Era una noche cualquiera de diciembre, cuando después de varias sesiones escritas de pasión y deseo. Ella propone hipotéticamente un encuentro para desaforar toda la pasión contenida, fruto de muchas noches con sus días llenos de deseo mutuo, adrenalina, búsqueda y exploración. De inmediato, un poco sorprendido por la iniciativa, pero aceptándola totalmente, se acuerda ponerle una fecha a la cita.
Los días previos llenos de insaciable deseo carnal, vacilaciones mentales y miedos futuros, se pasaron en un abrir y cerrar de ojos, pronto se acercaba la hora de aquel encuentro de principios de enero; el día previo se organizaban cuidadosamente la mayoría de los asuntos previamente expresados por ambos, para que todos las fantasías fueran cumplidas, aunque un poco nerviosos por las condiciones y circunstancias existentes, finalmente se llego la hora en que ella se acerco aquella mañana donde el la esperaba.
Ambos decididos y entregados totalmente a hacer de ese día, el mas especial de los últimos tiempos para los dos, marcharon rumbo hacia el motel que esperaba con su cuarto vacío, para ser llenado por la presencia de estos dos amantes, animados y motivados a cumplir su mas esperado encuentro.
Ella aplomada y certera, el dispuesto y diligente; ingresaron a aquella habitación donde los esperaba un día lleno de placer; justo después de acomodarse y despojarse de cuanto atavío se traía para pasar el día, ellos se abrazaron y en un compás de besos se tumbaron en la cama, fue el momento de la verdad verdadera, donde ya no habían mas barreras, donde ambos entregados en un solo deseo hicieron de sus cuerpos el instrumento de la entrega del uno hacia el otro. Paso a paso, movida a movida, se fueron quitando uno al otro las prendas que los separaban del roce y el contacto de la piel entre sus cuerpos; desabrochando botón a botón de la camisa de ella, sacando la correa de el, bajando los vaqueros que ella llevaba puestos, despojando de la camisa que el traía; así en un par de movimientos, ella quedo en ropa interior al igual que el.
Remembrando las tantisimas veces que en la imaginación ella era masajeada por el, así de esta manera, con la crema de fragancia a coco, frotada rápidamente en sus manos para tomar temperatura, el se hizo cargo de su espalda, cuello, cintura, piernas, tobillos y pies; dándole el máximo de entrega total, para su goce y placer
Por vez primera desabrocho la tira de sus sostén, para desnudar sus pechos, bajo, las tiras de sus pantys hasta descubrir su desnudez total, ella, lo propio hizo con los bóxer de el, y ambos ya por vez primera, piel a piel, se entregaron a la danza de los cuerpos.
Besándose uno al otro en sus partes mas intimas, saboreando cada centímetro de piel con sus lenguas, ella jugueteando con su pene en la boca y en la vulva, para en un instante de suma excitación, ser penetrada por vez primera por el hombre que la había echo mojar de deseo en tantisimas oportunidades, el, extasiado por la estrechez de su vagina, iba y venia del cielo, disfrutando al máximo el placer de penetrar a la mujer que había deseado ardientemente por mas de una oportunidad, los gemidos de ella no se hicieron esperar, al sentir como era penetrada por un pene deseoso de sentirla hasta el fondo de su vagina, se probaron varias posiciones, ella se sentaba sobre el, para disfrutar aun mas la profundidad de la penetración, todo se confundía entre los cuerpos, el sudor, el calor, la excitación y el deseo; el éxtasis se apodero de la pareja hasta el momento de la eyaculacion, cuando después de una exhalación de placer mutuo, ambos quedaron inmóviles en la cama, como si el volcán de la pasión hubiera estallado para dejarlos en calma por unos momentos, mientras solo se contemplaban y entregaban al placer de su primera cita sexual.
Una vez descansados, luego de intercambiar palabras, pensamientos , deseos y manjares, pasaron a la ducha, para tomar un baño refrescante y renovador; allí en medio del intercambio de caricias y sensaciones, nuevamente, la libido apareció, para dar paso a una deliciosa penetración mientras estaban de pie y el agua corría por sus cuerpos, de allí con los cuerpos semi mojados, fueron transportados por las alas del deseo y la lujuria hasta la cama nuevamente, donde el borde de cama fue una de las mas excitantes posiciones que hubiesen probado hasta el momento, la penetración total y completa, con las piernas de ella bien abiertas de par en par y en lo alto de su cuerpo, arrancaron mas gemidos de placer y sensación, mezclados con susurros que el le decía al oído, para exclamarle la dicha y el placer que le hacia sentir en ese momento; finalmente y como lo habían escrito muchas veces, el dejo derramar su semen sobre la espalda de ella, para que sintiera los borbotones calientes, fruto del mas insaciable deseo, allí mismo, una vez se derramo todo aquel liquido cremoso sobre su espalda, el la esparció, para mostrarle cariño y afecto, hacia lo que consideraba, la mujer que se merecía todo su semen en ese momento.
Luego de un espacio algo somnífero y con medio día, todavía por disfrutar, ella preparo una atmósfera, suave y delicada, iluminada por pequeñas velas que otorgaban una calida iluminación a la habitación, y una sexy forma de vestir, compuesta por unos pantys de diseño especial, una bata de suave atracción y unas sandalias altas que invitaban a la seducción; lo invita a el a pasar a dicho ambiente, con esta romántica escenografia, no podía faltar un delicioso vino espumoso, para ser saboreado y disfrutado al calor de una agradable conversación, sentados, uno frente al otro, comenzaron nuevamente las caricias y los besos, que uno tras otro, los llevaron a tumbarse nuevamente sobre la cama y sin quitar, una sola de las atrayentes prendas de vestir que ella llevaba, fue penetrada nuevamente, en el mas ardiente deseo insaciable, que para ese momento del día, todavía seguía vigente. Solo, corriendo un poco su panty, fue ella penetrada de frente, acostada y por detrás, una y otra vez, a tal punto de excitación, que nuevamente las ropas fueron finalmente quitadas, para luego de una pausa, disfrutar del mas esperado momento; masajeando su vulva para obtener una buena lubricación y después de introducir sus dedos un par de veces, finalmente, el pene de el supo lo que era sentir el delicioso ano de ella, suave, pero sistemáticamente, este se fue introduciendo lentamente, por aquel culo deseoso, y como si fuera un sueño hecho realidad, ambos disfrutaron ese momento, con la pasión desbordada; Gemidos, dolor, ansiedad, se apoderaron de ella; Deseo desesperado, lujuria y pasión descontrolada, se apoderaron de el; así, como en los sueños y la imaginación de ambos, cada penetración que el hacia del ano de ella, era como un latigazo de éxtasis y frenesí, esta fue la única vez, que su semen quedo para siempre, y como prueba de lo sucedido aquel día, en lo profundo de su ser. Cualquier expectativa, cualquier sueño, cualquier deseo, nunca podría superar, a lo vivido por los dos hasta ese momento, en ese cuarto de motel. Fantasías, sueños, deseos, represiones, todo fue dejado allí, no quedo nada para después, el sexo en su mas puro deseo, había sido practicado, y perfeccionado en aquel encuentro por este par de errantes que un día se cruzaron en sus vidas para vivir ese bello momento.
Lo que queda por contar, aunque no menos importante, y que incluye una sesión fuerte, completa, exhaustiva y descarnada sobre la maquina del amor; solo es el recuerdo de que estos amantes, aunque esquivos, aunque difíciles y complicados, quedaron marcados como las huellas de las manos sobre las nalgas de ella después de un tren de palmadas, en un día inolvidable, especial, desaforado y loco, que solo les pertenece a ellos y de lo cual son sus únicos dueños, protagonistas y responsables.








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