Mi nombre es Juan, tengo 24 años, y soy chef graduado, trabajo en un reconocido restaurante haciendo shows de teppanyaki, desde que comenzó mi vida sexual siempre me han vuelto loco las mujeres mayores, con solo verlas me excito, me imagino como son en la cama y me vuelvo loco, dentro de las mujeres que siempre había deseado se encontraba, una amiga de mi hermana, xxxxx debe tener unos 36 años, tiene un cuerpo soñado, unos senos, no muy grandes, pero deliciosamente firmes, buenas piernas, y un excelente culo.
La conozco hace mucho, pero yo siempre había sido muy pequeño para ella, aunque siempre le deje bien claro que quería hacer con ella, pero ella siempre lo tomaba como una broma, hasta que pasados los años y por cuestiones de la vida, ella entro a trabajar al restaurante en el que yo trabajaba, llevábamos mucho tiempo si vernos, y cuando me vio me dijo que estaba muy cambiado, que ya tenía cara de hombre, hay me di cuenta de mi oportunidad.
Igual que siempre seguí molestándola, y cada vez que veía que ella subía a los baños, yo salía corriendo de la cocina y me iba tras ella, seguía diciéndole que me volvía loco como siempre, hasta que un día decidí acercarme por detrás, y hacer que sintiera mi bulto, al comienzo reacciono mal y se fue, pero luego me confesó que había quedado impresionada, que nunca imagino que yo tuviera todo eso, pero en ese momento subió un cliente y de nuevo tuve que volver a la cocina, con esas palabras en mi cabeza y una erección gigante en mi pantalón.
Al día siguiente apenas subió no dude en hacer lo mismo, así que de nuevo fui tras ella, cuando me vio se rio, así que decidí atreverme y jugármela toda, así que sin pensarlo dos veces, baje mi pantalón y le mostré la tremenda erección que tenia, sentía mucho miedo de su reacción, pero me sorprendió que en vez de escandalizarse, lo que hizo fue agarrármelo, me lo agarro con fuerza y con ganas, lo que me puso a mil.
Luego me dijo al oído que tenía una verga muy grande y que se veía deliciosa, hay comenzó lo bueno, así que le agarre la cabeza e hice que se la comiera toda, me la mamaba de una manera deliciosa, y con muchas ganas, como si mi verga fuera lo único en el mundo, pero como estábamos en el baño del restaurante nos toco parar cuando oímos las escaleras, perdí la noción del tiempo, por esa mamada tan deliciosa, así que baje corriendo y volví a mi cocina sin creer que había logrado cumplir, una de mis mas grandes fantasías.
Al siguiente día, espere ansioso a que llegara, cuando lo hizo me miro y me hizo señas para que subiera, no lo dude y fui corriendo, cuando llegue me dijo que no me había podido sacar de su cabeza, que de haber sabido que tenía una verga tan rica, me hubiera prestado atención hace mucho, y no habría desperdiciado tantas oportunidades, eso me puso a mil, pero lo que casi me hace explotar, fue cuando me susurro que anoche se había masturbado pensando en mi verga, así que perdí el control, la agarre de la cintura y la pegue a mí para que sintiera como la tenia de dura, mientras sacaba una de sus tetas para chuparla, que delicia sentir lo duro que estaban sus pezones, eso me excitaba mucho, tanto que me dolía, así que ella como leyendo mis pensamientos, alargo su mano y saco mi pene, para mamármela de nuevo, estaba en el paraíso, pero quería mas, quería clavarla, así que la levante y le di la vuelta, mientras le bajaba el pantalón, luego corrí la tanga hacia un lado, y metí un dedo en su vagina y sentí como estaba de mojada, así que no aguante y la penetre hasta el fondo, mientras sentía un suave pero delicioso gemido, eso me excito mas, así que aumente mis movimientos, la embestía tan duro que sentía que mi pene llegaba hasta sus entrañas, lo que hacía que gimiera, de una manera deliciosa, hasta que ella comenzó a gemir más duro, tanto que temí que nos escucharan, pero lo olvide cuando empezó a decirme que quería que me viniera, que quería saborearme, eso sumado a la adrenalina que sentía, por saber que en cualquier momento me podían descubrir, lo que seguramente me hubiera costado el puesto, todo esto me excito de una manera que jamás había sentido, ni soñado, así que le di la vuelta, e hice que me la mamara de nuevo, hasta que me vine de una manera violenta, mientras ella intentaba tragar toda mi leche, pero fue tanta que se le salió y le escurrió, por el labio hasta el mentón, nunca podre olvidar esa imagen tan sublime, la de mi fantasía echa realidad, esa mujer con la que tanto soñé, con sus deliciosos labios llenos de mi leche, sacándome hasta la última gota, rápidamente nos limpiamos, y volvimos a nuestro trabajo, pero debo decirlo ese día, no tuve cabeza el resto de mi jornada, lo que me trajo unos cuantos problemas.
Luego cuadramos un nuevo encuentro, que tal vez me anime a escribir……








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