El Bajista
Relato de comunidad Bisexualesschedule 8 min de lectura calendar_today Octubre de 2013

El Bajista

Cuando empecé a salir y a conocer gente gay, siempre fui muy torpe, muy bobo, como que no entendía muchas cosas, ignoraba muchos detalles. D.B (como lo llamaré de ahora en adelante) no fue el primer hombre en mi vida, ya tiempo atrás había tenido experiencias homoeróticas con otras personas,....

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Cuando empecé a salir y a conocer gente gay, siempre fui muy torpe, muy bobo, como que no entendía muchas cosas, ignoraba muchos detalles. D.B (como lo llamaré de ahora en adelante) no fue el primer hombre en mi vida, ya tiempo atrás había tenido experiencias homoeróticas con otras personas, tal vez pueda contarles luego de esas personas. Mi ex de aquel entonces, el primero que amé realmente, se consideraba bisexual, pero yo me vine a enterar después de que habíamos terminado. Él nunca me dijo: “Soy gay” o “soy bisexual”, simplemente me dijo, que quisiera que fuéramos novios, y yo no le pude responder, sólo unos días después que él me invitó a piscina.

En aquel entonces (2006), cuando D.B vivía en mi ciudad, usualmente se quedaba sólo en el apartamento. En ese entonces era apenas un simple estudiante de música, no el famoso bajista de una banda cristiana en el que se ha convertido ahora. Las primeras veces que nos vimos fueron muy simples. Recuerdo que la primera vez que lo vi, lo esperé mucho tiempo, yo llevaba una camiseta ridícula de la película dinosaurios color beige, y él, tenía unos churcos de colores negro, café y un poco de rojo con algunas canas, que siempre me parecían muy chistosos. Nos quedamos hablando hasta tarde en la piscina del conjunto donde él vivía. Hacía mucho frio y yo temblaba a veces. Me sentía tan tonto. Había algo en él que me gustaba, pero a veces me parecía un tipo muy idiota, como muy creído o muy simple, no me gustaba la música que escuchaba, o los temas de los que hablaba, pero algo en él me atraía, me hacía sentir algo familiar, ese sentimiento familiar que luego me permitiría identificar a esa persona como la indicada, por su sensación de familiaridad.

En otras ocasiones que salimos a comer o íbamos por un helado, me contó un poco de su “pasado” en una iglesia cristiana, de la cual se estaba alejando ya que estaba cansado de eso, y de que la relación con su familia no era la mejor. Yo me identifiqué en eso con él, ya que antes de entrar a la universidad (en aquel entonces yo estaba apenas en segundo semestre) yo había estado un año antes en una iglesia cristiana, disque para sacar mis demonios, y mi relación familiar no era la mejor tampoco, era fatal, ya que apenas hacía tres años había salido del closet, y entonces apenas estaba en la fase del doloroso rechazo familiar, del ajuste, de la confusión y la búsqueda. Entonces, en ese sentido, los dos éramos uno sólo. Pero él nunca había pasado por eso, su mala relación con la familia tenía qué ver con otros asuntos que él jamás me quiso contar.

Hasta me contaba de algunas chicas con las que estuvo, y con las que todavía seguía siendo amigo pero con las que nunca prosperaron las cosas en el sentido afectivo y sexual (¿por qué sería? La respuesta es obvia) Pero yo ignoré esas historias, incluso ignoré cuando me decía que él quería tener una familia algún día, y yo simplemente le dije que yo también, que algún día me gustaría adoptar. Idiota yo que nunca pensé que él se refería en realidad a tener un hijo biológico con una mujer y conformar una familia, mientras yo hablaba de la única posibilidad que como gay creía tener en aquel entonces. (Que quede de una vez claro que esa idea ya se me pasó, ya ni quiero adoptar jajaja).

Una noche, salimos a caminar por la ciudad, nos sentamos en una esquina (cualquiera para ustedes) pero que yo sé exactamente cuál es. En aquella esquina oscura, D.B me dijo que ya llevábamos unas semanas saliendo, y que a él le gustaría que fuéramos pareja, yo recuerdo que me atraganté con la saliva, no supe cómo reaccionar y no supe qué decir, tanto así, que con mi respuesta él dijo; ¿eso es todo? Y yo dije; si no sé qué decir, usted me parece una muy buena persona, y él simplemente se sonrió y dijo “bueno, hablaremos de eso otro día mejor”.

Unos días después, D.B me dijo que quería invitarme a piscina, ya que sus papás no estaban, sólo estaba su hermana menor, y él quería que yo la conociera. Algo distinto había en él ese día, se veía tan común y a la vez tan diferente. Bajamos a la piscina, y mientras yo me ponía una pantaloneta blanca corta que era la única que tenía para nadar y sacaba una horrenda toalla de mi bolso, D.B se ponía su bermuda negra de puntas amarillas, y por primera vez pude ver mejor su cuerpo moreno y velludo, sus piernas gruesas, sus hombros anchos y su barriguita. Tuve una erección y no quería salir de los baños porque me daba pena que viera, pero quería que él abriera la puerta y me tocara debajo de mi pantaloneta y me besara. Cuando me compuse, salí y D.B ya estaba en la piscina con su hermana. Jugamos a las carreras, y mientras yo me ahogaba tratando de ganarle, él nadaba estilo mariposa y me producía de todo verlo salir del agua como un monstruo. Imposible ganarle, sólo admirarlo.

Quise darme un poquito de sol en la orilla de la piscina, mientras pensaba en lo feo que me veía con esa pantaloneta, mi horrorosa toalla, mi incapacidad para ganarle una carrera en una simple piscina, el cuerpo de D.B, en que me gustaba, en que me había dicho que fuéramos pareja y yo no había sido capaz de darle una respuesta digna, y mientras cerraba los ojos abandonándome a mis pensamientos, me sorprendió sentir que dos brazos se acomodaban cerca de mi cabeza y de forma opuesta, la cabeza de alguien se acostaba en ellos rozando mi cabello. Abrí los ojos, me levanté, y lo vi ahí, a él, acostado boca abajo, e inmediatamente me volví a acostar como estaba.

Silencio total entre los dos, sólo respiración, sólo el sol abrasador, una tensión inexplicable entre los dos, y la voz de una niña riéndose y dando chapuzones.

¿Por qué se hizo al lado mío? ¿No había suficiente espacio en una zona social prácticamente vacía como para que él tuviera que acostarse tan cerca que hasta me tocaba el cabello? No era por el espacio, era porque él quería, simplemente, estar ahí, juntos, casi sin tocarnos pero conectados al instante, transmitiendo intranquilamente deseos reprimidos, aplazados, anhelando la compañía y azarando al mundo con la cercanía, porque cualquiera podía vernos desde las torres de apartamentos, y aun así, a él parecía no importarle (y supuestamente yo era el gay fuera del closet) qué ironía.

Nos fuimos acercando más hasta que nuestras cabezas estaban juntas pero en sentidos opuestos, y los dos mirábamos en direcciones opuestas. Silencio y caricias sutiles, imperceptibles a los ojos de todos, nuestros cuerpos calientes por demasiada exposición al sol gritaban que nos fuéramos de ahí, pero nuestra mente insistía en permanecer, en alargar ese momento, ese momento de lo innegable de la atracción a pesar de todo lo que yo pudiera pensar en mis batallas mentales, o a pesar de todo lo que él pudiera temer.

Decidimos ir a comer en un asadero cercano, y mientras comíamos, jugábamos con nuestras miradas y nuestros pies debajo de la mesa. Me encantaba cuando él me apretaba las piernas con las suyas, como tratando de mantenerme en tierra y que no me fuera volando.

Cuando terminamos, mientras descansábamos el almuerzo, me armé de valor para decirle que sí, que yo quería ser novio de él, y vi que sonreía. Al menos había podido rescatar el momento de mi respuesta días atrás y ya no me sentía inseguro, ya era, oficialmente novio de D.B

Volviendo a sus piernas, sé que no sólo me las apretaba para mantenerme en tierra, sino para hacerme sentir la fuerza con la que me deseaba. Regresamos y mientras íbamos camino al apartamento, vi que su hermana estaba jugando con otras niñas en el primer piso de la torre, por lo que tendríamos tiempo suficiente de hacer lo que quisiéramos arriba.

Aquella vez coincidimos en vestirnos con camisetas negras, que nos levantábamos para pasar las manos por debajo, yo rodeaba su espalda por debajo de su camiseta mientras él me apretaba el culo, como queriendo devorarlo, aflojé su correa y desabotoné su jean y él hizo lo mismo, y podía sentir su pene duro rozando el mío, su respiración acelerada y su aliento cálido. Restregaba su cuerpo contra el mío como loco y nos susurrábamos palabras en el oído, cuanto le gustaba, cuando me gustaba él, se sonreía, me decía que lo excitaba mucho y a veces teníamos qué parar, porque él decía que no se quería venir. Nos besábamos, y ahí fue cuando aprendí sus besos, en los que suavemente pasaba la punta de su lengua por mi labio inferior, mientras mordía suavecito mi labio superior. Ya se hacía oscuro, y teníamos la ropa medio puesta, pero no queríamos atravesar la barrera, porque sabíamos que alguien podría llegar.

Cuando sentimos que alguien abría la puerta, él dijo; “es mi papá” y entonces yo me vestí rápido y me senté en la silla de su escritorio, mientras él se arreglaba y salía a saludarlo. Su papá pasó por el cuarto, pero no me vio, o tal vez simplemente quiso ignorarme, ya que no me saludó, y yo creo que eso fue lo mejor. Luego D.B regresó al cuarto, y me miraba sentado desde su cama, mientras yo ojeaba sus cds. Se levantó y cogió uno que tenía en mi mano, y puso la canción “tonight I’ll celebrate my love for you” de Roberta Flack. Me encantó esa canción desde ese instante. Y yo no me aguanté. Prendí la luz del cuarto y me le tiré a besarlo. Él se asustó y me decía que su papá podía pillarnos, pero nos besamos otro poquito y dejamos que la canción terminara.

Cuando estuvo seguro de que su papá no estaba a la vista, salimos del cuarto, y se despidió de mí, dándome un beso, mientras metía las palmas de sus manos en mis bolsillos.

Recordando y reconstruyendo este relato, todavía me pregunto cómo esta y otras cosas más pasaron con él, que ahora se ha transformado en alguien tan distinto. Que ahora tiene novia, que es más cristiano que nunca, que es alguien importante. Me pregunto también, si él recuerda todavía esas cosas que vivimos, o si las enterró en el proceso de negar todo lo que era para convertirse en lo que es él hoy en día.

— sgelc

23 de octubre de 2013

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Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • cale-oconganas
    cale-oconganas · 23 de oct de 2013

    Hermoso relato. No tengo dudas que lo escribes desde adentro, con alma vida y corazón. Eso es evidente en cada línea. Un abrazo, cuídate.

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