Fantasía Aceitosa
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 7 min de lectura calendar_today Agosto de 2013

Fantasía Aceitosa

Este relato no es una experiencia vivida, desafortunadamente, se refiere más a mi fantasía y al deseo de realizarla. Y mis ganas se refieren al sexo aceitoso. Aquí va lo que deseo y que me moja de ganas.Nos encontramos como solemos hacerlo cuando tenemos ganas de tener sexo tranquilo, es decir....

micha31

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Este relato no es una experiencia vivida, desafortunadamente, se refiere más a mi fantasía y al deseo de realizarla. Y mis ganas se refieren al sexo aceitoso. Aquí va lo que deseo y que me moja de ganas.

Nos encontramos como solemos hacerlo cuando tenemos ganas de tener sexo tranquilo, es decir sexo salvaje y con gritos sin que la familia o los vecinos se escandalicen. Ella estaba hermosa, su pelo negro como ala de cuervo hasta la mitad de su espalda y con su olor delicioso, sus ojos cafés claros tan expresivos y en los cuales me pierdo cuando la miro fijamente y que me enamoran. El color de su piel dorado, pero no por estar bronceada si no por sus genes colombianos, con el sabor y olor de la crema que usa para cuidarse. Tenía puesto un pantalón blanco que dejaba adivinar las microtangas que usaba ese día y ver la piel de su culo a través de ellos. Su blusa color caramelo oscuro muy ceñida permitía admirar sus tetas naturales pero muy bien puestas, mejor dicho una mujer tan femenina que te hace agradecer haber nacido hombre (no es comentario machista si no la posibilidad de poder disfrutar de las mujeres). Después de comer algo ligero fuimos a mercar, comprar algo para comer y beber después de tener sexo, cuando nos dirigíamos a la caja para pagar pasamos por el área de cuidado personal. Vi un gran tarrito de aceite para bebes, no el pequeñito si no el grandote tamaño familiar. No aguante las ganas y lo tome, cuando ella me vio con él en la mano se sonrió y se mordió los labios ya sabía para que era. Cuando todo estuvo listo nos fuimos al motel caminando y cogidos de la mano, hablando de nuestro día.

Ya instalados en nuestra habitación la abrace y le di un beso dulce, con un poco de lengua pero más romántico que lujurioso. Como siempre nos dispusimos a tomar una ducha para refrescarnos y quitarnos todo el cansancio del día de trabajo. Me encanta ver como se desnuda, como si yo no existiera y estuviera completamente sola, como toca su cuerpo de forma natural sin tapujos y permitiéndome verla a mi antojo. Por lo general en esta ducha de limpieza cada uno la toma solo para poder hacer eso, una limpieza profunda de sus partes más íntimas para estar perfectamente presentado para el otro. Ella tomo el baño primero mientras yo veía futbol en la tele. Cuando ella termino entre yo al baño, al terminar Salí y la encontré en ropa interior, solo las tangas, tumbada en la cama boca abajo viendo el mismo partido. Estas situaciones de intimidad me encantan donde ambos nos volvemos tan unidos que parece que estuviéramos solos, donde la desnudez no siempre implica sexo si no tranquilidad y cariño, una profunda confianza.

Al ver esas nalgas puestas en esas tangas tuve el impulso de darles un beso, a cada una. Luego tome el aceite y lo empecé a derramar sobre su espalda, sus nalgas, sus piernas y brazos. Su piel adquirió ese brillo y textura resbaladiza que es tan atractiva para mí por el uso de aceite. Empecé a hacerle un masaje que al mismo tiempo era mi oportunidad de recorrerla, de pellizcar, morder, besar y chupar cada lugar que se me antojara. Chupe los dedos de sus pies, muy bien cuidados con sus uñas pintadas delicadamente, pasando mi lengua por cada uno de ellos y metiéndolos a mi boca con un leve masaje de mi lengua. Cada vez que subía por todas sus piernas y llegaba a su culo abría sus nalgas y le daba un beso negro con lengua, chupando antes de retirarme. Subía por su espalda y al llegar a su cabeza ponía mi lengua en su oído y le susurraba lo que me hacía sentir, toda la lujuria pero también el amor que sentía por ella. Cuando el aceite se diluyo le pedí que se pusiera boca arriba para continuar con mi masaje. Una vez más puse aceite a todo el largo de sus piernas, torso y brazos. Lo esparcí deteniéndome en sus tetas, que a pesar de ser naturales, son redonditas y para nada caídas. En cada caricia solo rozaba sus pezones para incrementar sus ganas de que se los chupara. Cuando lo hacía ponía la mayor parte de su Kika en mi boca siempre con cuidado de no morder o lastimarla y que su pezón siempre quedara atrapado entre mi paladar y lengua para poder chuparlo y lamerlo mientras estaba todo dentro de mí. Nuestros besos se fueron tornando cada vez más profundos, su lengua me buscaba y yo dejaba que me encontrara, nos entrelazábamos en un abrazo lingual húmedo y caliente. Ella también agradecía mis caricias dándole besos a mi verga cuando la tenía cerca. En este punto me puse sobre ella como en 69 e inicie a besar su kukis. Inmediatamente ella también me empezó a dar una mamada deliciosa, agradeciéndome todo el cuidado y caricias que ya le había dado. Ambos conocíamos nuestra anatomía, yo sabía cuál era su punto más flaco en la kukis y lo busque con mi lengua. Al encontrarlo ella cerró las piernas y dio un profundo suspiro, había llegado. Me aplique con pasión a besarla allí donde tanto lo disfrutaba, me di cuenta que lo estaba haciendo bien porque ella también chupaba mi verga profundamente y usaba su lengua mientras lo tenía dentro como toda una maestra. Ambos sabíamos que deseábamos penetración, mi verga palpitante y caliente se lo indicaba y a mi sus gemidos y lo mojadita que se había puesto. Nos detuvimos y ella continúo boca arriba, puse mi verga en la entrada a su kukis, no necesitaba lubricante porque con su saliva y su lubricante natural estaba más que lista. La penetre sin problemas, sentí el calorcito de su cuerpo y como sus labios besaban a ese intruso. Mientras la clavaba recordé el aceite y lo empecé a poner sobre ella, de forma abundante y luego la abrace y me pague a ella. Que sensación más rica, todo el aceite se derramaba y también se me pegaba a mí. Nuestra piel se volvió lustrosa y resbalosa lo que hacia nuestro abrazo una especie de caricia corporal porque el aceite nos hacía resbaladizos lo que aumentaba la fricción entre nosotros como restregándonos en cada movimiento. Aprovechaba para hundirme profundo en ella a un ritmo lento, que sintiera cuán grande la tenía por culpa de ella, salía casi en su totalidad y regresaba lentamente dentro casi hasta meter mis huevas en ella. Una vez dentro hacia un movimiento de pelvis hurgando en su kukis sabiendo que tanto le gustaba y a mí también revolcar su vagina y el roce interno es delicioso. Acordamos cambiar de posición, esta vez ella se puso boca abajo, totalmente acostada y yo me puse sobre ella como cabalgándola. Abrí un poco sus piernas para poder penetrarla. Así con una posición difícil, que hace mucho más placentero el sexo por la penetración y el roce que se genera, puse más aceite sobre ella. A medida que la penetraba realizaba un masaje en su espalda y nalgas, recorriéndola de arriba abajo. Su culo temblaba con cada penetración y cuando trataba de cogerlo y pellizcarlo se escapaba de mis dedos aumentando mi calentura. Con mis manos completas las agarraba masajeándolas tratando de no dejarlas escapar. Me detuve un momento y saque mi verga de su kukis, aproveche que tenía su culo a mi disposición y puse mi tranca entre sus nalgas y con mis manos las cerré para hacerme una pajita en su culo. El aceite facilitaba que mi verga se deslizara por todo su culo, recorriéndolo completamente, la vista y la sensación que me causaba me puso muy caliente y no pude aguantar más, empecé a juguetear con su ano poniendo la puntica en él y haciéndolo vibrar. Luego le di un beso con lengua y húmedo en su culo e introduje mi lengua en él. Ambos estábamos tan aceitosos que no hubo necesidad de lubricante. Tome mi verga y la empecé a meter en su culo, lentamente vi como se la iba comiendo con un hondo suspiro placentero de ella. Finalmente estaba todo dentro de ella, hasta el fondo y con ganas de meterme completo allí. Ese culote se veía hermoso las dos nalgas partidas por mi tronco entre ellas. Empecé a meter y sacar, y cada vez mi verga crecía más y más, puse más aceite que se derramaba por su cuerpo sudoroso y caliente. Ya no aguantaba más, mi miembro palpitante me llevo al orgasmo, me vine dentro de ella haciéndole sentir toda la pasión que había despertado en mí. No lo saque porque ella me dijo que esperara a que se bajara alargando nuestro acoplamiento. Me recosté sobre ella y le susurre como me gustaba su culo por lo grande y lo calientico. Finalmente le di un beso francés que ella respondió con una lengua golosa y dulce. Me hizo prometer que siempre tendríamos a la mano aceite.

— micha31

29 de agosto de 2013

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micha31

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Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • pipeplasersw
    pipeplasersw · 29 de ago de 2013

    QUE BUEN RELATO AMIGO . BASTANTE EXITANTE , LA VERDAD LOS ACEITES DAN UNA SENSACION EROTICA INEXPLICABLE Y PLASENTERA Y MAS CUANDO UNO ESTA CON UNA LINDA Y SEXI COMPAÑERA . GRACIAS Y CUENTANOS MAS  DE TUS EROTICAS AVENTURAS.

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