Era de noche, había tenido un gran día de trabajo, de esos agotadores que nos dejan sin una sola fuerza más, y había quedado de verme con mi novio por la noche, decisión que estaba cuestionando por mi gran agotamiento físico. De todos modos por la noche nos vimos, en un parque que queda cerca de mi casa para poderme devolver rápido y así descansar. No nos demoramos mucho cuando ya me estaba acompañando para ir a mi casa, la cual, solo vinimos a notar cuando llegamos que estaba sola y no habría nadie más o menos hasta las 2 a.m. Como era de esperarse él me pidió que pasáramos y tuviéramos una noche de sexo delicioso, pero le decía que no por el cansancio tan grande que sentía, el cual se olvidó cuando me dio un beso tan apasionado y me tocó las tetas en todo el frente de mi casa.
Cuando hizo esto, me corrió una sensación de excitación por todo el cuerpo, me invadió, y llegó directo a mi vagina que se humedeció inmediatamente; así que sin pensarlo entré a la casa y me dirigí a la pieza y me acosté esperando que él llegara y me bajara toda esa calentura que pasaba por mi cuerpo, por mis senos y por mi húmeda vagina. No tardó más de tres segundos en llegar a mi pieza, y solo fue verme recostada en la cama para que se me abalanzara y me empezara a besar con tal deseo que me estorbaba la ropa más que nunca y mi cuerpo, mis tetas y mi cuca pedían a gritos sus manos y su pene que estaba super duro.
Quería llevar ese pene duro a mi boca, lamérselo, chupárselo y tragármelo entero, así que me separé de sus besos y baje hacia ese caliente pipí, lo saqué e igual que mi vagina estaba húmedo y ansioso de ser consentido; me lo metí en la boca hasta tragármelo todo, lo cual hice sin problemas por mi garganta profunda, y le di una chupada tan buena que lo hice gemir una que otra vez; pasaba por su rica puntica y me volvía a tragar ese pene delicioso, mientras él me metía tres dedos en mi vagina y cuatro dedos cuando se lo podía porque mi cuca me lo pedía a gritos. En aquel momento me sentía insaciable, hasta que por fin llegó uno de los momentos más deliciosos de aquella noche, él metió su pene despacio dentro de mi cuca, pero después de que estuviera dentro, la de los gemidos era yo.
Primero me penetró mirándonos de frente, pero donde estalle en placer fue cuando me puso en cuatro y mientras me penetraba con una de sus manos tocaba mis tetas con sus pezones duros y paraditos, y con la otra mano tocaba mi clítoris que de igual forma estaba durito y me daba placer por cantidades inimaginables… Hasta que me hizo venir, desfogar toda esa calentura que tenía y poder quedar satisfecha, y como faltaba él, le di otra gran mamada para que se viniera en mi boca y senos, cerrando así esta gran velada.
Espero que les haya gustado y que comenten como les pareció este nuevo relato.








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1 comentario
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login EntrarMuy rico tu relato, exitantemente sexy! Felicitaciones!