TARDE CALIENTE
Llegué temprano del centro de la ciudad, aquella tarde y luego de un suculento almuerzo y una breve siesta, me dispuse a abrir el correo y vaya sorpresa! Me encontré con un mensaje cuyo adjunto era un video porno, el cual me puso a mil.
Me excitó tanto, que encontrándome solo, me dispuse a acariciarme la vera mientras contemplaba aquellas escenas excitantes.
Sentí que me estallaba y aceleré el ritmo de sube y baja de mi capucha, descubriendo y cubriendo alternadamente el hinchado y rojizo lande, adornado por unas pequeñas gotas pre seminales, que demostraban mi excitación.
Como no quería mi eyaculación pronto, me detenía y reiniciaba una y otra vez.
Mi excitación fue interrumpida, al percibir un breve ruidito que provenía de atrás de la puerta y con todo mi cuidado, me acerqué y abrí y me encontré con que mi vecina, una hermosa mujer casada, se masturbaba teniendo los calzones en los tobillos.
Me estaba espiando y al tratar de acomodarse, se enredó en los calzones y cayendo al suelo, la así del brazo y su rubor pasó de intenso a una calma y gesto de estupefacción.
Me dijo que le perdonara, que estaba muy apenada, que sólo venía a solicitarme el favor de arreglarle un tomacorriente de energía en vista de mi capacidad en el campo de electricidad.
Le dije entonces que por qué tenía los calzones abajo y me contó que al sentir mis gemidos por curiosidad se asomó por el ojo de la cerradura y no se contuvo al ver que yo me estaba masturbando y se calentó y quiso desahogar su calentura.
La dirigí entonces a mi alcoba, la recosté en la cama y noté cómo su chocha estaba bellamente entreabierta y húmeda. No resistí y de una vez se la mamé, sus gemidos me indicaban que se aproximaba su orgasmo y me apoderé de su clítoris, lo acaricié con la punta de mi lengua, con movimientos circulares y sus movimientos pélvicos buscando un mayor contacto, me calentaron tanto que sentí que mi excitación no aguantaba más y le permití que me sacara la verga del pantalón. La engulló y se la metió toda en su boca.
Iniciamos entonces un delicioso 69.
Yo estaba encima y sus jugos resbalaron por su periné, alojándose en su culito. Lo lamí entonces y lo penetré con mi lengua y ella se revolcaba y chillaba.
Me dijo que quería que se lo metiera y se encaramó encima de mi verga, se fue hasta el fondo y su gemido de placer se confundía en medio de una linda cabalgata que terminó en su orgasmo.
Bajó nuevamente a mamármelo y después se lo metió por el culo y yo ya estaba a punto de correrme.
Aceleró su movimiento y no me pude contener ya, llenándole el culo de leche caliente, a la vez que se corría conmigo por segunda vez.
Nos dimos un cálido beso en la boca, descansamos, nos bañamos y convinimos en que al otro día, le arreglaría el problema eléctrico.








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