Confieso que no soy aficionada al fútbol. Así que mientras nuestros hombres miran el juego que se desarrolla en la cancha, estoy convencida que más de una de nosotras estamos más pendientes de la belleza y físico de algunos pateadores, arqueros y ¿por qué no? De uno que otro árbitro con algunas canas pero con su determinación y atractiva madurez.
Andrés Mazzali era un hombre irresistible. Me habría entregado a él sin dudarlo en la forma en que quisiera. Tuvo un enorme éxito con las mujeres gracias a su apostura y su extraordinario desempeño físico. Consumado deportista, supo explotar sus abundantes virtudes: ágil y veloz con el balón, sobresalía como delantero, pero al llegar a la primera división tuvo que convertirse en guardameta: no habían zapatillas deportivas para la enorme talla de sus pies. Por su puesto que no puedo confirmar el dato, pero la leyenda dice que existe una relación aproximada entre el tamaño del pie y la longitud del pene, luego mi hipótesis es que estábamos en presencia de un macho generosamente dotado, atractivo y seguramente con un desempeño sorprendente tanto la cancha como en la cama. Sumé al carrito de compras el hecho de que además era un destacado bailarín. ¡ah! Qué sencillo es comprender por qué las chicas se derretían como tibia mantequilla entre sus brazos.
Pero fue precisamente por ser un Don Juan, que perdió la oportunidad de jugar el mundial de fútbol para el seleccionado Uruguayo.
La historia cuenta que una hermosa rubia, al parecer muy allegada a uno de los dirigentes, tuvo en encuentro furtivo con este lempo de hombre que aquella noche escapó de la concentración, para disfrutar juntos de sus magníficos movimientos pero sin la bola. La aventura íntima entre la bella y la estrella se filtró hasta llegar a los oídos equivocados, y el técnico charrúa Alberto Supicci lo expulsó del equipo poco antes de iniciar el primer campeonato del mundo organizado por la FIFA, en el año de 1930.
Cuento esto para decir que tras las aplastantes victorias del seleccionado Colombiano en Brasil 2014, he salido ganando también por otros lados: cada vez que triunfa la escuadra nacional, celebramos con sexo salvaje y desenfrenado, ejemplo que ojalá siguieran más personas en el país, en lugar de beber hasta perder el sentido o peor aún, que una fiesta carnavalesca se convierta en tragedia.
Decía que con cada triunfo o acierto en el resultado del equipo de turno, nos hemos puesto una suerte de recompensas picantes para quien acierte, con lo cual tanto él como yo hemos ido bastante parejos. Si en la jornada no juega nuestra selección, le apostamos a la camiseta por la que más nos inclinamos con resultados bastante decentes para una ignorante del balompié como yo.
La cosa empezó lo más de bien. Según sus cuentas, España entró a defender el título conquistado en el 2010, además trajo una copa Europea o algo así, de manera que su rendimiento no podía decepcionar. Resultado: con vergüenza infinita y a la primera ocasión tuvo que entrar solo en un sex shop y comprarme un vibrador. Para mí deleite exclusivo lo estrené frente a él sin que pudiera siquiera tocarme. Nunca imaginé que un objeto inanimado pudiera darme tal éxtasis, a tal punto que mi atormentado hombre llegó a sentirse celoso de un artilugio con pilas. Supongo que fue más o menos lo que a veces sentimos nosotras, cuando ustedes los hombres prefieren su control remoto o su teléfono inteligente a atendernos.
Otro ejemplo: él apostó que con el supra valorado, pero papacito Cristiano Ronaldo, el conjunto de Portugal tenía el pase asegurado a la siguiente fase. Resultado: le obligué a darme placer oral hasta mi orgasmo y sin derecho a devolverle la satisfacción. Como penitencia adicional por la eliminación de los Portugueses, tampoco pudo gozar de mi carne así que terminó haciéndose una paja en el baño para aliviarse, el pobre.
Con la selección Colombia no hay penitencias, ambos ganamos con la diferencia de que quien acierte con la mayor precisión el resultado (se define por número de goles), se gana el pase para pedir un caprichito extra. Él siempre apostaba por una diferencia mínima en el marcador tipo 2-1, 1-0, pero con la goleada de Japón y luego con el triunfo contra Uruguay, me gané el pase para hacer algo que me intrigaba un poco y para lo cual mi muy masculino varón se había negado rotundamente: para el primero de los partidos, me dejó meterle dedo en aquel lugar donde a ustedes les toca el examen de próstata. Y con el último resultado de nuestro tricolor, aprieten fuerte, lo obligué a que me conceda acceso y compartimos a mi amante sintético: el consolador. La penetración anal no fue para él tan terrible como esperaba. Creo que hasta le gustó un poco.
Pero con Chile, mi otra escuadra, sí perdí. Mis afectos por esa bandera me traicionaron y por mucha fuerza que hice, por culpa de Brasil tuve que abrirle la puerta al deliveri que trajo la pizza, en ropa interior. Imagínese la cara de sorpresa del muchacho.
Falta poco para mi revancha: Brasil debe caer. Otra vez voy a apostar por una contundente victoria. Él prefiere ser cauto. 1-0 de nuevo. Dice que ahora la cosa es muy en serio y que a lo peor se van a penaltis. Pero con mejor arquero les ganamos.
Para mi vaticinio escucho consejos, ya que ustedes sí saben de fútbol. Porque las puestas han subido más allá del límite. Así es damas y caballeros, le quiero hacer pagar mi penitencia con sangre y fuego. Él me quiere como esclava sexual por un día si acierta. Dice que me hará hacer cosas terribles, que pueden incluir o no cadenas. Asegura que pueden haber o no otras humillaciones eróticas. Añade que puede pedirme o no que le haga cosas denigrantes. No creo que tenga tanta imaginación, pero lo dejo que sueñe.
Yo ya tengo en mente la forma en que quiero redimir mi premio, y se lo voy a decir esta misma noche: ¡quiero hacer un trío!








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1 comentario
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login EntrarUFFF SUPER PARA TI ESE PREMIO Y ESPERO EN VERDAD SEAS CAPAZ TANTO DE PERDIRSELO A EL COMO EL DE DARSELO Y CREO QUE UNA BUENA OPCION PARA GANARLE ES APOSTARLE A COLOMBIA UN 2-1 O 2-0 SERIA UN BUEN MARCADOR.