Una Canita Consentida
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 2 min de lectura calendar_today Enero de 2014

Una Canita Consentida

La historia que voy a narrar corresponde a una aventura que mi esposo ha tenido, esta vez sin mí pero con mi complacencia. El acuerdo que tenemos es que él puede tener sus aventuras y contarlas inmediatamente las tenga, los mismo puedo hacer yo.Fue una noche de despedida de fin de año en la....

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

La historia que voy a narrar corresponde a una aventura que mi esposo ha tenido, esta vez sin mí pero con mi complacencia. El acuerdo que tenemos es que él puede tener sus aventuras y contarlas inmediatamente las tenga, los mismo puedo hacer yo.

Fue una noche de despedida de fin de año en la empresa donde trabaja mi esposo donde se dieron algunas cosas. Hay una secretaria (Ingrid), que con mi esposo Arturo, se habían dado algunas miradas algo insinuantes pero que nunca llegó a nada por respeto de ambos al trabajo y a los matrimonios que cada uno tiene.

Después de la cena de rigor, algunos pasaron al salón de baile, el cual tenía luces como en las disco; mi esposo e Ingrid empezaron a bailar uno de estos ritmos modernos que más parecen sexo con ropa que baile, los movimientos atrevidos que obligan estos ritmos, hizo que ambos dejaran a un lado la barrera que hubo durante todo el año y cuando colocaron música suave ya venían un poco excitados por lo cual las manos de cada uno hicieron lo suyo, mi Arturo le agarraba las nalgas, las pasaba por los senos y volvía a meterlas en el abultado trasero mientras que Ingrid le besaba el cuello, le mordisqueaba el lóbulo de la oreja y le acariciaba el pene sobre el pantalón; eso parecía más una escena de habitación que el baile de una canción romántica. El pene de mi esposo estaba tan erecto que estaba que explotaba, al igual Ingrid estaba tan mojada y desesperada por sexo que sugirió ir hasta el parqueadero a ver qué pasaba.

Al llegar al parqueadero, escogieron un lugar en una esquina algo oscura. Ingrid se agachó y sin pensarlo le tomó el pene y le hizo una mamada que lo hacía temblar, ese pene le llegaba hasta la garganta. Luego, mi esposo le quitó la panty a Ingrid y empezó a hacerle sexo oral haciendo que Ingrid por momento gimiera algo fuerte.

Cuando ambos estaban que reventaban de la excitación, mi esposo penetró a Ingrid de manera suave pero muy profunda con movimientos que se prolongaron durante varios minutos, esto hizo que Ingrid tuviera al menos dos orgasmos. Luego sin pensarlo, Ingrid se puso de espaldas, mi esposo entendió que quería anal y enseguida lo hizo hasta que ambos tuvieron al tiempo, un par de orgasmos inolvidables.

Al terminar, volvieron a bailar como si nada hubiera pasado, pero al bailar y bailar volvieron las ganas de sexo decidieron irse mejor para un motel a terminar formalmente lo que “iniciaron” en el parqueadero. En el motel pasaron muchas cosas que le contaré en otro relato.

— alejandrarica

19 de enero de 2014

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alejandrarica

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Comentarios

1 comentario

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  • chamizo45
    chamizo45 · 19 de ene de 2014

    Hola ES MUY EXITANTE SABER LO Q EL OTRO HACE Y LO MEJOR ES CONTARLO, MEJORA TU REDACION.

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