Y Ella Masturbándolo Con Una Dedicación Enfermiza.
Relato de comunidad Fantasíasschedule 7 min de lectura calendar_today Mayo de 2014

Y Ella Masturbándolo Con Una Dedicación Enfermiza.

Miedo en su mirada, en su piel, en su saliva. Un sudor frío molesto. Una respiración nerviosa y mil pulsaciones por minuto. O más. Sentado en la silla. Atado. Desnudo.Notando la presión de las cuerdas contra sus muslos. Una densidad de sentidos abarrotados contra su garganta. Sin poder soltar....

ragnar1467

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Miedo en su mirada, en su piel, en su saliva. Un sudor frío molesto. Una respiración nerviosa y mil pulsaciones por minuto. O más. Sentado en la silla. Atado. Desnudo.Notando la presión de las cuerdas contra sus muslos. Una densidad de sentidos abarrotados contra su garganta. Sin poder soltar un grito por culpa de la mordaza en su mandíbula.Sólo. Profundamente sólo. En un garaje. Oscuro. Silencioso. Con la única posibilidad de oir los gritos de los propios pensamientos. Temor. Enfrentado en cada imagen de su mente, al propio final. Al dolor físico. Al sufrimiento de sus miembros. A la sangre. La imagina derramándose. Escapando de él.Piensa en como llegó hasta allá. Y no lo entiende. Las vueltas que da la vida que a veces, de error en error, te lleva a un lugar equivocado, donde uno jamás pensó llegar. Lejos, tan lejos de todo. Lejos de un amanecer sencillo en un día soleado y de los cereales del desayuno. Lejos del concurso de televisión cada noche a las nueve.Los ojos muy abiertos. Tratando de ver en la penumbra. Sin éxito. La noche es negra. Si en el garaje hay ventanas están cerradas. No se cuela ni una gota de luz. Ni un color ni una sombra gris. Es como estar muerto o ciego, en un mundo apagado sin sol ni electricidad.Nota la sudoración de su frente. La salivación en su boca, entumecida por la fuerza de la mordaza de cinta aislante. Al menos no hace mucho frío. Así desnudo podría pillar una pulmonía como para quedarse tieso. Siente miedo. Temor. No sabe que va a pasar.De cuando en cuando escucha algún carro que pasa. Sólo son instantes aislados. Por lo demás todo es silencio. Són altas horas de la noche. Algún ladrido de perro y poco más.Hasta que oye pasos. Se van acercando. Sus pupilas se dilatan. Todo sigue oscuro pero alguien viene. Cada vez son más claras las pisadas, nítidas. No suenan fuera como las otras, suenan mucho más cerca. Sus nervios se ponen a flor de piel. Intuye que el momento ha llegado.Oye el chirriar de la puerta al abrirse. Es un sonido estridente en medio de todo el silencio reinante. Le hace estremecer. Nota una leve corriente de aire que entra por la puerta y siente un poco más de frío.Luego la luz. Una bombilla se enciende repentinamente en el centro del garaje. Queda cegado por unos momentos. En la puerta está Ella. Tan bella como siempre. Con jeans y una camiseta ajustada. Sin sujetador, marcando las formas. Lo mira fijo. No dice nada. Lleva una botella de vinagre en su mano derecha.Tambien él la mira fijamente. Ahora siente frío. Y una inquietud profunda. Nota como se le eriza la piel. Se pregunta por los motivos de estar allí. Teme saberlos. No está del todo seguro de si la oscuridad era enemiga o aliada. Siente que todo va a peor. Nota las pulsaciones en su craneo como si fueran golpes de martillo.Ella se acerca. Despacio. No parece tener prisa. Es muy bella. Pero él sabe perfectamente que eso no significa nada. Un pelo largo, negro que cae por la camiseta blanca. Ni por un momento aparta de él su mirada. La luz ahora es intermitente. Proyecta en el suelo una sombra cada vez mayor que se va acercando hasta él. La sombra parece que no tenga nada que ver con ella. Todas las facciones de su belleza se proyectan en la sombra de un monstruo capaz de devorar, de chupar todas las vísceras y partir un fémur de una dentellada.Y él está allí atado. Indefenso. Con las cuerdas hundidas en su piel. Sin poder moverse y temblando de miedo y de frío.Ella se agacha al llegar hasta él. Situa sus ojos a la altura de los suyos, a cincuenta centímetros de ellos. Esboza una sonrisa que a él le parece siniestra.Deja el bote de vinagre en el suelo. Él mira todos sus gestos asustado. Luego ella saca de su bolsillo una hoja de afeitar. La enseña y se lo queda mirando a los ojos. La visión de la hoja de afeitar le aterroriza, pero su grito queda sepultado bajo la mordaza. Mira la hoja y después sus ojos, una y otra vez. Muerto de miedo.Sin borrar esa sonrisa siniestra acerca la hoja de afeitar al pecho de él. Traza seis lineas inclinadas por las que empieza a brotar la sangre. Son cortes no muy profundos, por el que se deslizan apenas unas gotas. Él se mira sorprendido los cortes del pecho, el dolor es más bien superficial. Se puede aguantar. El problema es que eso le hace pensar que está loca. Que si es capaz de eso es capaz de todo. Sus pulsaciones son frenéticas.Ella toma la botella de vinagre. Echa un buen chorro en los cortes del pecho. Ahora sí. El dolor le estalla. Se siente arder el pecho. Echa la cabeza para atrás para aguantar el sufrimiento. Para lanzar un alarido que no llega a salir de su mente. Nota sus ojos llorosos, caen las lágrimas por sus mejillas. Brasas ardientes en sus pectorales. Un dolor punzante y brutal.Ella lo mira, con la misma media sonrisa. Tan bellacomo siempre.Sumergido en su infierno, mirando al techo, por no verla. Empieza a notar en sus partes sexuales, el calor de sus manos femeninas. Caricias. Levanta la cabeza sorprendido, a pesar del dolor. Las gotas de sangre ya llegan hasta su estómago. El dolor no ha cesado pero él puede ver como ella está allí, sin mirarlo, jugueteando y acariciando su sexo, entre las cuerdas que lo sujetan a la silla.Parece como si no fuera con él. Como si le ignorara. Mientras su sexo se va levantando e irguiendo con el contacto de sus manos. El dolor del pecho cada vez más fuerte. Y ella masturbándolo con una dedicación enfermiza. Con la piel erizada, muerto de frío y de miedo y, sin embargo, cada vez más excitado, cada vez más...Empezando a notar sus labios en su sexo, la humedad de su boca rodeando . Subiendo arriba y abajo su piel. Mientras él mira horrorizado y ella ni siquiera le dirije una mirada. Besándolo sin piedad, como el monstruo que percibió en las sombras minutos antes. Cada vez más rápido, más humedo, más duro. Un movimiento frenético, una masturbación feroz con su propia boca.Lo mueve a su antojo. Él notando su saliva recorriendo su sexo. Moviéndolo más y más y lubricándolo con sus saliva. Al ritmo que ella marca. Un ritmo salvaje, imperioso y apresurado. Arriba y abajo se estremece. Le está masturbando con dureza, sin tener en cuenta sus estremecimientos, cada vez más rápido, como para sacárselo todo cuando ella quiera. Para exprimirlo y apartarlo de ella cuando ya no le sirva.Empieza a notar que no puede más. Y ella lo nota y sigue más fuerte y más rápido. Está en el límite, pero no hay compasión. Una y otra vez. Nota toda la rojez y la humedad, una dureza intensa. Se estremece y tiembla. Sus gemidos quedan ahogados. Y ella sigue, frenética e implacable. Quiere sacarlo todo, vaciarlo por dentro.Y estalla de nuevo. Esta vez de placer. Es una sensación muy extraña, como una rendición. El dolor del pecho persiste, tambien el frío y los temblores. Pero luego está la paz, los ojos cerrados, la respiración profunda y el cuerpo agradablemente abatido después del sexo.Abre los ojos y la puede ver, ya en pie. Todavía tiene húmedas las comisuras de sus labios. Le sonríe profundamente. Él nota en esa sonrisa todo el poder de Ella, toda su superioridad, tiene que levantar la cabeza para verla. Se siente íntimamente humillado, allí atado, indefenso, sin poder mover un dedo y condenado a sus deseos y caprichos. Sin poder escapar.Ella aparta sus ojos de él para volver a sacar algo de su bolsillo. Con la otra mano agarra la botella que quedó en el suelo. Sus movimientos son precisos como los de un gato, parecen programados desde mucho tiempo antes.Vuelve a ver la hoja de afeitar que traza tres incisiones más sobre cada uno de sus muslos. El chorrito de vinagre. El dolor espantoso.-Mañana másY la luz como se apaga. La puerta que se cierra. Los pasos que se van alejando.#gri@n

— ragnar1467

3 de mayo de 2014

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ragnar1467

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