Y vi su cuerpo, fresco como un manantial, no podía conciliar mis demonios y mi mente resbalo en su sonrisa, en el momento que pude tocar sus manos, sentí el palpitar de mi agitado corazón, no pude darme cuenta de lo sofocado que estaba mi espíritu, hasta que percibí su fragancia a violetas, algo tenía que hacer y un día de mis dedos corrieron un sinfín de mensajes, palabras que tenia atadas desde esa noche efímera cuando la conocí; saludos cortos pero llenos de expectativas, frases tejidas con suspiros que no me atrevía a declararle, y fue solo hasta que la casualidad o quizás el capricho de la vida, nos poso extrañamente en el mismo lugar, en ese momento tan anhelado por mí, y en medio de charlas distraídas y anécdotas exageradas, mis labios profanaron la trivialidad de la conversación, y asestaron un golpe directo a mis sentimientos… “me gustas!!!” Vaya exclamación más peligrosas, el juego del deseo apostado a una mirada esquiva y despreocupada, un silencio sepulcral arropo mi corazón, y ni el fuerte cabalgar de mi ímpetu logro romper ese silencio tan devastador… tres días pasaron y del salto al vacío que di, solo me quedaba un amargo sabor a derrota, tres noches trate de navegar en los territorios de Morfeo, en busca de un espejismo, y tres veces fui lanzado al negro de mi habitación con las manos vacías y mi mente atormentada… tres veces vi el sol ocultarse y cuando al fin trate de entender el error de mi atrevimiento, un mensaje clandestino en forma de un “hola, por que tan perdido?” me rescato de lo profundo de mi desesperación y me lanzo al mundo de los vivos… gran dilema, ¿qué decir?, ¿qué pensar?, ¿cómo actuar?, ante la duda, el miedo y la esperanza, solo atinar a responder “bien, he tenido mucho que hacer…” vaya valentía la que nos da la virtualidad, vaya osadías las que nos atrevemos a emprender… varias líneas sin sentido, palabras escabullidas de los dedos, y en el fondo la incitación a continuar… un mes paso, entre líneas formales y secretos que no me atrevía a decir, un mes paso sin más indicios que me armaran de valor para continuar con mi empresa… un mes hasta que una noche cálida y extrañamente tranquila, una invitación surgida de la nada que se convirtió en un faro en el mar de mis angustias...”quieres un café?...”, ¿cómo negarme?, ¿cómo contenerme?, ¿cómo atar mis deseos?, ¿cómo sofocar mis pasiones?…”claro, en un rato paso por allá…” afanoso, nervioso, lujurioso, apasionado, asustado, aterrado… tomo mis cosas, me organizo lo mejor que puedo e inicio mi camino presuroso a lo desconocido pero imaginado.
Un café, una mirada, y ya estaba desarmado, hipnotizado por su dulce aroma; su belleza me perturbo, su sola cercanía y la soledad de su casa me dio el valor que necesitaba, y de mi intermitente palpitar surgieron palabras que no pude contener, resonaron suaves pero con un propósito…”recuerdas lo que te dije hace tanto tiempo…? Pues aun lo siento…”, no podía creer que mis demonios se hubieran apoderado de mi, volvieron a mí memoria los tres días con sus noches, que solo silencio obtenía de ella, levante mis ojos y me perdí en lo profundo de su mirar; allí estaba, sonrojada, en sus ojos dilatados se veía un brillo inesperado, y en el rosa de sus labios se dibujo una sonrisa nerviosa, no dijo nada, no dije nada, ya nuestros cuerpos no nos pertenecían, ellos hablaron por sí solos, ya no teníamos dominio sobre ellos, solo estábamos allí como espectadores de un frenesí desconocido, nuestros labios hablaron sin pronunciar palabra alguna, nuestros ojos recorrieron nuestras almas… un suspiro fue el detonante perfecto, y la lujuria de mi ser se encarnizo en mis manos, la abrace solo como lo hace un hombre apasionado, la acaricie solo como lo puede hacer un escultor, y la bese solo como se puede besar una mujer…
Dos suspiros más y estaba contemplando su cuerpo, su hermoso e intrincado cuerpo desnudo, su piel mi autopista, mis manos su despertar, como olvidar el blanco de su pies, ¿cómo olvidar, el aroma de su ser, sus senos hermosos o el delicado de su sexo…? , Para que escribir lo que siguió después, si solo podría ser un vano intento, que palabras usar que no suenen trilladas? No me alcanzaría las palabras, o quizás tendría que crear muchas palabras más. Fue una noche ensoñada; mi deseo fue su deseo, mis anhelos los suyos, pude darme cuenta de lo cálido de su interior, y lo salvaje de sus exterior, pude saciar mi hambre de su sabor, pude alimentarla, desearla, poseerla, y entregarme, pude hacer muchas cosas y muchas mas quise hacer, culminada la lujuria, solo quedaron dos cuerpos tendidos en la cama, quizás muertos, quizás más vivos que nunca…, no sé cuanto paso, no sé cuando caí en sueño, solo recuerdo mi despertar y verla aun allí, desnuda, deseada… cuanto lamento haberme ido esa mañana, porque después de ese instante, jamás volvería a tener otro despertar, dos mensajes escribí, y jamás fueron respondidos, me escape hasta la puerta de su castillo y solo encontré un presente para mi… un papel escrito con lagrimas…”también me gustas, pero ahora ya no podre estar…” un adiós, una despedida cruel, un cruce de cuentas que me paso la vida… quien sabe, de carne somos y a la carne alimentamos, esa noche nadie me la podrá quitar, solo espero que la vida cruce de nuevo nuestros caminos, y que si el mío no me lleva a donde ahora esta, que sea su camino, el que me la traiga de nuevo…








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1 comentario
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login EntrarMuy buena, y muy bien escrita tu historia, con un manejo excelente de la sensualidad y el erotismo como pocas veces se ve y se lee en esta página,te felicito.