Semen, sudor, saliva y una respiración agitada, son las consecuencias de dejarse llevar por la pasión y la tentación de un momento.
Y fue así como una mañana la fantasía de muchos sueños húmedos e imágenes que rodaron mi cabeza durante todas las horas en reuniones, jornadas de trabajo y tiempo junto a la última persona con la que me hubiese pensado que se atrevería a tener una aventura con alguien menor que ella y que, por encima de todo, fuera empleado, y mano derecha, suya.
.. ya encima de la mesa, la falda estaba a la altura de su cintura, ella podía sentir mi miembro frente a su feminidad y su respiración se encontraba claramente afectada por la emoción del momento…
Como empezó todo es algo confuso de recapitular, los eventos se desataron tan rápidamente que es imposible determinar quien dio el primer paso o incluso quien encendió la hoguera. Ella es mi jefe, llevamos trabajando durante 3 años y soy su mano derecha y segundo al mando, ella toda una ejecutiva de sastre, más títulos que un periódico dominical, casada y con un cuerpo que mas de una de 20 años envidiaría.
Nuestro trabajo cargaba con mucho estrés, reuniones fuera de la oficina,, presiones presupuestales, cumplimiento de metas y uno que otro cliente maleducado de vez en cuando.
Era nuestra última reunión del día y conversábamos de temas varios mientras tomábamos café, ella me decía de las proyecciones para finales del mes y de otras cifras, luego un suspiro y un viro de contexto, me comenta de su cansancio, de cómo el día a día esta afectándola, se siente rendida. Yo acoto sobre la situación que vivimos laboralmente, más ella se ciñe a lo personal, de repente una mirada se cruza con la otra, un corrientazo, una química nunca experimentada durante este tiempo, la mirada se prolonga y pareciera no querer soltarse.
… su respiración cambia, es notable.. la situación se presta para todo, una sala de reuniones privada, mucho estrés y los dos solos…
A la fecha yo llevo una carrera prominente en la compañía, he hecho lo que esperaban cuando me contrataron y debido a mis esfuerzos extras, me he ganado una reputación que me ubica dentro de los futuros prominentes ejecutivos a reemplazar los puestos altos. Gran parte de mis logros se deben al apoyo de proyectos que me ha dado mi jefe, esa pelirroja alta de senos grandes, anchas caderas y pelo corto.
Su postura se inclina hacía mi y sin mucho preámbulo me toca la entre pierna. Mi miembro duro le saca una sonrisa esquinera seguida de una mordida de labio. Se desabrocha dos botones de su saco y deja ver su escote y un poco por encima el encaje de su brassier blanco. De un momento a otro nos besamos, nunca me hubiera imaginado lo dulce de sus labios, masajean los míos con ternura pero a la vez pasión, su lengua se siente suave mientras recorre mis labios y se toca con la mía.
Mi cabeza se encuentra a mil por hora, no mido los riesgos como siempre lo hago, todos estos eventos superaron mi capacidad de raciocinio y el controlador es mi instinto animal, tan primitivo que no da lugar a cualquier forma de lógica. Tantos semestres de estudio no compensan las necesidades básicas de un ser.
Mientras la beso toco su pelo y acaricio su cara, su piel es lisa y tersa, agarro su cara con mis dos manos y la beso apasionadamente, su reacción es acercarse y poner sus manos en la parte baja de mi espalda, en el punto donde se une con mi trasero, y hace que me acerque más a ella para sentir como sus besos afectan mi erección.
Paro un momento y la miro, una parte de mi no termina de creer lo que estoy haciendo, y más allá del hecho de besar una mujer hermosa es el de lo mucho que me atrae en ese instante.
Su falda en su cintura, mi pantalón parcialmente abierto, su panty ya esta humedecidos, mi bóxer se abre por mi erección.
Desabrocho su blusa y admiro sus braseares blancos de encaje, sus pecas encima de sus pechos son perfectas, toco la parte superior de sus senos y lentamente con mis dos manos le quito el saco y la barrera entre su torso desnudo y mi, esa fastidiosa blusa que bloquea mis ojos de ver y admirar semejante espectáculo.
Sin animo de parar ella con sus piernas baja mis pantalones mientras sus manos se ocupan de mi corbata y camisa, con sus manos acaricia mi pecho y metiéndolas en la camisa hace un gesto para quitarla del todo, bajándola por los brazos.
Una circunferencia casi perfecta, una tez inmejorable y un tierno y pequeño pezón, me apresuro a besarlos, le encanta, puedo sentir como se endurecen y escucho su corazón y respiración aceleradas.
Lentamente saco mi miembro y lo aproximo su vagina, el solo toque con su panty mojado causa un calambre frio por mi espalda. Suavemente corro a un lado, y mi cabeza por primera vez siente lo húmeda que esta. Muevo mi pene hasta su clítoris y luego lo bajo hasta la entrada de su vagina y en ese punto entra sutilmente.
Su reacción a mi penetración es un suspiro, sus manos en mi espalda y una inmediata aproximación y compenetración de los cuerpos, sus piernas me envuelven y aprisionan.
… me besa en la boca, me besa el cuello, me respira en mi oído…
la penetración es profunda, su cuerpo la adora, sus uñas piden por más, cada vez que rasgan mi espalda, sus tiernas mordidas en el cuello me dan a entender lo mucho que lo disfruta. Escucho sus gemidos, los dice a mi oído, mientras siento su cálido aliento.
… “no pares, no pares!!!”…”vente, quiero que te vengas!!!, quiero sentir tu semen caliente dentro de mi!!! Hazme gritar!!”
Sigo penetrándola, no paro, lo disfruto mucho, siento las señales iniciales que mi semen empieza a recorrer desde mis testículo por mi pene para salir con potencia y dejar su vagina llena, al punto que no lo puede contener y se derrama encima mío. Ella esta extasiada, le encanta, toma algo del semen regado y se lo chupa, mira como no se lo he sacado y ha quedado untado por todos lados de sus líquidos y los mios.
“Nadie se puede enterar de esto, lo sabes, por las consecuencias”
Ya vestidos, no cruzamos palabras de las muchas preguntas que surgen luego de una apasionada rendición a la tentación pura animal. La reunión claramente ha terminado, nos disponemos a irnos, pero antes de que abra la puerta, escucho su vos en mi oído, “pero ni creas que será la única y última vez”.
Solo les puedo confirmar que mis reuniones, con cierta regularidad, han dejado de ser tediosas y se han convertido en tardes de lujuria que un día con un poco más de tiempo las registraré y se las contaré.








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login EntrarSeñor, muchas gracias por tan excelente relato. todo esta bien dicho, y, por lo visto bien hecho.