Era un fin de semana con un lunes festivo. Cuanto hacía que necesitaba un descanso.
Ese fin de semana me iría a descansar a Santa Fe de Antioquia, desconectarme del mundo, del trabajo y de mi familia. Quería estar sola.
Me levante muy temprano y terminé de empacar, me duché y me dispuse a pulir un poco el depilado de ciertas partes de mi cuerpo. Me preparé algo ligero para desayunar , y después de cepillados los dientes, partí rumbo a un merecido descanso.
Llegué sobre las 10 a.m. a mi lugar de destino, y luego de registrarme; conté con la suerte de que la habitación estaba disponible, por lo que me la entregaron. Me instalé, desempaqué y me volví a dar una ducha para refrescarme. Me unté el bronceador, me puse el bikini, una blusa y unos shorts y me dispuse a salir a la piscina.
Conseguí una mesa y silla de sol, y me dispuse a broncearme un poco. Di unos cuantos chapuzones y regrese a tomar un poco de sol.
Todo iba transcurriendo normal. Pero luego del almuerzo, un grupo familiar muy amplio llegó al lugar. Mi tranquilidad parecía que había terminado.
Se llagaban las 3 p.m. y el área de la piscina era solo ruido. Los más pequeños de esa familia gritaban, había algunos que habían llevado a sus parejas y estaban en sus continuas muestras de afecto. Hasta que escuche una voz muy cerca que dijo:
-Disculpa si te incomodamos, pero son los riesgos de salir a un sitio de estos a pasar el fin de semana.
Quien lo dijo era una chica de unos 22 años, y estaba acompañada de un chico y una chica (más o menos de su misma edad)
-No hay problema, y es más riesgoso si familias numerosas van al mismo lugar que tú vas.
Los cuatro reímos.
-Mucho gusto Katherine –dijo ella– y ellos son Camilo y Mariana
-Mucho gusto, Sara.
Conversamos un poco, disfrutamos de la piscina, y quedamos de veros mas tarde.
Yo me organice y al llegar al restaurante parecía no haber mesa disponible; hasta que escuche una voz:
-Si quieres te haces con nosotros.
No desatendí la invitación de Katherine.
Conversamos mientras la comida y nos quedamos conversando mucho rato después. Camilo y Mariana eran novios, por lo que en repetidas ocasiones se besaron. No sé si era impresión mía, o por las circunstancias pero creía yo que Katherine se me estaba insinuando. Cuando la pareja que nos acompañaba se retiró a descansar, Katherine y yo quedamos solas, por lo que decidimos cambiarnos a una de las mesas cercanas al bar de la piscina.
Katherine me dijo que yo tenía muy buen cuerpo, que en la habitación de ella había sido tema de conversación entre Mariana, Camilo y ella.
Yo sonreí, y ella agregó:
-Mariana es mi mejor amiga de la Universidad, nos conocemos desde antes de entrar a estudiar Derecho, y hemos compartido y vivido muchas cosas juntas.
-Y que dijeron? Si se puede saber
-Mencionamos lo bien que te veías con el bikini puesto , que no tienes estrías tu cuerpo; y que tenías un cuerpo armonioso. Imagínate que Camilo se estaba poniendo celoso por que la que más cosas dijo fue mariana. Tocó calmarlo diciendo que una mujer podía admirar a otra mujer.
-Pero ustedes también tienen cuerpos muy bonitos.
-Pero no tengo senos grandes.
-Y que te ganas con tener senos grandes si no van con tu cuerpo? –le dije yo– además a mi me parece que tienes unos senos bien puestos y en un tamaño proporcional.
-Te parece? –me pregunto–
-Completamente segura; apuesto a que debe haber más de un pretendiente
-Uno que otro pero no me interesan –y puso una mano sobre mi pierna– y tú tienes novio?
-Novio? No, ahoraestoy sola – y me quede mirándola a los ojos–
-Entonces tengo una oportunidad? –y se acercó queriéndome dar un beso–
-Oportunidad? –dije yo retrocediendo un poco–
-Disculpa si malinterprete las cosas –dijo mientras se ponía de pie–
Yo la tome del brazo y le dije no te preocupes. Y empezamos a caminar en silencio rumbo al área de las habitaciones. Antes de llegar, la tome por el brazo; y me lance a besarla. Ella respondió al beso
-Pero… –intento decir ella–
-Que pasa si alguien nos veía besándonos? O no era un beso lo que me ibas a dar, y quien ahora malinterpreta las cosas coy yo?
-Si, si estaba intentando besarte –dijo entre risas–
-Y… que tal?
-Mejor de lo que había imaginado, y de lo que había hablado con Mariana
-Hablado con Mariana?
-Si, ya te había dicho que es muy buena amiga, y que hemos vivido muchas cosas juntas. Incluso, diría que besas mejor que ella –y nos dimos un beso–
Nos abrazamos y besamos por un rato. Al llegarsu habitación, nos volvimos a dar un beso. Ella tocó la puerta, y al rato abrió Mariana. Nos despedimos, y cuando me iba a ir, ella tomó mi mano y me volvió a besar.
Al día siguiente, compartimos el desayuno. Y luego Katherine me preguntó si podría saber en cuál habitación me estaba quedando yo. A lo que respondí de manera afirmativa. Fuimos a mi habitación, y tan pronto como cerré la puerta; ella admiró la forma como yo estaba vestida. Yo me acerqué a ella y la empecé a besar, ella respondió al beso; mientras tanto, empecé a acariciar su cintura y a meter mis manos debajo de su blusa, pero cundo estaba a punto de llegar a sus senos; ella interrumpió el beso.
-Qué haces? –me pregunto–
-Disculpa, me estaba dejando llevar por la situación.
Y cuando pretendía alejarme, ella me retuvo por la cintura y me dijo:
-Entonces continua dejándote llevar
Y se quitó su blusa, en ese instante sus senos quedaron al aire. Me acerqué, nos empezamos a besar y entre las dos quitamos mi blusa. Ella me quitó mi sostén, y beso mis senos. Luego nos abrasamos, dejemos que nuestros senos se unieran y nos besamos. Nos quitamos los shorts que traíamos puestos, y después nuestros pantis.
Las sonreíamos, y nos acercamos a la cama; y Katherine dijo:
-No pienses mal de mí, no siempre soy así.
-Yo tampoco, y aquí estamos. –y la besé-
-Si Mariana supiera lo que estamos haciendo…
-Yo creo que lo sabe.
Nos empezamos a besar y a acariciar. Baje besando su cuello, sus senos –los cuales mordisquee un poco–, su abdomen, sus muslos y cuando llegué a su vagina, miré a los ojos a Katherine; rocé mis dedos sobre su vagina y me acerque para besársela. Cuando empecé a introducir mi lengua en su vagina, Katherine soltó un pequeño gemido seguido de una sonrisa; escuchamos la voz de Mariana que desde los corredores parecía buscarla. Pensábamos seguir en lo que estábamos, hasta que escuchamos_
-Katherine, ¿dónde estás? Tu mamá te necesita. Si no fuera importante, no venía yo a inte… a buscarte.
Nos dimos un beso. Y con una sonrisa en nuestros labios quedamos de retomar más tarde nuestro encuentro. Nos ayudamos a vestir mutuamente, y mientras lo hacíamos nos besamos varias veces.
Ya estando vestidas, nos dimos un fuerte abrazo mientras nos besábamos. Salimos rumbo al área de la piscina y nos encontramos con Mariana y cuando se disponía a decirnos algo, apareció Camilo.
-Ya la encontraste, ¿estaban juntas? ¿qué andaban haciendo? –preguntó él–
-Estaban caminando por la parte alta, por eso no las habíamos encontrado, anda a decirle a su mamá que ya va.
Camilo se fue con el mensaje.
-La próxima vez me avisan para poderlas cubrir. –dijo Mariana– y si me invitan se les agradece; así sea como observadora.
Mariana se acercó y nos dio un beso a cada una en la boca.
Lo ocurrido en la piscina y en la tarde en mi cuarto; quedará para otro relato.








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarExcelente relato quedamos intrigados con la parte final, esperamos que pronto la publiques..... PD. Que linda foto . Un abrazo