La volví a ver casualmente hace poco, agregué a un amigo en el Facebook y por casualidad la vi a ella… una parte de mí se contrajo y le envié la solicitud… -Hoooola!!, tiempo sin verte- me saludó un día en el chat –estás muy guapo, qué has hecho- Me reí por dentro, tal vez era verdad lo que decía: el dejar mi etapa adolescente, hacer ejercicio regularmente y ganar seguridad con las mujeres, me había puesto en una zona donde tal vez ya no me viera como un simple amigo. Ya había tenido unas cuantas novias y sin ser un casanova, me sentía seguro hablando con mujeres. –Pues bien, todo normal, mucho trabajo, qué hay de vos- … bla bla una charla común que tiene uno con alguien que no ve hace rato pero al que todavía le guarda cariño. Antes de despedirme le propuse una salida. –Me encantaría-, dijo y quedamos planillados.
-Me gusta mucho este barcito, ponen música como la que nos gusta- le dije cuando llegamos. La música, el ambiente, ella tomando mucha cerveza, yo cada vez más cerca, hacían que la cosa pintara bien. Cada vez estábamos más cerca pero yo tenía miedo de malinterpretar, así que decidí calmarme pero ser un poco más decidido: me le restregaba la nariz en su mejilla, le tocaba el pelito, le decía que como estaba de linda, que olía muy rico, ella sonreía y se notaba esa luz de picardía en sus ojos. –vamos a otra parte- me dijo. Pagué la cuenta y nos subimos a mi carro; mientras manejaba con mi mano derecha le recorría los muslos y veía como aguantaba el aire cuando subía hasta su parte más urgente. –Tócame por favor- y empecé a deslizar mis dedos sobre su delgado pantalón que a pesar de su barrera de algodón, me dejaba sentir su calidez…
Llegamos a un motel cercano y sin preludios subimos a la habitación y la tiré en la cama, ahora mis dedos se escurrieron dentro de su pantalón y hurgando su ropa interior encontraron ese lago de néctar ardiendo. Le tocaba el clítoris suavemente de lado a lado mientras le besaba en la boca y con la mano libre la despojaba de su blusa. Al liberarse de ella y de su sostén, sus pechos fueron para mí, aspiré su aroma, los recorrí con mi lengua y mis labios sin dejar de tocarla con la otra mano. Su pecho se empezó a parchear de un tono rojo al igual que sus mejillas. Me quité la ropa con la precaución de dejar el paquetico plateado cerca para no perder tiempo. Luego mis dos manos bajaron al unísono con mi cabeza hacia su ombligo luego sus muslos y sus piernas mientras le quitaba el pantalón, me gustó besar esa piel que quedaba al descubierto, desde sus delicados pies hasta esos torneados y blancos muslos.
Mi boca buscaba algo más, así que le quité su última prenda y me sumergí en ella; le lamía de arriba abajo y de lado a lado su clítoris mientras suavemente le metía un dedo en su femenina profundidad. Al son de mis dedos y mi lengua su respiración se hacía más fuerte y dejaba escapar sonidos cada vez más excitantes. –Ay Alejo me voy a venir- dijo mientras soltaba un pequeño grito agudo y prolongado que me encantó oír. Sin perder tiempo y aprovechando la excitación que me produjo saborearla, rasgué el papel plateado y me dispuse a penetrarla. No me costó mucho, estaba dispuesta, húmeda y cálida, empecé despacio, pero profundo. Lo mejor de esa posición es verse las caras y ella tenía una cara preciosa y unos ojos que me hablaban diciéndome que me moviera más. –Qué rico, dale así, sigue- me sacudí más fuerte y ella apretó sus manos contra mi espalda para que no me escapara, mientras movía sus caderas tratando de absorberme por completo – ahmm otra vez, ssssí sí- salí de ella y le dije que quería que se hiciera arriba a lo cual accedió gustosa.
Cuando se montó encima de mí comenzó a moverse de una forma deliciosa, estaba arrodillada, pero lograba mover la cadera de arriba abajo y de atrás al frente… me mataba con ese movimiento, sabía que no iba a aguantar más y finalmente estallé con un gemido mientras ella con esa cara de picardía sonreía…








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