INTIMA SEDUCCION
Relato de comunidad Fantasíasschedule 26 min de lectura calendar_today Enero de 2014

INTIMA SEDUCCION

Este último fin de semana por la tarde, había quedado en ir a casa de una amiga a tomar café y pasar el resto de la tarde con ella. Me puse un vestido amplio y vaporoso, abierto al frente con botones hasta el ombligo, zapatos de tacón bajo que hacían juego con el bolso… Siguiendo mi....

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Este último fin de semana por la tarde, había quedado en ir a casa de una amiga a tomar café y pasar el resto de la tarde con ella.

Me puse un vestido amplio y vaporoso, abierto al frente con botones hasta el ombligo, zapatos de tacón bajo que hacían juego con el bolso… Siguiendo mi instinto o mi intuición traviesa, concluí no llevar ropa interior para incitarla y provocarla a lanzarse por mí… veía en su mirada algo diferente a mis demás amigas que me gustaba enormemente, había decidido saber hasta dónde llegaría, así que no me puse sostén pero tampoco me atreví a salir sin panty desde mi casa.

Al salir del auto y dirigirme hacia el portal de su casa, se me ocurrió una idea maquiavélica y más atrevida todavía... Al llegar al ascensor, esperé a subir sola hasta el piso de mi amiga... Ella vive en un octavo, así que me daba tiempo de sobra para realizar mi ocurrencia… Cuando pulsé el numero 8 y sentí que el ascensor se ponía en movimiento, sin pensármelo dos veces me levanté el vestido hasta la cintura y bajé rápidamente mi panty hasta los tobillos, con un poco de equilibrio los saque por encima de mis zapatos hasta quedarme con ellos en la mano… Sin perder más tiempo, nerviosa y alterada los guarde apresuradamente en el bolso… El corazón me palpitaba a cien por hora, pero me excitó mucho quedarme sin pantis en un sitio, donde podría tropezarme con cualquier persona conocida y más nerviosa aún entrar en casa de mi amiga sin nada de ropa interior!!!

La tarde prometía y yo aparte de dispuesta a dejarme hacer encantada, ya iba con más que excitada y con alto grado de adrenalina.

Timbré y al momento ella salió a abrirme la puerta... Ella como siempre muy arreglada aunque sin maquillar, me recibió con una blusa estampada, unos pantaloncitos cortos ceñidos y como no, sus inseparables zapatos de tacón que perfilaban sus preciosas piernas... Tras los consabidos besos de bienvenida ella sirvió el café y nos sentamos juntas a comentar el día… A pesar de ser una mujer de treinta y pocos años, ella siempre se ha cuidado mucho y conserva un aspecto físico esplendido y envidiable, un bronceado de locura.

Hablando y hablando fue transcurriendo parte de la tarde sin que yo atisbara en ella un acercamiento más íntimo que el meramente de amigas en una tarde de café... En un momento de la conversación ella se levantó para ir a buscar un viejo álbum de fotos de cuando era un bebé… Aproveché su momentánea ausencia para desabrochar un botón más de mi vestido, decidida a no dejar de poner de mi parte para que ella diera el paso definitivo que yo tanto esperaba pero que no me atrevía a dar por miedo a ofenderla.

Regreso en seguida y notó mí recién ampliado y sugerente escote que ya permitía entrever una parte de mis senos… Sonrió casi imperceptiblemente y se sentó de nuevo a mi lado muy pegadita a mí… Colocó sobre nuestras rodillas el álbum de fotos y lentamente comenzó a pasar las hojas comentando divertida algunas de las imágenes... De cuando en cuando ella me miraba fijamente a los ojos y yo procuraba mantenerle la mirada, devolviéndosela insinuante y coqueta… Nuestras piernas se tocaban por debajo del libro de fotos y notando que ella no rechazaba el contacto me las arreglé para ir subiendo poco a poco mi vestido y que su piel rozara con la mía... Ella movía lenta y suavemente su rodilla acentuando el contacto de nuestras piernas... Era un roce ingenuo, sin importancia entre dos amigas de toda la vida que pasan las tardes juntas, pero yo soñaba e imaginaba que era algo más profundo y prohibido… Me gustaba esa sensación, me proporcionaba un torrente de emociones agradables.

Fue en un momento que por casualidad al ir a señalar una foto al mismo tiempo nuestras manos se tocaron accidentalmente… Ella agarró mi mano envolviéndola con el tacto suave de su delicada piel. Yo esperaba que la soltara enseguida pero no lo hizo así y sorprendida y también entre algo asustada y nerviosa levanté la mirada interrogante… Ella me estaba mirando a los ojos con expresión muy similar... Me di cuenta en ese instante de que se encontraba en una situación semejante a la mía... En la encrucijada entre el deseo y la amistad, lo mismo que yo pero sin atreverse a dar el paso final. No sé durante cuánto tiempo nuestras miradas encontradas se preguntaron ¿Qué hacer? ¿Qué piensas tú qué debo hacer? …. Veloz como un relámpago cruzó por mi mente la idea de marcharme de su casa sin saber si a ella también le apetecía lo mismo que a mí, si ella también anhelaba que fuera yo la que diera ese último paso… Tenía que saberlo, tenía que arriesgarme y jugármelo todo a una carta... Sin pensarlo, con mucho temor de lo que pudiera suceder igual o mayor al temor de que no sucediera nada, mi lengua surgió insegura y tímida de mi boca y se paseó lujuriosamente dándole brillo a mis labios con saliva…

Ella ante esto no dudó un instante más y se aproximó suavemente a mi rostro hasta que sus labios se fundieron con los míos… Su mano había soltado ya a la mía y ahora la sentía acariciándome dulcemente el cuello… No tardé en notar su lengua cálida y jugosa abriéndose paso entre nuestros labios y fusionarse en una con la mía en un prolongado, apasionado y húmedo beso femenino… Uffff que sensación más dulce y tierna, creo que nunca me besó un hombre de esa manera tan dulce y apasionada, con tal sentimiento y ardor que me demostrará en un solo gesto, en un corto instante todo lo que sentía ella por mí… Si tuviera que describir aquella sensación con una sola palabra no dudaría en utilizar el término “orgasmo”… Su experta lengua siguió hurgando en mi boca, sabia, apasionada, impetuosa…. Yo correspondía como podía dejándola actuar a su libre albedrío y tratando de enroscar mi lengua al paso de la suya… Sus manos me rodeaban el rostro acariciando mis mejillas y jugando con los rizos de mi pelo... Recliné mi cabeza hacia atrás cerrando los ojos, agradecida por tanto cariño y placer y ella versada en estas artes, aprovechó la postura para profundizar aún más la entrada de su lengua en mi garganta.

Un segundo, tan sólo durante ese breve lapso tiempo separó sus labios de los míos, gemí lastimeramente de gozo y dejé escapar un corto suspiro... Ella me miró amorosamente y sin decir nada volvió de nuevo a incrustarse en mi cara en un profundo y húmedo beso… Su mano resbalaba ahora atrevidamente por mi escote deshaciéndose hábil y vertiginosamente de cuantos botones se interponían en su camino… Yo abandonada totalmente a su voluntad continuaba recostada en el sofá con mi cabeza hacia atrás, ofreciéndole mi cuello rendido a su lengua que parecía multiplicarse recorriéndolo de un lado a otro sin olvidar ni un solo espacio, mordisqueando suave y delicadamente mi blanca piel.

Con una mano me acariciaba tiernamente el rostro mientras que la otra, más osada, se aventuraba en el territorio ahora indefenso de mis pechos… Pude notar como sus dedos apartaban las solapas de mi vestido penetrando impúdicamente bajo él... Ella se percató entonces de la ausencia del sujetador y levantó su cabeza un instante para lanzarme una mirada divertida y cómplice, después volvió a sumergirse bajo mi barbilla besándome suave y cariñosamente... Llevada por el cúmulo de sensaciones placenteras que me estaba proporcionando mi mejor amiga, dejé caer mi mano apoyándola en su cabeza y acariciándole su linda cabellera oscura… Al mismo tiempo, con un ademán muy femenino me desembaracé de mis zapatos con unos agiles movimientos… La mano de ella palpaba mis pechos con mimo y delicadeza como si temiera romperlos, campando a sus anchas y con total libertad entre ellos... Que placer me estaba dando con sus caricias, era algo totalmente diferente al tacto firme de la mano de un hombre, todo era dulzura y delicadeza en sus maneras.

Yo extasiada solo esperaba el momento álgido y ansiado en que su lengua alcanzara aquellos prohibidos lugares de mi cuerpo... La sola idea del contacto húmedo de su lengua en mis pezones, los despertó de su letargo haciendo que afloraran firmes e impetuosos de entre mis pechos… Ella hábilmente retardó el instante divino y tan codiciado por mí, mientras se entretenía en lamerme y morderme los hombros al tiempo que iba despojándome del vestido... Me sentía querida y deseada con los manoseos y lameteos lujuriosos que aquella mujer me estaba propiciando…

Por fin me dedicó los favores de su lengua sobre mis pequeños pechos, fue tal la sensación que no pude reprimir unos gemidos de placer y excitación que incentivaron más a mi amiga en su mamatoria labor... Su lengua vibraba como loca sobre mis pezones por momentos muy deprisa y muy despacio segundos después de tal modo que casi me hacía sufrir de gozo… Se deleitaba en mis pezones, y la suave curvatura de mis senos tampoco escaparon a sus lamidas, chupándolas como una profesional del sexo entregada a la única tarea de proporcionarme placer... Su mano los acariciaba suavemente recreándose especialmente en mis cada vez más duras y salidas puntas… Mientras tanto mi amiga se había ido deslizando hacia abajo sin dejar de profesar sus atenciones a mis pechos, volviéndome loca de gusto y ahora sus rodillas se apoyaban en el suelo…

Furtivamente una de sus manos se deslizó por mis muslos, levantando los faldones de mi maltrecho vestido y dejando al descubierto la parte más intima de mi anatomía.. Mi depilado sexo en todo su esplendor y calentura se ofrecían ahora a sus sorprendidos ojos que no esperaban encontrarse ese regalo tan fácilmente… Dejó escapar una risa complacida por mi travesura de no llevar panty… Se abalanzó sobre mí y pude sentir la puntiaguda suavidad de sus largas y cuidadas uñas recorriendo sin prisa y con total impunidad mis carnes antesala de mi sexo... Ella me observaba entre admirada y curiosa... Muchas veces como buenas amigas que somos habíamos coincido juntas en ropa interior o traje de baño, pero nunca le había mostrado tan desvergonzadamente y de cerca los detalles de mi sexo…

Fue entonces cuando se arrodilló totalmente en el suelo frente a mí, acomodándose entre mis piernas y acariciando de arriba abajo la longitud de mis extremidades... Cerré los ojos y me encomendé a los Dioses del vicio y la promiscuidad cuando percibí las yemas de sus dedos recorriendo libidinosamente el interior de mis muslos… Ella no tenía ninguna prisa... Acariciaba despacio y dulcemente, con sus dedos, con sus uñas…. De vez en cuando me besaba y lamía los muslos, de cuando en cuando los mordía sin lastimarme, como expresión irrefrenada de su ansía y deseo por mí… Había esperado largo tiempo pacientemente, en silencio, sin insinuarme ni pedirme nada, respetándome… Y ahora había llegado su momento y lo estaba disfrutando con calma, saboreando cada beso, cada caricia, cada centímetro de mi piel que iba descubriendo y chupando por primera vez.

Separó mis piernas todo lo que pudo sin sacar por ello su rostro de mi entrepierna... Su lengua pasaba incansable por mis ingles y mi rabadilla… Marcándolas a su paso con la huella jugosa y cálida de su saliva, proporcionándome un cosquilleo grato e intenso en la zona más erógena de mi cuerpo… Yo disfrutaba golosa y despreocupada de los húmedos escarceos que me brindaba, premiándola con un movimiento insinuante y lascivo de mis caderas provocado por sus expertos lengüetazos… Sin darme cuenta, instintivamente comencé a suspirar agitadamente y a emitir unos gemidos casi imperceptibles al principio que se fueron haciendo más evidentes a medida que sentía como su lengua se acercaba a mi clítoris... Mi cuerpo se aprestaba con emoción a experimentar la sublime sensación de su lengua en mi interior y se manifestaba sacudiéndose inquieto y convulso a la espera del codiciado encuentro.

Ella se hacía de rogar y mi húmedo sexo se rebelaba impaciente ardiente de deseo y húmedo de pasión, podía sentir su aliento caliente y su respiración exhalando en mi sexo... Estuve a punto de rogarle que me lo comiera de una vez pero ella sabía muy bien lo que estaba haciendo, prueba de ello la incontenible humedad de mi vagina que se hacía patente en mis labios inferiores… Por fin introdujo uno de sus dedos en mi útero que le respondió con un reguero de mis jugos vaginales calientes y pegajosos... Magistralmente movía y removía su dedo volviéndome loca de gusto y haciéndome perder el juicio… En el paroxismo del placer, cuando más desenfrenada me encontraba, se detuvo un momento y mirándome a la cara me dijo: - He deseado mucho tiempo que llegara este momento!!!

Casi de inmediato sentí el contacto suave y cálido de su lengua en centro vital de mis genitales... La sensación fue tan intensa y ardiente que no me contuve y grité de gusto cuando al notarla empapar mi clítoris y mis labios vaginales… Mi compañera de travesura sabía lo que se hacía y lo estaba haciendo de una manera irresistible, con entusiasmo y amor al mismo tiempo… Yo llevaba un rato a punto de caramelo como una bomba a punto de estallar y me dispuse a regarle la boca con todo lo que llevaba dentro acumulado todo este tiempo. Recuerdo que me dio tiempo a prevenirla con unos gemidos entrecortados… Por favor noooooooo… No puedo!!! Terminé en un aullido de desahogo brutal al tiempo que notaba incontenible una avalancha de fluidos que se escapaban desbordantes de mi cuerpo sin que nada pudiera hacer por impedirlo... Me descargué despreocupada y feliz sintiéndome libre, desinhibida, salvaje y traviesa… Ella seguía clavándome la lengua hasta lo más recóndito de las profundidades de mi vagina, haciéndome exclamar gritos de placer lujuriosos… Perdí la cabeza de placer cuando me agarro las nalgas y levantándome un palmo del sofá enterró su boca en mi entrepierna y su lengua se adentró hasta lo más profundo de mi vagina.

Ufffffffffff como me ponía sentir mis jugos desparramándose por mi entrepierna hasta los muslos… y como me gustaba el tacto firme y suave de sus manos en mi sexo… Enviciada y como poseída perdí los estribos nuevamente y con ambas manos apreté su cabeza contra mi sexo mientras arqueaba mis caderas para permitirle que metiera toda su boca en mi sexo… La habitación empezó a dar vueltas en el preciso instante en que volví a mojarme en su boca por segunda vez casi consecutiva... Jamás me habían comido el sexo así!!! Exhausta y satisfecha me dejé caer en el sofá saboreando el orgasmo que mi compañera acaba de regalarme... Ella sin embargo continuó rematando la faena dedicándole a mi clítoris un tratamiento lingual delicado y relajante... Me encontraba en el paraíso créanme, con las piernas abiertas brindando mi sexo a mi mejor amiga, con el vestido por arriba y muerta de gozo, chorreando por mi sexo el jugo de mis entrañas, que ella sorbía con deleite mmmmmmmmmm

Mi amiga se levantó y me tendió la mano invitándome a levantarme... Yo obedecí sumisa y confiada plenamente en ella... Cuando estuve en pie me arrastró hacía su dormitorio, pero en el camino decidí ser yo quien tomara la iniciativa y tiré de ella con fuerza atrayéndola hacía mí... Ella sorprendida no supo reaccionar de momento lo que aproveche para empujarla contra la pared y lanzarme a besar su cuello de manera arrebatadora y pasional… Al ser más alta que ella tuve que agacharme para poder alcanzar mí objetivo... Mientras me encontraba mordisqueando su cuello ella se las arregló para deshacerse de mi vestido y dejarme completamente desnuda... Yo no quería ser menos y ambicionaba poder acariciar también su piel desnuda y contemplar su cuerpo... Estaba ávida de sensaciones, deseosa de sexo y de vicio, estaba caliente y no aguantaba más.

Nerviosa y alterada traté con poco éxito de desabrochar su blusa sin dejar de lamer el cuello y la cara de mi amiga... Inconscientemente, con un gesto de rabia y frustración di un violento tirón a la blusa haciendo saltar por el aire los botones ante la impotencia de no poder despojarla de aquella dichosa prenda… Aun ante mi evidente falta de experiencia no me lo reprochó, ni me dijo nada al respecto, quizás no se atrevió al ver en qué estado de desesperación me encontraba.. Ahora tan solo su blanco y transparente sujetador se interponía en mi camino hacia sus grandes y redondos pechos… Esos deliciosos pechos que tantas veces había observado y porque no admitirlo. Soñado!!! Esta vez fue ella la que sin dejar de besarnos fue más lista y ya estaba empezando a liberarse de él, quizás temiendo que corriera la misma suerte que su blusa… Su lencería cayó pesadamente a sus pies yendo a hacer compañía a su desafortunada blusa y sus pechos saltaron alegremente ante mis ojos felices de librarse de su opresión...

Me lancé desbocada por sus senos, como me apetecía lamerlos, tener sus finos pezones en mi boca y marearlos con mi lengua a mi capricho... Me encantó chupar unos pechos femeninos y era la primera vez que lo hacía… Supuse que mi falta de experiencia sería una traba para mi amiga pero sin embargo comprobé gratamente que la hacía disfrutar y gemir con mi lengua… Poco a poco fue arrastrándome hacía la alcoba sin dejar de abrazarnos y besarnos mutuamente… Nos comíamos como poseídas por la lujuria, desesperadas, donde nos apetecía o parecía oportuno... Le fui contagiando a mi amiga mi excitación y frenesí… Su calma y tranquilidad inicial cuando me comió entera había desaparecido dando paso a un desenfreno y liberación de su libido que nunca hubiera imaginado en ella… Ahora le llegó el turno a su ajustado pantalón, que se resistió a abandonar su privilegiada posición... Unos pasos más cerca de su habitación quedaron olvidados sus zapatos de tacón y para cuando llegamos a la cama solo sus pantis tapaban su desnudez… Caímos pesadamente sobre el lecho acariciándonos y besándonos los senos, la espalda y la cola... Nos revolcábamos, hasta quedar sobre ella acurrucándola y frotándome con su blanca y lechosa piel... Me encantaba ese roce cómplice e íntimo entre mujeres… Que delicia de cuerpo el de mi amiga, que excitación poder verla, tocarla y chuparla a mi antojo.

Decidí que ya era hora de devolverle a mi compañera el placer que me había proporcionado antes en el salón… No sabía muy bien cómo actuar y comportarme en esta situación nueva para mí… Me aproximé lascivamente hacia su entrepierna aprovechando para dejar un reguero de saliva por su vientre… Al llegar junto a su ombligo lo rodeé con mi lengua despacito incrustándola después en él hasta llegar a su fondo… Me situé frente a ella que estaba tumbada ante mí con las piernas juntas… Le bajé los pantis sin ningún tipo de miramiento y por fin apareció su sexo ante mis ojos... Tenía una fina línea de vello púbico de un color castaño… Nunca antes había visto o tocado otro sexo femenino que no fuera el mío, y la idea me pareció extraña y excitante al mismo tiempo.

Acerqué mi mano temblorosa de emoción y comencé entreteniéndome primero en acariciar su pubis y luego muy despacio fui extendiendo mis caricias poco a poco suavemente por entre sus muslos y sus partes intimas procurando ser tan delicada y cariñosa como ella lo había sido conmigo... No hizo falta poner mucho empeño en ello… Agradecida de tanto placer proporcionado y tanto amor recibido me fue muy fácil conseguir mi propósito de ponerla más “caliente” si cabe decirlo, pues su sexo estaba tanto o más húmedo que el mío… Con un gesto inocente pero no por ello exento de sensualidad y provocación, me introduje el dedo índice en la boca enjugándolo largamente con saliva… Imitando mis propios movimientos tantas veces ensayados conmigo misma al masturbarme en su nombre, lo dejé dulcemente sobre su prominente clítoris... Ella se estremeció al instante, aún más cuando inicie un suave desplazamiento recorriéndolo de arriba abajo ejerciendo una leve presión sobre él.

Con mi otra mano me dedicaba a perfilar el contorno de sus labios inferiores separándolos y cuando la ocasión era propicia para ello, dejaba mis dedos que invadieran furtivamente su más íntimo y personal tesoro… Durante unos minutos me recreé con su sexo, paseando mis dedos con total impunidad por todos sus pliegues empapados, prolongando la masturbación de mi amiga hasta obtener la complacencia de sus agitados suspiros y las convulsiones de sus caderas... No dejaba de asombrarme gratamente la amplitud de su útero hasta el punto de que con cuatro de mis dedos totalmente dentro de su cavidad vaginal aún podía removerlos sin inconveniente alguno... Esto la volvía loca y se retorcía al son que yo le marcaba con mi mete y saca… Al mismo tiempo dejaba que mis dedos acariciaran las paredes de su útero proporcionándole gozosas y agradables sensaciones… Ella estaba ya muy salida y caliente y creí llegado el momento de postrarme ante su sexo y empezar mi debut como “lamecoños”... Como ya dije, no tenía ni idea de cómo satisfacerla de esta forma, así que me deje llevar por mi instinto y mi intuición… Simplemente le iba hacer lo que me gustaría que me hicieran a mí para satisfacerme y entonces me acordé de los videos que te enviaba en mis largar noches de inspiración.

Con un incuestionable nerviosismo y excitación por mi parte, mis labios se acercaron lánguidamente al límite exterior de su vagina y dejé escapar mi templado aliento muy suavemente entre sus piernas... Su reacción no se hizo esperar, llegó en forma de quejido placentero... Ahora podía sentir en mi nariz el calor intenso de su sexo, el perfume liviano de sus partes íntimas quizás derramado allí pensando en éste amoroso encuentro, y podía sentir su excitación y sus ganas… Uffff me encomendé a todos los santos y posé mi lengua sobre su sexo… Ella dio un respingo de gusto al notarla... Animada por su reacción continué lamiendo lentamente sus pliegues buscando sus puntos sensibles... Mis dedos se afanaban en separar sus gruesos y carnosos labios vaginales mientras que mi lengua jugaba a sus anchas entre sus espacios, encharcándola con mi saliva y sorbiendo las primeras gotas de su néctar... Mi amiga suspiraba placenteramente y su cuerpo comenzaba a responder al cariñoso tratamiento de caricias y lametones… Succioné sus genitales con tal fuerza que por un momento todo su aparato genital exterior se introdujo enteramente en mí boca y pude saborearlo a mi gusto... Su sabor era más que agradable, exquisito… Sus jugos comenzaban ya a filtrarse y mezclarse con mi saliva... El cóctel resultaba misterioso y delicioso para una profana como lo era yo… Ella seguía retorciéndose y gimiendo de gusto y pensé entonces que no lo estaría haciendo tan mal… Me acordé de como lo había hecho ella antes y procuré imitarla con todo el cariño y dulzura del que fui capaz... La cosa estaba surtiendo efecto porque súbitamente empezó a jadear más fuerte y acompasadamente…. Sentí tus suplicas por mas… No te detengas… Así… Hazlo!!! Yo no podía dar crédito a mis oídos pero me enervó muchísimo y me volqué en su sexo dispuesta a regalarle una buena corrida a mi amiga... Con ansías renovadas por sus gritos y sus movimientos convulsivos, adentré todo lo más que fui capaz mi lengua en su vagina, para seguidamente sacarla y repasar su clítoris precipitadamente... Ella respondió elevando sus caderas convulsivamente… Entonces la agarré sujetándola por los glúteos y en ese instante pude perfectamente escucharla entre suspiros entrecortados: No pares!!!

No pudo decir más que eso o al menos yo concentrada en lamer sus genitales no pude entender más… Noté sus fluidos que se desparramaban incontenibles en mi boca y los succioné con avidez, deseosa de paladear todo su jugo… Seguí pegada con la cabeza entre sus ingles para prolongarle el orgasmo todo lo posible... Al quitar mi mano de la cola que sostenía ella se desplomó pesadamente sobre la cama y yo me quedé observándola orgullosa y satisfecha… Durante unos minutos mi amiga continuó jadeando con la respiración entrecortada y sus ojos entre cerrados, mientras yo admirando su cuerpo lo recorría suavemente con la yema de mis dedos y la punta de mis uñas produciéndole leves escalofríos por su piel.

Volví a recorrer sus pechos y mordisquear sus pezones… Viaje por su vientre levantando su piel de gallina a mi paso sobre él… Tanteé sus muslos de nuevo masajeándolos para relajarla... Ella es una mujer hermosa, pero ahora podía admirarla en toda su desnudez y me pareció muy bella y más hermosa que nunca… Absorbida en mis pensamientos el contacto de una mano en mi espalda me devolvió a la realidad, ella se había recuperado y ahora tiraba de mis hombros hasta conseguir que me tendiera a su lado... Me miró como nunca lo había hecho y sin decir más me besó en la boca con la misma pasión que antes… Me ha encantado, me susurró… Supongo que está bien para ser la primera vez, contesté yo con falsa modestia… La primera sí, pero no la última!!! Ella sabía perfectamente que no iba a ser la última, ni mucho menos… Mis ojos respondieron por mí!!!

Se incorporó y se quedó sentada en la cama de espaldas a mí, pude escuchar como abría un cajón de la mesilla y como recogía algo en él… Seguía dándome la espalda pero pude apreciar como manipulaba algo que me mantenía oculto con su cuerpo… Momentos después se volvió hacía mí y sin enseñarme lo que era me dijo: Cierra los ojos y no pienses en nada… Hice lo que me pidió permaneciendo muy quieta y relajada tumbada en la cama y con los ojos cerrados... Al poco sentí sus dedos surcando el canalillo de mis senos y contorneándolos después... Un temblor sacudió mi cuerpo y mis pezones volvieron a surgir erectos y desafiantes, duros como piedras… No se entretuvo mucho, quizás al ver mi reacción tan prematura… Luego noté que algo con un tacto rígido y frío recorría el mismo camino entre mis pechos, pero no eran sus dedos, era algo artificial que no podía deducir que podía ser.. Estuve tentada de abrir los ojos y mirarlo, pero resolví no romper la magia y el encanto del momento y dejarme hacer confiada por las expertas manos de ella.

La sensación prosiguió descendiendo lenta y perezosamente de entre mis pechos hacia mi ombligo donde se entretuvo de nuevo en varias cabriolas a su alrededor... La sensación fría del principio había ido desapareciendo paulatinamente a medida que la temperatura de mi cuerpo calentaba aquel misterioso objeto… Pronto abandonaría mi vientre camino de mi sexo, pero justamente cuando tan solo le separaban unos milímetros para alcanzarlo giró bruscamente hacia mi muslo izquierdo dejándome una momentánea sensación amarga causada por mi propia impaciencia… Quería hacerme de nuevo sufrir alargándome el momento supremo de rozar mi sexo con aquel objeto... Se entretuvo paseándolo por la cara interior de mis muslos y luego súbitamente lo apartó de mí y se hizo el silencio… No sabía que estaba pasando ni lo que iba a suceder a continuación pero estaba tranquila, impaciente pero tranquila y confiada en mi amiga… Note como los muelles del colchón cedían a la presión. Ella se estaba moviendo sobre la cama… Lo siguiente que sentí fue algo húmedo y pegajoso que caía sobre mi clítoris y segundos después un dedo masajeándolo y extendiendo lo que supuse que era su saliva… Un sentimiento grato de alivio y placer me sobrevino de inmediato recorriendo mi cuerpo a gran velocidad… Las caricias se prolongaron unos minutos más en los que ella volvió a escupir sobre mi sexo una vez más… Encharcado por fuera con sus dedos extendiendo sus jugos sobre mis labios y con las piernas abiertas indecorosamente mi sexo se abría de nuevo ante ella sediento de nuevas sensaciones y totalmente abierto para lo que quisiera hacerle.

Yo continuaba con los ojos cerrados ya no por orden de ella sino porque así disfrutaba más intensamente aquel maravilloso instante… No me hizo falta abrirlos para saber que ahora era su lengua la que trabajaba mis genitales de una manera sublime… Mi clítoris empapado se manifestaba desafiante al paso de su húmeda y cálida lengua… El pulso se me agitaba y la respiración se me transformó en irregular cuando notaba su colosal mamada recorriendo mis labios inferiores con sumo cuidado de no dejar un poro sin chupar o ser mordido con extrema pulcritud y suavidad… Comenzaba a elevarme al paraíso de nuevo extasiada en un mar de sensaciones agradables y borracha de placer cuando de repente comencé a oír un ruido extraño como un zumbido… Esta vez sí que inconscientemente abrí los ojos pero solo para ver la cabeza de mi amiga embutida entre mis inglés comiéndome golosa las entrañas, no pude ver más, pero si sentir algo turbador e intrigante en la entrada de mi vagina… Era un cosquilleo incesante y enloquecedor que me sacudía el sexo transportándose a todos los rincones de mi cuerpo, algo que me hizo saltar sobresaltada cuando lo sentí directamente sobre mi clítoris taladrándome incansable y perturbador… Qué es eso? Acerté a preguntar… Nada, no temas. Me contestó Ella.

La obedecí sin más reparo y volví a cerrar los ojos disfrutando de aquella sorpresa inesperada... Ella manipulaba el artefacto con pericia produciéndome un cosquilleo enloquecedor por todo mi sexo... La punta era especialmente vibrante y perturbadora, con ella me machacaba algunas veces el sexo, algunas veces las ingles… UFFFFFFF!!! Aquello sí que era maravilloso…. Que gusto sentir esa corriente eléctrica en la puerta de mi sexo, produciéndome un cosquilleo maravilloso y llevando mi excitación al límite de lo prohibido… Yo gemía, más que gemía, gritaba de placer!!! Implorando que lo hiciera, que me penetrara cada vez que acercaba el vibrador… Me revolvía convulsa y violentamente descontrolada y desbocada de gusto... Si no me corrí en ese momento si que puedo decir que faltó lo mínimo para ello porque las sensaciones que me recorrieron fueron muy parecidas a las del orgasmo.

Ella me agarró con fuerza de una pierna y la separo de mi cuerpo abriendo mi sexo al máximo y aguantándome así con firmeza… De mi vagina se debieron escapar las primeras secreciones porque sentí desparramarse por mis ingles hasta mi cola una corriente cálida y pegajosa… Fue en ese preciso instante en que noté que me penetraba con el vibrador… El clímax llegó fulminante y arrasador, solté un Ahhhhhhhhh!!!! Que debieron escuchar los vecinos pero no me preocupó ni me reprimió en absoluto… Estaba completamente fuera de sí, no era yo en ese instante pero me gustó sentirme una desvergonzada indecente y gozosa y satisfecha de lo que estaba haciendo… Siguió hurgándome en mi empapada vagina con aquel extraordinario artilugio... Lo hizo como no magistralmente sin lastimarme como si fuera el pene de un hombre el que me invadía y me ocupaba las entrañas impúdicamente sin total consideración ni respeto a mi persona… La penetración se prolongo unos pocos minutos en los que imperceptiblemente mi amiga había ido incrementando el ritmo de su brazo hasta que me tuvo a punto de venirme de nuevo. Esta vez fui yo la que le imploré: Más, hazlo mas fuerte!!!

Ella comprendió y aceleró sus movimientos de forma frenética y devastadora como si me estuviera cabalgando un hombre violentamente... No aguanté mucho más cuando mis suspiros y gemidos se volvieron aullidos en el momento de correrme arrolladoramente en el vibrador... La corrida fue de las que se te quedan grabadas en la mente y sentí como me vaciaba por dentro expulsando por mi dilatado sexo todo lo que llevaba dentro… Un caudal incontrolable de jugos vaginales impregnó la mano de ella que sujetaba el vibrador y cuando unos segundos después de mi orgasmo lo sacó de mi sexo los noté fluir libremente por mi entrepierna como si de una eyaculación masculina se tratara… Respiré agitadamente durante unos minutos en los que ella comprensivamente me dejo reposar… La habitación me daba vueltas recordándome los orgasmos que en tan poco tiempo me había hecho sentir mi traviesa amiga… Me convirtió en mujer satisfecha y dichosa.

Ella entretanto había ido al baño y pude oír el sonido del agua de la ducha... Al poco volvió envuelta en una bata y secando el pelo con una toalla: - ¿Quieres pasar a ducharte? Me invitó… Miré el reloj y descubrí horrorizada lo tarde que se me había hecho. No tengo tiempo, le dije, usaré los klenex para limpiarme, di un salto de la cama y me enjuagué mi sexo y un poco mas con agua caliente causándome deliciosas sensaciones… Luego deshice el camino del dormitorio al salón recogiendo divertida las dos las prendas que habían quedado regadas por el pasillo victimas de nuestro delirio y excitación anterior… Ocurrió algo divertido y es que me entretuve buscando sin éxito una prenda y ella rió divertida recordándome que no había traído pantis, ni sostén… Las dos nos toteamos de risa!!! Entonces recordé que los llevaba en el bolso y me los puse tranquilizando mi “negra” conciencia.

Acabé de abrocharme el vestido y tras mirar tiernamente a mi amiga nos besamos de nuevo, esta vez yo al menos con un poco de tristeza por el fin de aquella velada pero enseguida ella me tranquilizó diciéndome que aquello no se iba a terminar aquí y que solo había empezado, que nos quedaban muchas tardes como aquellas!!!

Salí de allí disparada al ascensor… Apuré el paso hasta llegar al auto y volví rápidamente a casa con una nueva experiencia grabada en mí memoria!!!

— preciosagordita

2 de enero de 2014

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Comentarios

1 comentario

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  • trakata
    trakata · 2 de ene de 2014

    BUEN RELATO HE.

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