SU VIRGINAD QUEDO EN MIS DEDOS
Corolina es una muy buena amiga de mi hermana, ambas tienen 22 años, yo les llevo 9 años a las dos y han estudiado desde la primaria, un día mi hermana me dijo, que la situación económica de los papas de Caro estaba muy mal y que le habían pedido permiso a mis papas para que ella se mudara a nuestra casa, ellos accedieron y la verdad yo no le vi ningún problema, la amistad de esas dos niñas es algo de otro mundo, jajajaj.
El tiempo paso casi 1 año y Carolina había demostrado ser una niña responsable, juiciosa, estudiosa y era muy ordenada, lo contrario a mi hermana, pero eso no viene al caso, ya casi terminaban la U solo les faltaban un semestres a ambas y estaban ya en las cosa de la Tesis, la cual decidieron hacer juntas, ya era viernes y como de costumbre mi hermana y Carolina salieron de la U directo a rumbear con el novio de mi hermana y un compañero de la U, yo estaba enfermo de gripa, así que decidí quedarme en la casa, estaba en el segundo piso cuando sonó el teléfono yo decidí contestar y ese momento también sonó el timbre de la puerta, mi hermana bajo junto con Caro, al rato subieron ambas y mi Carolina subió corriendo por las escaleras hacia su habitación, yo estaba sentado junto a las escaleras, no se por qué, pero subí mi cabeza, Carolina tenia puesta una falda sueltica y vi sin querer un hermoso hilo negro que se metía entre sus ricas nalgas, pasaron tantas cosas por mi cabeza y de inmediato sentí un golpe en mi estómago, era mi hermana quien me había tirado un libro, me miraba con unos ojos horribles y me dijo pilas que ella es mi mejor amiga, me dio mucha risa su gesto y comentario, le dije fresca fue sin querer tranquila, bueno ya le dije, pilas Eduardo. Al rato salieron y yo decidí acostarme de una, me sentía muy mal, trate de dormir, pero la imagen del culo de Carolina siempre se venía a mi mente y no lo niego hasta me masturbe a nombre de ella, ja, ja, ja,………
Al siguiente fin de semana ya estaba mucho mejor y fui yo quien las invito a salir, ellas aceptaron de una, pues les gustaban las fiestas, salimos casi a las 9 de la noche a un bar que conocía muy bien, yo lo frecuentaba mucho, bailamos y tomamos, a eso de la 1 de la mañana mi hermana ya estaba muy tomada y Carolina me dijo que nos fuéramos a la casa a llevar a mi hermana, además ella estaba ya cansada y un poco tomada, le dije que sí y nos subimos los 3 a mi carro, llegamos a la casa y entre los dos subimos a mi hermana, Carolina como pudo la cambio, le coloco la pijama y bajo a la cocina, yo estaba en la sala tomándome una cerveza que traje del bar, coloque algo de música, Carolina se sentó a mi lado, pero separada, le ofrecí una cerveza y la acepto, comenzamos a hablar de todo un poco, se quitó los zapatos y se colocó cómoda, igual yo, ella tenía puesto un lindo vestido negro, el cual le quedaba hermoso y dejaba ver su , a pegarla a mi cuerpo, pero cuando estábamos muy juntos ella de manera muy sutil se retiraba, seguimos tomando cerveza y bailando, yo ya estaba muy prendido y decidí tomar al toro por los cachos, en uno de los giros que dimos bailando la apreté de la cintura, la apreté contra mí y la bese, ella trato de alejarse, pero al final respondió a mi beso,” cayo” dije en mis adentros, ja, ja, ja, me gustas mucho Carolina, desde que llegaste a la casa, le dije, ella me miro y se puso roja como un tomate, me dio mucha risa, puse mis manos en su cara y la bese otra vez. Nos sentamos en el sofá y seguimos besándonos, sus besos eran deliciosos y el trago empezó a hacer lo suyo, en un momento determinad yo estaba sobre ella acariciando su cuerpo, ella me besaba y por momentos trataba de detenerme con sus manos, pero ya era muy tarde, mi peso le ganaba y yo quería más, su respiración estaba muy agitada igual la mía, baje mi mano y empecé a tocar sus piernas, de pronto subí mi mano y toque uno de sus senos, ella trato de detenerme, pero no pudo, no niego que esa reacción me llamo la atención pero seguí con lo mío, estaba muy excitado, Eduardo, cálmate, dijo, no quiero, le conteste, me tienes loco Caro, me gustas mucho y la seguí besando, ella igual y suspiro de manera deliciosa eso me excito mucho más, sentía mi pene crecer y estoy seguro que ella también, baje mi mano de nuevo a sus piernas , las acaricie y como pude metí una de mis manos, en medio de ellas, Caro suspiraba y gemía, pero a su vez decía que parara, no le decía, Eduardo, dijo mi nombre otra vez y con rápido movimiento deslice mi mano sobre sus panti, estaba demasiado excitado y no quería parar comencé a acariciar su vagina, por encima de su tanga, sentí de una que le gustaba lo que hacía, por que sentí la relajación de su cuerpo, metí un dedo y alcance si clítoris, lo acaricié muy suave, sentí como se humedecía, eso me encanto, sentí como las piernas de Caro se aflojaron un poco más y ella lanzó un gemido que me estremeció, nunca había escuchado un gemido tan sonoro y delicioso en una mujer, lo confieso, metí con mucho cuidado uno de mis dedos en su vagina y ella volvió a gemir, Eduardooooo, dijo de nuevo ella, me encantaba escuchar mi nombre de esa manera, comencé a mover mi mano e introduje otro dedo más, los sacaba y los metía despacio y con suavidad, hay, suspiro Caro, comencé a acelerar un poco mi ritmo sin dejarla de besar y ella gemía, eran maravillosos sus gemidos, me excitaba muchísimo, sentía su vagina caliente y estrecha, de pronto sentí como un líquido caliente recorrió mi mano, sabía que era, Carolina había tenido un orgasmos, sentí mi orgullo de hombre súper alto, la bese y cuando levante mi cara para mirarla vi que esa mujer estaba llorando, bese sus ojos, quite sus lágrimas con mi cara, saque mis dedos de su vagina y le dije que subiéramos a mi cuarto, ella me dijo me levanto y salió corriendo por las escaleras, las luces estaban encendidas todavía, no entendía su reacción trate de alcanzarla y fue cuando me percate de la sangre que tenía mi mano, quede quieto y frio, pensé que Carolina estaba menstruando y hasta sentí asco, lave mi nano en el baño del primer piso, subí hasta la habitación de Carolina, toque su puerta, la llame, ella no respondió y decidí entrar, estaba en su cama, llorando como una niña de 5 años, sentí su fragilidad, me acerque a ella, me senté a su lado y la abrace, no te preocupes, tranquila, ella me abrazo, lloro un poco más hasta que se calmó, ¿Caro no te de pena, pero para la próxima dime que estas menstruando vale? Ella me separa de una y se colocó de pie, comenzó a llorar de nuevo, y fue cuando me dijo con voz entre cortada, ¿Eduardo como se te ocurre que te hubiera dejado hacer lo que hiciste con mi periodo? ¡Mira tú también me gustas mucho, desde que era una niña, por eso te deje hacerlo! Siguió llorando y se metió al baño, fue en ese preciso momento cuando comprendí lo que había pasado en la sala, esa mujer, de 22 años, hermosísima, me había entregado su virginidad, demonios, dije, que bruto, me reproche, con razón su vagina estrecha, con razón me decía que parara y con razón esos gemidos tan deliciosos, la había embarrad, para ser honesto nunca había estado con una mujer virgen, tenía que solucionar las cosas, así que entre al baño, ella estaba en toalla, vi su ropa interior manchada tirada en el piso, ella todavía estaba llorando, me acerque, la abrace, la bese y le pedí disculpas por ser tan bruto, por ser tan tosco, ella suspiro y me dijo que quería bañarse, le dije listo, te espero sentado en la cama, para hablar, cuando salió del baño, saco una pijama de su closet, me pidió que cerrara los ojos, sonreí pero lo hice, se sentó a mi lado, la abrace y nos acostamos, note que ella no quería hablar, así que solo la bese y le dije que quería dormir con ella, ella abrió sus ojos sorprendida, pero le dije que se tranquilizara, que solo quería dormir junto a ella, que no iba a pasar nada, ella acento con su cabeza un si, la estreche más a mí y nos dormimos.
Al rato desperté, pensé que era un sueño y fue cuando vi a esa hermosa mujer dormida a mi lado, reflexione sobre lo sucedido, pensé que era un bobo, como no lo presentí, sus rechazos, el forcejeo, las veces que me dijo para, en fin, las cosas se dieron de esa manera y ni modo, la verdad nunca imagine que Carolina todavía era virgen, pero me alegro mucho que fuera a mí a quien ella eligiera entregar su virginidad, claro admito que me falto astucia e inteligencia, igual ya había pasado y me gusto como paso.








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