Demasiada Tarde Para Escapar
Relato de comunidad Fantasíasschedule 3 min de lectura calendar_today Junio de 2014

Demasiada Tarde Para Escapar

Estoy indecisa. No me atrevo a salir pero siento una ola de calor que recorre mi cuerpo, lo más parecida al bochorno de una tarde tropical de lluvia pertinaz. No estoy cómoda, pero tampoco tengo la fuerza para dejarte porque al fin de cuentas bastantes peripecias hicimos para llegar finalmente....

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Estoy indecisa. No me atrevo a salir pero siento una ola de calor que recorre mi cuerpo, lo más parecida al bochorno de una tarde tropical de lluvia pertinaz. No estoy cómoda, pero tampoco tengo la fuerza para dejarte porque al fin de cuentas bastantes peripecias hicimos para llegar finalmente a este cuarto de hotel.

Así que me contengo y te digo: ¿Y ahora qué sigue?

Lo tuyo no son las palabras, no fue así como me convenciste de esta locura. No me dices nada, solo me miras con esos ojos grises, inexpresivos, como dicen que son los de un tiburón a punto de atacar. Estás a punto de tomar tu presa, la misma que creía que la sensibilidad y la cultura son los mejores afrodisiacos, pero que finalmente comprueba que no hay nada más erótico que la brutal masculinidad del macho en celo.

Lo confieso. Ese bulto enorme en tu entrepierna fue lo primero que me inquietó la primera vez que acepté ese un café contigo. Al fin de cuentas las mujeres también somos como las hembras de otras especies, sabemos lo que queremos y cuándo lo queremos, todas las razones ceden cuando el cuerpo pide lo que más ansía.

Mientras que afuera el frío arrecia, dentro la temperatura se hace insoportable. No más espera. Si vas a hacer algo, ¡hazlo ahora!

De repente un asomo de duda veo en tu rostro.

Ahora que soy tangible, que has comprobado que no soy espejismo ¿vas a echarte para atrás?

Se necesita muy poco ahora para desnudarme, no me tengas en suspenso…

Pero debes ser tú quien dé el primer paso.

Así es, así me imaginé que sería. Ahora ya estamos hablando.

No hay tiempo para sutilezas, ni ceremonias elevadas, ¡así es como yo te quería!

Me excita ver cómo te despojas de las prendas que tanto estorban,y sin dilación alguna disfruto la forma cómo desgarras mi envoltura mundana y superficial, para finalmente quedar como a este mundo hemos venido. No más la insufrible levedad del ser, es hora de darle sentido a toda esta angustia que me quema las entrañas de deseo.

Ahora que estamos frente a frente, despojados de toda prenda, estrechas tu cuerpo contra el mío.Siento la rigidez invencible tu majestuoso tronco que me vuelve loca.Puedes ahorrarte la ternura de los besos, puedes guardar para otro día (o para otra amante ocasional) esos prolegómenos que anteceden la penetración bestial.

Así como lo oyes.Que para delicadezas ya no estamos.Me tumbas al lecho y fornicamos, sí.Me hundes tu virilidad de un solo golpe y con dolor, hasta llegar a lo más profundo de mis entrañas.Todo lo tuyo es ahora mío, y lo mío es enteramente tuyo.

Y entonces duele. Duele mucho... Pero solo al principio. Mientras mi cuerpo se adapta a las descomunales proporciones del tuyo, sufro de felicidad. Delectación es la primera palabra que se me ocurre para definir el instante previo. No es la más adecuada pero se me antoja.Y entonces, me dejo llevar por la fruición deliberada de tenerte enterrado en mi entrepierna.Todo ese falo es para mí disfrute, para mí complacencia. Aunque sólo sea por hoy. Aunque sólo sea por esta vez y nada más.

Calor, sudor, aroma a sexo. Las rítmicas embestidas son la danza de la pasión, el baile horizontal que me ahoga con la angustia de querer y no querer... desear llegar a la cima de la concupiscencia, pero al tiempo esperar que esta agonía se prolongue por mucho más que una simple tarde...

Y con la llegada del clímax, tiemblo. Una muerte pequeña. Una sensación de angustioso placer que me corta la respiración por dos segundos, una asfixia maravillosa que quisiera que durara para siempre.

Es demasiado tarde para escapar. Demasiada tarde para escapar. Calor, sudor, aroma a sexo. Es lo único que queda.

— angelavicario

5 de junio de 2014

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angelavicario

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1 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • llenador
    llenador · 18 de jul de 2016

    Hola Angelita. Cuando todo se da, cuando coinciden los tiempos, los espacios, los cuerpos y el deseo, se desata la inesperada pero deliciosa tormenta. Relampagos, rayos, truenos y una ventisca humeda que calma nuestra sed. Y entonces, despues de abrirnos a los ciclos de la naturaleza, es la naturaleza la que calma nuestra sed.

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