Una combinación de hormonas, química, alcohol y una hora a la madrugada, llevaron a cumplir el sueño de muchos jóvenes de 18 años.
“Espero que no tengas sueño, quédate conmigo y nos tomamos un trago más” No tuve que responder simplemente me senté y me serví un trago, con el cual brindamos. Siendo las 3 de la mañana el trago no dejaba de ser uno más de los que ya tenía encima. En ese momento nos quedamos los dos, los demás asistentes a la fiesta habían partido o dormía en los cuartos de arriba.
Ella nunca me había atraído tanto, para ser franco siempre la observe desde la distancia y solo asumía que era la amiga de mi primo mayor, la cual no de jaba de ser una persona afable y buena gente. Sin embargo el hecho de ser la amiga de él no hacia a parte el hecho de ser una mujer de 25 años, de 1.70, pelo rubio, senos prominentes y un trasero hermoso.
Nos tomamos el trago y nos servimos otro, me pidió poner música, rock ochentero, el cual le encantaba. Ella danzaba al son de la música y se dejaba llevar por el ritmo, la influencia del alcohol se veía en ella sin llegar al punto donde uno sabe que esta en felicidad en su punto más álgido.
Las rumbas hasta la madrugada en la casa de mi familiar eran comunes, siempre los amigos se reunían y se celebraban fiestas hasta altas horas, así mismo siendo una casa tan grande siempre había espacio para que las personas se quedaran a dormir. Ella estando ahí no me sorprendió, ya en otras ocasiones habíamos compartido tragos en la noche y hablado hasta la madrugada, pero esta ocasión tenía un tinte diferente, su actitud era notablemente más sexual.
“No sabes lo mucho que tú me atraes, eres un joven muy interesante” me dijo al oído, al punto que pude sentir su aliento caliente y como hizo correr una corriente por mi espalda, solo pude contener la respiración y mirarla a los ojos, a lo cual ella respondió dándome un beso en el cuello.
Su percepción me cambió, de repente aquella persona que mirabas en la distancia se puso a si misma en un lugar alcanzable. Ya no era solo una amiga, y paso a ser un cuerpo de deseo, una mujer a la que se podría acceder, un posible romance no ortodoxo y secreto; lo cual llevó la excitación a su máximo nivel.
Volteó su cara, colocando sus dos manos en mi rostro, se acercó y me besó. Sus labios se sentían cálidos, húmedos y destilaban pasión. Su respiración inmediatamente subió de nivel
Sus manos presionaban mi cara, el beso era muy apasionado, sus labios se impregnaban con los míos. Las manos no se hicieron esperar, su camisa voló por los aires así como la mía. Nos tumbamos sobre el sofá, podría sentir su cuerpo encima mío, el encaje de su brasier, su pelo acariciando mi cara, el calor que desprendía y como respiraba agitadamente.
Nos volteamos, de un momento a otro estamos en suelo, su jean es historia, verla en ropa interior hace que ella pueda ver como me pone. Con pena lo toca por encima del bóxer, lo agarra y me besa, luego me mira y me dice “nunca me hubiera imaginado como lo tenías…. Quiero sentirlo muy adentro mío…”
Rompo su brasier, lentamente admiro su pecho, sus pechones, su estomago y su cintura. Me acerco y al respirarle cerca su pezón se pone duro, lo toco con la lengua, lo dejo húmedo. Le encanta!
Con sus piernas me quita el bóxer, hago lo propio con sus panties. Puedo ver su vagina, esta mojada, perfectamente afeitada, labios tiernos. Acerco mis dedos y los separo, siento su clítoris moviendo en círculos. No lo resiste, baja su mano y coge mi pene, lo pone en la entrada de su vagina y me suspira “clávame!!”
Como niño inocente le hago caso su interior es cálido, húmedo. Sus manos se posan sobre mi cabeza y hace que la bese apasionadamente, el beso se corta por un suspiro de ella. Una y otra vez se la penetro, cambiamos de posiciones, nos damos vueltas por toda la habitación. La subo a la mesa y hago que sienta como entra toda la extensión de mi masculinidad.
Suspira… “así te quería sentir!!, no pares!, quiero que te vengas!” – todo lo que decía era como una orden para mí, la pongo al borde del sofá y la penetro con mucha fuerza, ella se agarra de mi espalda, me araña, me besa el cuello, siento como su cadera entra en unísono con mi movimientos..
De repente no puedo contenerlo más, me dejo llevar y siento como me vengo dentro de ella. Se separa un poco, me mira, y su cuerpo se inclina a si a atrás, no deja de sostener mi cabeza y dice “échamela toda, me encanta sentir tu leche caliente!!”
Nos vestimos, nos tomamos un trago y nos vamos a dormir en cuartos separados.
Al día siguiente, me dice al odio “Espero que podamos repetir muchas veces lo de anoche”.








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