Su Amor Incondicional Por La Leche De Hombre.
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 10 min de lectura calendar_today Octubre de 2013

Su Amor Incondicional Por La Leche De Hombre.

Aca esta mi versión de la historia.Cuando recibi su correo, no dude un minuto en responderle. Aunque estaba en el trabajo, y ella también, empezamos una especie de conversación vía correo que fácilmente escalamos a una conversación vía whatsapp. Al principio, normal, conocernos. Con el paso....

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Aca esta mi versión de la historia.

Cuando recibi su correo, no dude un minuto en responderle. Aunque estaba en el trabajo, y ella también, empezamos una especie de conversación vía correo que fácilmente escalamos a una conversación vía whatsapp. Al principio, normal, conocernos. Con el paso del tiempo, trataba de conocer qué le gustaba en la cama; poco a poco sacaba información. Valiosa información. Conocí su gran gusto por el sexo oral. Me contaba cosas, me hizo saber cómo le encantaba bajar, ponerse en frente de un pene excitado y metérselo en la boquita, mirar la cara de morbo que ponemos los hombres cuando nos hacen una buena felación. Si… esa cara de no aguantar más, esa cara de placer que produce sentir una lengua humeda recorriendo todo el pene. Esa misma cara que le excita ver a ella cuando empieza a dar una mamada.

Me contaba también su gusto por las relaciones anales, su gusto por el sexo, su amor incondicional por el pene y sus jarabes.

Tantas cositas me contaba; aún estando en mi trabajo era inevitable tener varias erecciones, que había que disimular como fuera. Al leer cada línea mi pene reaccionaba, era incomodo, la presión contra el bóxer ajustado era inevitable, además de que a veces ya empezaba a lubricar. Durante ese día casi no me levante a tomar agua o a hacer pausas activas jeje

En la noche todo fue mejor. Cuando me envió fotos, no sólo quedé impresionado por la belleza de su rostro sino que quedé aún más emocionado y expectante de lo que podríamos hacer.

Un par de días después, se dio el encuentro. Ella salía de trabajar. Yo, descansando, pero dejando de lado compromisos familiares, en ese momento era mi prioridad (y lo sigue siendo)… Nos vimos en chapinero, le había dicho que nos tomáramos una cerveza primero para hablar y conocernos mejor, aunque en realidad yo quería ir directo al grano, creo que inconscientemente sabía que ese día y a esa hora no íbamos a encontrar fácilmente un bar abierto. Jejeje asi que iba directo al “matadero”.

‘Linda’. Fue lo primero que pensé tan pronto la vi. De cara hermosa, de cuerpo delgado y bien formado. Vestia jean y buso negro, pinta de niña juiciosa. Mientras caminábamos buscando donde tomar una cerveza (lugar que nunca encontramos), nos íbamos contando cosas nuestras. La mayoría de veces le prestaba atención a lo que me decía. Otras veces simplemente no podía dejar de pensar en cómo se verían sus labios en la base de mi pene o de cómo se vería su pelo negro, liso largo deslizándose sobre su espalda cuando estuviera en 4.

Llegamos a la conocidísima residencia Las Palmas, habitación temática: la única disponible: romántica. La verdad no me importaba si la habitación tenía corazoncitos o si tenía pinturas de Botero, sólo quería empezar a besarla, a desnudarla lentamente a conocer su aroma, sus formas, empezar a hacer realidad lo que en mi imaginación se gestaba desde noches anteriores.

Desde antes de empezar si quiera a tocarla ya tenía mi pene duro, palpitante entre el bóxer, queriendo salir, listo para empezar a meterse en cuanto agujero hubiera en su cuerpo. Empecé besando sus labios lentamente, acaricie su pelo, luego mis manos bajaban rodeando su espalda, en un impulso agarre sus nalgas, intenté meter mis manos entre su jean para sentir la piel de su trasero, pero era difícil, el jean estaba muy ajustadito, mis manos no se controlaban, querían acariciar, sentir su piel, su carne.

Nos besamos cada vez más intensamente. Me quitó la camisa. Es de esas niñas que les gusta llevar el control por momentos. Acostado, me besaba la boca, el cuello, el pecho, llevo sus manos a botón de mi jean y con gran habilidad lo desabrochó, bajó mi cremallera, lo hacía despacio, aunque también se le notaba la ansiedad de saber lo que se iba a encontrar. Yo también estaba ansioso, tal vez fue una de la erecciones más fuertes que he sentido, mi pene estaba que estallaba.

Me quitó todo. Se acomodó y mirándome a los ojos empezó a pasar su lengua por cada centímetro de mi pene. Lo recorría desde la base hasta la punta. Mi excitación era inmensa, sentía como si mi pene quisiera crecer mucho más allá de lo que anatómicamente era posible. Sentía cada palpitación con cada roce de su lengua. Sin pensarlo mucho, se lo metió en la boca, empezó a darme una mamada genial, despacio, suave, se notaba que le encantaba, disfrutaba el sabor de mi verga. Mi pene recorrió cada parte de su boca, la cabeza de mi pene sentía una y otra vez el contacto con su paladar, con su lengua, con sus dientes y en algunas ocasiones con su garganta. Era delicioso. El morbo que sentía al ver salir mi pene de su boquita lubricado con su saliva y como ella lo disfrutaba. Mi cara ha de haber sido de mucho placer y eso le gustaba a ella, en ocasiones me miraba a los ojos y me veía disfrutar de la buena mamada que me estaba ofreciendo.

Luego de una buen rato de estar asi, no aguante, y subí su cara para besarla de nuevo; su boca tenía ese agradable sabor luego de haber tenido que trabajar allá abajo. Quedando ella sobre mi y sin pensarlo mucho, cogí mi pene para acomodarlo buscando la entrada de su vagina. Fue muy fácil, pues estaba bastante mojada, se podía sentir su humedad contra mi pelvis. Tan pronto encontré la entrada, metí solo la cabeza, pero ella no iba a permitir solo eso, asi que de un solo sentón hizo que mi verga entrara en un solo empujón, hasta el fondo, su vulva se aprisionaba contra la base de mi pene, y la cabeza de mi verga, en esa primera entrada ya exploraba lo mas profundo de sus entrañas.

La expresión de su cara me excitó muchísimo, solamente pudo liberar un gemido, el primer gemido de la noche. Asi pasamos un muy buen rato, se movía super bien, tenía el control, yo también movía mi pelvis lenta y circularmente para que mi pene pudiera aprisionar cada centímetro de las paredes de su vagina. Podía sentir la base de mi pene muy mojada. Estaba muy excitada. Podía agarrarme de su pequeña cinturita, podia observar el movimiento de sus tetas con cada sentada. Me pedia que se las cogiera duro, se las chupaba, se las cogía como ella quería.

Despues de eso, la acoste, me subí. Sin dejar de besar, su boca, su cuello, sus deliciosos senos, su vientre, levanté sus piernas para que sus pies reposaran en mis hombros, era la posición perfecta, podía ver su rostro lleno de placer, sus senos, su cintura, sus piernas al lado de mi cara, podía ver su vagina pidiendo ser penetrada. Le metí el pene lo más profundo que pude. No lo híce muy rápido ya que la sensación al hacerlo despacio y profundo era inigualable y la expresión de su cara la delataba, le encantaba. Se lo metía tan profundo que a veces sentía como si mis testículos estuvieran a punto de entrar también. Era excitante aprisionarlos contra su vulva.

Despues de un buen rato de penetrarla asi, la puse en 4. La vista que tenía del paisaje era impresionante: que buenas nalgas, que cinturita tan rica, esas piernas gruesitas y esa vagina rosadita, humeda esperando ansiosa la entrada de mi verga. Asi la penetré delicioso. Nuevamente lo hacía al principio muy lentamente y profundo, luego aumente un poco la velocidad y la fuerza de la penetración pero lo seguía haciendo tan profundo como podía. En muchas ocasiones las arremetidas eran con mucha fuerza, eso le gustaba, se agarraba con fuerza de la sabana, sus gemidos eran suaves pero con cada uno de ellos me excitaba más y me hacían darle un poco más duro. En ocasiones se apartaba, pero no porque le desagradara, sino porque la muy diablita quería ponerse a mamar, eso era bastante agradable, ya que me permitía tomarme un respiro, al tiempo que me permitía sentir de nuevo su saliva lubricando mi pene, sus labios recorriéndolo desde la punta hasta la base ufff.

Después de mucho penetrarla, se volvió a subir encima mio, quería tener el control de nuevo. Estábamos muy excitados. Hubo un momento entonces en que mi pene casi se equivoca de entrada…. Se fue muy atrás…. Ella obviamente lo notó, pensé que se iba a molestar, o que iba a pasar la situación por alto, pero sólo atinó a regalarme una inmensa sonrisa… se acercó a mi oído y me susurró algo encantandor: “porque no intentas meterlo por detrás”…. Uuuff creo que casi me vengo con solo escuchárselo. Ni corto ni perezoso, intenté meterle suavemente la cabeza de mi pene por la entrada de atrás. Entró solo un poco, asi que me levanté, la puse en 4, su carita contra la cama, su cola levantada, como ofreciéndome lo más intimo de su cuerpo, solo para mi, para que le hiciera lo que quisiera. La posición que me encanta. Muy suavemente y muy despacio empecé a meter mi verga. Debía tener paciencia, porque aunque se lo quería meter en un solo empujón hasta el fondo, sabía que no era lo correcto, sin embargo, estuvo más fácil de lo que había pensado en un principio, ella estaba muy excitada y eso ayudó muchísimo, fue necesario sólo un poco de lubricante y algo de mi saliva. Poco a poco fue entrando. Cuando sentí que ya la cabeza estaba dentro, fue la mejor sensación. A ella le encantaba, no hubo ni un solo síntoma de dolor, solo placer. Cuando iba por la mitad, me pidió que se lo hundiera todo, lo hice y empecé a suavemente a moverme dentro de ella. Era un éxtasis total, la mejor sensación. De repente me pidió que le diera más duro, yo accedí y le di como me pedía. Estaba tan excitado que por momentos pensaba no aguantar más y dejar mi leche dentro de ella.

Ella sabia lo mucho que me gustaba y por momentos también presentía que ya casi iba a dejar salir mi leche. Mientras la penetraba por detrás, en un momento me pregunto si me iba a venir, yo me acordé entonces lo mucho que le gustaba a ella sentir la leche en su boca saliendo directamente del miembro, así que aguante lo que más pude para complacerla. Le dije que aguantaría. Ella muy complaciente, me dio a escoger, y me dijo que lo hiciera donde quisiera, pero sin embargo, me pidió que en lo posible la complaciera y se lo diera en la boquita, palabras que me llevaron al extremo de mi excitación. Sin embrago el rato estaba tan delicioso que yo no quería terminar ahí y seguí penetrándola ahora de nuevo por su vagina. La puse entonces boca abajo, puse una almohada entre la cama y su pelvis para ayudarla a levantar un poco su cola, abri un poco sus piernas. De nuevo el panorama era espectacular, su pelo largo negro, cubría una parte de su espalda, sus piernas abiertas y su cola redonda elevada un poco permitían observar sus dos entradas, humedas ambas, no aguanté las ganas y empecé a besar sus nalgas, a agarrarlas con fuerza, escuchaba sus suaves gemidos, no soporté las ganas de meter mi cara allí y empecé a besar los labios de su vagina, cada vez mas mojada. Con mi lengua recorrí cada parte de su vagina, su clitorix, por momentos metía uno o dos dedos, disfrutaba sus juguitos en mi boca.

Despues de un buen rato de disfrutar ese manjar y sin cambiarla de posición, me subí, me metí entre sus piernas y metí de nuevo mi pene en su vagina. La posición era deliciosa. Podía besar sus labios, acariciar su pelo, mirar directamente la expresión de su cara, podía bajar mis manos y acariciar sus piernas, mirar al lado y vernos al espejo era delicioso. Despues de muchos minutos de penetraciones profundas, mi exitación era tal que esta vez si no aguantaría mucho. Luego de uno de sus excitantes gemidos me pidió con voz suave al oído que eyaculara en su boquita, palabras mágicas que me llevaron al clímax. No aguanté y tuve que sacar mi pene y rápidamente acomodarla a ella para que pudiera poner su boquita dispuesta para recibir toda la carga. Sin dudarlo un segundo se metió todo el pene en la boca. Mi pene dejó salir toda la leche tibia y espesa, la sensación era mucho más fuerte que cuando me vengo en otro lado, ya que ella no quería dejar escapar ni una sola gota y por eso apretaba un poco con sus labios. Su cara de satisfacción lo decía todo. Se lo trago todo.

Uno de los mejores ( mmm creo que el mejor) encuentros sexuales que haya tenido.

Hermosa, morbosa cuando se lo propone, sencillamente deliciosa. Repetimos un par de veces y espero que sigamos repitiendo muchas veces mas. Tiene el poder de hacerme venir sólo cuando ella quiera, con un par de palabras al oído.

— flakojuan

14 de octubre de 2013

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flakojuan

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