Mi Esposa Y Su Amiga.
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 5 min de lectura calendar_today Noviembre de 2013

Mi Esposa Y Su Amiga.

Una de mis grandes fantasías sexuales, al igual que la de muchos hombres es tener sexo con dos mujeres.Sin embargo, nunca había encontrado la forma de decírcelo a mi pareja, ya que ella es de esas personas que ponen los sentimientos por encima de todo, y temía que confundiera el placer sexual....

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Una de mis grandes fantasías sexuales, al igual que la de muchos hombres es tener sexo con dos mujeres.

Sin embargo, nunca había encontrado la forma de decírcelo a mi pareja, ya que ella es de esas personas que ponen los sentimientos por encima de todo, y temía que confundiera el placer sexual que yo pudiese sentir por otra mujer, con el amor que profeso hacia ella.

Luego de pensarlo infinidad de veces, me lancé y se lo dije, contando con una coartada, que tal vez pudiese funcionar.

Una mañana al despertarnos le hablé acerca de un supuesto "sueño" que había tenido. En él, ella "tenía" relaciones lesvicas con otra mujer y yo con la mayor excitación sexual posible me masturbaba observando dicha escena.

Su respuesta para mi fue sorpresiva: "y te gustaría que eso pasará?", de inmediato le dije: "obvio que sí".

Ella accedería a hacer realidad dicho "sueño", siempre y cuando yo no participara en actos sexuales con la otra mujer.

La verdad no me gustó para nada dicha condición, pero en últimas no perdía las esperanzas que en medio de la calentura, pudiese "comérmermelas" a las dos

Luego de ello, procedimos a buscar la compañera con quién llevaríamos a la realidad lo imaginado.

Finalmente y luego de tanto pensarlo, optamos por Ana, una amiga de ella, ya que cumplía con los requisitos físicos y emocionales para este tipo de cosas.

La nena, es una flaca encantadora, alta, piel morena; unas nalguitas deliciosas, paraditas, y una cara de sexo que de sólo verla te imaginas que te lo va a chupar.

Además de esto, su personalidad es bastante abierta y tanto mi esposa y yo teníamos conocimiento de su ninfomanía, por ello estábamos casi seguros que no pondría reparos a nuestra propuesta.

Sin tantos titubeos mi esposa, que también es muy bella, (más adelante se las describo) le propuso el plan a su amiga, y tal cual como lo imaginábamos ella accedió al mismo.

El encuentro se concretaría un viernes en la noche. Ese día, los tres salimos a tomarnos algunos tragos.

Debo confesarles que mientras estábamos en la disco bailando y departiendo, me sentí un poco nervioso, nervioso porque esta sería la primera vez que posiblemente podría estar con dos mujeres teniendo sexo, nervioso porque no tenía la certeza de si mi esposa permitiría que yo intimara con su amiga.

Luego de algunas horas, ya el licor había hecho su trabajo, mi esposa y su amiga tarareaban las canciones a todo pulmón (signo de embriaguez) y yo, que estaba un poco más lúcido que ellas, también podía sentir los efectos etílicos.

Llegando la madrugada, consideramos que era el momento propicio para poner en marcha lo pactado, salimos de la disco con rumbo al motel más cercano.

Para ese entonces, cuando llegamos al sitio, los tres aunque éramos conscientes de lo que hacíamos, no nos encontrábamos en nuestro mejor estado de lucidez.

Decidí dar inicio a la escena al lado de mi esposa, quien es una mujer bella; de estatura media, unos pechos naturales y grandes, y con una figura estilizada, que hace juego perfecto con los rasgos angelicales de su cara.

Iniciamos todo besándonos de manera apasionada, de repente, ella empezó a tocarme por encima del pantalón mi verga que ya empezaba a ponerse erguida. Su amiga, mientras veía esto reía de manera pícara.

Entre tanto, le quité la blusa y el brasier a mi esposa y quedaron al aire sus enormes y deliciosos pechos, que empecé a chupar cuál niño hambriento.

Para ese entonces, Ana, la amiga de mi esposa, sin habernos dado cuenta, tenía sus jeans y blusa tirados en el piso, vaya que sí que era rápida la nena!. Esa flaca se veía exquisita en ropa íntima.

Simultáneamente, mi esposa bajó por completo mis pantalones y empezó a chupar mi polla completamente parada para ese entonces, se metía gran parte de la misma en su boca, su lengua jugaba con mi glande y me ponía a mil, chupaba y lamía mi pene de manera espectacular, de arriba hacia abajo.

En ese instante, Ana quien permanecía como espectadora y se mordía los labios de antojo, se acercó y le dijo a mi esposa acerca de sus ganas de "pegarle una buena mamada a mi polla".

Ante esto, ella le respondió con un no rotundo. Sin embargo la nena siguió insistiendo, hasta que mi esposa le dijo: "dejo que lo chupes, pero nada más" y como advertencia, me miro y me dejó claro que su amiga sólo lo chuparía y nada más.

Wuuuuaaaa, y es en ese precioso instante empecé a vivir, tal vez, una de las mejores experiencias de mi vida, sexualmente hablando.

Ambas chupando mi polla!, mientras una se la metía a la boca, la otra lamía mis huevas de manera gloriosa, y en medio de la calentura Ana y mi esposa se dieron un beso y procedieron a desnudarse por completo.

Ya ellas habían iniciado su relación lesvíca. Mi esposa empezó a chupar la vagina de Ana, y mientras ella lo hacia yo aprovechaba para hacer lo mismo con la suya, que había quedado en una posición privilegiada para mi, en cuatro.

El desenfreno sexual era enorme, mi lengua jugaba con sus labios vaginales y su culo era absorbido por mi boca.

Aprovechando la posición de mi esposa, y sin poder aguantar un segundo más mi calentura, procedí a meterle mi polla, que ya casi explotaba de placer, por su hermosa cuca.

Lo hice de manera un poco violenta la primera vez, lo que ocasionó un gemido en ella, que denotaba placer y dolor al tiempo.

Ana, miraba atentamente la forma como me follaba a mi esposa, y en su cara, que me quedaba un poco al frente, con sus gestos de placer y lujuria, sin hablarme, me pedía a gritos sentir mi polla dentro de su vagina que para ese entonces se podía ver completamente mojadita, gracias a las maravillas que mi esposa hacia con ella y a la escena de sexo que presenciaba

En ese momento decidí pedirle a mi mujer que dejara que Ana chupará su cuca, ella accedió de inmediato, y ahora era su amiga quién quedaba en cuatro.

El sólo hecho de ver ese hermoso culo, acompañado de esa cuquita brillante y mojada hicieron estragos en mi mente, pensé en penetrarla, sabía que con gusto ella recibiría mi pene dentro de su vagina, pero mis intenciones decaían cuando pensaba en la reacción que podría tener mi esposa.

En una próxima entrega les cuento cómo me terminó de ir con ese hermoso dilema sexual.

— thebest2013

27 de noviembre de 2013

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thebest2013

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116 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • davidamaya
    davidamaya · 28 de nov de 2013

    viejo ojala pueda escribir pronto, me dejo con la intriga

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