Por alguna razón Elisa alcanzaba orgasmos escandalosos cuando yo la miraba a los ojos con odio, ella sabía que me sentía humillada que contaba las horas y los minutos para escapar de ahí e ir a casa. Así era siempre, salíamos dela disco directo al apartamento del amante de turno.
Una noche en la discoteca apareció Luis, el hombre que siempre quise tener, para el que había reservado mi virginidad aún sin atreverme a decírselo.
Elisa me dijo que si no lo buscaba yo, lo buscaría ella para cogérselo rico y hacerlo llegar en su boca mientras yo miraba. Traté de acercarme a él a pedirle un cigarrillo pero al llegar cerca me paralizó su mirada clavada en mis pechos, sentí pena, sentí mi rostro ruborizarse y él lo notó, adelantó los pasos para preguntarme:
-Necesitas algo preciosa?
-Si -le dije- mi hermana quiere un cigarrillo.
En el mismo instante que el levanto la mirada hacia Elisa, maldije mil veces mi estupidez, Elisa no está más buena que yo, pero ella si sabe cómo aprovechar las oportunidades y yo se lo puse en bandeja de plata.
Elisa me miró desde su asiento y me dijo “Gracias hermanita” guiñándome un ojo. Cuando Luis le encendió el cigarrillo ella lo tomo de la nuca y le dijo algo al oído. El tomó de su mano y salieron.
Así pasé los diez segundos más largos de mi vida, hasta que Elisa regresó corriendo a buscarme, jalándome del brazo me dijo:
-Ven hermanita, que este show no te lo puedes perder!
Llegamos al apartamento de Luis y él me preguntó si quería agua o algo, casi mostrando preocupación por saber que yo estaría en la sala mientras él se cogía a mi hermana. Con voz temblorosa le dije que no tenía sed:
-Estarás bien aquí? Te voy a prender la tv para que te distraigas un rato, me dijo.
Elisa ya se había quedado en tangas y desde la puerta de la habitación abrió sus piernas, levantó sus manos apoyándolas en el marco mostrando con todo su esplendor sus tetas, su cintura y su cuca que se transparentaba a través del encaje:
Vienes o voy? –le dijo mientras caminaba como una gata hacia nosotros.
No esperaron llegar a la habitación, él le quito la tanga de un jalón y la tiró en el sofá justo al lado mío, parecía un macho cabrío, le abrió la piernas y comenzó a lamerla… yo miraba con celos y rabia como ella gemía de placer sin cerrar los ojos, sólo mirándome como para consumar su malicia.
El seguía lamiendo e introduciendo la lengua dentro de la vagina de Elisa.
-Méteme los dedos amor, cógeme toda, lame mi clítoris rico, hazme estallar en tu boca.
Metía sus dedos, lamia su cuca hasta que su erección parecía romper su pantalón.
Elisa se movía como una perra mientras tenía la cabeza de Luis entre sus piernas, tocaba sus senos, los lamia ella misma encurvando su cuerpo abría mas y mas las piernas casi hasta tocarme. Yo escapé a otro mueble a fumar un cigarrillo.
-Sigue con tu lenguita mi amor, dame que estoy a punto de llegar…
-Awwwwwwwww, hermanitaaaaaaaaaaaaaa que ricoooooooooo estoy explotandoooooooooooooo…. Ufffffffffffffffffffffffffffffffff Diosssssssss, que divino lames mi rey.
Después que Elisa tuvo su orgasmo, no se quedó tirada como siempre, parecía mas bien estar llena de energía, se levantó y fue hasta donde yo estaba y comenzó a acariciarme diciéndole:
-MI hermanita es hermosa, verdad? Mira estas tetas tan grandes y duras, decía mientras solo acariciaba por encima de la ropa.
El me miraba, ya estaba en frenesí, parecía importarle poco mi cara de vergüenza, parecía creer que aquello me exitaba…
-Nena, quieres conmigo? Se nota que esto ya lo has vivido a causa de Elisa.
Yo no podía hablar ni mover la cabeza para decir si, ni para decir no.
Se quitó el pantalón mientras mi hermana se arrastraba hasta él y quedó arrodillada en frente como rogándole con la mirada que le pusiera el pene en la boca…
El comenzó a pajearse frente a la boca abierta de Elisa, me miraba a mi vestida, la miraba a ella desnuda, se pajeaba con fuerza y ritmo, Elisa se tocaba las tetas como ofreciéndolas para llenarlas de leche y no dejaba de frotar su propio clítoris como si se lo fuera a arrancar, temblaba de placer, se movía como si estuviera siendo cogida…
Otra vez Elisa gemía diciendo: “ayúdame hermanita, ayúdame que me muero aquí…”
Awwwwww, que rico Dios…. Voy a explotar!!!!!! Necesito que me penetres mi amor… veeeeeen.
Pero Luis no parecía tener esos planes, el seguía pajeandose mientras me miraba y Elisa ya se había percatado, entonces ella me miró como retándome…
-Si no te quitas la ropa ahora mismo, te vas a arrepentir!
Yo seguía mirando paralizada, Luis seguía pajeandose desesperado, Elisa parecía una perra en celo ….. se movió donde yo estaba, se colocó encima de mí en cuatro y me dijo al oído:
-Lo siento hermanita pero perdiste tu oportunidad.
-Ven Luis, cógeme aquí en cuatro encima de mi hermanita.
Tenía el cuerpo de Elisa desnudo sobre mi sudoroso y con olor a sexo, sus senos casi en mi boca, su cuello rozándome la cara… ella se movía levantando el culo como invitando a Luis y rozándome a mí las piernas con su vagina usándome para pajearse.
Yo quería salir corriendo pero no podía moverme, vi a Luis venir hacia nosotras y tomar de la cintura a Elisa, ningún de los dos me quitaba la mirada de encima.
-Ven papito, cógeme aquí, dediquémosle este a mi hermanita para ver si se entusiasma a putearse rico…
Luis tocó la vagina de Elisa, y sacó de ella un líquido transparente y espeso… lo olió, lo chupó y abrió aún más sus piernas para introducir su pene dentro de mi hermana…
Uffffffffffffffffffffffff……………. Elisa que rica estas princesa……. Wowwwwwwwwwwww…. Eres toda una puta ricaaaaaaaaaaa….
Se movía empujándole la pija primero suave, luego rápido y Elisa era empujada tanto que su rostro quedaba sobre mi cabeza, su cuello justo en mi boca y sus tetas sobre las mías…
Uyyyyy que rico mi amor, que verga tan rica tienes Luis, me vas a hacer llegar mi amor otra vez… hermanita ayudameeeeeeeee… lame mi cuello hermanita por favor, regálame solo eso… lámelo mami por favor te necesito, necesito que me toques… lo deseo hermanita desde hace mucho... ayúdame.
Yo no sabía qué hacer, Elisa en realidad temblaba, se movía desesperada como buscando algo más. Luis estaba frenético mirándome como disfrutando la escena…
-Hazlo, me ordenó Luis, ayuda a tu hermana, no ves que no aguanta más…
Luis se movía con más fuerza, Elisa se frotaba contra mi llenándome las piernas de fluidos, se sostenía de mi cuello gimiendo y me rogaba una lamida…
Entonces por alguna razón mi cuerpo comenzó a moverse junto con el de Elisa, yo sentía una extraña presión en mi vagina, dentro y fuera de ella… no pude contenerme más y tomé a Elisa con fuerza para moverme a su ritmo hasta lograr frotar mi vagina contra su cuerpo con firmeza.
Tomé el cuello de Elisa con desesperación y comencé a lamerlo como lamen las perras…
Elisa, gemía fuerte casi gritando, Luis gemía como un animal también y yo sin comprenderlo estaba teniendo mi primer orgasmo.
Todos estallamos al mismo tiempo, yo gritaba mientras Elisa gemía de placer, tomaba a Elisa del cabello, pensaba que moría, Luis explotó sobre Elisa, llenando de leche su espalda y llegando a caer unas gotas de su semen en mi cara.
Ambos quedaron derrotados sobre el sofá…yo quedé temblando aún y Elisa casi con cariño maternal me abrazó y metió mi cabeza entre sus senos:
-Ven hermanita, disfruta conmigo tu primer orgasmo…








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