi cuenta he sido un investigador de 25 años de trayectoria en secularidad. Participé del mundo SW, soy OM pero un día me pregunté, ¿si amo y practico el sexo recreativo, no entraré al Reino de Dios?
Así es como lo veríamos desde una posible perspectiva al placer erótico:
Sexo = muchas propuestas, muchas ofertas, muchas fantasías.
Religión = censura, castigos, penalizaciones, venganza divina.
Entonces tenemos la opción de cerrar los ojos, no pensar en el mañana, la eternidad y dejar de sentirnos hijos de Dios como cualquier vecino. Vivir con la lucha interna entre vivir la vida o cuidar el alma. También puede, como algunos de mis conocidos, hacerse ateo y olvidar el tema, pero no hablemos carreta, fuimos educados en el catolicismo y tarde o temprano, ese dilema regresará, sobre todo cuando tengamos que educar valores a nuestros hijos.
Alguna vez, después de una orgia, ya en el reposo de la faena y con un whisky en la mano, mientras ella dormían, le pregunté a mis vecinos de silla, ¿qué piensas de Dios y nuestras vidas?... se rieron tímidamente y el de mi izquierda dijo:
- - No jodás!
Yo me reí, no era el momento de decirle que había investigado y que creo que sexo y religión si son compatibles.
Sí, porque aunque parezca traído de los cabellos, la Biblia, esa sagrada colección de libros, habla más de sexo que de amor al prójimo.
De hecho, “amad al prójimo”, no es ya una declaración sexual?
Pero no voy a ser superficial ni tampoco extenso. Sólo voy a hacer una conclusión y la sustentaré: El sexo es tan natural al ser humano que los hombres, inspirados por Dios, han escrito, aprobado y legislado sobre su práctica para que lo hagamos y disfrutemos bien y así podamos seguir siendo dignos de un pedacito en el cielo.
Ser swinger no es antinatural, ni anti hogar, ni anti instituciones, mucho menos anti Dios. No!.
Empecemos por el punto legal: si tu pareja aprueba, ve, disfruta y participa de tu experiencia sexual no es engaño, cachos ni traición. Ante ningún juez sería válido un reclamo de falta al hogar si es consentido por ambas partes.
Ahora lo divino, leemos en el Génesis:
1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.
1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Dios creó el sexo!, somos una copia de Dios, estamos hechos a su imagen (forma) y semejanza (ideas). No podemos decir que Dios nos hizo malos o para el mal.
1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla
Somos lo que Dios creó y somos parte de él. Entonces, porqué todos los seres humanos tenemos una parte de nuestra mente que piensa y perfecciona el sexo como placer?
Ahora veamos lo que hemos definido como sexo: por su género, define de forma psicosocial los diferentes estados sexuales; Órgano sexual, se refiere a la parte biológica; Relaciones sexuales como actos que realizan dos o más seres, que suelen provocar placer; Identidad sexual, conciencia de pertenecer a un sexo u otro, es decir, ser varón o mujer; Transmutación sexual, el cambio de la mente desde pensamientos de expresión física a pensamientos de alguna otra naturaleza; Sexualidad es un conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y afectivas que caracterizan cada sexo; En la sexualidad humana pueden distinguirse aspectos relacionados con la salud, el placer, legales y religiosos.
Génesis 2:24-25 dice:"Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne". Porqué nos enseñan que el hombre es esto o la mujer aquello, porqué, si desde el Génesis nos dicen que somos uno, iguales, perfectos!
Al pensar en Dios y sus libros uno no se imagina que una de las principales funciones de los relatos bíblicos es enseñar educación sexual: muchos de los relatos y de La Ley contienen información para ayudar a la gente a entender el importante papel que la sexualidad desempeña en sus vidas.
Entre más leía e investigaba me causó admiración que la Biblia no habla sobre la masturbación, el aborto, el control natal, el sexo oral-genital, y otras prácticas sexuales.
Dice Debra W. Haffner, del Instituto Religioso de Moralidad Sexual, Justicia y Salud que desde los escritos de Pablo de Tarso, a los de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino –y a través de la labor actual de organizaciones fundamentalistas como la llamada Coalición Cristiana– algunas partes de la iglesia cristiana han ofrecido justificaciones para la opresión sexual y han intentado controlar, definir y limitar la expresión sexual.
La Biblia, en su Antiguo Testamento, contiene una extensa mención de relatos con temas sexuales. El mismo libro del Génesis incluye más de 30 pasajes que tratan temas sexuales.
La Biblia, sin embargo, no contiene los mensajes sexuales negativos que la gente asume que contendría. Por ejemplo, Sodoma y Gomorra no es un relato contra las relaciones sexuales mutuamente consentidas entre adultos del mismo género. Más bien, el pecado tiene que ver con la falta de hospitalidad y la violación en grupo.
Creo que la palabra que más recuerdo de mis clases de religión es “adulterio”, que me definieron con lo que hoy llamamos “poner cachos”. Pero no, La Biblia que sí condena el adulterio no lo contempla como un pecado sexual, sino como un atentado contra los derechos de propiedad.
“En tiempos bíblicos, el adulterio se definía como tener sexo con la mujer, o concubina, de otro hombre sin su permiso, no era tener sexo fuera del matrimonio. En efecto, en Proverbios (6:26) se urge a los hombres a buscar prostitutas, cuya tarifa era equivalente al costo de una pieza de pan, antes de ser tentados por la mujer de otro. La gente en los tiempos bíblicos sentía que un hombre o mujer que había cometido adulterio no violaba su propio matrimonio, sino más bien el de la otra mujer y su esposo. Era un delito y se les apedreaban por usurpar o atentar contra la propiedad privada, no contra la moral, la ética o la fidelidad.
Hay pocas restricciones para el sexo en los códigos del Levítico y el Deuteronomio aparte del adulterio. Pero un hombre puede tener una esposa y no hay límite para la cantidad de concubinas (se dice que Salomón habría tenido hasta 300 concubinas, véase 1 Reyes 11:3).
Y sobre todo la ley no dice nada sobre el comportamiento sexual de una pareja establecida. Pero si quitamos el machismo feudal con su capa protectora hecha con leyes religiosas, quedamos con un hombre y una mujer que, si no roban el amor y los sentimientos de otros, pueden disfrutar de su sexualidad, de la misma manera que los ángeles del Señor disfrutaron con las mujeres cuando convivían con nosotros para crear las civilizaciones.
En conclusión, La Biblia nos enseña que antes de medirnos por nuestra práctica sexual, la entrada al cielo será medida por la calidad de nuestras obras: seamos buenas personas en nuestra vida diaria, compartamos lo que podamos, hagamos el bien cuando nos sea posible, no regalemos dinero o limosnas porque eso hace más daño que bien. Demos respeto a nuestra familia, amigos y no hagamos daño al exponer nuestra comunidad a críticas. Seamos buenos hijos de Dios; amemos y cuidemos a nuestra pareja porque con su amor tenemos un pedacito de cielo ya que como dije, si contamos con su amor, si mira, participa y aprueba, no es cachos… no es pecado!
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