Últimamente diferentes circunstancias me han obligado a recluirme en cuatro paredes . Me la paso fumando y bebiendo. Volví hace poco de un viaje. Deje la universidad. No tengo trabajo (no lo he podido conseguir), mi dinero cada día disminuye. Estoy escribiendo mucho. Estoy leyendo mucho pero todo ello es una ilusión. A veces estoy sentado en mi escritorio con un montón de papeles y con mi cabello revuelto con unas ansias de amar, no de sexo, de amar. Estoy allí sentado y siento una angustia por el mundo y por todo, estoy perdido y eso me hastía porque desde mi ventana veo las gentes tan felices. Pero de eso no quiero hablar sino de la extraña sensación que empecé a tener, estoy sentado como siempre en mi escritorio, creo que no hay música, fue un jueves en la tarde, hacia mucho calor y había visto una película de Anita Toro -que no me gusto- luego de drogarme.
Sentí como iban apareciendo unas manos de abajo del escritorio, me empiezan a acariciar las piernas. La primera vez que sucedió aquello me asuste mucho. Ese día pensé que había sido la MDMA. Luego siguió sucediendo, siempre cuando leía muy concentrado o escribía. Deje ir aquellas manos poco a poco hasta donde ellas quisieran, tomo algunos días. Así fue que se acercaron cada vez más hasta mi verga que siempre estaba muy dura. Dejaba tocarme un rato, luego me levantaba. Tenía miedo, pero era delicioso. Estoy sólo, permanezco solo, eso me ayuda en muchas cosas como escribir o leer, pero me ha alejado del contacto humano, del contacto físico. Aunque estoy solo no es la soledad la que me acompaña, pues tengo la cabeza revuelta en asuntos y constantemente me hallo hablando solo. Para no aislarme tanto tengo todas las redes sociales abiertas y discuto y río y hablo por allí. Pero eso no me satisface, es sólo una medida para no convertirme en un loco.
La sensación de esas manos que están deseosas y que salen de abajo de mi escritorio me llenan de placer. Yo cierro los ojos para no dañar la fantasía, un poco de miedo también me hace pensar que puede ser un espectro, evito a todo costo saber la verdad de aquello. Siento como vienen y buscan mi verga que está dura, me dejo ir, ya ha pasado demasiado tiempo y quiero llegar hasta la última consecuencia. La aprieta, juega, siento que la desea como se desea un fruto fresco. Sus manos me acarician los testículos. Lleva hacia atrás los pliegues del prepucio hasta dejar la cabeza palpitando, es delicioso. Sentí algo húmedo, era una boca. Me aterro porque no sospechaba esa opción, estaba con los ojos cerrados dejándome llevar, no importa, me decía, sentía que ya no podía dejar aquello. Delicioso. Delicioso, su lengua y su boca están tibias, estoy sentado sintiendo como una boca se mete mi verga dura hasta el fondo, como la succiona, pienso en una colegiala con un bom bom, sus manos acariciándome las piernas; con afán, con deseo, desesperadas desde las rodillas hasta mis testículos ida y vuelta.
Sentía entrar y salir más rápido aquella boca. Era delicioso. Estoy con los ojos cerrados y casi gimo. Sostengo mis manos atrás de la silla, tampoco quiero sentir aquella cosa. Es delicioso, a veces pienso, no sé qué me excita más, la acción de las manos y la boca, la lengua y los labios (que no he visto) o sentir que todas ellas me desean desenfrenadas, perdidas en placer. Así amo, me voy, me dejo ir en el sexo porque mi cuerpo se desborda en sensaciones, de eso saben las mujeres en los prostíbulos que me conocen, las novias que han tenido, soy un caso extraño para ellas. Casi espiritual. Yo pienso que ello es ridículo, pero no puedo negar como hay ese desenfreno y lascivia en mí, hay un mundo de perversión que se activa y no puedo parar, a veces no puedo parar y eso ha hecho que haga cosas de las que me arrepiento. A veces sueño que mi habitación está llena de mujeres denudas, me desean tanto como yo a ellas y hacemos el amor, y todo se vuelve un torbellino de gritos, un baile húmedo que palmea bajo el cielo blanco (Como un festival Petronio Alvares en el que la gente está loca por la música, bailamos desnudos y todo es sexo, sexo porque se aman los cuerpo como un rito del placer)… es delicioso. pero esto no es un sueño, estoy consciente de ello, no abro lo ojos por miedo y por lujuria pues tengo en mi cabeza imágenes que se revuelven con las sensaciones de aquellas boca y aquellas manos, y crean un orgasmo que siento me eleva y hace que estire mis piernas y me vaya hacia atrás cayendo con todo y silla.
Quede con mi cuerpo exhausto, sobre la alfombra, tenía un grito ahogado en la garganta y mi cuerpo tenía una sensación electrizante. Involuntariamente se movía mi pie izquierdo cada tanto, mi torso y mi mano derecha también, como si convulsionara de placer. Mis ojos no podían distinguir nada y en mi cabeza flotaban el verso de grandes poetas. Mi cuerpo estaba muy sudado, la verga aun dura y muy sensible, de tener una mujer cerca que me la tocara me hubiera puesto a gemir a sollozar a gritar de placer con solo tocarla. Me quede dormido. No recuerdo cuándo desperté, si algunos minutos u horas después, pero aquella experiencia fue única y no volvió a suceder.








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