REENCUENTRO VOL. 1 UNA EXNOVIA
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 33 min de lectura calendar_today Septiembre de 2013

REENCUENTRO VOL. 1 UNA EXNOVIA

Este es una de esas vivencias en las que pensaba si publicarla o no.La conocí hace cuatro años en la clínica donde trabajaba, cuando ella hacia la última practica de su carrera para graduarse, me impacto muchísimo desde que la vi ya que Andrea es una mujer muy atractiva. Rubia, de ojos café,....

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Este es una de esas vivencias en las que pensaba si publicarla o no.

La conocí hace cuatro años en la clínica donde trabajaba, cuando ella hacia la última practica de su carrera para graduarse, me impacto muchísimo desde que la vi ya que Andrea es una mujer muy atractiva. Rubia, de ojos café, voluptuosa, un rostro muy atractivo, una cola muy llamativa y con eso llamaba mucho la atención en la clínica, me dispuse a comedidamente a prestarle mi colaboración por haber estudiado la misma carrera y para tener la oportunidad de invitarla a salir y conocerla como persona.

Muy amable acepto mi ayuda y desde allí poco a poco en esos tres meses que estaríamos juntos nos hicimos buenos amigos y posteriormente novios, me le adelante a muchos que estaban detrás de ella (algo que después lamentaría). Era una mujer muy hogareña porque sus padres la cuidaban mucho, a sus veintidós años aun debía pedir permiso en su casa. Así pasaron cuatro meses, le fue muy bien en su último trabajo con mi ayuda y recibió su título universitario, seguimos en la relación por casi un año.

Era una mujer sencilla, descomplicada, muy alegre, aunque con un carácter un poco fuerte, juiciosa con sus deberes, muy cariñosa, le gustaba mimarme, disfrutábamos de los planes sencillos y nos gustaba mucho ir a cine.

En la intimidad era una mujer muy sensual, se entregaba por completo y participaba activamente en las cosas que se nos ocurrían, me hacía sentir muchas cosas agradables y excitantes, cada que podíamos después de cenar o ir de rumba nos íbamos a disfrutar de nuestro amor en la intimidad de un motel, era una relación normal como cualquier pareja empezando, no hacíamos cosas fuera de lo común sexualmente hablando aunque si hablamos de nuestros gustos en la cama y nuestros puntos más sensibles.

Faltaban unos meses para cumplir nuestro primer aniversario cuando ella empezó a cambiar su actitud, se notaba fría, distante y nuestras salidas fueron disminuyendo, fue allí cuando se prendieron las alarmas, aunque no soy un hombre celoso ni posesivo uno se da cuenta que algo pasa. Un día un buen amigo (porque eso hacen los buenos amigos así sea doloroso) me llamo para tomarnos unas cervezas a lo cual acepte, me dijo que su esposa le había contado algo delicado, su cara de seriedad me asusto de inmediato, su esposa había visto a Andrea en un restaurante acompañada de un hombre engañándome muy descaradamente, (esa era la salida con una amiga de la U) y para corroborarlo me mostro unas fotos tomadas con su celular (las mujeres no se quedan solo con el cuento),

Fue un sentimiento de rabia asesina, odio y decepción. Respire hondo para no maldecirla y putiarla en un grito desesperado, pero que podía hacer, el daño ya estaba hecho, es uno de los peores sentimientos ese de la traición, (además de herir el ego de un hombre) y sobre todo el inmenso sentimiento de decepción, estaba enamorado de ella pero no me pondría en el plan de pedir explicaciones ni de perdonarla, así que me perdí de su vida y no la volví a ver ni a saber de ella hasta tres años después en otras circunstancias.

En todo ese tiempo había cambiado de trabajo estaba saliendo con Paola, una compañera de trabajo, una mujer muy sensual, no era la mujer más hermosa, ni la modelo de afiche de cantina y aun así me hacía sentir cosas muy excitantes, me complacía en muchas cosas y se portaba como una novia aunque no lo éramos, era una relación basada en la buena compañía, la complicidad, la confianza y el sexo, así empezamos, así seguimos, así éramos felices y así duramos mucho tiempo.

Para darme gusto un día le propuse ir a un club swinger a lo cual sin reparos acepto, mas con curiosidad que por el hecho de complacerme, lo disfrutamos muchísimo, claro solo fuimos voyeristas en las dos ocasiones que estuvimos, habíamos disfrutado de hacerlo frente a otras parejas.

Pasado casi un mes desde la última visita decidimos volver, ese sábado después de ir a cine decidimos ir, la idea de probar algo soft estaba hablada e incluso un intercambio si se daban las cosas, solo esperábamos encontrar una pareja agradable y eso no significaba que fuera atractiva físicamente.

Nos dirigimos hacia este sencillo club al norte de la ciudad, Llegamos como a las siete a esa casa de vidrios oscuros, en la puerta nos recibió una mujer trigueña, delgada, de falda y blusa corta.

-Bienvenidos, es la primera vez que vienen o ya habían venido-.

-Ya habíamos venido-.

-Qué bueno, sigan póngase cómodos, hoy es en ropa interior y tenemos un espectacular show de trio sexual-.

Nos llevó a la zona de los casilleros para cambiarnos, nos entregó la llave, las chanclas y una toalla para mí, nos llevó al salón de baile para ubicarnos en una mesa. Ya había unas tres parejas en la sala de baile, como era para estar en ropa interior, Paola había llevado un conjunto de color negro que contrastaba con su piel blanca y su delgado cuerpo, por mi parte tenia puesta la toalla y no me deje los boxers. Las otras tres parejas hablaban, bebían licor y al entrar nos miraron de arriba abajo, nos hicimos en un lugar un tanto retirado de la pista pero estratégico para ver todo el panorama de las mesas y la pista de baile para cuando llegara el show de media noche.

Nos sirvieron la caneca de ron que eligió ella, nos tomamos un trago cada uno y lo pasamos con la limonada. Una de las parejas salió a bailar, eran bastante maduros como de unos cuarenta y tantos, el un tipo alto gordo, ella era blanca, con abundantes carnes, unas caderas amplias, su ropa interior blanca con una tanga tipo brasilera que dejaba a la vista unas nalgas abundantes y un diminuto brasier que solo tapaba sus pezones. Luego otra pareja se unió al baile, eran jóvenes de unos veintitantos, el de tez negra alto y acuerpado, ella una pelinegra muy bonita, delgada, de piel blanca, una carita encantadora, unas piernas gruesas muy sexys, llevaba una tanga negra que mostraba una colita muy agradable y su brasier ocultaba unos senos pequeños. El tipo gordo le dijo algo al oído al tipo joven, luego hablaron un rato pero el joven termino con una negativa de su cabeza, quien sabe que le habrá propuesto, aunque con una mujer así hasta yo me arriesgaría a pedirle que cambiáramos pareja.

Nos tomamos dos tragos más para entrar en calor y ponernos alegrones,

-Quiero fumarme un cigarrillo-. Paola le gustaba fumar cuando bebía licor.

Seguimos bebiendo hasta terminarnos hasta dejar menos de la mitad de la caneca, llegaron otras dos parejas más las cuales parecían nuevas porque se fueron a conocer el sitio acompañadas por la anfitriona, fuimos al casillero para sacar un cigarrillo, nos fuimos hacia el solárium donde habían unas camillas plásticas, me senté primero ella se sentó delante de mí para recostarse sobre mi pecho, nos fumamos un cigarro deliciosamente, lo compartíamos, lo intercalábamos con tragos de ron y limonada. Vimos la entrada una pareja joven dirigiéndose por una escaleras hacia la zona húmeda que estaba debajo de nosotros, luego entro la pareja joven que había bailado hacia unos instantes, se dirigieron al sitio donde estábamos, se sentaron cerca de nosotros en otra camilla, él se acomodó igual a mí, ella se hizo de lado mirando hacia nosotros, terminabamos nuestra licor y acabamos con el cigarro, estábamos tranquilos y relajados, así como era esta relación.

-De casualidad tienen un cigarrillo-. Pregunto el compañero de al lado.

-No, pero si quieres te regalo uno, ya vengo, es que quiero fumarme otro-. Le dijo Paola a él y a mí para salir en busca de más cigarrillos.

-Han venido muchas parejas mayores-. Comento el en busca de conversación.

-Eso parece, igual aun esta temprano-.

-Un tipo de allá dentro me propone dizque no vayamos para un cuarto y tengamos sexo en grupo, pero le dije que no, la verdad es que estaban muy mayorcitos y la señora no me inspiraba muchas ganas-. Recordé la escena del baile y su negativa al final.

Seguimos conversando de las parejas, de sus gustos, del sitio, de cuanto llevaban viniendo al lugar y de lo que les había pasado en sus visitas anteriores, en eso llego Paola.

-Me demore porque habían como seis parejas cambiándose, además estaba ocupado el baño-

Le dio un cigarrillo a tipo y ella prendió el otro, se acomodó en la camilla y seguimos en lo nuestro.

-Le decía a tu pareja que habíamos visitado otros sitios pero que en este el ambiente es más chévere, no son tan selectivos como en otros sitios y las parejas que vienen a este lugar son de todo tipo-. Comento él.

-Pues nosotros hemos venido como tres veces y nos ha parecido el ambiente cómodo-. Apunto Paola.

Continuaron conversando, se acercaron más a nosotros ya que otra pareja llego para ocupar la última camilla, nos compartieron de su licor, nos contaron sus experiencias en otros sitios, con otras parejas con las que habían compartido, aunque eran una pareja joven tenían mucha experiencia en esto, él se presentó como Paulo y ella como Lorena, pidieron una caneca más de ron, la cual también compartieron con nosotros, llego el momento en que se empezaron a besar apasionadamente, de pronto ella se levanta se sienta sobre el final de la camilla, le baja los boxers y le empieza a dar sexo oral, Paola me agarro con una de sus manos de la costilla al ver la escena, se acercó a mi oído me susurro:

-Mira semejante pene que tiene-.

Su comentario me hizo sonreír, Lorena se lo chupaba completamente, se lo tragaba hasta el fondo, la verdad es que no sé cómo hacía para hacer eso porque el tipo sí que tenía un gran falo, ella lo lamia completamente y nos miraba, mientras el disfrutaba del gusto que le daba su pareja, mi Paola solo atinaba a apretar la piel de mis costillas cada vez que ella se lo tragaba todo. Continuaron así por un buen tiempo, hasta que ella se detuvo, se levantó de la camilla, le hizo una seña para que se levantara, ella se acostó en la camilla, se sentó a su lado, le bajo el brasier dejando a la vista sus pequeños senos, tenían una areola grande, rosada, unos pezones planos rosados, los empezó a chupar, los succionaba, los mordisqueaba, los apretaba, después de saciarse, bajo a su vientre, le quito la tanga, introdujo su cabeza entre sus piernas para darle oral, no podía ver su vagina sus piernas flexionadas no me lo permitían, de pronto el tipo que estaba al lado de ellos se puso de pie para ubicarse frente a ella, quería ver cómo le hacia el oral, su pareja se quedó sentada viendo desde allá, Lorena empezó a gemir suave, lo agarraba del cabello, empezaba a retorcer su cuerpo, lanzo su mano hacia Paola agarrándola de su brazo libre la atrajo hacia ella, Paola se acercó con facilidad llevada por el tirón, Lorena le llevo las manos a sus senos, los agarro entre sus manos, los acaricio suave, hasta con miedo, Lorena abrió más sus piernas, me senté rápidamente para ver que todo con más panorama, vi su vagina entre cada lengüetazo de Pablo, no estaba completamente depilada tenía un triangulito de pelitos (tal como me gusta), sus labios estaban rojos, húmedos, el otro tipo se acercó más, se empezó a tocar su falo por encima de los boxers, Paola empezó a besar a Lorena, (pensé que esta vez tampoco se atrevería a nada) la escena me excitaba mucho, empecé a acariciar las nalgas de Paola, sus piernas, su vientre, su espalda..

-¿Puedo participar?-. Irrumpió la voz del otro tipo.

Pablo saco su cara de entre las piernas, lo miro y le dijo:

-Hágale, hasta donde ella quiera-.

El empezó por acariciar las piernas de Lorena, esas blancas, gruesas y sexys piernas, pablo se incorporó, se acomodó de tal manera que empezaría a penetrarla, ella en medio de su placer se dejaba manejar al antojo de Pablo, puso las piernas hacia arriba, las apoyo sobre sus hombros y empezó a penetrarla suavemente, el otro tipo acerco la camilla muy cerca del otro lado, se quitó los boxers, mientras su pareja le empezaba hacer el oral, Paola se separó de sus labios, se dirigió hacia mí, se sentó en mis piernas, me beso apasionadamente, moviendo su lengua tan deliciosamente como sabe hacerlo.

-Que les parece si vamos a un cuarto privado-. Apunto Pablo.

-Vamos, al segundo piso-. Dijo el otro tipo.

-Sí, vamos-. Respondí con la complicidad de Paola quien estaba muy sonriente y contenta,

-¿quieres ir?-.

-Sí, quiero ver que más puede pasar, aunque estoy nerviosa, pero es una sensación deli-.

Será que estaré por despertar a una mujer súper sexual escondida en Paola, pensé.

Ellos se levantaron rápidamente para dirigirse hacia la habitación, nosotros nos quedamos un rato más besándonos y acariciándonos, -Se siente tan rico estar así y aquí contigo-. Me dijo al oído.

Ella se levantó, me halo de la mano para incorporarme, entramos otra vez a la salón de baile, me percaté de que ya estaba bastante lleno, cuanto tiempo había pasado desde nuestra llegada, incluso la mesa que teníamos ya estaba ocupada por otra pareja, en la barra habían otras parejas y en medio de la poca luz que daba las de las luces de colores pude distinguir muchas parejas mayores. Pasamos rápidamente el salón de baile nos dirigimos hacia el segundo piso por unas escaleras cerca de la entrada, buscamos entre las habitaciones, en la primera había una cama grande redonda donde estaba una pareja negra haciendo lo suyo, en la segunda nos encontramos con la mirada de un tipo gordo bastante mayor con una mujer joven muy bonita, ella le hacía oral, mientras el le tocaba las nalgas y la vagina, el con un ademan nos invitó a pasar, cosa que respondimos con un gracias y seguimos, en la tercera habitación al final del pasillo estaba la puerta estaba ajustada, empujamos un poco la puerta para observar que allí estaban nuestros acompañantes de hace un rato, estaban los hombres recibiendo sexo oral de sus compañeras, nos vieron llegar y nos invitaron a pasar.

-Pensamos que se habían arrepentido-. Apunto Pablo.

Seguimos hacia el interior de la habitación, esta era más pequeña aunque la cama era grande y en forma de corazón, solo nos iluminaba un par de velas en de las esquinas, abrace por detrás a Paola

Para besarla en el cuello, mirábamos como esas mujeres disfrutaban de esos falos en sus bocas, Paola llevo sus manos a mi pene para acariciarlo por encima de la toalla, mientras acariciaba sus pequeños senos y su vientre, besaba su cuello y me excitaba más con la escena frente a mí.

-deja la puerta con seguro para que no venga nadie más-. Dijo el otro tipo.

Caminamos hacia atrás juntos para cerrar, ajuste el pasador, ella se giró hacia mí, me quito la toalla, me llevo hasta el borde de la cama para sentarse, tomo mi pene entre sus manos lo acaricio y lo llevo a su boca que estaba calientica, había desarrollado una habilidad espectacular para mamarlo tanto así que en varias ocasiones en el trabajo me derrame en su boca, lo hacía suave con episodios de pequeños mordiscos, estaba disfrutando de la habilidad de su boca mientras veía la excitante escena, Pablo cambio la posición con Lorena haciendo ahora un deliciosos sesentainueve, ellos cuatro estaban completamente desnudos, el otro tipo acariciaba el cuerpo de Lorena, y la mujer de este se autocomplacia con una de sus manos en su vagina, Ella era una mujer joven trigueña, con unos enormes senos, bajita, un poco gordita, el otro tipo era flaco, alto, blanco cual rana platanera, más bien mayorcito, se le veía en la cara que le tenía unas ganas a Lorena y quien no, era una mujer muy atractiva.

Paola me seguía brindado ese enorme placer cuando de pronto escuche que empujaban la puerta, al no poder abrirla empezaron a tocar, mire hacia ella y note que en donde debía estar la chapa había un hueco redondo por donde se alcanzaba a ver hacia adentro, un ojo observaba lo poco que permitía ver hacia la cama,

-No abras, quedémonos así-. Dijo el otro tipo.

Poco después Pablo tomo de los hombros a Paola para invitarla a pasar junto a Lorena, quien la llamaba con sus brazos, Paola me miro como pidiendo mi visto bueno, yo solo tome su carita entre mis manos y le sonreí, ella me devolvió una sonrisa maliciosa de complicidad, se fue acercando a ese hermoso cuerpo de Lorena, sus piernas abiertas le daban la bienvenida a sus encantos, Paola se introdujo en ellas cual hombre quiere penetrarla brindándole un sensual rose de su vagina, se besaron, se acariciaban, se entrelazaban con sus piernas y brazos, el espectáculo era súper delicioso para mí, para Pablo y para la pareja a su lado que también tenía toda la atención en ellas, el otro tipo no desaprovechaba para acariciarlas en sus piernas, tetas y toda piel que dejaran cerca a el. Lorena se giro rápidamente para dejar a Paola debajo de ella, retiro sus brasier y su tanga, la miro de arriba abajo,

-Eres una flaca hermosa- dijo en voz alta.

De inmediato empezó a besarla desde su boca hasta sus piernas para dejar por ultimo su vagina, apenas Paola sintió los labios y la lengua en su vagina emitió un respiro profundo acompañado de un movimiento de su cuerpo, estaba disfrutando mucho del oral que le brindaban, rápidamente Lorena se acomodó para quedar en un delicioso sesentainueve con Paola, quien correspondió con el mismo placer que ella le brindaba, el otro tipo no aguanto más y empezó a penetrar a su pareja en un misionero sin perder de vista las dos mujeres a su lado, la penetraba duro haciendo rechinar la cama, me acerque a la cara de Paola me miraba y me sonreía con una expresión de placer única, me sentía a gusto de verla disfrutar así, disfrutaba de la vagina de Lorena, la cual estaba muy mojada, sus labios rojos eran una delicia e imaginaba con poder penetrarla. El otro tipo empezó a mover más la cama pues había cambiado de posición y ahora penetraba a su mujer en cuatro, la agarraba duro de sus caderas para arremeter contra ella, el movimiento de sus senos era delicioso.

-Que rico, que rico mi amor-. Expresaba Paola.

Paola se retorció mucho al llegar a su orgasmo acompañado en un prolongado gemido, vi su expresión de placer única como ella, Luego fue Lorena quien manifestó su satisfacción de placer en un gemido prolongado, separaron sus cuerpos lentamente, Paola se incorporó y me abrazo fuertemente,

-Eso fue delicioso mi amor-. Me dijo con una satisfacción en su voz.

-ahora sigues tú-

Me tomo de la cintura me atrajo hacia ella para rozar mi falo con su vagina húmeda,

-quiero que me lo chupes, me quiero venir en tu boca- Esa fue mi petición.

Ella muy obediente y gustosa bajo a mi falo y empezó a hacer de nuevo una de las cosas que mejor sabe hacer, lo hacía con una pasión y una ganas que fue llevándome rápidamente a una súper excitación, ver el cuerpazo de Lorena me excitaba aún más, hasta que sentí esa deliciosa sensación de placer única e incomparable expresada a través de mi pene, me vine con todas las ganas dentro de la boca de mi Paola, eso es algo de lo que más disfruto con ella, ya que sigue succionando hasta que mi falo pierde firmeza.

Pablo se le insinuó a Paola pero ella se negó, lo cual me negaba la posibilidad de estar con Lorena.

-solo quería disfrutar con Lorena, él no me gusta, además la tiene muy grande-. Me dijo al oído.

Pablo cogió a Lorena en cuatro mientras los demás mirábamos, pasados unos minutos Paola me pide que nos vayamos, pues necesitaba tomar aire.

Nos retiramos de la habitación dejando a las dos parejas allí, al salir estaba el tipo gordo con la muchacha joven quienes pidieron entrar, les dejamos saber que debían preguntar y nos marchamos.

Ya estando en el salón de baile vimos que estaban bailando muchas parejas, busque una meza mientras Paola iba al baño, conseguí una al lado donde nos habíamos ubicado antes, observe a las parejas y fue entonces cuando quede sorprendido (así como cuando sientes que la sangre se te sube a la cara), y quedé estupefacto, me miraron unos expresivos ojos café, me encontré con una carita delicada con unos lindos hoyuelos en las mejillas, una sonrisa contagiosa y unos cabellos claros con mechones rubios, allí me reencontré con ella, después de tres años en el sitio más inesperado. Me miró fijamente mientras su cuerpo seguía la sensación de la música, ni siquiera las luces de colores impidieron que siguiéramos mirándonos, estaba atónito de verla allí, necesitaba un trago y doble, porque era lo único que me serviría para pasar esta opresión en el pecho y en la garganta.

-Por favor tráigame una caneca de ron- Le pedí al mesero.

Deje de mirarla en ese instante haciendo un esfuerzo grande, mire vagamente hacia otras parejas, hacia el pasillo de salida, hacia la barra pero sentía la fuerte sensación de mirarla de nuevo. Abrazaba fuerte a su pareja, pegaba esa linda carita a su pecho, así como seguía mirándome cada vez que sus ojos llegaban nuevamente al lugar donde estaba sentado, me miraba fijamente ahora con una expresión extraña e inquietante.

La silueta de Paola interrumpió nuestras miradas, su llegada me permitió desconectarme por un instante,

-Ya hay mucha gente-. Me dijo con mucha sorpresa.

-¿Qué te pasa?, tienes un cara de espanto y como de ido de este mundo-.

-Nada, es que me acorde de algo, pero no importa-. Mentí.

Le serví un trago y me serví uno también, necesitaba otro porque aún no se me pasaba este estado de estupefacción, me lo tome de un solo empujón,

-Me siento mareada, si sigo bebiendo creo que voy a darlo todo-. Le sonreí a su comentario.

-Yo me siento alegrón, pero si me termino esta me tumba-.

Ella se acercó a abrazarme, me beso, me tomo la cara en sus manos, me miró fijamente con esa sonrisa cómplice y me dijo:

-Estoy muy feliz con todo lo que ha pasado entre nosotros, todo lo que hemos disfrutado y gozado-. Me beso otra vez.

-Te amo-. Vio mi cara de sorpresa porque sonrió y cambio la mirada hacia la pista de baile.

Eso que acaba de decirme era una conversación pendiente para después, era algo que no me esperaba, bueno no en esas circunstancias, pero era algo que podría cambiar nuestra relación, ya que nunca se había hablado de sentimientos, no era necesario, además por mi parte no sentía lo mismo que ella.

Regrese la vista hacia las parejas, estaba sonando un reggaetón, tres parejas bailaban sensualmente pero no estaba ella entre esas, llego el momento en que uno de los tipos le baja la tanga a su pareja y empieza a sobarle su falo en las nalgas al ritmo de la música, de pronto otra mujer se une a ellos desvistiéndose totalmente, empieza a bailar con ella frente a frente rozando sus pechos y sus cuerpos, en el fondo se escucha la algarabía y el ánimo del público para que siguieran así, el animador por el micrófono alentaba aún más a las parejas para que continuaran, por lo que siguieron dos canciones más de reggaetón, a lo que las parejas terminaron completamente desnudas haciendo un sensual show de baile sensual y una natural escena de sexo oral, recibieron aplausos de todos y la verdad fue muy bueno porque fue espontaneo.

Entre la tenue luz me encontré nuevamente con los ojos de ella, me miraban de manera curiosa, sonriendo, esta vez me tome un largo trago de agua limón, mientras el animador anunciaba que en poco tiempo llegaría el show de media noche, empezó a sonar salsa suave, ella salió con su pareja a bailar,

-Vamos a bailar-. Pidió Paola tomándome de la mano.

Me deje llevar hasta la angosta pista de baile, nos abrazamos, seguimos el ritmo suave de la música, pero entre giro y giro buscaba y me encontraba nuevamente con su mirada, la que no podía evitar.

Llego el momento en que quedamos muy cerca, para apreciar ese cuerpo que una vez fue mío, estaba con un conjunto de ropa interior como fucsia, el brasier hacia denotar unos senos de más volumen de los que recordaba, su cuerpo encantador con sus atributos armoniosos, su cola grande sin ser exagerada resaltada por esa tanga brasilera, esas piernas gruesas que me enloquecían mucho y su piel blanca que hacían de esta hermosa rubia alguien para tener cualquier clase de sueño erótico, me hizo recordar toda esa deliciosa sensación de saciarme con sus encantos.

Pero estaba acompañada en un lugar no muy común para reencontrarse con alguien de tu pasado amoroso.

Abrazaba a su pareja, era un tipo alto, muy acuerpado, algo canoso muy mayor para ella como de unos cuarenta años, se veía que le pegaba a los fierros, al cual no reconocí como aquel de las fotos años atrás.

De pronto sentí un pellizco en mi nalga, me gire y no encontré al culpable, un rato después otra vez otro pellizco, pero con cuatro parejas cerca no podía saber quién era, (lo único que pedía es que no fuera un tipo) aunque tampoco lo veía como una insinuación de alguien ya que ninguna mujer u hombre me miraba, excepto Andrea, quien con su sonrisa maldadosa me dejo saber que era ella, era una confusa sensación de sentimientos en ese momento, había pasado del placer de hace unos instantes atrás a una estupefacción y ahora una confusión producto de su presencia. Terminada las dos canciones nos sentamos, me tome otro trago pero esta vez despacio, que pasaría al tenerla sola frente a frente me preguntaba, se levantó de su silla para dirigirse hacia los casilleros, miro a Paola y nuevamente me sonrió maldadosamente.

Me fui al baño, pero evite ir al que estaba cerca de ella, pase hacia el que estaba al fondo frente a la barra, me eché agua en la cara e intentaba asimilar con calma lo que estaba sintiendo, cuando Salí estaba Paola esperándome,

-Quieres fumarte otro-.

-Claro que si-.

Nos fuimos hacia la zona del solárium que estaba ocupado por Pablo, Lorena y el otro tipo con su pareja.

-Hola, como que esta buena la rumba allá dentro-.

–Si así es-.

Nos fumamos el cigarrillo viendo abajo en el jacuzzi a dos parejas haciendo lo suyo, luego otras parejas salieron para ir a la zona húmeda, para cuando terminamos el cigarrillo ya había varias parejas en el jacuzzi, decidimos bajar a disfrutar del sauna.

Lo primero que vimos fue a una pareja de tez negra haciéndolo en una cama frente a las escaleras, pasamos hacia el sauna, que estaba vacío, nos aclimatamos poco a poco y nos sentamos a disfrutar del vapor.

Paola se acostó en la banca dejando su cabecita en mis piernas, mientras mi mente no dejaba de pensar en ella,

-¿Si estas disfrutando tanto como yo?-. Me pregunto ella.

-Claro que sí y mucho-.

-Es que te veo como ido desde hace un rato-. Ya ella se daba cuenta que algo pasaba.

-No pasa nada-.

Entro la pareja de negros que estaba en la cama de afuera, se ducharon varias veces, el se sentó al lado de Paola a sus pies, ella se subió sobre él y continuaron en lo suyo, después ella dirigió su mano hacia las piernas de Paola, luego hacia su vagina, Paola levanto la mirada y con un NO con su cabeza le corto los planes a ellos.

Seguimos tranquilos un tiempo más hasta que fueron entrando más parejas que iniciaban lo suyo cada quien, se escuchaban gemidos, nalgadas, frases cortas y se veían diferentes poses entre el aire húmedo.

Entro Andrea y su pareja, les gusto lo que pasaba en el sauna, se quedaron parados cerca de la puerta ya que las bancas de cerámica estaban ocupadas en su totalidad, la abrazo por detrás acariciando sus senos, ella miraba a las demás parejas y luego se fijo en mis ojos, me sentía raro de verla allí, no me dejaba disfrutar completamente del panorama de sexo a mi alrededor.

-Salgamos, ya no soporto este sauna-. Me pidió Paola.

Salimos estaban las parejas de jacuzzi conversando entre todos, mire hacia el baño turco en el que se podían vislumbrar gente también, esa noche había mucha más gente que las veces anteriores.

-vamos arriba quiero bailar-. Me llevo halándome de la mano.

Ya habían acomodado una cama en el centro del salón de baile y el animador alentaba a las demás parejas para que se hicieran presente en el show, el cual comenzó con un par de mujeres exuberantes en babydoll que bailaron por todo el salón haciendo parada en cada meza ocupada, se sentaban en las piernas de los hombres dejándose tocar las tetas y la cola, así también lo hacían con algunas mujeres, luego entro el hombre vestido de policía, el cual complacía a todas las mujeres de las mesas, poco a poco el trio empezó a quitarse las prendas hasta quedar desnudos y después de repetir el paso por cada meza para disfrute de todos y todas terminaron con su show de trio de sexo en vivo.

Alcance a ver que Andrea estaba cerca de la barra disfrutando del show, así que me dirigí al baño de los casilleros, mientras orinaba sentía que el licor me estaba haciendo demasiado efecto así que no había que beber más, mientras me lavaba las manos abrieron la puerta, era ella buscándome.

-Hola, es que no pensabas saludarme-. Me tomo por sorpresa otra vez.

-Hola como vas-.

-bien, aquí disfrutando del sitio y sorprendida de verte-.

Tenía un sentimiento de opresión en el pecho y de inquietud, hasta un poco nervioso me sentía.

-cuanto tiempo ha pasado, no volví a saber nada de ti, te desapareciste-.

-pues creo que era lo mejor para todos-. Respondí con firmeza.

-no pensé que te gustara venir por estos lados-. Le pregunte.

-han pasado muchas cosas en todo este tiempo y esta es una de ellas-. Lo dijo con sonrisa pícara.

-te estaba buscando, quiero decirte algo-. Miro atrás, no había nadie más, entro al baño y cerró la puerta.

-me alegra mucho volverte a ver, aunque ha pasado mucho tiempo aun algunas veces me acuerdo de ti, fue algo muy bonito lo que paso entre nosotros y muchos lugares me hacen acordar de ti-.

Sus palabras me sorprendían aún más y he de confesarlo me alegraban.

-siento mucho lo que te hice, no pensé bien las cosas, espero me hayas perdonado por eso que paso-.

-No te preocupes, eso es el pasado y ya está olvidado-. Lo estaba hasta que ella apareció.

Me regalo una sonrisa tierna y me abrazo, me sentí complacido con su abrazo, la abrace también, estaba allí junto a ella, casi desnudos, como recordando el pasado, sus enormes pechos artificiales me dejaron saber otro de sus cambios, estaba con su cara cerca de la mía, sus labios cerca de los míos, su cuerpo pegado al mío, nuestras frentes unidas y ese momento me llevo a sacar una cantidad de sentimientos agradables recordando todo lo hermoso que viví con ella, me dio un beso tierno y suave, volví a sentir esas cosquillas agradables en el estómago, me tomo de la cara con sus manos para besarme más fuerte sintiendo su aliento y su lengüita, continuamos así hasta llegar a un beso largo y apasionado, que bien me sentía así con ella, mis manos acariciaron su espalda y sus nalgas, la abrace fuerte, mi falo no se hizo esperar y ya se hacía sentir, me excitaba de una forma única, todo era como volver atrás y vivir eso tan bonito del pasado.

Creo que sin una gota de licor encima esto no estaría pasando.

Me aparto de sus labios y aun con los ojos cerrados sonrió placenteramente, me miró fijamente con su sonrisa coqueta y dijo:

-extrañaba mucho tus besos, tu calor, tu cuerpo y eso tan deli que es estar contigo-

La mire fijamente desconfiando de lo que decía, porque me desconcertaba,

-debí haberme quedado contigo-.

Ese fue el momento de más confusión, porque me decía eso, porque ahora después de tanto tiempo, mi incredulidad apareció como un sentimiento de defensa a lo que me producía sus encantos.

-pero creo que ya es tarde, no es así-. Me pregunto seriamente.

-creo que eso es algo irrelevante en este momento-.

-claro, te deben estar esperando, igual que a mí-.

De pronto se escuchó empujar la puerta al no conseguir abrirla tocaron seguida de una voz preguntando:

-Tiago H. estas allí-. Era Paola.

-Te están buscando, llevas mucho tiempo ausente-. En un momento así de bueno te olvidas del tiempo.

-No contestes, quédate conmigo-. No creo que sea conveniente.

-el sabe que estas aquí-. Me respondió con un no de su cabecita.

-Mejor salgamos-. Salimos pero no había nadie.

-espérame aquí ya vuelvo-. Me dijo antes de salir en busca de su pareja.

Decidí salir a buscar a Paola a quien no encontré en la meza, tampoco en el salón de baile ni en la barra, me senté a esperarla, el show había continuado con la participación de una mujer y un hombre con el trio del show, el animador seguía alentando a los participantes, mientras Andrea hablaba con su pareja al oído el me miraba, me sentí incomodo, pasado un rato llego Paola, me había buscado en el segundo piso,

-¿dónde estabas?

-estaba en el baño-

-te busque por todas partes, esto se estaba poniendo hasta divertido-.

-ese show se puso muy bueno, casi me sacan allá para participar con ellos-. Sonreía mientras hablaba.

El show termino con un quinteto en vivo, recogieron la cama, se retiró el trio del show en medio de aplausos para luego las parejas dispersarse poco a poco,

-vamos a la zona húmeda-. Pidió Paola.

Mirando hacia donde estaba Andrea pero no hallarla asumí que se había hacia la zona húmeda

-No, mejor vamos al segundo piso a ver qué está pasando-. Le respondí buscando evadir a Andrea.

-Arriba hay como tres parejas haciéndolo, entre ellas con quienes estuvimos-.

-quieres repetir o que-.

-Vamos a ver qué pasa-.

Mientras subíamos no dejaba de pensarla, porque me dijo todo eso, seria efecto del licor, llegamos a la habitación mas grande donde estaban nuestras conocidas parejas, Lorena era penetrada en cuatro fuertemente por Pablo mientras se besaba con otra mujer rubia que a su vez recibía oral de su pareja, el otro tipo que nos acompañó antes junto a su pareja miraban, sentada ella sobre el a un lado de la cama, trate de olvidar lo ocurrido con Andrea mirando el cuerpazo de Lorena, me imaginaba siendo yo quien la penetraba, Paola llevo sus manos hacia atrás para tocar mi falo sobre la toalla, dirigí una de mis manos hacia un seno y la otra hacia su vagina la cual ya empezaba a mojarse, al tiempo llego otra pareja que se quedó de pie al lado de nosotros, luego llego alguien mas al otro lado de nosotros,

-esto está mucho mejor-. Se escuchó la voz de un hombre.

-sí, esto es mejor que lo de allá abajo-. Dijo una voz femenina que reconocí de inmediato.

Andrea junto a su hombre estaban a nuestro lado, el la tomo por la cintura para sentarla sobre un borde de la cama saco su enorme falo algo flácido y se lo puso en la cara, ella lo tomo entre sus manos, lo acaricio, lo estímulo y se lo llevo a la boca, fue tomando un gran tamaño hasta que ya no le cabía en la boca, lo chupaba con ganas al mismo tiempo que me miraba como desafiándome, un sentimiento de rabia y celos me invadió, quería irme pero a la vez quedarme, pasaba su lengua por la gran cabeza de ese pene y me seguía desafiando con su mirada, la hizo ponerse de pie para acostarla sobre la cama, se metió entre sus piernas y la penetro de un solo envión, ella gimió fuerte como con dolor, ellos se unieron a las otras tres parejas en esa cama en la cual no cavia nadie más, Pablo arremetió mas fuerte contra Lorena viniéndose dentro de ella acompañado de un grito de placer de ambos, ellos se incorporaron para retirarse, las otras dos parejas seguían en su faena, los gemidos de Andrea no cesaban mientras su hombre la penetraba ferozmente, Paola se llevó su mano a la mía para dirigir más rápido los movimientos en su vagina, Andrea me tenía desconcentrado de Paola.

El detuvo sus arremetidas se levantó para para cambiar de posición a Andrea, la puso en cuatro sobre el borde de la cama para penetrarla de una forma brutal, agarrándola por las caderas la embestía ferozmente introduciéndole toda la extensión de su falo hasta el fondo de sus entrañas, Andrea respondía con fuertes gemidos entre placer y dolor, el choque entre las caderas de él y las nalgas de ella sonaba fuerte y ocasionalmente le daba una nalgada que le dejaba una marca roja, la rabia me invadía al ver a mi ex novia ser poseída de esa forma.

Fue tanta las ganas y la fuerza con que la penetraba que desconcentro a las otras parejas que estaban a su alrededor.

-huy que rico que la coge-. Me susurro Paola al oído (lo que me faltaba por oír).

El continuaba en sus fuertes embestidas mientras ella cerraba los ojos apretaba sus labios y recibía el enorme falo en su interior, esta vez era yo quien la observaba fijamente mientras ella disfrutaba, sus enormes senos se movían fuerte al igual que la piel de sus nalgas vibraban con cada embestida de ese hombre, junto con el sentimiento de rabia competía el placer pues no era ajeno a esa caliente escena frente a mis ojos, mi falo estaba duro, tanto así que Paola se giró hacia mí para quitarme la toalla me corrió hacia la pared, subió una de sus piernas a mi cintura, corrió su tanga a un lado e introdujo mi falo en su vagina de un solo empujón, que rico se sintió eso, la agarre duro por las caderas como rabia, la penetre fuerte, ella gimió de inmediato, nos sincronizamos perfectamente en los movimientos de nuestras pelvis para permitir una deliciosa y profunda penetración, aun así miraba a Andrea, como gesticulaba su carita con placer, como permitía dejar ver sus encantos a extraños, como compartía esos gemidos a todos los presentes y como me hacía sentir esta rabia y placer al mismo tiempo.

No se cuánto tiempo paso solo sé que no fui capaz de seguir allí

-salgamos de aquí-.

Me separe de Paola y la arrastre de la mano, buscando un sitio solo para los dos, encontramos una habitación vacía al final del pasillo, sin pensarlo dos veces puse a Paola en cuatro, la tome fuerte de las caderas y la penetre duro, como no lo había hecho antes, gimió fuerte por cada embestida mía mientras en mi mente imaginaba que disfrutaba de la vagina mojadita, de labios rojitos y delgados de Andrea, imaginaba tomando sus caderas y penetrándola fuerte, todo lo ocurrido con ella me llevo a un delicioso y placentero estallido dentro de Paola.

-si así mi amor, así, haaa, haaa-. Gimió fuerte llegando a su orgasmo.

Nos acostamos sobre la cama mirando hacia el techo mientras nos recuperábamos.

-eso fue magnifico mi amor-. Dijo ella recuperando el aliento.

Solo sonreí pensando lo mismo, salimos de la habitación hacia la zona húmeda nuevamente, al pasar había muchas parejas en la habitación donde estábamos antes pero no logre verla a ella, pasamos por el salón de baile solo estaba las personas encargadas del sitio, en el solárium estaba la pareja que se nos insinuó en el sauna y en el jacuzzi solo había dos parejas, nos quedamos en una de las sillas del solárium terminándonos de tomar los últimos tragos que nos quedaban.

-Desde hace un rato te siento raro-.

-Porque lo dices-

-No sé, primero estabas como distraído, muy serio y luego me haces el amor de una forma tan deliciosa que no había pasado antes-.

Las mujeres y su sexto sentido, ese que era infalible en muchas ocasiones.

-No pasa nada, quédate tranquila y disfrutemos-. No creo que ella creyera eso.

-quiero ir al sauna antes de irnos, vienes conmigo-.

-no, te espero aquí, pero no te demores mucho-.

No había mucha gente, me senté cerca de la ducha, cerré mis ojos y me concentre en disfrutar el vapor, calmar mis pensamientos y recuperarme para estar con Paola, un rato después alguien entro, no quise abrir los ojos, de pronto el roce las rodillas con la piel de alguien frente a mí me alerto,

-muy relajado o que-. Era nuevamente Andrea.

Busque con la mirada a su pareja alrededor pero no lo vi.

-tranquilo, él está ocupado en otra parte-. Me lo dijo con gesto burlón.

-porque te fuiste, no esperaste hasta el final-.

-había mucha gente y quería estar más cómodo-. Mentí.

Acerco sus enormes senos a mi cara, tomo mi cara en sus manos, me acaricio y me levanto,

-quiero estar contigo ahora-.

Me saca de mi estado de calma para confundirme, pero yo no tenía ganas de estar con ella, no después de lo que había visto, además esa no era la mujer de la que una vez me enamore, la mujer que me hizo sentir cosas muy bonitas, esa mujer juiciosa y hogareña, no era ella.

-que ha pasado contigo estos años-. Le pregunte con mucha inquietud.

-muchas cosas-. Me respondió con una sonrisa desganada.

-pero para resumir te puedo contar que la relación con el hombre con el salí después de ti duro poco, era un hombre casado, de eso me di cuentas después de terminar enamorada, luego me involucre con el hombre con el que estoy aquí, quede embarazada, me fui a vivir con él y pues allí vamos-.

-ya eres mama, te felicito-

-si así es, tengo una niña hermosa de dos años-

-además como puedes ver me puse pucheras, y me hice una manilito-

-entonces estas muy contenta y feliz-.

Su silencio y su mirada lejana me dieron la respuesta. Quedamos solos en el sitio ya que las pocas personas fueron saliendo.

-hay muchas cosas que quiero contarte, pero este no es el lugar-.

-tienes razón-

-me quito la toalla rápidamente y me cogió el pájaro, respire profundo, me pajeaba suavemente,

-huy que despierto esta-

-porque haces eso-

-porque tengo ganas de ti-

-yo también, pero creo que hoy no es el mejor momento-

-no te preocupes él sabe que estoy aquí, además él quiere con tu novia-.

-no se trata de eso, se trata de nosotros, además ella no quiere intercambio-

-estas seguro, ella puede cambiar de idea, déjala que disfrute de mi hombre-

-lo mejor es que dejemos así-. Sus palabras me hicieron cambiar la idea y recuerdos que tenia de ella por completo. En eso se abre la puerta entra Paola y nos ve allí.

-que pasa aquí, Tiago H, vamos ya están cerrando-. Me lo dijo furiosa.

-si vámonos ya-

-chao cuídate mucho-. Me despedí de Andrea.

Paola no dijo nada después de eso, ni cuando se cambió, ni de camino a su casa, ya que tampoco se quiso quedar conmigo.

EPILOGO

A los dos días después recibí una invitación al Facebook y la llamada de Andrea, quería hablar conmigo, quería verme, quería decirme muchas cosas que habían sucedido estos años y sobre todo quería preguntarme algo que no quiso decirme por celular, me cito el viernes siguiente en la tarde en un bar de un centro comercial al sur de la ciudad, en donde años atrás me había aceptado nuestro primer beso.

Esa es otra historia.

— tiago-hades

11 de septiembre de 2013

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tiago-hades

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • pinkrock
    pinkrock · 11 de sept de 2013

    WOW que historia tan escalofriante, si eso me pasara a mi me muero, es placentera y esalofriante por los sentimientos encontrados, pero asi es la vida; quiero saber el resto

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