Mi primera vez fue con mi esposo y durante 5 años fue el único hombre en disfrutar a mi lado de los placeres carnales, aunque debo confesar que por mi mente pasaron muchos hombres a los que me entregué de forma imaginaria pero que sirvieron de incentivo para esos momentos de amarme a mi misma.
Después de 5 años de casada fui entrando poco a poco, y gracias a guiacereza, en el mundo sw. Jamás en mi vida imaginé que después de casada iba a tener la oportunidad de tener sexo con un hombre aproximadamente 13 años menor que yo… y virgen.
A este chico, que llamaremos Andrés, lo conocí una noche que llegó a nuestra casa en compañía de un amigo de mi esposo. La primera impresión que tuve de él es que debía tener no mas de 15 años. Con el tiempo supe que en realidad tenía 18, y en las conversaciones que a veces teníamos pude obtener de él cierta información. Por ejemplo que nunca había tenido novia, que aun era virgen (motivo por el cual era blanco de muchas bromas) y muy tímido. Las palabras de Andrés había que sacarlas a la fuerza.
Mi esposo en una ocasión me preguntó si me gustaría probar un virgen, refiriéndose a Andrés. En realidad ya me lo había imaginado pero hasta ese momento me contenía por historias que había escuchado de lo problemático que podía ser acostarse con alguien tan joven y sin experiencia.
Sin embargo las ganas pudieron mas y me decidí, así que estando una noche tomando cerveza en casa me le acerqué insinuándole un beso… pero se asustó y dijo que debía irse. No quise insistirle en ese momento, pero unos días después regresó a nuestra casa.
Esta vez traté de hacerlo mas sutilmente, le tocaba suave las manos. Deslizaba mis manos por sus muslos… hasta que me le acerqué al oído y le susurré: “quiero que tu primera vez sea conmigo”. El se puso un poco nervioso pero me dijo que él también lo deseaba pero le daba pena de mi esposo, le expliqué el tipo de relación que teníamos mi esposo y yo para tranquilizarlo un poco. Se me olvidaba decirles que mi esposo estaba presente, pero al notar la timidez de nuestro amigo nos dejó a solas un rato. Yo aproveché para besarle primero en el cuello, suave, luego los labios (me sorprendió lo bien que besaba).
Yo en ese momento ya estaba súper excitada, sentía mi vagina húmeda, pero no quería apresurar las cosas. Ya sé que una primera vez puede no ser tan significativa para un hombre como para una mujer, pero quería que esta experiencia fuera muy especial para él.
Lentamente fui desnudándolo y pude comprobar lo erecto y lubricado que estaba, él me acariciaba tímidamente sobre la ropa, así que le ayudé desnudándome yo también. Me miró con detenimiento y luego se abalanzó sobre mí para continuar besándome, introduje mi lengua en su boca y sentí como la suya respondió lujuriosa entrelazándose con la mía. Aproveché que estábamos de pie para ponerle un condón.
Me recosté y él se ubicó sobre mí, mientras seguía besándome tome su pene súper erecto y lo dirigí a mi vagina. Una penetración deliciosa, lenta, suave, extra lubricada. Mientras entraba en mí, la expresión en su cara me excitaba aún más, su boca se abrió dejando escapar un gemido varonil muy tenue. Empezó a moverse lento y me preguntó: ¿Así está bien? Respondí: Está perfecto.
Me besó nuevamente mientras su pene entraba y salía de mi en movimientos lentos pero firmes. A ratos paraba un momento y me decía que esperara por favor, adiviné que cada una de esas veces era un acercamiento a la punta máxima del placer y que quería prolongar el momento. Dejé que siguiera su ritmo mucho rato, no sabría decirles cuánto tiempo estuvimos allí unidos.
Yo quería sentir más así que lo aparte de mí y le dije que se sentara, para poder ponerme encima. Introduje nuevamente su pene en mi vagina, en la que se desbordaban mis jugos de placer. Empecé a moverme fuertemente, el me abrazaba y besaba alternando sus besos entre mis labios y mis senos. Pude sentir como las paredes de mi vagina se contraían en un orgasmo delicioso, podría decir que uno de los mas intensos que he tenido.
Me recosté nuevamente y él tomo la posición original, pero esta vez se movía con mas seguridad. Sus embestidas me hacían sentir que terminaría por fundirse completamente con mi cuerpo, puse mis manos en sus nalgas y sentí como se contraían apretando fuerte contra mí y nuevamente un gemido delicioso brotó de su boca.
Me imaginé su leche tibia saliendo en ese maravilloso estallido.
Se quedó un rato abrazado a mí, yo giré mi cabeza. No me había percatado que mi esposo estaba allí observándonos.
Debo confesar que más que tener sexo conmigo, sentí que Andrés me hizo el amor, algo que me preocupaba porque ese tipo de sentimientos no es lo que busco. Pero afortunadamente este chico resultó ser más maduro de lo que me esperaba, lo cual fue ideal para compartir con él y otras amigas nuevas experiencias.
Espero les hay gustado el relato para ver si me animo y les cuento algunas cositas mas








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1 comentario
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login Entrarque falso ese relato. si fuera virgen no le fuera puesto preservativo se lo fuera comido a pura piel si fuera otra mujer se lo come sin preservativo y ma que es virgen