Bien me presento! Soy hombre de 33 más normal que superman, uno más de la lista interminable a la mano derecha del chat de guía; con sueños metas y fantasías por cumplir pero ese no es el propósito de mi relato! La verdad es tan solo algo que me paso hace varios años y que recuerdo dentro de mi corazón.
Estudiaba en la universidad y me hospedaba en casa de unos tíos, calor de hogar que muchos extrañamos, en aquel lugar trabajaba una niña domestica y por esos tiempos recordaran muchos de ustedes había una novela llamada ¨ baby sister ¨ pues la niña de aquella casa es igual que Paola Rey, de unos ojos enormes divinos y un carisma emprendedor.
Una noche en la que quedamos por cosas del destino solos fue por mucho la mejor de mis noches con una damita, sin quererlo empezamos una charla trivial de cosas que pasaban en nuestro entorno, con algo de malicia le invite a jugar póker a lo cual acepto ; luego de varios minutos le dije que para hacerlo interesante apostáramos algo, ella dijo que no había nada por apostar y le sugerí apostar las prendas que llevábamos en el instante, con mucha duda acepto, el juego transcurrió y ella empezó a perder todas, poco a poco las prendas fueron cayendo y esa fenomenal figura de sirenita fue apareciendo debajo del vestido de trabajo que siempre llevaba , cuando ella estaba con tan solo un hilo y top blanco decidió levantarse y dar por concluido el juego, le pedí que jugáramos la ultima mano, el premio un beso. Quien en esta vida iba a quererle ganar perdí a propósito para ser yo quien tuviera la iniciativa, me acerque lentamente como si fuera el primer beso de 12 años que uno da a la noviecita , me temblaba todo, su aroma su figura , ese beso me llevo hasta Marte mas rápido que el Apolo 11, sus labios carnosos se movían de una forma que nunca había sentido y sus manos rodearon mi cuello como si fuéramos novios de 50 años; el resto de la noche fueron caricias que parecían venir de una mismísima diosa, su piel se tornaba más suave a medida que recorría todo su cuerpo pero sus senos y su sexo se colocaban más firmes por el palpitar de nuestros corazones , no sé cuánto tiempo duramos tocándonos suavemente deseándonos para luego terminar dentro de ella en un abrazo que pareciese eterno.
Cuando la mañana llego pude ver su figura bajo las sabanas blancas, una mismísima diosa del amor había estado a mi lado toda la noche, sus besos y sus caricias estuvieron dentro de mi cama por muchas noches.
No soy Pablo Coello así que serán bienvenidos sus comentarios.







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