Teníamos un viaje de trabajo con un único día libre a Cartagena, esperábamos no perder el tiempo saliendo con nuestros compañeros o conocidos, así que decidimos ir a una playa privada a las afueras de la ciudad; empezamos el día de buena manera, unos cuantos coco locos y unas muelas de cangrejo mientras disfrutábamos un poco del sol después de una noche pesada de trabajo, estaba haciendo mucho calor y decidimos entrar al mar al igual que entramos en un fino coqueteo infantil, rápidamente empezamos a besarnos con ansias pues ya teníamos varios días sin tiempo a solas, y francamente ya estaba desesperada por que me tocara, moría por que pasara sus manos lentamente por mi espalda y terminara agarrándome firmemente el culo, la parte de mí que el mas disfruta, no aguantaba el tener tanto vestido de baño de por medio y el agua estaba de una temperatura maravillosa, no podía aguantar más, pero tenía una pequeña obsesión aquel día, anhelaba caminar en topless por la playa, mi cuerpo quería ser recibido por el sol sin tela entre ellos, quería saber hasta qué punto era capaz de mostrarme a mí misma, y me sentía supremamente sexy caminando en tanga negra sin sostén, él no estaba muy seguro, pero accedió a que saliéramos del mar, el exhibiendo su erección y yo exhibiendo mis tetas. Caminamos de la mano hasta nuestra carpa y nos acostamos en la arena, pronto los otros visitantes de la playa se habían ideado un método para pasar en frente de la carpa para observarme, yo disfrutaba viéndolos pasar y que miraran mi culo con un pequeña tanga y nada más, sentía como sus babas se regaban por mi piernas un poco entreabiertas y como sus ojos llegaban a la locura cuando lograban ver mis pequeños y morenos pezones duros por la excitación del momento, yo no hacía más que mirarlo a él con su cara de póker, pero sabía que estaba matado, no podía ocultar su erección ni el orgullo que le daba saber que yo era solo suya, sentía sus ojos penetrantes disfrutar la vista como los otros y más aún el hecho de que todos sabían que él y nada más el podía tocarme; nos cansamos rápidamente del sol y las ganas que nos teníamos reclamaban que adentráramos en nuestra capacidad de exhibicionismo, así que él se sentó dentro de la carpa y yo me fui a quitar el bronceador del cuerpo mientras caminaba moviendo mi culo hacia el mar, no me demore mucho porque ya tenía algo en mente.
Salí del mar mirándolo fijamente sintiendo las miradas de los demás turistas y lentamente abrí mis piernas para sentarme encima de él, lo seguí mirando fijamente mientras que con mi mano me iba acariciando dulcemente los pezones, le pregunte con cara de puchero: ¡tengo tantas de tenerte a dentro! No espero ni un segundo, ya tenía sus manos en mis pecho masajeándolos mandando impulsos de electricidad a mi vagina, su lola, haciéndola humedecerse y deseándolo más y más, sentía su boca firmemente en la mía mientras con una mano me agarraba del cabello y con la otra me apretaba el culo, que miraba hacia el mar, movía su cadera hacia mí y podía sentirlo completamente, duro y grueso, pronto dejo de sujetar mi cabello para agarrarme de mi mandíbula y tirar mi cabeza atrás para poder enseñar mis tetas a los ya entretenidos espectadores, me besaba el cuello la clavícula y el busto, lo hacía de manera que todos pudieran ver que estaba haciendo y como su lengua pasaba por mi piel caliente. Yo me agarra con una mano de su cuello o de su cabello y con la otra le toca el pene, que llevaba un buen rato duro entre mis muslos, le desamarre la pantaloneta y lo agarre firmemente tirando de él, sintiendo esa piel que me llamaba a gritos hincharse más y más, el ya había acomodado su mano en mi culo como para tocar a lola y meter unos deditos en ella, y lo hacía de una manera que me pone a sufrir, lentamente, introducía su dedo muy despacio y cuando ya lo tenía todo adentro realizaba un giro para sacarlo de ahí, y con otro dedo me acariciaba el ano circularmente haciéndome sufrir ante los espectadores.
Tenía todo el sol y el mar en mi espalda, ya estaba atardeciendo, y yo me estaba muriendo de ganas ya no podía aguantar más y había exclamado los primeros suspiros de placer, teníamos un buen público entre ellos el dueño de una moto acuática que habíamos rentado más temprano, nuestro vecinos que al parecer eran extranjeros y unos cuantos hombre más distribuidos estratégicamente para no llamar mucho la atención, yo los veía a todos ellos, los miraba fijamente mientras él me tocaba todo el cuerpo y me hacía suspirar, hasta que fue insoportable, lo deseaba enteramente y sé que todos me deseaban a mí, el quería que vieran como se hacía mi dueño.
Me levanto con facilidad y rápidamente extendió nuestra enorme toalla en la arena, debajo de la carpa, desde este punto nuestros vecinos podían vernos con facilidad sin salir de su carpa, y los demás tenían la vista abierta de las carpas de Cartagena.
Pronto salió la pequeña tanga negra de mi cuerpo, el en cambio se quedo con la pantaloneta a medio sacar, dejando ver ese culo hermoso ahora hacia el sol, me embistió fuertemente dejándome degustar todo de él, estaba lubricado, grueso y grande, no hacía más que deleitarme con tenerlo adentro una y otra vez, me encanta que me lo haga así, duro. Lo metía una y otra vez duro pero lento haciendo notar a los demás lo húmeda que estaba, la sentía palpitar con cada penetración, no aguantaría por más tiempo, sentía la arena en mi espalda y el sol encima de él, tenía muchos ojos encima disfrutando el como el me hacía enloquecer, no podía emitir mucho ruido, me retorcía de placer, me tenía donde quería, muriéndome por ese pene delicioso delante de extraños, era la primera vez, éramos unos desconocidos más que visitaban la playa.
Se introdujo en mi con ferocidad, no podía mas que agarrarme de la arena que se escapaba de mis manos mientras me perdía en un mundo de placer, me tenía acostada boca abajo, metiéndomelo desde atrás, agarrando firme mi cabello y enterrando sus labios en mi cuello. Hasta que exploto en mi aquella sensación de placer maravillosa, me lleno completamente y me perdí en ella sin caer en cuenta que no hacia más derramarme por la arena, mientras el se derramaba en mí.








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1 comentario
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login Entrarmmmmmmmm. que deliciosa experiencia