Me Comi A Mi Compañera De Trabajo
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 4 min de lectura calendar_today Enero de 2014

Me Comi A Mi Compañera De Trabajo

Supe que le gustaba a mi compañera de oficina porque me lo dijouna amiga que alli también trabajaba. Siempre que la veía pasar me atraía ese trasero redondito y bien proporcionado, pero nunca me había atrevido a cruzar palabra con ella. Después de enterarme de que le atraía, tuve el valor de....

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Supe que le gustaba a mi compañera de oficina porque me lo dijouna amiga que alli también trabajaba. Siempre que la veía pasar me atraía ese trasero redondito y bien proporcionado, pero nunca me había atrevido a cruzar palabra con ella. Después de enterarme de que le atraía, tuve el valor de hablarle y darle mi mail personal. Luego de esto empezaron los mensajes, las llamadas, hasta que finalmente salimos una noche de rumba

Luego de unos tragos y una que otra salida a bailar, me atreví a besarla. Recorrí sus labios lentamente. Sentia su respiración agitada. Con su mano me agarraba la cabeza y me acercaba con gran fuerza. Su lengua no paraba de moverse, y me succionaba cada vez que le daba la oportunidad.

Si yo estaba excitado, ella lo estaba aún mas; iba a mil. Mordía mi lengua y la succionaba con pasión. Sentía sus labios, grandes y húmedos. La comencé a tocar por las caderas y espaldas y ella reaccionaba cada vez mas caliente. Me deseaba mas que a nada en ese momento. Supe que teníamos que buscar otro lugar así que pedimos un taxi y salimos corriendo hacia su apartamento. El trayecto fue eterno, pero aprovechamos para tocarnos y besarnos. Recorria sus piernas con mis manos, la besaba sin parar. Cuando subimos al apartamento, fuimos dejando un camino con su ropa y la mia.

En la cama la puse boca abajo. Me encanta verles ese culo paradito, con su ropa interior devorada por unas nalgas arrolladoras. Tenia una tanga de color negro con un encaje morado. Empecé por el cuello, recorriendo con mi lengua tod su espalda. Sentia cómo se iba erizando su piel a medida que bajaba lentamente. Me detuve en su culo para admirarlo, y agarrar cada nalga con una mano para luego perderme entre las dos. Chupé su culo una y otra vez. Los calzones los puse hacia un lado, le escupí la raya del culo y comencé a frotarle mi verga, que estaba mas hinchada y cabezona que de costumbre. Queria que me lo mamara, pero no aguanté y se lo meti sin avisar. Su concha estaba húmeda, pero no tan mojada como para entrar hasta el fondo. Senti la fricción de sus paredes mientras la entraba despacio y con cortas interrupciones. Me pedia que la partiera en dos y yo le mordia el cuello para que gimiera más. Le tome las tetas y se las apretaba firmemente mientras aumentaba el ritmo en la penetración. Me pidió hacerse encima pero yo no queria complacerla. Era mi esclava y no le iba a hacer caso.

Sin sacarle mi verga la puse de lado y la seguí clavando, variando la intensidad entre suave y duro. Con mi mano jugaba con su clítoris mientras ella se retorcía de placer. Quería darle un orgasmo, así que la puse a cabalgar, poniendo mi verga dura para que ella la frotara y la sintiera hasta el fondo. Con las manos agarraba esas enormes nalgas mientras ella bailaba sobre mi, con movimientos firmes de atrás hacia adelante.

La agarre de las caderas e hice presión hacia abajo para que lo sintiera mas. Empece a guiar sus movimientos cada vez mas fuertes, Empezó a gemir, estaba a punto de venirse. Le apreté el cuello y soltó un grito que casi me hace venir tambien. Su orgasmo no terminaba, y ella no me quitaba los ojos de encima, con una mirada de lujuria, deliciosa. Luego empezo a respirar mas lento, pegó sus tetas a mi pecho y me abrazo. Yo tomé un respiro para luego empezar a moverla nuevamente y buscar mi orgasmo.

La puse en cuatro en el borde de la cama. Me pare, le di una nalgada, escupí mi vega y se la metí hasta el fondo. Ella gimió y se agarró de las sabanas mientras yo organizaba su largo cabello negro sobre su espalda. Se lo metía y sacaba lentamente y sentía sus nalgas temblar en cada roce con mis piernas. No aguanté mas, así que le di tan fuerte como pude hasta sentir que no podía. Saque mi verga y le rocié mi semen sobre toda su espalda. Luego muy lentamente se lo volví a meter y lo tuve un rato ahí. Le esparcí mi semen sobre toda su espalda como si fuera una crema. Después de un descanso en el que estabamos desnudos y abrazados, empezo a buscarme nuevamente, recorriendo mis tetillas y pello con su lengua. Se me puso duro y al notarlo lo empezó mientras me hacia la paja hasta hacerme venir nuevamente. Se tragó el semen y me limpió la verga con su boca. A partir de ese momento, decidimos seguir viéndonos para tener encuentros casuales, y hasta el momento sigo frecuentándola, aunque tratando de no involucrar sentimientos.

— javiersv

19 de enero de 2014

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javiersv

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Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • efreid
    efreid · 19 de ene de 2014

    uyyyyyy, que deliciosa experiencia

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