… lo bese y pronto baje a su pene, quería reanimarlo, empecé a besarlo y le acariciaba sus “huevos” con la mano, él estaba acostado diciéndome lo realmente puta que era – entonces dejaras a esta puta descansar y desperdiciaras el tiempo?- le dije mirándolo a los ojos con su pene en mis labios, sentí como recobraba fuerza… quería montarlo ahora yo, quería ser una puta completamente…
Me encontraba muy excitada, la faena de hace unos momentos no había acabado con el fuego a causa de un apetito sexual que se había apoderado de mí, de la chica callada y llena de sonrisas no existía ni un rastro, se había posesionado de mí una mujer habida de un deseo sexual inhumano “…Raquel…” aquel nombre que representaría desde ese día mis más oscuros instintos, mis fantasías, mis deseos… un simple nombre que representaría a una mujer completamente distinta…
Tenía su pene entre mis manos, metiéndolo en mi boca poco a poco, se sentía caliente y húmedo… se sentía cansado pero con ganas de recuperarse, continúe motivándolo para que se levantara nuevamente. No tarde mucho en reanimarlo, estaba duro como antes y yo más excitada que nunca en mi vida…
El- Eso es mamacita sabes cómo hacer tu trabajo y lo haces bien… - me dijo mientras se sentaba y colocaba sus manos en mi cabeza dirigiendo los movimientos. Mi boca lo recibía con placer, lo lamia y lo devorada de manera ansiosa… – eso es, así… genial mi perrita genial…-
Me levante y él se acostó en el centro de la cama, la luz proveniente de las ventanas se ausentaba cada vez más, el ambiente se llenó de lujuria, un ambiente sexual…
Me subí en la cama por la parte inferior gateando hasta el, al llegar a su pene nuevamente comencé a besarlo y lamerlo un poco, subí haciendo lo mismo en su pecho, en su cuello y hasta llegar a su boca – Me deseas?, me quieres coger? Deseas estar dentro de mí?...-le pregunte mientras colocaba una pierna a cada lado suyo sentándome sin ser penetrada en su pene, frotando delicadamente mi vagina contra el…
El – Si perra así me gusta, que lo goces y que lo pidas… - me decía mientras acariciaba mis pechos, sus dedos índice y pulgar estimulaban mis pezones, una sensación dolorosa pero tan deliciosa que empecé a gemir.
Tome su pene con la mano y lo coloque en la entrada de mi vagina, frote su cabeza un poco contra mis labios vaginales y entonces… me hundí en el de un sentón, sentí como recorrió su trayecto hasta estar dentro de mí, mi vagina lo abrazo cálidamente sintiéndolo caliente, me moví un poco a los lados para que sintiera más su calor, y comencé a moverme.
Coloco sus manos en mis pompas y empezó a apretarlas con fuerza, yo me movía de adelante hacia atrás… en círculos… a los lados… en cada movimiento sentía el dominio, ahora yo tenía el control, me movía sacándolo de mí y volvía a introducirme en él, que sensación tas exquisita, comencé a gemir, mi cuerpo estaba muy caliente, comencé a hacerlo más rápido, mis gemidos se intensificaron, el sonido que se desprendía de mi cuerpo al encontrarse con el suyo llenaba mis oídos, sus manos duras y firmes acariciándome era un placer divino.
Yo – así… le gusta así?... o me muevo más rico? - le pregunte con voz entre cortada siendo casi un susurro y con los ojos entre cerrados, mis manos apoyadas en su pecho me daban la estabilidad y la fuerza para mover mis caderas que estaban siendo penetradas dulcemente por su pene.
El- Muévete más rico puta… saca tu experiencia… - ordeno mientras apretaba mis piernas – desquita tu sueldo…
Comencé a moverme más rápido, el sentir de su pene frotando por dentro mi vagina se hacía cada vez más delicioso, sentía mi humedad en los muslos, mientras cerraba los ojos siendo presa del placer de tener un pene dentro de mí. Me movía rápidamente y comenzaba a faltarme el aire, estaba exhausta, él se percató y me tomo por la espalda obligándome a recostarme boca abajo en su pecho, se giró sobre sí mismo y me lastimo un poco mi pierna derecha aun que ahora él estaba encima de mí, sin salir se levantó un poco colocando cada brazo suyo por la parte trasera de mis rodillas y a un lado de mí, obligándome a estar más abierta de piernas que nunca, mi trasero un poco expuesto a él aun penetrado. Me miro sonriendo y me dijo.
El – Ahora si puta vas a sentir lo que es un macho de verdad.- comenzó a entrar y salir de mi a una velocidad brutal, estupenda, más que excelente, su pene ya no era más un pedazo de carne sin fuerza, ahora era una espada que me atravesaba y laceraba mi piel por dentro, era doloroso y al mismo tiempo era la gloria.
Yo – Duele… ya… duele espera…
El – Cállate trágatela toda – cerré la boca mientras gemía, realmente estaba doliéndome pero era grandioso, cerraba los ojos y aun así lo veía a él entrando duramente, me sentía utilizada y tan zorra, me había alquilado por dinero… Nunca me había sentido tan libre, estaba viviendo mi sexualidad sin tabúes. Apreté con la vagina y puse sus manos en su tórax, lo deseaba más adentro, mierda!! Porque eres casado, necesito que me hagas esto diario… – Oh si mamacita eres la puta más complaciente, te quiero de puta de planta – o eso fue lo que alcance a entender, nada de mi respondía sentía los espasmos tan deliciosos de un orgasmo “Raquel gracias eres única”…
Pero algo no iba tan bien, estaba de piernas abiertas, en un hotel, siendo la prostituta de un hombre, estaba pasándola tan genial a punta de un magnifico orgasmo y me daban ganas de ir al baño maldita sea… me preocupe un poco pero no quería pedir tiempo, quería seguir “enculada” siendo cogida de manera salvaje, la vagina me ardía de placer, un hombre de cuarenta y tantos tenia a una chica de 20 años recibiéndolo con gusto desnuda y con la boca entre abierta expulsando gemidos que se convertían cada vez más en gritos… que rico.
El hecho de saberme ahora era una “puta” me calentaba de más, todo marchaba estupendo un orgasmo tocaba mi vagina y comenzaba a perder las fuerzas… de pronto no aguante más, entre las ganas de orinar y del orgasmo me deje vencer… Una sensación nunca antes abrazada invadió mi cuerpo, sentí como me recorría el orgasmo y al mismo tiempo me daba vergüenza lo que acababa de hacer pero fue poco lo que duro ese sentimiento, estaba llena de placer “OH DIOS MIO” grite mientras el placer invadía mi vagina y repartía el glorioso sentimiento por todo mi cuerpo como si un shock eléctrico estuviera sobre mí, sentí como encajaba mis uñas en la piel del hombre que me atravesaba, escuche un grito de dolor pero no se detuvo, continuo más fuerte y después sentí como se hundía en mi por completo, se detenía, salía de mí y la vagina tan maltratada agradecía esa salida, estaba cansada, dolida, extasiada, había sido utilizada como nunca antes y llena de placer.
Subió a la altura de mi pecho y coloco una pierna a cada lado de mi – Abre la boca – ordeno tomando su pene con una mano, yo obedecí, no podía hacer otra cosa estaba ida, como en un viaje muy lejano, no sentía nada, me sentía en paz, en armonía, una sensación como cuando estas entre ese punto de ebriedad y sobriedad… sentí cuando metió un poco su pene en mi boca mientras se masturbaba, sentía su cabeza chocar quedamente con mis dientes y de pronto… Un líquido mojaba toda mi cara… se venía en mi boca llenándola y vaciando un poco en mi cara, un líquido tibio irrumpía mi boca, lamí su pene llenándolo de semen – Eso, gracias puta te ganaste cada peso –espero a que terminara de eyacular y se quitó de mí, después se dejó caer a un lado de mi en la cama. Mi cara y boca estaban bañadas en semen, me gire sobre mí y hundí la cara en una almohada eliminando el exceso, escupí a un lado, me senté en la orilla de la cama y quise levantarme, caí sentada de nuevo, no podía levantarme estaba aún adolorida, mi vagina pedía descanso, coloque una mano en donde hace unos momentos había estado mis pompis y estaba muy húmeda, me sonroje y apene de lo que acababa de hacer, no lo creía.
Como pude me levante un poco atontada y me dirigí al baño, abrí la ducha, me quite las medias y las zapatillas y me hundí en el agua tibia, era un chorro refrescante, recorría mi piel de manera satisfactoria, su calidez limpiaba el sudor y los fluidos compartidos que habíamos intercambiado hace unos momentos, me quede bajo el chorro sin moverme unos minutos, “Raquel” abandonaba mi cuerpo, nuevamente Paulina se apoderaba de mí, estaba adolorida y agradecida al mismo tiempo. Tome un poco de jabón y me duche, al tocar mi entre pierna me di cuenta de que estaba realmente adolorida, lave todo mi cuerpo y me quede otro rato en el chorro de agua tibia, sabía que una vez que saliera a la habitación me encontraría nuevamente con la escena de algo que yo no quería ver…
Salí de la ducha y seque el exceso de agua con una toalla blanca que estaba a un lado, me coloque las medias y me mire al espejo, no sabía qué, pero algo en mi había cambiado, mire mi rostro, mis pechos, mi cuerpo en general, y en ese momento me pregunte, Cual es mi fantasía? Me quede parada un instante y Salí a la habitación, estaba vacía, donde estaba aquel hombre que hacía unos minutos estaba dentro de mi cogiéndome de manera brutal? Al mismo tiempo me alegro no verlo hay, me dirigí a la cama y me senté, tome mi ropa interior y mi falda, me vestí y busque mi blusa que estaba en una de las mesas, al levantarla había una nota junto con $500.00 pesos mexicanos, la nota decía.
“gracias Raquel un placer haber compartido con tigo tan bello momento, realmente le haces honor a tu profesión, te dejo un poco de dinero para que tomes un taxi, coges divino…”
Mire la nota unos momentos y me sentí un poco mal aunque aliviada, me coloque mi blusa y el abrigo, tome mis cosas, la llave de la habitación y mire hacia la cama, sonreí, había sido genial, como pude caminando un poco raro Salí de la habitación, cerré tras de mí y respire profundo, había terminado al fin, me dirigí al elevador y pulse el botón con la flecha hacia abajo.
Las puertas del ascensor se abrieron pero esta vez no estaba solo, un hombre alto blanco de cabello castaño y ojos claros estaba dentro, llevaba un traje negro muy elegante con camisa blanca abierta en la parte del cuello, zapatos muy bien "boleaditos" y un reloj que denotaba por su color dorado, note su mirada de sorpresa al verme pues el abrigo estaba abierto y podía verse claramente lo que trataba de ocultar con él.
Yo – Buenas noches.
Sujeto - Buenas noches… este si… disculpe a que piso va?
Yo – Al lobby muchas gracias.
El tipo pulso el botón y las puertas del ascensor se cerraron, note que iba al piso 2 pues el botón de dicho numero estaba colorado con una luz naranja, metí mis manos en los bolsillos del abrigo y cerré los ojos…
Sujeto – Noche fría verdad señorita?
Yo – Si algo – le sonreí y volví mi mirada al teclado del ascensor, íbamos pasando por el piso 4. Las puertas se abrieron en el piso dos.
Sujeto – Que pase linda noche señorita.
Yo – Igualmente, gracias.
El sujeto salió del ascensor pero se detuvo, las puertas comenzaron a cerrar y el rápidamente volteo poniendo una mano en la puerta impidiendo que se cerrara, me miro sonriendo y añadió.
Sujeto – Disculpe señorita no es mi intención insultarla y de ante mano le pido una disculpa por lo que estoy a punto de preguntarle… - hizo una pausa un tanto incomoda y añadió – no sé si sea usted… bueno… esto es un tanto incomodo… – sonrió como buscando una excusa, yo lo miraba con rostro inexpresivo, sabía por dónde iban las cosas, había visto mi ropa cuando entre y comprendía que él creía que yo era una prostituta, después de todo que hacia una chica así en un hotel – le gustaría ir a tomar algo a mi habitación? – dijo sin poder articular lo demás, se puso muy colorado, era de piel blanca y se notaba claramente ese cambio brusco de coloración. Estaba más que dicho que ir a tomar algo a su habitación era terminar haciéndolo, francamente no me quedaban muchas ganas de hacerlo, estaba adolorida y muy cansada, lo menos que quería era hacerlo. – claro si gustas…
Lo dude, el corazón se me acelero pensando en que realmente un hombre por primera vez me estaba haciendo una proposición un tanto indecorosa creyendo que yo era una mujer de la vida “nocturna”, me pregunte qué pensaría en ese momento “Raquel”… sin duda aceptaría, sería un cliente más en una noche, un 2x1…
Yo – Usted realmente quiere invitarme a tomar solo algo a su habitación o busca algo más? – le pregunte sonriendo y al escuchar mi pregunta se puso aún más colorado.
Sujeto – bueno realmente me gustaría que pasara algo más… disculpa si te he ofendido, no es esa mi intención… creí que eras… bueno una chica de ocasión…-sonrió un poco acalorado.
No sabía que pensar, por un momento sentí asco por mí misma, por otro me sentí deseada, después una voz me dijo “Que más da, vive ahora tu sexualidad…” sonreí y el sonrió también.
Sujeto – Que dices vamos? Prometo respetarte… - añadió y estiro una mano hacia mí. – vamos?
No sabía que pensar, me sentí de pronto muy acalorada, como si estuviera en un sauna, el corazón palpitaba fuerte, que hago?, nadie sabía dónde estaba más que mi suegro y él ya había salido, o eso creía yo. Lo dude por unos minutos “Que más da… una copa y te vas” me decía a mí misma… y entonces tome la mano del sujeto que sonrió tomando la mía, salimos del ascensor, nos dirigimos a una habitación con el número 17, saco una llave plateada, la puso en la chapa giro y abrió la puerta, estiro una mano cordialmente haciendo un ademan para que entrara y lo hice.
Era la misma habitación en la que había estado hace unos minutos, o más bien, la misma decoración, era un copia, pero había algo diferente, esta no olía a sexo y lujuria, era un aroma diferente, olía a su perfume, un aroma robusto, como a madera, era un aroma agradable y no me costó nada adaptarme a él.
Cuando entro se quitó el saco y lo coloco en la cama matrimonial.
Sujeto – Disculpa no me presente – estiro su mano la cual tome – me llamo Santiago M. y tú eres…?
Yo – Raquel… - Diablos lo dije sin pensar –
Santiago – Es un gusto Raquel. – nos soltamos las manos – Gustas algo de tomar? Lo que gustes…
Raquel – Vino está bien.
Tomo el teléfono y pidió una botella de vino a la habitación 17. Mientras esperábamos platicamos un poco, resulta que no era de mi ciudad, el venia de otro estado, Guadalajara, estaba en la capital por negocios y me comento que en el piso 12 estaban unos compañeros bebiendo un poco, pero que él es mas de beber algo y leer, por lo que bajo y me vio, me confeso que cuando me vio se quedó pasmado viendo lo que tenía bajo el abrigo.
Llamaron a la puerta y un sujeto apareció con una botella de vino tinto, la entrego y Santiago le dio unos billetes, cerró la puerta y se dirigió a una mesa que estaba junto a la cama, la destapo con una destreza admirable y sirvió las dos copas, se acercó a mí y me entrego una… bebimos.
Raquel – Y bien que te apetece? – No sabía ni qué demonios hacia hay, no podía continuar teniendo sexo, y no es porque no tuviera ganas, pero realmente no podría, no sabía si tenía condones en la bolsa, demonios me había metido en un lio.
Santiago – Bueno, te parece bien si arreglamos el pago primero? – me pregunto y me quede como estúpida, como no pensé en un pago, después de todo no soy una profesional, cada vez me sentía más en un terreno que no era el adecuado, me puse mu colorada, sentí que una ola de calor me abrazaba, él lo noto pues sonrió y añadió – bueno vamos dime no te apenes.
Queriendo verme segura de mi misma le dije – mi precio es alto – me miro a los ojos y sonrió.
Santiago – Ok dime cual es…
Raquel – Tres mil pesos… - Valla Raquel, eres carera jaja
El tomo su cartera separo algunos billetes, los extrajo de ella y extendió la mano – Toma, creo que lo vales. – Tome el dinero y sentí un vacío en el pecho, por primera vez estaba aceptando dinero por algo que nunca creí hacer, es cierto que hace unas horas había aceptado dinero por sexo pero era parte de una fantasía, además conocía a mi amante, el sujeto que estaba ahora frente a mí era un completo desconocido. Me dirigí a mi bolsa y guarde el dinero. Tome la hora y eran ya las 8:10 PM.
Raquel – Bien ahora dime que quieres hacer – Le dije girándome hacia el, mirándolo a los ojos.
Santiago – Te parece si te quitas primero el abrigo? – Cometo sonriendo.
Deje la copa de vino a un lado de mi bolsa y me quite el abrigo dándole la espalda, lo tome y puse sobre mi bolso, cuando me gire lo vi mirándome un poco sorprendido y complacido al mismo tiempo con lo que estaba viendo.
Raquel – Y bien?
Santiago –Valla… luces magnifica… te felicito… cuántos años tienes Raquel?
Raquel – 20 años y tú?
Santiago – 34
Parecía un tanto más joven, era un hombre agradable. Se levantó tomo mi copa y volvió a servirme más vino.
Al contrario de lo que pensaba, Santiago y yo platicamos largo rato, era un hombre agradable, soltero, tenía un buen trabajo y parecía seguro de sí mismo, olía bien y tenía una sonrisa muy bonita, era un hombre guapo, de buen cuerpo. Continuamos platicando de lo lindo cuando vi el reloj, eran ya las 8:45 PM, el tiempo se nos había ido en una charla muy amena, creo noto cuando vi el reloj pues dejo su copa de vino, se levantó y fue hacia mí, coloco sus manos en mi cintura y me beso.
Besaba bastante bien y no le costó trabajo comenzar a excitarme, sabía que dolería pero era culpa de Raquel. Dejo de besarme, me quito la copa de vino y la dejo en la mesa. Se acercó a mí nuevamente y continuo besándome, sus manos bajaron a mis pompis y sonrió, me fue imposible no responder esa sonrisa, no sé por qué pero me gustaba ese hombre, me callo muy bien, era educado, guapo, soltero y sexy…
Santiago – Yo no soy como otros hombres con los que quizás hayas estado, a mí me gusta un poco más lo tradicional, disfrutar de una compañía agradable y hacerlo. – Volvió a besarme y yo me derretí, era agradable y sus palabras me ganaban. Comenzó a quitarme la ropa comenzando con mi falda, yo hacía lo mismo con su camisa, bajo mi falda y con mis piernas la aleje, sus manos subieron a mi blusa y la comenzaron a subir, por unos segundos nos dejamos de besar, le quite su pantalón y la camisa, tenía buen cuerpo, no era un hombre muy musculoso pero tenía una figura sexy, y por debajo de su bóxer notaba que tenía buen pene jaja. Me tomo nuevamente en sus brazos y me beso, me recostó en la cama suavemente y se subí en mí, tenía una pierna a su lado rodeándolo y sentí su pene frotarse a mi vagina, dolía un poco. Se puso de pie y quito su bóxer, vi su pene, era grande y una punzada en la vagina me dijo que sería doloroso, me arrepentí. Puso sus manos en mis caderas y comenzó a bajar mi cachetero hasta quitármelo, quito mis zapatillas y me tomo de las manos sentándome en la cama.
Santiago – Eres muy hermosa Raquel. – Me beso y sentí una punzada en el corazón, no era Raquel quien estaba con ese hombre, era Paulina, Raquel era la del sexo rudo, la ninfómana, a la que le gusta un toro en la cama, Paulina es la tierna, la que prefiere los besos y las caricias tiernas.
Yo – Paulina… mi nombre es Paulina – Por un momento no sé por qué, temí que él se molestara, pero solo sonrió y me volvió a besar .
Santiago – Me gusta más Paulina – Sonrió y me llevo al centro de la cama pero no subió, por el contrario se levantó, fue a una maleta oscura que estaba en una esquina, tomo algo y la dejo, volvió con un condón en la mano “Gracias, gracias” repetí en mi mente, se dirigió al apagador y escuche un Clic antes de que la habitación quedara totalmente oscura, mis ojos tomaron unos segundos para adaptarse a esa ausencia y pronto vi una silueta de pie, colocándose algo. Se sintió un cuerpo subir a la cama y una mano se colocó en una de mis rodillas, otra en un muslo, subió un poco más y ahora tenía a otro hombre en medio de mis piernas, dispuesto a hacerme suya, esta vez no en una fantasía, si en realidad, me había convertido en una prostituta…me beso nuevamente y sentí su pene insensibilizado por el látex en la entrada de mi vagina, cerré los ojos besándolo y anticipando el dolor que sentiría a continuación, se movió un poco y me atravesó lentamente, abrí mi boca gimiendo de dolor, y él seguía metiéndola cada vez más adentro hasta que la sentí en el fondo de mí, oh Dios mío el dolor era menos de lo que creí pero era incomodo, empezó a penetrarme lentamente y agradecí que lo hiciera de ese modo, sentía su cuerpo, su aroma y su respiración, su ritmo al entrar, su pene dentro de mí, su cuerpo empujando al mío, lo sentía dentro, comencé a sentir un poco de placer pero aun dolía, coloque mis manos en su tórax – Pasa algo? – me pregunto.
Yo – No… es solo que… me duele un poco… - Me beso y se detuvo, sentí sus besos y su boca mientras sonreía, por un momento temí que fuera uno de esos hombres a los que les gusta infligir dolor en su amante.
Santiago – Tú no eres una prostituta verdad Paulina? – No sé por qué me lo pregunto y no supe porque lo sabía. Salió de mí lentamente y dejo caer su cuerpo en esa posición sin penetrarme, volvió a besarme – Porque lo hiciste?
Yo – Fue una fantasía, y cuando tú me dijiste que querías hacerlo quise saber que se sentía en realidad ser una chica así… como lo supiste? – me sentí culpable, sentí como si le hubiera fallado y no sabía porque, después de todo es un desconocido…
Santiago - Bueno una chica fácil hubiera aceptado rápidamente, además por tu platica noto que eres una chica educada, puedo decir inclusive que tienes una carrera profesional, no eres vulgar y te sonrojas mucho. – Cuando me dijo eso odie decirle que no, realmente me agradaba y quería hacerlo con él.
Yo – Ya no quieres hacerlo?
Santiago – Tú quieres?
Yo – Si, pero me duele… - entonces el foco se me prendió… lo obligue a separarse de mí y me acosté de lado posicionándolo al detrás de mí, me abrazo y sentí su pene en mis pompas, duro, me excite y entendí que él había comprendido que quería hacer, tomo con una mano mis pompas y me abrió un poco posicionando su pene en la entrada, me lleve la mano a la boca y escupí un poco, frote su pene que estaba bajo el condón, el hizo lo mismo pero en mis pompas, después poco a poco se fue empujando en mi hasta que nuevamente estaba dentro, coloco su mano en mi ceno derecho y comenzó a apretarlo mientras hacíamos el amor.
Me gustaba no sentía tanto dolor como antes y él era lindo, entraba y salía de mi con una velocidad normal, el sonido de nuestros cuerpos no era brutal, era tranquilo casi imperceptible, su respiración se comenzó a acelerar y yo realmente gozaba lo que estaba sucediendo, cuando sentía que el entraba me empujaba hacia él, y cuando salía, me movía un poco hacia adelante, nos habíamos amoldado al ritmo-
Santiago – Creo que me enamore de ti. – Me dijo y yo solo sonreí. No le dije nada, no quería amor, estábamos a gusto.
Pasaron alrededor de 15 minutos en que lo hacíamos en esa posición, de vez en cuando acariciaba mi ceno, mis piernas, mi vagina y mi pompi, sentí como termino pues su respiración se intensifico y apretó su mano que ahora estaba en mi cadera, su cuerpo se tensó.
Por mi parte lo disfrute, es cierto, no había tenido un orgasmo pero no lo necesitaba, por hoy había tenido demasiados. Nos quedamos así unos segundos, después se separó de mi sacando su pene de mí, se quitó el condón y arrimo su pene a mis pompas nuevamente manchándome con un poco de semen, me giro y me beso, había sido una experiencia agradable, sin brutalidad, sin fantasías, algo “rosa”, pero agradable, tome su reloj que estaba en una de las mesas y vi que la hora era 9:23 PM, me alarme, ya era tarde y no había quedado en volver tan noche, me levante apresuradamente de la cama y comencé a vestirme, limpie con un pañuelo el semen que estaba en mis pompas y me puse la ropa íntima así como la demás ropa que llevaba.
Santiago – Me agrado concierte Paulina.
Yo – A mí también.
Él ya se había puesto su pantalón y su camisa, sus zapatos estaban cerca de mí y se los acerque, me tomo por el brazo y me volvió a besar.
Santiago – A donde te diriges? – me pregunto mientras se colocaba un zapato.
Yo – A casa, es tardísimo mi madre me matara, le dije que iría a casa de una amiga y ya es tardísimo.
Santiago – Espera ahora te llevo… bueno si quieres te dejo cerca no pienses mal – Le dije que no se preocupara pero insistió, y no supe por que asentí.
Se vistió y salimos al ascensor, esta vez cerré mi abrigo y fue una buena idea pues al estar en el lobby este estaba un poco lleno, atravesamos el vestíbulo y tomamos un taxi que dan servicio al hotel.
En el auto saco una tarjeta y me la dio – Ten, me gustaría si tú quieres seamos amigos, esta mi teléfono y mi correo, podríamos escribirnos a menudo, no sé si volvamos a vernos pero me gustaste mucho. – La realidad es que él también me llamaba la atención, pero no podía confesarlo, solo le sonreí y lo bese.
Yo – Aquí está bien. – Le dije al chofer tras haber conducido algunos minutos, no había tráfico por lo que no fue un trayecto largo, se detuvo,… faltaban unas cuantas calles para llegar a mi casa pero era mejor, baje del auto y él lo hizo también.
Santiago – De verdad, no hagas esto… por un lado me alegro que lo hayas hecho pues te conocí, pero eres una chica muy bonita e inteligente y hay más formas de experimentar.- Me dijo eso y me dio otro beso, me sentí mal por lo que había hecho, y por un momento me sentí muy mal, no sé, creo sus palabras derribaron mis barreras y causaron que todo se me juntara, una lagrima rodo por mi mejilla pero fue detenida por su dedo pulgar, me sonrió y añadió – no llores, al menos ya sabes lo que se siente, es bonito experimentar, además te conocí niña bella y es lo mejor que me sucedió en este viaje y en mucho tiempo, espero seamos buenos amigos…- asentí y lo bese, no sé por qué pero me sentía muy bien con él, me alegre por haberlo conocido… tras un par de minutos me separe de él y le dije “Adiós amigo” sonrió y subió al taxi, se alejó y se perdió en la avenida…
Camine a mi casa pensando en todo lo que me había sucedido. Al llegar a casa para mi fortuna mi madre no estaba, subí a mi habitación, quería ducharme nuevamente y dormir, entre deje mi bolso y me fui directo al baño, fue delicioso bañarme en mi propia casa, tras una media hora salí y me envolví en una toalla, había decidido dormir desnuda, tome mi bolsa y la deje en mi tocador, el celular indicaba 13 llamadas perdidas de mi novio, ”bueno que más da…” 2 de mi suegro “estúpido…”tome el sobre que me dio, quería saber cuándo había pagado por su fantasía... cuando vi la cantidad me sorprendió, los $7,000.00 pesos que necesitaba para mi viaje, sonreí… con los $3,000.00 de Santiago ya tenía $10,000.00 más que suficiente para ir a mi viaje… Santiago… sonreí al recordarlo, tome su tarjeta y me recosté en la cama, unos instantes después perdí ante el cansancio…
Asi termina este relato, sinceramente siento que la segunda parte no me quedo tan bien, lo lamento L mucho espero les agrade un poco vale, un beso a tod@s
Mis demás relatos pueden encontrarlos en el siguiente link, un beso a tod@s
Paulina








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login Entrara mi me gusto mucho, cabe mencionar que en cada relato es una experiencia diferente, pasas de ser la nuera, a la amante, de una amante a una chica que vive su sexualidad abiertamente viajando de Raquel a Paulina dos mujeres en un cuerpo ambas tan enigmáticas como la otra, te arriesgas, a mi me encanto la parte del desconocido por que fue arriesgarse la adrenalina me imagino al 100, aunque con el fue algo tierno no le quita que fue con un desconocido, me encanta como escribes y narras tus momentos, como vives tu sexualidad una experiencia en cada relato muestras una faceta diferente, me encanta leerte, ahora tuvo de todo, sexo rudo y tierno, pasando por momentos de mucho placer hasta los romanticos y es bueno ver este tipo de variaciones, no se que opinen los demas lectores pero eres fantastica pocas escritoras o escritores logran llevar una historia de un tema sexual estilo sumiso o semi sumiso a algo erotico, me encantas de verdad quisiera ser tu Santiago mas que tu suegro por que el se gano tu confianza y tu corazon, espero hayas tenido una buena amistad con el, te mando un beso desde Colombia me encantas...