Tenía muchas ganas de estar con una mujer, había tenido solamente una experiencia que no había sido muy placentera. Alguien me habló de una página de clasificados que publica avisos a nivel local, en la sección de amigos vi el mensaje que esperaba: buscaban a una madura seria para que iniciará a la mujer en las delicias del sexo lésbico. Deje mis datos y el hombre me contactó, se presentó como Juan, chateamos, hablamos por teléfono, le mande algunas de las fotos más provocativas que tengo y él se fue animando.
Concertamos una cita, Juan me dijo que María me esperaba en su casa y que el llegaría un poco más tarde, que empezará a seducirla pues ella era muy tímida y le costaba trabajo soltarse con alguien extraño. Llegué, salió a recibirme con un baby doll negro y sin nada más debajo, me le fui acercando para besarla y de una me frenó, me dijo: yo no sé qué le habrá dicho Juan acerca de mí, pero yo no soy lesbiana, yo solo voy a estar con usted por darle gusto a él, a mí solo me gustan los hombres pero quiero complacerlo a él pues lleva mucho tiempo pidiéndome que le dé gusto en esto.
Me sentí como cortada, entonces me senté en la cama y empezamos a hablar de muchas cosas, de repente ella me dijo: Juan como que no llegó empecemos a ver cómo nos va. Me desnudé despacio y me acosté en la cama, ella se acercó y yo la empecé a besarla en la boca y a acariciarla, gemíamos, le quite el baby doll y la seguí acariciando.
Me acosté y ella bajó y empezó a acariciar mi clítoris, recorría mi cuquita con sus dedos y empezó a darme lengua, era toda una experta, me hacía gemir y gritar y estuve a punto de llegar al orgasmo, pero ella quería sentir lo que yo estaba sintiendo entonces cambiamos de posición y ahora fui yo la que me pegué de su clítoris, se lo chupaba, se lo mordía suavecito, la recorría con mi lengua y la metía en su hoyito, no aguantó más y se vino en mi boca.
María quería más y yo apenas estaba iniciada, así que me abrí de piernas y le pedí que se me sentará encima, ella empezó a cabalgarme de una forma increíble, sus labios se rozaban con los míos, su clítoris tocaba el mío, era muy intenso todo lo que sentía, el orgasmo de las dos no demoró en llegar. María no quería que Juan supiera que ya habíamos estado, entonces nos duchamos, me vestí; cuando él llegó no sospechó nada y dejamos que él nos guiará para hacer lo que él quería vernos hacer, pero esa parte se las contaré después.








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login EntrarMUY RICA EXPERIENCIA OJALA LA SIGAS DISFRUTANDO