Mi Primer Trío En Palmira
Relato de comunidad Fantasíasschedule 10 min de lectura calendar_today Mayo de 2014

Mi Primer Trío En Palmira

Tener sexo con personas que uno no conoce enteramente es muy emocionante. Esto me sucedió en Palmira, después de curiosear en una revista: terminé teniendo una noche loca de sexo con una dama madura y su esposo. Ella, bien arrecha y él con una tranca descomunal. Yo solía comprar las....

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Tener sexo con personas que uno no conoce enteramente es muy emocionante. Esto me sucedió en Palmira, después de curiosear en una revista: terminé teniendo una noche loca de sexo con una dama madura y su esposo. Ella, bien arrecha y él con una tranca descomunal.

Yo solía comprar las revistas Sueca y Privado para hacerme unos pajazos descomunales viendo las fotos porno que allí se publicaban. Esas revistas tenían una característica: publicaban contactos con mujeres, parejas y otros. En uno de esos mensajes se decía que una dama de Palmira, Valle del Cauca, solicitaba uno o varios hombres para que se la culearan, que fueran aguantadores. La condición era que el marido estaría presente. Aparecía un apartado áereo.

Yo, escribí a ese apartado aéreo ofreciéndome. Pasó el tiempo. Ya me había olvidado del asunto. Cierto día, estando en la oficina, recibí una llamada. Era un hombre. Preguntó por mi nombre. Luego preguntó si yo había escrito a un apartado aéreo. Mi corazón dio un vuelco. Era una mezcla de emoción y susto. Me dijo: "Mi esposa quiere que se la pichen bien rico, le encanta ser bien puta. Ven este viernes, si puedes trae un amigo".

Se llegó el día. Viajé a Palmira desde Cali. Mi mente maquinaba las más diversas fantasías. Era mi primera vez en un trío. También pensaba: "Y qué tal que fuese una trampa y alguien quisiera hacerme daño". Igual me arriesgué, porque pudo más mi arrechera. Me imaginaba también a la dama. Debía ser una arrechita, gemidora y pichona.

Cuando llegue a Palmira, seguí las indicaciones para llegar a la casa de la pareja. Por supuesto que cambiaré los nombres para proteger su identidad e intimidad. Los llamaré Libardo y Cristina. Cuando llegué, timbré y me abrió una dama de estatura baja, vestida con unos pantaloncitos calientes que dejaban ver la voluptuosidad de sus formas, con una blusa blanca muy apretada, que mostraba descaradamente sus grandes tetas. No era una mujer hermosa, tampoco fea, pero su rostro expresaba la picardía que su dueña emanaba, producto de las fantasías a las que seguramente estaba acostumbrada. Sus pies calzaban unas chanclas, tenía una uñas muy bien cuidadas. Me saludó: "Tú debes ser Carlos. Mucho gusto yo soy Cristina". Y seguidamente observó alrededor y dijo: "¿No viene nadie más contigo?". Yo, azorado le contesté que había invitado a un amigo pero que no había podido asistir. Por supuesto que era mentira. A lo sumo había ido yo y eso que con gran susto. Ella me invitó a seguir a su casa, muy espaciosa, y entramos a una sala cuya ventana daba a la calle. Cerró la puerta y se abalanzó sobre mi cuello. Me besó bien rico en la boca, pegándo su delicioso cuerpo contra el mío y me susurró: "Veamos qué tienes para mí, estoy muy pero muy arrecha". Y seguidamente tocó mi polla que ya daba muestras de vida ante la presencia femenina y ante el calor de su exquisito cuerpo. Ella debía ser una señora de unos 38 o 39 años y yo un hombre de 26 años. Cuando sintió mi poste erecto atinó a decir: "Hummm, qué grande está". Entonces empecé a desnudarla, aunque no fue muy necesario, porque la dama rápidamente se deshizo de su blusa, dejando al descubierto un par de tetazas grandes, con unos pezones bien rosaditos. Ella misma las acarició, como en una invitación erótica para que yo las admirara. Luego, desabotonó sus pantaloncitos calientes y los fue bajando lentamente, mostrando pícaramente lo que yo me iba a comer. Tenía un coño precioso, rasurado. Y el culo ni se diga: redondo, suave, provocativo. Por supuesto que empecé a manosear aquel manjar tan delicioso, tocaba y besaba cada una de sus partes. Volví a besar su boca, haciendo que su lengua viciosa se entrelazara con la mía, seguí con su cuello blanco, y llegué a sus melones divinos, allí me detuve, besándolos, tocándolos, mordisqueando sus pezones, sintiendo que se iban poniendo duros al contacto con mis labios. Sus pantaloncitos cayeron al suelo. Y ella quedó a mi disposición. Le dije que quería lamerle su cuca. Ella sonrió y me dijo: "¿Te gusta?". Entonces se sentó en el sofá y abrió sus piernas poniéndolas a horcajadas a cada lado de los brazos del sofá. Eso hacía que se viera bien abierta, su chocho rosado por dentro, su culito estrecho al descubierto. Ella con los ojos entrecerrados. En esos momentos noté que los muebles estaban manchados. Me imaginé que tales manchas eran producto de los litros de leche que han debido correr para alimentar la calentura de Cristina. Me imaginé que como a ella le gusta tener sexo con varios hombres al tiempo, tenían que llenarla de leche por todos sus orificios. Me imaginaba abriendo su boquita de mamona para tragar todo el semen que tenían para ella.

Me arrodillé, preparé mi lengua que hasta esos momentos sólo había probado mujeres casadas infieles, prostitutas y novias, pero que se preparaba para saborear la concha de una dama casada con la autorización y aprobación de su cornudo marido. Busqué su hermoso clítoris y empecé a mamar. Lamí, succioné, dí lenguetazos rápidos y lentos, subí y bajé por los pliegues de su gallito, entré a su gruta, dí giros con mi lengua a su alrededor y para acabar de completar introduje mis dedos en su coño, mientras continuaba dándole lengua. Eso la volvió loca, se movía como una posesa, gemía repitiendo sin cesar: "rico, rico, ricooooooo" Y esa labor duró unos cuantos minutos, hasta que estalló en un orgasmo delicioso que me dejó embadurnado por completo de sus mieles de amor.

Luego seguí con su culito, empecé a darle un beso negro delicioso. Abrí bien su orificio hermoso e introduje mi experta lengua por él, mientras que mis dedos no dejaban de pajearla por la crica. Ella sólo decía: "Esa rica lengua en mi culo, papi, esa rica lengua en mi culo, uy papi me vas a matar, uy mi amor dame mas lengua en ese culo, uy papito, cometelo todo, es tuyo, uy, ay, ay, hummmm, ricoooo". Terminé mi faena. Veía su rostro satisfecho.Y sólo fue en ese momento en que pregunté: "¿Y tu marido?". Ella se sacudió un poco y me dijo: "No te preocupes, ya vendrá. Por ahora ocúpate de mí. Dime, ¿te gusta mucho mi culito?". Mi sangre se alborotó. Le dije: "Es un culito muy hermoso. Vale la pena que tenga una verga que se lo coma para que se ponga más hermoso". Ella sonrióy dijo: "Listo, será tuyo, me encanta que me den por el culo. Los hombres dicen que es grande y muy arrecho". Entonces se puso en cuatro, a horcajadas sobre el manchado sofá, con sus manos separó las nalgas y me invitó con su mirada lasciva a poseerlo. Yo me puse el condón, la nalguee un poco y mi mástil entró sin dificultad por ese hoyo precioso. Se notaba que era un culo que había recibido muchas vergas. Ella se movió muy rico. Mientras le penetraba el toto, yo manoseaba sus tetas o buscaba su boca para besarla, ella me escupió y yo tragué su saliva que en esos momentos me parecía la más exquisita. Así estuve clavándola un buen rato hasta que anuncio entre estertores su segunda venida.

No quiero presumir, pero siempre me he caracterizado por ser muy demorado para desarrollarme, lo que permite que las mujeres puedan gozar a sus anchas un buen rato hasta que mi leche les pertenezca. Así, que ella me pidió que la cogiera por la cuca: "Ven precioso, dale gusto a esta cuquita que se muere por tener una verga dentro, ven cógeme bien rico". Se volteó y sólo tuve tiempo de cambiar de condón y ahora sí, a bombear esa preciosura de raja. Sus pliegues se abrieron todos para mí, mi tolete entró commo un rey por su gruta húmeda, sus hermosas piernas le daban un bello panorama a la acción, tenía unos muslos fuertes y bien torneados, definitivamente era una dama muy voluptuosa y arrecha. Yo le dí clavo por un buen tiempo, ambos sudábamos copiosamente, ella me arañaba a cada bombeo de mi cosa, se estremecía enteramente, abría su boquita en un delicado gemir, sus tetas se agitaban, sus manos se crispaban. Así hasta que explotó: "Uf qué puta soy, me encanta ser así, qué arrecha soy, qué rica verga, uf, ay, me vengoooo". Y yo sentí su estremecimiento, su potente orgasmo. Me besó bruscamente. Buscó una toalla que estaba en una pequeña mesa y dijo: "Te fajaste, voy a traerte algo de beber". Y salió contoneándose. Yo admiraba sus nalgas grandes y tersas. Tenía una muy bonita figura. Yo quedé algo exhausto pero con ganas de más. Pensaba quién sería el marido de aquella preciosura. Y pensaba también en cuán puta puede ser una mujer, en cuánto está dispuesta a gozar y hacer gozar. Mis pensamientos se elevaban y estaba como en éxtasis, cuando apareció su marido:era un hombre de edad promedia. Se presentó. Dijo: "Mi esposa me cuenta que hiciste un buen trabajo con ella, ¿qué tanto fue que le hiciste a la muy puta que salió feliz?. Yo, más azorado aún, iba a contestarle, cuando ella se apareció trayendo unos refrescos: "Bueno mis chicos, estoy para el segundo round, bien caliente y con ganas de mucha verga" Y a continuación buscó mi boca y me dio un beso descarado, mirando a su cornudo o cachón como decimos nosotros los colombianos. Entonces Libardo sacó de su pantalón una verga que me dejó atónito, yo nunca había visto una cosa así de grande. Esto ya era del otro mundo. Yo sólo sé decirles que era una vergota que haría feliz a cualquier mujer y más a una con ganas de un buen polvo.

Ella dijo que nos acercáramos al sillón más grande. Allí nos sentamos ambos, ella se agachó y cogió las dos vergas con sus delicadas manos y empezó a chupar como las diosas, pasaba alternadamente de una a otra, saboreando no sólo la punta sino pasando su lengua por los tallos hasta llegar a los huevos, lamía, chupaba, encarnizada, golosa, mamona, putota. Nosotros emitíamos sonidos guturales de machos en celo. Ella no se detenía, nos tenía a su merced. Y así continuó casi hasta la venida. Cuando nos tuvo bien arrechos, le ofreció el culo a su marido y él sin compasión le introdujo semejante mole de carne hasta las pelotas, ella gemía como una perra y entonces yo aproveché y le puse mi polla en su boca para que degustara. Así estuvimos unos minutos hasta que ella dijo: "Mis putos, su hembra quiere una clavada doble, quiero que me metan esas chimbas hasta el fondo, quiero que me partan en dos". Nosotros, sus esclavos, obedecimos. Libardo se puso bocarriba y la ensartó de una, ella emitió un gemidito y la entrada triunfal del poste hizo un plop muy agradable. Cuando estuvo bien cogida, yo me hice atrás, lubriqué mi dedo con saliva, abrí su culito ya comido y también sin compasión , introduje mi porción por su ano. Eso fue muy rico, manjar de los dioses, una hembra en celo poseída por dos machos cabríos, con ganas de sentir su feminidad, con deseos de partirla en dos sexualmente hablando, con ganas de que nos regalara sus jugos abundantes. Y ella con ganas de ser culeada, de que dejaramos nuestra leche en su ser. Así, la batimos, la zarandeamos, la usamos una y otra vez, hasta que la muy puta se vino a chorros, diciéndonos: "Par de arrechos hijueputas, me muero, me muero, que ricooo, que deliciaaaa, me vengooooooo". Y seguidamente, mosotros explotamos, su marido inundando por entero la cueva morbosa de su mujer, haciendo que la leche brotara por las comisuras de los labios vaginales y yo por mi parte exploté dentro de su culo, aunque protegido por el condón, y en esa venida la presioné mucho más contra la vergota de su Libardo. Fue una batalla sexual como nunca antes había vivido. Desde ese momento prometí que lo mío era el mundo swinger, eran los tríos (y más adelante los gang bang, las orgías, la lluvia dorada, los bukkake).

Cuando terminamos charlamos animadamente. Me pareció una pareja muy agradable que vivía su sexualidad sin tapujos, abiertamente, sin celos, sabiendo que el sexo es una maravilla y que debe ser disfrutado a plenitud.

Si les ha gustado mi historia, por favor comenten. Igual si no. Ah, les cuento que con ellos volví a estar otras veces.

— minetero69

9 de mayo de 2014

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minetero69

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1 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • faborosa
    faborosa · 9 de may de 2014

    buenisimo , q suerte

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