Sugiero que antes de leer este artículo, lea la primera parte pues esto no es una historia sexual sino la defensa ante nuestra moral propia y externa, del modo en que vivimos la sexualidad recreativa.
Hice mi secundaria en colegios de curas y cuando era un chico, me asustaba tremendamente el no poder ir al Reino de Dios, le tenía miedo al infierno. Además eran los 80´s y el Sida recorría las noticias a la par de la desinhibición sexual: la marihuana, los peinados afros y pantalones botacampana habían sido reemplazados por la cocaína, el blower y los tacones altos.
En mi barrio una lesbiana hacía de las suyas con las niñas mas lindas y terminó asesinada en la puerta de su casa. Empezaban los “traquetos” a mandar en las discotecas y yo que apenas asomaba a la pubertad ya veía todo esto desde mi empleo conseguido alterando mi cédula y me mataba a pajazos viendo fotos de Madonna y repasando en el Betamax las escenas de Kim Basinger dejando ver su cuerpazo en “Nueve semanas y media”.
Pero el miedo de perder el cielo al pecar en “pensamiento y omisión” que eran “pecados mortales” me consumía. Como a todos los que vemos más allá de las narices, un día me pregunté a mi mismo: “Mi mismo, ¿de dónde saca el Padre Molina tantas leyes, normas, prohibiciones y pecados?”. Respuesta: La Biblia lo dice.
Entonces en un arranque de consideración conmigo mismo, que pecaba una vez a la semana autosatisfaciéndome, intenté aplicar que el que reza, empata. Pero quería antes que nada entender a Dios.
Y entre más entraba en el mundo de los libros sagrados, menos encontraba lo que buscaba. Así descubrí la secularidad, el estudio de la teología desde el punto de vista de la realidad, ya sea histórica, cronológica o de lugar. Yo vivía en Barranquilla y a mediados de los 90 pude ir a Bogotá, recorrí el Mercado de las Pulgas donde compré libros de estudios seculares; viví en México y en sus bibliotecas encontré la “Guía de la Biblia” escrita por Isaac Asimov. Ese libro lo cambió todo. Yo quería saber que era bueno y qué era malo pero…
Génesis 2.17. Pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas.
El pecado original no es el sexo sino el deseo de saber: Eva, instigada por una serpiente, mordió el fruto del árbol del conocimiento. En realidad, esta historia es de un ambiente bastante poco bíblico. Sólo en éste y en otro caso (el de la burra de Balam) mencionan las escrituras hebreas animales que hablan. Pero la serpiente en todas las culturas es símbolo de sabiduría, de transformación y de curación. ¿Entonces?
No tiene nada que ver el pecado original con sexo y el sexo como relación fue creado y bendecido por Dios, tal como ya lo hemos comprobado.
Pero, es pecado experimentarlo de la forma swinger (SW, super wow) como lo hacemos?
Debo recurrir a un aburrido párrafo de secularidad: los libros de la Biblia tienen fuentes editoriales identificadas con toda certeza, no haré un estudio bíblico pero si recordaré que lo que llamamos Antiguo Testamento corresponde a la Biblia judía, por lo tanto debemos ver qué interpretan los autores y dueños de esos libros contra lo que nos inculcan los curas y predicadores en nuestra cultura.
Por ejemplo: nuestro cuerpo, el judaísmo no le otorga valor ni a la virginidad ni a la castidad de los cónyuges: una mujer es virtuosa para el judaísmo si tiene una familia numerosa. Los hijos constituyen una bendición. En contravía el Papa Inocencio III, al igual que Pedro Lombardo, sostenían que el espíritu santo se ausenta de una habitación cuando una pareja casada mantiene relaciones sexuales, incluso si lo hacen con el objetivo de reproducirse, pues el acto sexual avergüenza a Dios.
A esa creencia se debe la tradición de no mantener relaciones sexuales los viernes, en recuerdo de la muerte de El Salvador, el sábado por la Virgen María y el domingo por la Resurrección. Sin embargo, nada de esto tienes bases bíblicas.
Conclusión, la mayoría de los tabús con que nos condena la moral, la sociedad, el vecino, la señora de los chicles y aún peor, nosotros mismos, están basados en ideas locas transmitidas de generación en generación que se han autocensurado en beneficio de los intereses mundanos de cada legislador religioso.
Muchas actitudes del cristianismo con respecto a la sexualidad son completamente opuestas a las actitudes del judaísmo, Y no significa esto que practiquemos el judaísmo para tener el alma tranquila y el cuerpo en disfrute de sexo. No!
Significa que debemos leer, reunirnos, hablar, aprender y practicar la forma en que nos piden desde lo divino que nos comportemos. Todos somos hijos de Dios, todos fuimos hecho a su semejanza y con certeza todos tenemos algo de divinidad.
Apliquemos lo que dice Dios que entendió que no es bueno que el hombre esté sólo. De hecho, estar sólo es, para el judaísmo, una terrible maldición. Según sus libros, de los que nos hemos apropiado sin entenderlos, el placer debe ser mutuo y compartido entre los dos porque el amor ideal entre una pareja, es con su cuerpo tanto como con su espíritu y nada es pecado si se hace en unión de la pareja. Si tu pareja es tu cómplice perfecta para darte el placer que quieras, desees y fantasees necesitas amar a alguien más?








Comentarios
1 comentario
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login Entrarexcelente tus articulos, un tipo de ensayo muy adecuado a cualquier entendimiento, a parter de esto, empiezo a entender un monton de cosas sobre la biblia en contraposicion con el sexo, pero me da por pensar, en como podemos desvincularnos de esos fuandamentos religiosos sin fundamento, sin atentar contra la misma etica y moral propia, pero a la vez viviendo una sexualidad recreativa en pareja.