Ella es una mujer madura, es alta, canelita, no muy delgada, con los ojos grandes y muy expresivos, de cuello largo y postura elegante, nada más verla da la impresión de ser una mujer con carácter, divertida y liberal, aunque es seria... No es una modelo muy guapa, pero es tremendamente atractiva, tal vez porque resulta enigmática, puedes tener impresiones, pero siempre te queda la sensación de no saber a qué atenerte con ella.
Hablando, un día me contó que había ido a ver una función de teatro alternativo que había montado un amigo suyo y yo le comenté que a mí me gustaba mucho el teatro y me dijo que si quería me invitaba a ver la obra porque su amigo le daba entradas, yo dije que sí y un día, después del trabajo fuimos al teatro. A la salida fuimos a un bar cercano a picar algo con la gente de la obra, que se fueron pronto porque estaban cansados, nos quedamos solas tomando un café y al rato nos fuimos. La verdad nunca pensé que me divertiría tanto, fue un rato muy agradable, no paramos de hablar y reírnos un montón.
Salimos a la calle para coger un taxi e irnos para casa, hacía un frío horrible y yo me encogí un poco, me puse al borde de la carretera para llamar a uno y ella se acercó por detrás, me frotó los brazos como para darme calor y luego se juntó un poco más, medio abrazándome, seguía frotándome los brazos y agachó su cabeza para ponerla entre mi cara y mi hombro, pegando su cara a la mía, respirando en mi cuello, yo me quedé parada, no sabía cómo tomarme ese gesto, realmente si me lo hiciese una amiga me parecería lo más normal del mundo (yo estaba helada y ella me frotaba para quitarme el frío), pero me lo hizo ella y me resultó un poco extraño... Paró de frotarme con sus manos y me abrazó, estaba detrás de mí y me dijo sonriente: “vamos a mi casa y tomamos un café”, la forma en que me lo dijo me confundió aún más, pensé que a lo mejor simplemente era un gesto de confianza (lo de agarrarme) y yo estaba pensando mal... De todos modos dije que no, pero ella no me dio a elegir, paró un taxi y nos subimos, supongo que su autoridad de profesora no daba elección.
Llegamos a su casa, abrió y me cedió el paso, ella entró después, me cogió el abrigo por detrás y comenzó a quitármelo, ya no dejó lugar a dudas, acercó de nuevo su cara a la mía, comenzó a acariciarme con su mejilla, muy despacio, yo me quedé totalmente rígida, ella empezó a acariciar mi cuello con sus labios, apenas rosándome y a mí se me erizó todo el vello de mi cuerpo, yo dije casi sin voz que me tenía que ir, pero ella me puso un dedo en mis labios haciendo un gesto como para que me callara, estaba en sus manos, parecía que yo no tenía voluntad.
Metió su mano por mi escote y comenzó a acariciarme un pecho, yo tenía los pezones durísimos desde hacía ya un rato, con la otra mano giró mi cara hacia la suya y me dio un beso en los labios muy suave, con los ojos muy abiertos, muy brillantes, luego me dio otro, y otro, nunca había sentido esa sensación, tan delicada y tan excitante a la vez, tan suave que me dejaba sentir su respiración en mi piel, el tacto de sus labios sobre los míos, su corazón en mi espalda
Sacó su mano de mi pecho y me rodeó la cintura, andando muy despacio me dijo al oído: “relájate, yo sé que te gusta”, yo estaba completamente entregada, me llevó hasta su habitación, por el camino me había quitado la camiseta y también la suya, se quitó el sostén, me quitó el mío, y con los torsos desnudos, de pie frente a su cama me abrazó y comenzó a besarme con pasión, pero sin prisas, metió su lengua en mi boca, apretaba mis labios con los suyos mientras nuestros cuerpos se fundían, desde el ombligo hasta el cuello, no había un centímetro que no se rozase, fue la experiencia más placentera que había sentido nunca, entonces me tumbó en la cama, me miró de arriba abajo mientras me acariciaba con sus suaves manos, empezó también a acariciar mi sexo con su lengua, yo no podía estar más excitada, pero no hacía absolutamente nada, estaba parada, dejándome hacer, besó mi ombligo y fue subiendo hasta mis senos, los rodeaba con sus labios, dándome besos sin parar, se fue acercando a los pezones lentamente hasta que los acarició con su lengua, casi tengo un orgasmo en ese momento… Es mi parte más sensible, ahora sí que estaba a su voluntad!!!
Desabrochó hábilmente mis pantalones, me apartó los pantis y comprobó que me estaba gustando mucho lo que me estaba haciendo, pues más húmeda no podía estar… Entonces me los quitó y de la misma forma que antes había subido ahora comenzó a bajar… Yo me puse tensa, pero con una mirada me relajó, llegó a mi pubis, me daba mordisquitos mientras con sus brazos extendidos acariciaba mis pechos aún más duros, apartó mis muslos, me agarró las manos entrelazando sus dedos y los míos y comenzó a lamer mi sexo, me estremecí y se me puso la carne de gallina, ella encontró mi clítoris y comenzó a jugar con su lengua con él, aceleró el ritmo y rápido me corrí ahhhhhhhhh… Por Dios, no pude evitar los gemidos aunque intenté reprimirlos.
Se apartó un poco de ahí, pero siguió con las caricias, los besos, se acercó a mis oídos y comenzó a decirme lo guapa que era, lo que le gustaba, lejos de relajarme yo estaba de nuevo excitada y aunque muerta de vergüenza, y con timidez por mi inexperiencia, pensé que era mi turno de darle placer a ella… Empecé a besarla , a tocarla, descubrí lo agradable que era su piel, nos besamos sin parar, con nuestras lenguas entrelazadas, fui bajando tal y como ella lo había hecho conmigo pero me paró y me dijo al oído: “no vayas tan rápido”, no me dio tiempo de respuesta e hizo que siguiera comiéndole la boca, ella acariciaba mi sexo y yo hice lo mismo con el suyo, de la lentitud anterior pasamos a una dinámica mayor, abrazadas, sin despegarnos nos revolcábamos por la cama, tocándonos, besándonos, de forma experta colocó su sexo contra el mío y fue el propio placer el que nos llevó a hacer los movimientos más acertados, frotando nuestros clítoris rítmicamente, nuestros cuerpos estaban prácticamente fundidos, era tal mi estado que ya no soportaba más aceleramos el ritmo y mordiste fuerte mis pezones fuertemente (Ese fue el punto máximo) hasta que las dos a la vez, de forma mágica alcanzamos el clímax, fue maravilloso, sentí tocar el cielo, nunca había experimentado nada así!!!
Me abrazó fuerte y no paró de besarme… Una vez calmadas, ya relajadas, yo dije que tenía que irme, pero no me dejó, dijo que si me iba me comería la cabeza con lo que había pasado, me besó suavemente en los labios, me abrazó y me dijo “quédate”, besó mis ojos y me dijo “relájate, yo acariciaré tu cabello hasta que te duermas”, la fuerza y la calidez con la que me abrazaba hizo que cayese en un segundo, no se apartó de mí en toda la noche.
A la mañana siguiente despierto y sonrío al sentirte enredada en mis piernas, en mis pies… Mientras tus manos las recorren de arriba hasta abajo… Resbalando suavemente tus uñas por mi piel, haciendo que se erice de manera tal que sabes que ya estoy despierta, esperándote y ansiando cada vez más tus tiernas caricias
Te disfrutaba boca arriba y me iba excitando con cada uno de tus dulces movimientos... Sentí tus labios recorrer mis muslos y tus manos jugando ahora desde la rodilla a mi ingle rozando sin pudor, ni detenimiento mi sexo, que al sentirte se humedece... Haces que mi cuerpo se arquee… Se me escapa una ligera risa al sentir tu boca cerca de mi sexo… Tu cálida respiración… Estoy segura de lo que intentas hacer, pero me asusta… Nuevamente una dulce, suave pero seductora sonrisa se escapa de mí… Tu juguetona boca sigue subiendo hasta llegar a él, e inconscientemente me abro entera para recibirte.
Parece que me conoces, sabes exactamente qué hacer y me sientes más que húmeda, empapada… Aun así bebes de mí como sedienta… Llena de ansias… Con glotonería… Con calma segura y deleitante… Sujeto tu cabeza y mis manos se pierden entre la suavidad de tu cabello y un suave gemido se escapa de mi al sentirme penetrada por tu descarada lengua ahhhhhhhh… Te ayudo arqueándome aún más… Mis traviesas caderas comienzan a danzar al frenético ritmo de tu lengua… Pidiéndote con este gesto que te hundas más en mi sexo… Mi respiración se acelera e intento ahogar mis gemidos mordiéndome los labios… Estoy en el paraíso… Mis pensamientos ya no están conmigo… Deseo que este momento no termine nunca… Pronuncio tu nombre una y otra vez mientras te siento… Un “No puedo más” se escapa de mí!!!
Sos tan mala, que me dejas húmeda para seguir tu recorrido por mi vientre… Ahhhhhhh Por Dios!!! Exclamo… Viajas por mi cadera… Por mi cintura, mordisqueándome con extrema delicadeza cada parte de mi… Tus dedos siguen jugueteando entre los pliegues de mi sexo, no quieres que recupere mi capacidad de razonar… Tus labios se posan ahora en mis pechos… Puedo sentir como pasas tu lengua por ellos… Cómo reaccionan a cada caricia… Como crecen… Como se hinchan… Como me dueles!!! Sientes como están por la necesidad de ti, de tu boca?
Te detienes en ellos mientras mis piernas se enredan en las tuyas, sintiendo sobre mi sexo la humedad del tuyo… Suplicándote que me penetres… No puedo más, por favor… Necesito sentirte!!! Pero cuando me miras y me pierdo en tus ojos, sé que aún me harás esperar un poco.
No quiero soltarte… Me gustaría congelar este momento tan mágico… Sentirte unida a mí… Cerquita… El calor de nuestros cuerpos y nuestra necesidad de amarnos… Me pierdo en tu mirada y te ansío!!!... Me besas en la boca y me derrito… No soy dueña de mí y suplico que me lo hagas… Que me dejes sentirte y pueda entregarme a ti con esta necesidad que me provocas… Pero…
Me sabes perdida en ti y no tienes prisa!!!








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarSensacional relato.